Ponencia: «Indagar la Enseñanza Contemporánea» | Blog de la UVI

Universidad Veracruzana



Ponencia: «Indagar la Enseñanza Contemporánea»

Cuauhtémoc Jiménez Moyo
Laboratorio para el Enfoque Intercultural
Docente, UVI Xalapa

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Hola a tod@s, tengo el gusto de compartirles en esta ocasión un trabajo que escribí para ser considerado en el IV Congreso Internacional de Educación, a realizarse en Cd. Obregón, Sonora, el próximo mes.

La ponencia fue aceptada; trata del papel de la docencia en la época contemporánea y fue inspirada en el trabajo que realiza el Laboratorio de Educación Intercultural (LEI) con estudiantes y profesores de la UV y de la UVI.

Cualquier observación, comentario o crítica será muy bien recibida y ayudará a mejorar el trabajo e incluso a contrastar ideas sobre una temática importante para la UVI.

Bueno, les agradezco de antemano el interés por el trabajo y les envío un abrazo a toda la comunidad uviteca.

A continuación el texto:

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INDAGAR LA ENSEÑANZA CONTEMPORÁNEA
Apuntes para pensarla

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0. Palabras clave

a) Enseñanza, b) condición de la enseñanza y, c) modos de enseñanza

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I. Resumen

La pregunta principal que se aborda en el presente ensayo es la siguiente: ¿cómo entender la enseñanza contemporánea y cuáles son algunos modos de practicarla? La respuesta a esta pregunta busca aportar algunas ideas que permitan comprender el arte de enseñar desde un horizonte de pocas certezas y muchos desafíos. Para esto se abordan temáticas como: a) Definición de enseñanza, b) Condiciones de la enseñanza, c) Modos de enseñanza. Se propone, además, al interés por lo que se enseña como la condición indispensable para la enseñanza; y a la ironía, ambigüedad y diálogo como algunos modos de la enseñanza contemporánea. Finalmente se presenta una conclusión que pretende articular las reflexiones vertidas.

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II. La pérdida del deseo de aprender o cómo la enseñanza requiere de su condición

De acuerdo con el filósofo de la educación T.W. Moore (1999) la enseñanza es una acción deliberada que ejerce una persona sobre otra, con la intención de que aprenda algo. Él mismo identifica la enseñanza a partir de dos sentidos: a) como tarea y, b) como logro. La enseñanza como tarea se equipara a aquel pescador que va de pesca toda una tarde y no logra pescar nada; el pescador puede decir que ha ido a pescar toda la tarde, a pesar de que su red continúa vacía. De la misma manera alguien puede decir que ha estado enseñando todo el día, aunque sus estudiantes no hayan aprendido una sola cosa. Por otra parte, la enseñanza como logro hace referencia al aprendizaje como su necesaria condición, es decir, a pesar de que se tengan treinta años de servicio en la docencia, si quienes cumplen el papel de estudiantes no han aprendido, no se puede decir que se ha enseñado.

En el presente ensayo, se aventura la hipótesis de que un problema en nuestra época, es que el sentido de enseñanza como tarea es el que prevalece en nuestras instituciones educativas, provocando que los estudiantes concentren su atención en todo, menos en el conocimiento y en la comprensión del mundo. Ayuda a sustentar esta hipótesis el trabajo personal realizado con profesores universitarios en la Universidad Veracruzana y de la Universidad Veracruzana Intercultural y los resultados de las evaluaciones internacionales hechas a alumnos mexicanos de educación básica, enfocadas en habilidades matemáticas y comprensión lectora, como los de la prueba PISA .

Los estudiantes, desenfocados del conocimiento, no carecen de razón al deslindarse del saber que se propician los maestros de escuela; cualquiera que ha transitado por el sistema educativo mexicano, sabe que la mayoría de quienes pretenden enseñar -utilizando una expresión de Freire (1993)- tan sólo pretenden, pues se encuentran muy lejos de lograrlo. El maestro suele enseñar a través de estrategias, contenidos y métodos que carecen de relación con la vida de los estudiantes, es decir el maestro ha desvitalizado la enseñanza. Los contenidos responden a la decisión de estandarizar el conocimiento que debe adquirir el estudiante, en vez de surgir de problemáticas que los estén afectando directamente; las estrategias de enseñanza responden al abordaje de contenidos y no a la diversidad de maneras en las que alguien aprende; y los métodos parten de la deducción del saber, olvidando los fenómenos reales a los que los estudiantes se enfrentan cotidianamente.

Con esto tendríamos que si se proponen contenidos relevantes para los estudiantes, si las estrategias de enseñanza responden a la diversidad de estilos de aprendizaje y si los métodos resultan pertinentes, la enseñanza se acercará más al sentido de logro, es decir propiciará aprendizajes en los estudiantes. Bien analizado, esto resulta ser una verdad a medias. Para que la enseñanza se articule efectivamente con un aprendizaje vital (Laboratorio de Educación Intercultural, UVI, 2008), no es suficiente para el maestro dominar todas las dimensiones externas de la enseñanza sino que, además, debe expresar una cualidad interna fundamental: debe considerar importante lo que enseña, debe, digámoslo así, estar enamorado de lo que enseña. Para explicar esta idea podríamos apropiarnos de una frase de Daniel Penac (2000, 11) en la que afirma: «el verbo leer no tolera el imperativo. Es una aversión que comparte con algunos otros verbos: ‘amar’… ‘soñar’…» y nosotros podríamos incluir ‘enseñar’. Se puede intentar obligar a alguien a amar o a soñar o, en este caso, a enseñar, pero los resultados serían desastrosos. ‘Amar’, ‘leer’, ‘enseñar’, son verbos que, para poder expresarse, requieren de la complicidad de las emociones, sentimientos y de nuestros pensamientos más profundos, así como del olvido del yo para concentrarte en la amada, en los personajes de la novela predilecta o en aquello que tanto deseas que otros conozcan; un olvido que se traduce, paradójicamente, en una comprensión más profunda de lo que uno es.

Afirma Steiner (2000, 34) en un libro que hubiera elogiado el mismo Comenio, que una buena maestra o maestro se dirige «al intelecto, a la imaginación, al sistema nervioso, a la entraña misma de su oyente» Tenemos, pues, que una buena enseñanza requiere de una condición fundamental para poder ser: el interés del maestro por lo que enseña.

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III. Modos de la enseñanza contemporánea o cómo la ironía, la ambigüedad y el diálogo nos acercan al desafío originario

Una verdad por aceptar: existirán siempre mujeres y hombres desinteresados por lo que enseñan. A estos se les puede sugerir que procuren no estorbar demasiado en el camino de los estudiantes; que les faciliten los libros que se indican en el programa -si lo tiene- y que apelen al método de aquel personaje de Ítalo Calvino (2001), el señor Palomar, que antes de decir palabra, se mordía tres veces la lengua, si luego seguía convencido de que valía la pena decir lo que pensaba, lo decía, de lo contrario, permanecía en silencio.

Para quien busca mejorar la calidad de su enseñanza y pretende innovar su práctica tan querida, para así responder al dinamismo de los desafíos que enfrenta en el ámbito educativo, se sugiere ejercitar algunos modos de la enseñanza.

Primero, se sugiere ser irónicos. Es difícil practicar el arte de la ironía, sin embargo, hoy día es indispensable. Los estudiantes de nuestra época tienen acceso a un sin fin de medios de información, cuya oferta coincide con una constante desacralización de hitos, símbolos y hábitos hasta hace algunos años incuestionables. Su identidad puede rastrearse en blogs, MTV, metroflogs y Anime; la única revolución que imaginan es la que puede expresarse con el software libre. Incluso en ámbitos rurales e indígenas, donde podría pensarse que esto no sucede, las identidades juveniles habitan significados que profanan las verdades que antes nos hacían parecer tan seguros (en dimensiones como la familiar, la sexual o la política, por nombrar algunas).

Ante este panorama, la ironía representa hoy lo que la rectitud y el ejemplo significaban para la enseñanza de hace algunas décadas. Decirle ignorante a un estudiante de manera fina y delicada, puede desafiarlo más que una retahíla de técnicas bien intencionadas. Hoy se requieren más mujeres y hombres como el Doctor House, personaje árido e irritable de una serie de televisión norteamericana, que maestros bien portados con poca apertura a estilos y modos de vida contemporáneos.

Otro modo de enseñar necesario en nuestra época, es la ambigüedad. Esto no quiere decir que no digamos con claridad lo que queremos decir, sino que nuestras lecciones sean lo suficientemente polisémicas, como para que a nuestros estudiantes los habite una dulce ansiedad por querer saber más y los abrace aquella deliciosa angustia que emerge al reconocer que las interpretaciones de un hecho pueden ser infinitas. Ambigüos fueron Platón o Jesús o Montaigne.

Finalmente, se sugiere que sea el diálogo otro modo de ser de la enseñanza. Un diálogo que desafíe a los interlocutores a burlarse de sí mismos, a ceder, a preferir que los otros tengan razón; un diálogo que busque la comprensión. Un diálogo hermenéutico. Para mostrar con claridad a lo que nos estamos refiriendo con diálogo, escuchemos a Gadamer (1998, 232) uno de los principales hermeneutas de este siglo, quien dice que en un diálogo genuino, los interlocutores «ya no son exactamente los mismo cuando se separan. Están más cerca el uno del otro.»

Sugerimos que el maestro ejercite el diálogo, provocando un mayor protagonismo de las ideas de sus estudiantes. Si la ironía nos sirve para provocar, para desafiar, para propiciar el movimiento mental de los jóvenes; y la ambigüedad para no dar por terminado el saber, para que siempre quede un camino por andar; el diálogo supone que el otro, en este caso nuestros estudiantes, ese otro al que no podremos reconocer del todo (como piensa Levinas), puede afectarnos en lo más profundo de nuestro ser: en nuestra concepción de nosotros mismos o en la valoración de nuestra existencia. Si nos arriesgamos a ser afectados por ellas y ellos, seguro tendremos más oportunidad de trastocar, en palabras de Steiner (Op. Cit.), su entraña misma.

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IV. A manera de conclusión o el reconocimiento del desafío

Gimeno Sacristán inquiere:

«debemos plantear la pregunta-problema: ¿realmente nos interesa a los adultos y, especialmente, a los profesores lo que queremos que aprendan con interés nuestros alumnos? ¿Acaso pretendemos, siquiera, que les interese a ellos, al no interesarnos a nosotros? ¿Transmitimos y buscamos que el aprender sea interesante o partimos de que es una obligación y algo ineludible? ¿Qué confianza podemos tener en que el sujeto se vuelque a indagar en el mundo que le rodea, en los saberes y en la cultura, si el profesor no está volcado en lo mismo?» (2003, 187)

Los maestros de hoy, antes de preocuparse por el sin fin de metodologías de enseñanza, que pueden identificar en casi cualquier anaquel, han de indagarse primeramente a ellos mismos y responder con sinceridad a su vocación. De no tenerla, se necesita el valor de no estorbar demasiado. De estar presente, luz que no cede ante ninguna sombra, ha de alimentarse, cuidarse y compartirse, casi como si se tratara de un ser amado.

Para concluir nos resta decir que los caminos para alimentar la vocación son inacabados; la ironía, la ambigüedad y el diálogo son uno sólo. Pero es quizá nuestro destino construir propuestas viables y vitales ante un mundo cada vez más complejo, cada vez más intercultural, cada vez más incomprensible. Sea, pues, bienvenido el reto.

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Referencias

• Calvino I. (2001). Palomar. Siruela. 121 pp.

• Comenio J. A. (2000). Didáctica Magna. Porrúa. 198 pp.

• Freire P. (1993). Cartas a quien pretende enseñar. Siglo XXI.

• Gadamer H. G. (1998). El giro hermenéutico. Cátedra. Madrid. 238pp.

• Laboratorio de Educación Intercultural. UVI. (2008). Sendas para pensar el Enfoque Intercultural en Educación. Extraído el 25 de Julio de 2008 desde www.uv.mx/entreverando/articulo5.html

• Moore T.W. (1999). Introducción a la filosofía de la educación. Trillas, 115 pp.

• Penac D. (2000). Como una novela. SEP y grupo editorial Norma. 168 pp.

• Sacristán G. (2003). «La educación a la medida del alumno en las instituciones escolares hoy, o cómo hacer compatibles el agrado, los afectos, el placer de aprender, la formación y el progreso». Tomado de Messeguer G. S. (comp.) (2005). Diversidad Cultural y Equidad en la Educación Básica. Programa y Selección de Lecturas. Xalapa, SEV-UPV-MEB.

• Steiner G. (2007). Lecciones de los maestros. FCE. México.

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Ficha Técnica:
Título del trabajo: Indagar la enseñanza. Apuntes para pensarla
Autor: Cuauhtémoc Jiménez Moyo
Institución de procedencia: Universidad Veracruzana Intercultural
Modalidad: Exposición oral
Tipo de trabajo: Ensayo
Área temática: Innovación curricular

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