Universidad Veracruzana

Kaniwá

Bibliotecas, Información y Conocimiento



Crece el interés por este blog (con gratitud)

Nos da gusto compartir con ustedes el análisis que hace Google de las visitas a nuestra página -esto a partir de que se activó ese módulo de estadísticas, enero de 2022-. Y pinta muy bien.

Y eso es posible únicamente gracias a nuestros lectores. Como pueden observar en los meses transcurridos hasta abril, hubo más de 2000 personas que tuvieron la amabilidad de dedicar tiempo a revisar nuestro contenido. Eso nos compromete a mejorar la calidad del contenido, y abrir nuestros oídos y ojos a los intereses de la comunidad lectora, en este caso principalmente, pero no exclusivamente, la comunidad universitaria UV.

Esperamos que el flujo de lectores continúe y se acreciente, gracias sobre todo a la utilidad de la información de la que damos cuenta. Este y otros blogs universitarios representan un esfuerzo de comunicación y de diálogo con todos los universitarios, así que esperamos su retroalimentación, específicamente pueden enviarnos mensajes al correo: casanchez@uv.mx, donde tendremos mucho gusto en leerlos y saber de sus intereses, dudas y sugerencias. También es posible que nos hagan favor de dejar sus comentarios en la entrada correspondiente a su interés.

Una forma simple y eficaz de apoyarnos a dar a conocer el contenido de este blog, es a través de los botones de Compartir en redes sociales que aparecen al final de esta entrada. Gracias.

El editor.

Mayo 27 de 2022.



Como tema de búsqueda en Google, el gato Morris rebasa por mucho al resto de los candidatos ¿democracia fallida o farsa electoral?

¿Qué nombres de candidatos políticos son los que más le «suenan» para las elecciones venideras? Independientemente del derroche de dinero en parafernalia electoral, espectaculares, lonas, papel para envolver tortillas, adhesivos en coches y grandes adhesivos en autotransportes urbanos… ¿qué candidatos son los que han generado mayor interés entre la población veracruzana, donde destacan jóvenes profesionistas, empresarios, burócratas, comerciantes y estudiantes universitarios, que son los que cuentan con acceso a nuevas tecnologías de información y, supuestamente, están mejor informados que el resto…?

¿Será alguno con apellidos de largo abolengo y tradición, especialmente en la capital de Veracruz, digamos ChedrauiDauzón o Ahued? ¿Qué tal uno que lleve apellidos con un largo pasado en la escena política regional y local, como Zúñiga? De todos ellos, los periódicos publican andanadas de notas…

Pero, mejor veamos qué dice Google Trends, el sistema de análisis estadístico de las búsquedas realizadas en Google, por usuarios de todo el mundo:

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Siguiendo ésta liga puede ver en tiempo real el análisis que realiza Google Trends por los términos de búsquedas: Gato Morris, Dulce Dauzón, David Velasco Chedraui, Américo Zúñiga y Ricardo Ahued.

¿Qué ocurrirá con los nombres de candidatos digamos menos publicitados y, presumiblemente, conocidos?

¿Qué pasa si quitamos al Gato Morris y comparamos a otros candidatos?

Probamos. Y de plano, Google Trends, al buscar por David Velasco Chedraui, Marcos Salas, Américo Zúñiga y Edith Rodríguez, ni siquiera genera una gráfica.

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Para que genere una gráfica hay que agregar al Gato Morris. Eso se debe a que sólo esas palabras han generado un volumen suficiente de búsquedas… entonces, se ve así:

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Que Google Trends permite visualizar de manera general el interés que los internautas muestran por ciertos temas, resulta patente cuando hacemos una comparativa entre conceptos de interés entre usuarios jóvenes, digamos términos como GTA -el videojuego- o XBOX -la consola de videojuegos-, junto con las búsquedas de un personaje, digamos «famoso»… -digamos, Chicharito…-, y el término que más búsquedas recibe en Google a nivel mundial y en México: porno. Si agregamos al conjunto Gato Morris, vemos que éste no alcanza suficientes búsquedas para que Google Trends se tome, siquiera, la molestia de graficarlo.

Veamos:

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Con lo que queda claro que, al menos para los internautas veracruzanos, el Gato Morris resulta más interesante que todos los demás candidatos reunidos, pero en el contexto cultural mexicano, ni siquiera el gato Morris es tan «famoso» o genera tanto interés para los internautas, como ChicharitoGTA o XBOX.

Búsqueda en Google Trends para comparar los niveles de interés por los términos: GTA, XBOX, porno, Chicharito y Gato Morris.

Viendo tan dramáticos resultados, uno se cuestiona si tiene realmente algún sentido todo el dispendio electoral de los partidos políticos. Parece que se gastan millones y millones de pesos para crear la sensación de que México vive una democracia, es decir bajo un gobierno del pueblo y para al pueblo. Pero todos los días vemos que ese espejismo se difumina un poco más, otro poco más, y a veces, como en este caso, analizando los flujos de información en la Internet mundial, se esfuma drásticamente para siempre.

Tal vez alguien diga que esos son los resultados porque la gente conoce muy bien a todos los candidatos, los partidos y sus propuestas, y por lo tanto no tiene interés en saber más, ni buscar información, sobre esas interesantes, benéficas y progresivas propuestas en caso de ganar la elección. El Gato Morris surge como competidor político con una connotación preocupante, pues sabemos que en el contexto regional «gato» es una forma peyorativa de decir sirviente o subordinado, pero además, es un depredador, un animal carnívoro, que caza ratas y ratones y que ronronea… Ese ronroneo mediático captó la atención de muchos veracruzanos, lamentablemente es solamente un «gatito» y la clase política opera como un león.

¿Es usted uno de los interesados en el fenómeno Gato Morris, y por ende, piensa anular su voto votando por un animal, en lugar de votar por algún empresario o empresaria de renombre, por algún hijo de político, o incluso en lugar de votar por algún profesionista? El IEV tiene que revisar a fondo qué está pasando. La SEV. Los empresarios, los profesionistas, los estudiantes. Todos. Pues si genera más interés un animal que cualquier político local, entonces, paisano, estamos realmente muy mal.

Realmente.



Televisión para jodidos

Por Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F. (apro).- “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil.”

Fueron las palabras de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, pronunciadas hace exactamente dos décadas, el 10 de febrero de 1993. Su discurso fue improvisado. Se celebraba el éxito de la telenovela Los Ricos También Lloran que catapultó a la fama internacional a Verónica Castro. El Tigre andaba feliz y se puso sincero.

“Los ricos, como yo, no somos clientes porque los ricos como yo no compran ni madres”, abundó el dueño del imperio Televisa. Los asistentes rieron. Azcárraga Milmo ya era considerado por la revista Forbes como el hombre más rico de América Latina. Aún Carlos Slim no se convertía en magnate global ni buscaba rivalizar con Televisa en el mercado audiovisual. Mucho menos El Tigre quería ingresar al mercado de las telecomunicaciones.

“Nuestro mercado en este país es muy claro: la clase media popular. La clase exquisita, muy respetable, puede leer libros o Proceso para ver qué dicen de Televisa… Estos pueden hacer muchas cosas que los diviertan, pero la clase modesta, que es una clase fabulosa y digna, no tiene otra manera de vivir o de tener acceso a la distracción más que la televisión”, agregó Azcárraga.

Con una claridad típica de su estilo, El Tigre quitaba los velos de la retórica y confesaba lo que todo mundo sabía en este país y nadie se atrevía a decirlo: la televisión comercial es para enajenar (“divertir”) a los jodidos. No pretende más que incorporar a los pobres a la sociedad de consumo. Y tampoco pretende sacarlos de esa condición. Mucho menos instruirlos.

Para Azcárraga Milmo, como para su padre Emilio Azcárraga Vidaurreta, y para su hijo Azcárraga Jean la televisión simplemente es un gran negocio: venderle espectáculo a los pobres y, a cambio, garantizarle al sistema la sumisión de los “jodidos” y el control político vía la información teledirigida.

“Somos soldados del PRI y del presidente”, dijo en otra de sus frases célebres el inigualable Tigre, famoso por sus desplantes, por su ímpetu de patriarca y sus lujos.

Han pasado 20 años de esa declaración. El Tigre falleció en 1997. Su hijo Emilio Azcárraga Jean prometió una apertura. El gobierno de Salinas de Gortari vendió Imevisión para crear una “competencia”, TV Azteca, de Ricardo Salinas Pliego. Y lejos de mejorar los contenidos televisivos, éstos han empeorado.

Ni siquiera las telenovelas han mejorado. Las audiencias extrañan aquellos melodramas de Verónica Castro. Y prefieren ahora las telenovelas colombianas, brasileñas o las de Argos, con un mínimo de coherencia y mejor calidad en su producción.

Si Azcárraga Milmo confesó que su televisión es para “jodidos”, Salinas Pliego ha dado suficientes muestras para llevar este axioma a su máxima expresión. TV Azteca usa y abusa la ignorancia prevaleciente en los televidentes. Ha hecho de la estridencia y el mal gusto un gran mercado. Es la vitrina para enganchar a los “más jodidos” en sus tiendas Elektra, en su banco Azteca, en sus malas réplicas de los productos de Televisa.

Primera lección: la competencia en televisión abierta no es garantía de mejorar contenidos.

Por el contrario, sí prevalece el modelo de una televisión hipercomercializada, orientada sólo al entretenimiento de baja calidad, bajo costo y alta ganancia, el espejismo del rating es sólo una justificación para la vulgaridad.
Una y otra vez, Ricardo Salinas Pliego y Emilio Azcárraga Jean justifican la pésima calidad de la televisión mexicana, argumentando que eso es lo que “la gente quiere ver”.

“Si no están de acuerdo, cambien de canal”, han afirmado. Con esto confirman el menosprecio a los más elementales derechos de las audiencias, es decir, a contenidos dignos, diversos, de entretenimiento, información y publicidad que no hagan trampas con tal de mantener a los televidentes, a los actores y a los productores a expensas de los mercaderes del espectro.

Segunda lección: la dictadura del rating no puede ser el único criterio para medir el éxito o el futuro de una industria. Mucho menos en la era de los cambios digitales y la convergencia.

Han pasado 20 años de aquel discurso de Azcárraga Milmo y los legisladores vuelven a analizar una reforma muy ambiciosa en radiodifusión y telecomunicaciones. El 80% de la iniciativa presentada por el Pacto por México se dedica a regular un mercado de telecomunicaciones, dominado por Telmex-Telcel, y el 20%, a regular el mercado de televisión y radio, dominado por Televisa y TV Azteca.

De los criterios para mejorar los contenidos hay muy poco o casi nada. Se eliminó la obligación de que el Estado “garantizará el derecho a las audiencias” (en el artículo 6 constitucional). Se incluyó la prohibición a la publicidad integrada, pero ningún criterio para matizar la excesiva comercialización en la pantalla.

Es evidente que en la actualidad no se respeta la norma de que sólo el 20% de los contenidos deben ser publicitarios. La realidad es inversa: sólo el 20% de los contenidos no es venta, propaganda o publicidad inducida. La pantalla está plagada de infomerciales, de “productos milagro”, de chabacanerías para bajar de peso, de astrología mala, de gritones que lo mismo pontifican de una crema de afeitar que de un partido de futbol.

Han pasado dos décadas y se cree que con dos o tres cadenas nacionales de televisión este medio entrará a la modernidad, según los criterios de la OCDE y las demandas de muchos especialistas.

Bienvenida esa competencia, pero si van a replicar el mismo modelo de Televisa sólo tendremos una reproducción al infinito de una televisión que ve clientes y no audiencias, que maltrata a sus actores y encumbra a los dóciles.

Imaginemos los noticieros de seis cadenas repitiéndonos al unísono lo que el gobierno federal quiere que se transmita. Imaginemos programas deportivos en los que cada cadena defienda a sus equipos de fútbol. Imaginemos a cada cadena vendiéndonos en todos sus programas sus ofertas de internet, telefonía y video.

Una reforma que sólo privilegie la competencia convertirá a los contenidos convergentes (los de televisión, telefonía e internet) en un gran supermercado. Se podrán eliminar monopolios económicos, pero no monopolios de opinión pública, y menos proponer un modelo distinto al de la “televisión para jodidos”.

En este punto la reforma constitucional que se discute en el Congreso de la Unión no quiere entrarle. Nada que afecte el modelo único de televisión comercial. Nada que ofrezca un modelo de medios públicos (que no gubernamentales). Ni siquiera existe una definición de medios públicos en la iniciativa. Mucho menos la posibilidad de abrir el espectro a propuestas comunitarias, indígenas o universitarias.

¿Es esa la democratización de los medios?

Me temo mucho que no. Si acaso, es la proliferación de muchos bajo el mismo modelo que no incorpora el punto de vista y las necesidades de las audiencias.

Tomado de: Proceso.



Síntomas del fracaso educativo nacional hacen crisis al final del sexenio de Calderón

A pesar de los 40 años -ininterrumpidos ya- de neoliberalización de la economía del país, México:

1) no logra empezar a crecer

Y ¿cómo: con el retroceso educativo en términos absolutos, con el agro arrasado, si el salario perdió casi la mitad de su poder adquisitivo en el sexenio que termina, si miles de microempresas cerraron por la violencia o el mercado interno disminuido, si no despega la investigación científica y la modernización tecnológica del país y se informalizó aún más el empleo?; sin embargo, pese a todo ello, el sector bancario y de medios masivos operan ¡con ganancias!;

2) los monopolios en comunicaciones reconcentran su poder económico y político, y se ahondan las ya de por sí alarmantes diferencias de clase; estas tendencias lo que harán será acentuarse, basta ver los pronunciamientos del presidente declarado formalmente electo tras su aparentemente limpio triunfo, avalado controversialmente, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Se difundió profusamente en las redes que Enrique Peña Nieto contó con el notorio y evidente respaldo de parte de Televisa y su aparato mediático, del Consejo Coordinador Empresarial a través de algunas empresas, y el de la Iglesia Católica y de las telebancadas en el Congreso y el Senado y que también erogó una cifra aún desconocida de recursos económicos para alcanzar dicho triunfo.

3) la sociedad de la información y el conocimiento aparecen como algo cada día más lejano en nuestro país.

El próposito, la aspiración, de constituirnos en una sociedad de la información y el conocimiento, se malogra en la medida en que proyectos como el de Banda Ancha para Todos (que en su momento esbozó el Sindicato Mexicano de Electricistas con infraestructura de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y de la desaparecida Compañía de Luz y Fuerza del Centro, recursos ahora bajo control de la iniciativa privada,) o el proyecto basado en WiMax, de Internet de banda ancha inalámbrica, de la empresa MVS (que tanta polémica generó en fechas recientes, al exhibirse tanto por parte de la empresa como del gobierno federal, las negociaciones, presiones y componendas que tienen en las alturas del sistema político nacional, en detrimento hasta de la libertad de expresión o el derecho à la información), son desarticulados por las autoridades federales (por lo menos, con la participación de la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Energía, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Comisión Federal de Telecomunicaciónes), para poder ofrecer, luego, al mejor postor económico y político (muy probablemente, en este caso, también se trate de Televisa) la oportunidad de desarrollar la infraestructura tecnológica que haga factible la provisión y el acceso a una nueva oleada de servicios interactivos de televisión, comunicaciones e información, dejando en pocas manos las ganancias multimillonarias derivadas de ello.

Ayer, el priísta Pedro Joaquín Coldwell, quien calificó de «porros» y «acarreados» a los cientos de estudiantes de la Universidad Iberoamericana, que se manifestaron vivamente en contra de la candidatura presidencial de Enrique Peña durante una visita a su institución, y que inmediatamente después de esas declaraciones, publicaron un video donde 131 de ellos presentaron evidencias de ser universitarios matriculados, dando origen al movimiento «#Yosoy132», llamó otra vez la atención de miríadas de internautas, al implicar que en México, algunos de los usuarios de las redes de internet, y particularmente de las redes sociales, principalmente estudiantes, son ignorantes, no tienen nada interesante que decir y/o lo hacen mal, lo que confirma los resultados obtenidos por México en las evaluaciones internacionales sobre educación.

Al descalificar así, entre líneas, desde su alta posición como líder del principal partido político del país, a quienes participan con sus ideas, críticas y comentarios de toda índole y calidad en la red de redes, Pedro Joaquín Coldwell pone en cuestión no solamente el estado en que se encuentra el país, debido tanto a su sistema político-económico, como al abuso de quienes detentan los medios masivos de comunicación y que imponen, así, ideologías, hábitos, conductas y estilos de pensamiento entre la población, pero, sobre todo, acusa la verdadera calidad de nuestro sistema educativo.

El sistema educativo mexicano es fruto de la Revolución Mexicana: esperanza de desarrollo, igualdad y unidad nacional; ahora, se encuentra lastrado, tanto por la franca molicie que parece prevalecer en la cúpula del poder sindical magisterial, como por el cada vez más visible abandono oficial -en favor de la educación impartida bajo esquemas mercantiles: la educación privada- y los intentos por desaparecer, minimizar, e incluso reprimir, las manifestaciones de rebeldía y desesperación, que desembocan con una preocupante frecuencia en violencia, entre las depauperadas bases magisteriales, y hasta entre los propios estudiantes normalistas, del centro y sur de la República (Hidalgo, Oaxaca, Guerrero).

Las expresiones que juzgan poco interesantes, o mal planteadas, las muestras de malestar social en las redes, dejan entrever la pobre disposición del gobierno federal entrante, para que se ahonde y consolide una incipiente democracia deliberativa que, si nos lo propusiéramos realmente, los mexicanos podríamos desarrollar hasta convertirla en una verdadera democracia participativa, que supere de una vez por todas los vicios y defectos de una democracia meramente representativa.

Ya sabemos que, a pesar del IFE, o gracias al mismo, nuestra democracia representativa siempre ha generado escepticismo y dudas sobre la limpieza electoral, la validez de los resultados y la legitimidad de nuestros representantes, por la consabida comisión impune de fraudes electorales, la compra-venta illegal, pero consentida, de votos, el derroche de recursos en forma de gastos de campaña, la manipulación interesada de las encuestas, el desaseo en el manejo de la documentación electoral, de los resultados mismos y, la supervivencia del voto corporativo, por sectores, etcétera.

El lema de la Revolución encabezada por Francisco I. Madero fue, precisamente «Sufragio efectivo, no reelección». Esta «alternancia política» bipartidista, sí, pero que en lo económico ha sido, es monolítica -monótonamente- neoliberal, entre el PAN y el PRI, y que lleva estacionada en el poder cuarenta años, se ha traducido en cuarenta años de estancamiento económico, social y cultural, lo que parece distar mucho de aquellos propósitos originales de la Revolución: tierra y libertad, justicia social e igualdad, bienestar y paz.

Hemos estado avanzando en el sentido contrario: cada día hay más pobreza, desigualdad, dependencia, injusticia, descontento, inseguridad.

La esperanza de «cambio» que se arremolinaba en las plazas, en aquel año 2000, se frustró paladinamente en 2012: el ex-presidente Vicente Fox en persona, el presidente «del cambio» , llamó a votar por el regreso del antiguo régimen. Ahora, Enrique Peña sucederá a Felipe Calderón, en el poder, tersamente.

Parece que no importa bajo qué siglas, el programa de reducción del Estado, la privatización de bienes públicos, la desregulación económica, y el impulso al darwinismo económico-social, cuya cúspide atroz es la corrupción de cuello blanco que alimenta, con un puñado de mexicanos, la lista Forbes de los más ricos del mundo, y la guerra contra el narco, el imperio del más fuerte, el regreso de la ley de la selva, la extinción del estado de derecho y las escalofriantes carnicerías, en que los distintos grupos delincuenciales se hacen pedazos unos a otros -nada más entre ellos, se dice, pero enmedio de la población civil trabajadora, desarmada e indefensa, que ha salido poniendo las cifras de colaterales– al margen de toda ley, sin aparentes investigaciones, ni procesos judiciales, ni incautaciones de bienes, ni bloqueo de las redes de financiamiento, etcétera. Este modelo neoliberal, privatizador, que se apoya en la violencia del narcotráfico, acabó imponiéndose desde el 2000, durante doce años.

Y durante seis o doce más, puede preverse, a partir de este diciembre.

Por otro lado, las cifras de pobreza, desempleo y marginalidad no han hecho más que crecer. Ahora, hasta podemos «presumir» -dicho con culposa ironía- de que en México hay más analfabetas que en 2006. Y un presidente electo que no es capaz de recordar lo que lee.

En todas las escuelas y bibliotecas del país deben existir de forma permanente programas, abiertos a ciudadanos de todas las edades, para abatir el analfabetismo simple y para combatir, sobre todo, el analfabetismo funcional, que es el que se manifiesta cuando las personas saben leer y escribir, sí, pero simplemente no lo hacen.

La lectura y la promoción de la misma, es una de las tareas insoslayables, urgentes, que pueden socavar en su base el poder manipulador omnímodo de las televisoras.

Cada día es más urgente la necesidad de implementar, en todos los niveles y sectores, formales e informales, de la educación, programas de alfabetización informacional.

Desde el punto de vista de los servicios, recursos y agentes de la información, el resultado electoral del 2012 representa, básicamente, el triunfo de la ignorancia supina de nuestra historia, y el del analfabetismo funcional.

La Reforma Integral de la Educación Básica, RIEB, que hace énfasis en el aprendizaje y desarrollo de competencias entre los estudiantes, requiere que los docentes, las autoridades y los padres de familia hagan aún un mayor esfuerzo para lograr se superen que los resultados de las pruebas como ENLACE y PISA.

Lo anterior implica una cruda paradoja:

Aunque, en su cotidianidad, los niños y jóvenes viven en medio de y padecen los prejuicios, la violencia y la destrucción ambiental y civilizatoria, generada por los adultos, se espera que ellos aprendan a ser multiculturales, asertivos, pacíficos, cultos, racionales, críticos y creativos.

Y luego, está el poder «educativo» de las televisoras, tan elogiado hasta por algunos funcionarios de gobierno. Uno de ellos, Alonso Lujambio, como debe recordarse.

Es claro que la inmensa mayoría de los habitantes de este país perciben su realidad a través de los filtros, de las lentes, de la mirada que las televisoras les ofrecen.

Las televisoras comerciales en México han vuelto estériles todos -o casi todos- nuestros esfuerzos educativos.

En México casi nadie lee periódicos, menos leen libros y son pocos, aún, los que se informan en Internet.

En nuestro país, y ésto debemos tenerlo muy claro, como en muchas otras partes del mundo también, las cadenas de televisión tienen todavía el poder de «crear» o «inventar» (y también de destruir): presidentes, enemigos públicos, estrellas, y/o líderes admirables.

Por eso, los reclamos de los estudiantes universitarios de este país, aglutinados en torno a #Yosoy132, son certeros, trascendentes, justos. Conocedores de todo lo anterior, no dudan en exigir, en reclamar: mayor apoyo a la educación, a la investigación científica, a la cultura y al conocimiento, que se democraticen los medios, que se reformen, que se pluralicen y se abran a todas las voces y expresiones intelectuales y políticas, y a que se ejerza el derecho a la información como fundamento de una verdadera democracia.

México no puede seguir viviendo en el oscurantismo que se propaga -paradójicamente- tanto en la escuela, como fuera de ella; peor aún, que impera en los propios hogares mexicanos -a través de la televisión-.



#Yosoy132, proceso electoral, monopolio de medios y la (futura) sociedad de la información en México

Muy acertadas son las demandas del movimiento estudiantil universitario y académico, aglutinado en torno a la etiqueta #Yosoy132, que está llevando a una buena parte de la sociedad mexicana, a reaccionar positiva y propositivamente ante el control y la manipulación que al parecer han establecido, como norma de conducta, los medios de comunicación, particularmente en lo relativo a la propaganda de los partidos políticos y de sus candidatos.

La supuesta información interna de Televisa, que se ha divulgado a nivel internacional, gracias al diario The Guardian (pero originalmente, por la revista Proceso y posteriormente también por Wikileaks), sobre la compra de servicios especiales de promoción de ciertos candidatos -como, presuntamente, fue el caso de Enrique Peña Nieto, cuando era gobernador del Estado de México- y para el desprestigio de otros -como, presuntamente, fue el caso de servicios pagados por el ex-presidente Vicente Fox para afectar la imagen del entonces -en 2006-, candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, indica que las críticas de los estudiantes, dirigidas contra el consorcio Televisa principal pero no exclusivamente, no carecen de sustento.

El tema de los medios de comunicación como constructores de opinión y modeladores de nuestra realidad sociopolítica y sociocultural, es un tema que demanda la atención de toda la sociedad, por sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

Sin ir muy lejos, durante el segundo debate de los candidatos a la presidencia, que se transmitió el pasado día 10 de junio, se pudieron apreciar inexplicables y -por ende, sospechosas- «fallas técnicas»- que afectaron principalmente a uno de los cuatro candidatos que se presentaron a debatir.

En un primer momento del debate, al inicio de la intervención del candidato de la coalición de partidos Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, se transmitió -al menos por la cadena de televisión satelital DISH-, sólo la imagen, sin audio; dicha falla, aunque duró no más de 6 segundos, parece imperdonable, tratándose de un evento que, como lo califican las propias televisoras, alcanzó un record histórico de audiencia.

La otra falla fue más grave, pues durante casi 10 segundos no se tuvo ni audio ni video del último mensaje del mismo candidato, Andrés Manuel López Obrador, en la misma cadena de televisión satelital. Lo que vieron los espectadores en ese medio fue simplemente un cuadro a negro. Nada semejante ocurrió, ni antes ni después, con ninguno de los otros candidatos.

Pueden parecer insignificacias, pero si nos atenemos a los costos de producción de los tiempos de televisión en la actualidad, y a la logística y previsiones técnicas que se toman hasta para programas de menor relevancia, resulta sumamente preocupante percibir la displiscencia o hasta la mala hechura -no se sabe si intencionada, o no- de estos momentos particulares de una transmisión, que hasta parecen afectar selectivamente a uno de los candidatos.

Cuando los jóvenes del movimiento #Yosoy132 exigen la democratización de los medios de comunicación, dan pauta precisamente a que este tipo de «fallas», intencionadas o no, y otras carencias e inequidades que tienen lugar en las transmisiones de radio y televisión*, y que afectan a cualquier candidato o aspirante a un cargo de representación popular, o a voceros de un sector o a otro de la sociedad, se señalen y se corrijan o enmienden, en aras de una verdadera imparcialidad y claridad en la transmisión de la información.

El papel de la información en la sociedad es cada vez más claro: la información es, entre otras cosas, una actividad que permite inducir, alentar, desalentar, en suma: regular los procesos sociales. Esto lo saben muy bien en los medios masivos de comunicación, y ese conocimiento e inteligencia, se plasma en las campañas de marketing, tanto de productos comerciales -para generar la necesidad y la demanda de un determinado bien, o satisfactor- y en el marketing político. El peso de los medios de comunicación, como la radio y la televisión, y el poder que representan en esta función de difusión, inducción y control, es tan grande, que por ello, se impone, sobre quienes detentan el uso de dichos medios, la observancia de un código de ética; pero como la ética supone la combinación virtuosa y conciente de saberes y haceres a la luz de diversas valoraciones -algo que, debe reconocerse, no todos hacemos, ni todo el tiempo ni siempre bien-, los medios deben tener contrapesos sociales, integrados en forma plural, con criterios consensuados sobre la realidad a evaluar, con capacidad de respuesta inmediata para monitorizar, dar seguimiento, supervisar y hasta vigilar, en todo momento, el quehacer de los comunicadores en los medios, sus mensajes y comportamientos.

«Dejar hacer y dejar pasar», en los medios, hoy, es simplemente criminal.

La democracia debe construirse a partir de una competencia en condiciones de libertad y equidad. No es posible que una minoría arrase con sus conceptos y opiniones sobre los de una mayoría, a través del poder de coacción y de manipulación, repetición y distorsión de la realidad de los medios, como la radio y la televisión.

Otro gran acierto de los jóvenes es el empleo coordinado de las nuevas tecnologías de información: Twitter, Facebook y Youtube. En este punto, no debemos pasar por alto la referencia a que la primera guerrilla virtual o ciberguerrilla, o movimiento contestatario digital, es atribuido a la organización de los indígenas zapatistas de Chiapas que atrajeron los reflectores sobre la realidad de las etnias de México, presentándola ante los ojos del mundo, utilizando precisamente Internet.

Sin embargo, la composición del movimiento #Yosoy132 es mil veces más plural y diversa que la de los zapatistas. Por ello, es digno de destacarse su capacidad para definir y afinar sus justas demandas y exigencias, en un grupo específico de puntos, los cuales incluyen, además de la democratización de los medios y el acceso a Internet de banda ancha, como un derecho constitucional en nuestro país, la realización de juicios políticos a Enrique Peña Nieto, Vicente Fox y Felipe Calderón, debido al papel de los primeros en el uso brutal de la fuerza pública en San Salvador Atenco, y por la cuestionable eficacia de la guerra declarada, contra el narcotráfico, por el último.

Ante la movilización estudiantil que llevó en días pasados a miles de jóvenes al Estadio Azteca, para realizar una protesta visible en la televisión, contra la candidatura impulsada por los medios y, en particular, Televisa, de Enrique Peña Nieto, se difundió también por la red información en el sentido de que, desde algún nivel del gobierno del Estado de México, se acarrearon grandes cantidades de partidarios del candidato mencionado, con el boleto de entrada al partido de futbol de marras pagado, para intimidar o disuadir de su protesta a los integrantes de #Yosoy132. El asunto llegó hasta el punto en que algunos de éstos sufrieron agresiones físicas, ante su derecho a manifestarse libremente. Actualmente hay litigios en curso sobre dichas agresiones, y estudiantes del #Yosoy132 presos, mientras que no se sabe que se haya detenido a ninguno de los supuestos agresores. Mal síntoma.

También en estos días, la Comisión Federal de Competencia elabora un dictamen cuyo contenido se podría a dar a conocer a más tardar el 15 de junio, sobre la posible alianza, en un negocio multimillonario en dólares, de Televisa con una empresa emblemática del grupo de negocios de Ricardo Salinas Pliego: Iusacell. Si se confirma que han autorizado la fusión del duopolio televisivo, para formar otro de telecomunicaciones (con Telcel, el de Carlos Slim), el más grande del país -y quizá uno de los más grandes, o el más grande de Iberoamérica- se envía una señal muy lamentable al movimiento estudiantil #Yosoy132, que está exigiendo precisamente que se modere el poder -quasi absoluto- de las televisoras, y de las empresas de telecomunicaciones relacionadas con la provisión de servicios de Internet.

Actualización: hoy en la mañana, en el noticiero MVS Noticias con Carmen Aristegui se informó que en el curso de este día, podría aprobarse «una alianza» entre Iusacell y Movistar, que es una empresa con capital español, para aumentar la competencia ante el proveedor dominante de servicios de telefonía móvil, Telcel, de Carlos Slim, el hombre más rico de México y del mundo.

Por otra parte, el tema de los medios masivos de comunicación estuvo ausente en el segundo debate de los candidatos presidenciales. Ni siquiera se mencionó éste como uno de los «subtemas posibles», de los tres bloques que articularon el mismo. De nuevo, pesan aquí la suposiciones de que las televisoras han acumulado tal poder, que esa podría haber sido una condición tácita para transmitir el debate por «sus» canales de mayor audiencia: que nadie cuestionara sus mecanismos de operación, ni sus políticas de comunicación, ni su influencia.

Con la información muy fresca sobre Televisa, divulgada por The Guardian, un periódico con un prestigio internacional ganado a lo largo de su historia, y que apuntaría a lo que serían ni más ni menos que coaliciones mafiosas entre medios y candidatos en México, resulta notable que ninguno de los candidatos actuales hiciera mención de ello.

El movimiento #Yosoy132 ha enfocado sus baterías, por ahora, en los temas que giran en torno a la equidad en el proceso electoral; pero es de esperarse que se articulen y organicen en torno a demandas de un nivel aún más elevado, trascendente y de largo plazo.

El asunto de la información y la comunicación nos preocupa y nos concierne sobremanera, a quienes estamos relacionados, por ejemplo, con la educación, con la investigación y, particularmente, con los servicios bibliotecarios y de información. En estos ámbitos, estamos concientes de que muchos docentes y estudiantes (de todos los niveles educativos) e investigadores (en el caso de universidades, públicas y privadas) acuden a las bibliotecas académicas, escolares y/o públicas, o a la red Internet, enmedio de densos nubarrones de desinformación, lastrados por lagunas procedimentales, y por la ausencia de criterios para evaluar la calidad de la información; y de que, con frecuencia, los propios académicos, docentes e investigadores, la mayoría incluso con posgrados, se brindan «autoservicios» de información empleando la red, sin que se conozca a ciencia cierta el nivel de profundidad y la calidad de la información que son capaces de localizar, recuperar y obtener, sin el auxilio de los bibliotecarios.

Adicionalmente cabe señalar que, a nivel nacional, la realidad que enfrentan los bibliotecarios, la mayor parte de las veces, es sencillamente gris y deprimente: porque el grueso de las bibliotecas escolares y universitarias en el país carecen de los recursos económicos indispensables para su desarrollo, pues las normativas existentes no estipulan la obligación, de sus instituciones, de destinar anualmente un porcentaje preestablecido del presupuesto de las mismas, para asegurar el desarrollo óptimo de los recursos y servicios de información que brinda esta organización académica fundamental.

Retomo una afortunada metáfora del doctor en biblioteconomía, Jesús Lau, que reza que si las universidades fueran panaderías, la «harina se encuentra en las bibliotecas».

Bajo el esquema de cosas vigente ¿cómo se asegura la suficiencia y la calidad de «la harina» que se usa para «hacer pan», en las universidades públicas y privadas de México? Y, si una panadería no hace pan, o lo hace de mala calidad, entonces ¿qué es lo que en realidad hace?

Además: el acceso a la información y el conocimiento, eje central del movimiento #Yosoy132, supone inevitablemente el desarrollo, desde la edad más temprana, del hábito de la lectura y, por consiguiente, de las habilidades para el acceso y uso eficaz de la información, como se definen en una de las visiones más comprehensivas del tema, y que rebasa el ámbito de los servicios bibliotecarios (aunque fue allí donde se originó), y que es el tema central de lo que conocemos como alfabetización informacional.

Es necesario que el movimiento #Yosoy132, revise, considere y retome los conceptos medulares que se han desarrollado a nivel internacional, sobre el asunto de la alfabetización informacional, pues ahí se encuentran las claves para empoderar realmente a los ciudadanos mexicanos, para hacer frente a los mensajes de manipulación y coherción omnipresentes de los medios masivos de comunicación y para construir los cimientos de una sociedad moderna, democrática, sana, justa, segura y armoniosa.

Para articular una política de información y comunicación en el país, que regule el funcionamiento y los efectos perniciosos de los medios en la sociedad, se debe debatir ampliamente sobre la organización democrática de sus estructuras y procedimientos; a propósito de ese debate, pueden servir los pronunciamientos que, sobre la sociedad de la información, se han realizado a nivel global en las distintas Cumbres de la UNESCO sobre la Sociedad de la Información, como parte de las políticas de fortalecimiento y consolidación de la democracia, garantizando la participación social plural en los medios.

Dicha política de información y comunicación involucra, necesariamente, los temas de la educación tanto formal como informal, adonde definitivamente deben llamarse las cosas por su nombre, y lo que ahora figura solamente como algunas «competencias» limitadas, acotadas, y que algunos pueden considerar meramente complementarias o accesorias, al saber leer y escribir, pero que en realidad son los ejes articuladores de los curricula educativos en la sociedad de la información:

  • saber que se necesita información,
  • saber dónde buscar la información que se necesita,
  • saber localizarla y recuperarla,
  • usarla respetando la ética y las legislaciones correspondientes
  • transformar dicha información y dicho conocimeinto en beneficios sociales e individuales, efectivos y reales.

Lo anterior será decisivo en la vida cultural y científica del país. Es posible que los jóvenes que integran el movimiento #Yosoy132, ya estén concientes y enterados de todo ésto.

Como parte de estas reflexiones, hoy, reproducimos en este blog, dos notas publicadas en La Jornada: una, relativa a la «exportación» de capital intelectual formado en México, hacia el extranjero, que es un eufemismo para decir que muchos mexicanos, preparados académicamente, huyen de una situación de estancamiento económico, nula inversión en ciencia y tecnología, inseguridad, subempleo, marginalidad, etc.; y la otra, que contiene el posicionamiento de un reconocido científico mexicano -Javier Flores- el cual, conociendo desde su interior, la simulación que representa el «hacer como que se hace» ciencia, en México, señala que este estado de postración, corrupción y dependencia hacia el extranjero en este y otros campos, es el fruto de decisiones tomadas por una «dictadura» que ha castrado, a lo largo de décadas, la creatividad y el potencial científico de nuestra nación. Javier Flores, además, le pone nombre y apellido a los autores de esta política que atenta contra nuestra soberanía como nación independiente: los partidos políticos PAN y PRI.

Si se aúna la preocupación del movimiento #Yosoy132, por el acceso a la información y al conocimiento para todos, con la necesidad de detonar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestro país, fortaleciendo el trabajo del Estado y de la sociedad en el campo de la educación, del fomento a la lectura, del desarrollo de un sistema bibliotecario robusto -precisamente en las regiones adonde los niños y los jóvenes enfrentan a diario, solamente, un horizonte de pobreza y de violencia, imitando en lo que cabe el modelo de Colombia-, mediante la provisión de nuevas tecnologías accesibles para todos, el impulso a la creación intelectual en todas sus formas de expresión: literaria, pictórica, musical y audiovisual, estaríamos sin duda en el albor de una futura sociedad del conocimiento en México, cuyo esplendor se alcanzaría tal vez en una década.

Dichosos los ojos que presencien aquello.

¿Cómo podemos mantener viva esta legítma aspiración, esta esperanza, a lo largo de generaciones? #Yosoy132 es un ejemplo.



#Yosoy132 y el advenimiento de una sociedad del conocimiento

Movilizados en torno a demandas -en realidad, desde hace mucho, exigencias irreductibles- muy específicas (democratizar los medios, alentar la competencia real en las telecomunicaciones, rechazo a la imposición de uno de los candidatos por parte del duopolio televisivo conformado en México por Televisa y TV Azteca, garantizar el derecho al acceso a Internet para toda la población, eliminando con ello la brecha digital que mantiene a más de la mitad de la población sin acceso a estos medios), decenas de miles de jóvenes universitarios de todo el país, encabezados por una «masa crítica» que lo detonó todo, de entre los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, están retando al país a despertar, a rechazar el control manipulador de los grandes medios masivos de comunicación, usando los instrumentos de su generación: Facebook, Twitter y Youtube.

Con estas herramientas, bien aprovechadas, de su lado, han dado un gran ejemplo de que es posible la acción pacífica y coordinada para expresar posicionamientos de fondo, en calidad tanto de estudiantes como de ciudadanos autoinformados; están haciendo valer su derecho de réplica, ante los afanes de algunos periodistas de canonizar intencionadamente sobre la vida política del país.

¿Cuánto ha cambiado el escenario político nacional en las últimas dos semanas?

No sabemos aún cuánto, pero comienza a notarse la diferencia.

Por lo menos ahora se habla de que las dos grandes televisoras transmitirán en cadena nacional y por sus principales canales, 2 y 13, el segundo debate presidencial que tendrá lugar el próximo 10 de junio.

Un movimiento estudiantil nacional mantendrá en jaque a las televisoras y su comportamiento en la fase final del proceso electoral, a un mes de la fecha definitoria, el primero de julio. El destino próximo futuro del país se juega en las pantallas de las televisiones y de las computadoras de los hogares de la inmensa mayoría de los mexicanos.

La juventud está demostrando tener la capacidad para sacar a México de las tinieblas en la que lo mantenían convenientemente hundido, quienes detentan un poder casi absoluto sobre los medios de comunicación e información.

La trascendencia del movimiento #Yosoy132 estriba en que -aparte de señalar la senda correcta para resolver nuestros ancestrales problemas de desigualdad e injusticia, proponiendo como principales instrumentos de solución, la información y el conocimiento accesibles para todos- concita de inmediato la simpatía y afecto de todos los trabajadores del conocimiento, la educación, el arte y la cultura, que ven en la información y en el conocimiento un bien inapreciable, sustancia indispensable del debate racional, abierto, plural, fundamentando, que debe dar sustento y claridad, sobre todo a las decisiones y acciones de gobierno, a todos los niveles, en una sociedad verdaderamente democrática. Esta simpatía se afianza, además en el hecho de que son los jóvenes de este país los que buscan la construcción de mejores condiciones de vida, es decir, porque se trata del futuro del país clamando por definir su propio ser futuro.

Los universitarios han hecho gala de visión crítica, enfrentando incluso los argumentos de quienes por medio del avasallador poder de la televisión, pretendieron presentarlos como un pequeño grupo de «acarreados» y «manipulados». De inmediato aparecieron en Youtube, 131 de ellos, dando la cara, con credenciales de estudiante en mano, exhibiendo un inmenso valor civil ante un poder que no es ajeno a la persecución y la represión.

En su acción más reciente, estos jóvenes profesionistas admirables, están convocando a miles de universitarios a ser observadores electorales, para evitar que un nuevo fraude electoral afrente aún más a este gran país.

El movimiento estudiantil que se declara apartidista, pero no apolítico, está creando brechas insospechadas en el poder de manipulación de los medios masivos de comunicación, obligándolos a abrir los micrófonos y dirigir sus cámaras a  sus peticiones y demandas, que pueden alterar para siempre la forma de hacer política en México.

Los estudiantes de la generación Internet, sometiendo a la razón a los medios, están generando condiciones propicias para detonar el diálogo entre todos los ciudadanos de este país.

Es indudable que no puede sostenerse por más tiempo el monopolio virtual de la comunicación de masas en México, con solo dos operadores prácticamente todopoderosos que con su programación «educan», «definen» o «moldean» la opinión pública de grandes sectores de la población que, por distintas razones, están alejados de la lectura y de los medios alternativos de información que ofrece la red Internet.

La frescura, originalidad y fortaleza del movimiento #Yosoy132 está fuera de toda duda. Es una bocada de aire renovador que puede limpiar la atmósfera de prácticas políticas viciadas, autoritarias, cupulares y elitistas, que ignoran por completo a la sociedad, cuando se trata de tomar decisiones graves sobre economía, seguridad, educación o la cultura, ignorando la opinión y el sentir de la mayoría de los mexicanos.

Habrán que seguir atentamente esta revuelta juvenil y estudiantil que puede inflamar con las mismas aspiraciones democráticas, a otros sectores amplios de la sociedad, en demanda del derecho a la información como una condición indispensable de toda sociedad moderna y democrática.

El movimiento #Yosoy132 que ha tomado a México, a las televisoras y a los políticos por sorpresa, prefigura lo que podría ser el advenimiento de la sociedad del conocimiento en nuestro país.



Carta dirigida al 60% de los aspirantes a maestros reprobados

Por Carlos Alazraki

Estimados maestros: Ya estoy empezando a entender el porqué de las cosas que nos están pasando en nuestro querido México. Ahora sí estoy entendiendo el porqué de los atrasos de nuestros niños. Ya entendí el porqué países más fregados que nosotros están mucho mejor que nosotros en materia educativa. Ya entendí el porqué de tanta delincuencia juvenil. Ya entendí por qué tenemos a tantos salvajes manejando por esta ciudad. Ya entendí el porqué de tantos policías corruptos. Entendí por qué tanta drogadicción entre nuestros jóvenes. Es más, hasta por qué somos tan bultos en las Olimpiadas. ¡Claro!, ahora sí está más claro el porqué de lo mucho de lo que nos está pasando, ¡¡¡¡¡¡Se los debemos a ustedes!!!!!! ¿Cómo es posible que de 71,000 aspirantes a una plaza en el servicio docente, 2 de cada 3 candidatos reprobaran? ¿Cómo es posible que de 53,406 aspirantes que salieron graduados de las escuelas Normales, solamente 3 de cada 10 solicitantes aprobaron su examen para una plaza? Y para el colmo de los colmos: ¿Cómo es posible que de los 17,648 maestros activos —sin plaza— solamente 7,150 aprobaron? Y que además —como premio— ninguno de los 17,648 maestros activos… ¡¡¡¡¡¡haya perdido su trabajo!!!!!! O sea maestros, burros o no, seguirán dándole clases a nuestros hijos… Este es el panorama… Maestros reprobados, dándole clases a nuestros hijos… ¡Qué horror! Y luego nos preguntamos el porqué estamos como estamos… Ahí está la respuesta: Nuestros niños no están preparados… Nuestros niños entran muy mal preparados a las secundarias. Todo gracias a ustedes. Pero esto no les importa, ¿verdad? ¡Por supuesto que no! Es mucho mejor marchar por las calles del país que educarlos bien. Es mejor bloquear carreteras, no permitir que la gente abra sus comercios y ponerse en huelga sin importar el tiempo que los niños se queden sin escuela, que prepararlos mejor. Tienen razón… Es mejor bloquear carreteras para exigir un aumento de sueldo que no merecen. Es mejor. Es mejor tener una lideresa vitalicia que se la pase grillando todos los días, que abrir a la democracia a su sindicato. Es mejor que los 2 sindicatos de maestros sigan peleándose entre sí que analizar de cómo mejorar el nivel de la educación. Maestros reprobados: Tengo pavor por el futuro de México, si es que ustedes van a seguir dando clases. Tengo pavor que un país tan maravilloso como el nuestro, sea desplazado por países más disciplinados y conscientes que nosotros. Tengo pavor que —como en las Olimpiadas— México sume fracaso tras fracaso en la competencia mundial. Y todo porque no hay una buena educación. Ni física ni mental. Es aberrante que ustedes, bola de fracasados, pretendan enseñarles a nuestros hijos como triunfar. México no los merece. Sean conscientes de lo que ustedes significan para nuestros hijos y prepárense mejor. Con todos los recursos que tenemos, con toda la información disponible de que disponemos, no es normal que hayan reprobado. Pero en fin… No es culpa suya nada más… Es culpa de un sistema que ya se agotó hace 20 años y que el poder no sabe cómo cambiar. En fin, qué le vamos hacer… Este es otro triste capítulo de la odiada obra: “Por eso Estamos como Estamos”… carlos@alazraki.com.mx

Tomado de: La Crónica de Hoy.



¿Los logros de Calderón?

Por René Drucker Colín

En su Informe, Calderón señaló que sus logros en lo que va del sexenio se han visto opacados por la preocupación ante la inseguridad. Quizás ése haya sido su mayor y quizás casi único logro. En la televisión aparece todos los días señalando los diversos avances que gracias a su gestión han favorecido a la mayoría de los mexicanos. Entre ellos está la cobertura universal en salud, cuya realidad está lejísimos de lo que Calderón manifiesta, y los logros en educación superior, que igualmente son declaraciones desprovistas de sustento. Es sobre esto último que quisiera argumentar. Para mí está claro que Calderón y su gabinete simplemente no entienden bien lo que es la educación superior, pues impulsar ese rubro no es sólo crear 96 universidades, como presume. Las universidades están íntimamente ligadas a la investigación científica y la tecnología. Universidad que no tenga y produzca ciencia no es universidad; sólo es una escuelita que regurgita lo que ya se sabe. Y si su profesorado no tiene buen conocimiento, hasta puede regurgitar mal y educar mal a los jóvenes, quienes, por tanto, saldrán con deficiencias. Las buenas universidades en el mundo lo son porque la mayoría de sus profesores son también investigadores, o sea científicos que están en la frontera del conocimiento. Esto es muy importante, porque desde siempre, pero hoy más que nunca, el conocimiento es un valor intangible que aprovechado al máximo es el factor de mayor impacto para el desarrollo económico de las naciones. De hecho, la generación, el uso y/o aplicación del conocimiento van íntimamente ligados a una política educativa hacia las instituciones de educación superior, donde se asegure que en ellas se coloque al mayor número posible de científicos y en paralelo se promuevan y faciliten las estrategias para que interactúen de manera efectiva con empresas de cualquier tamaño para generar innovación. Hoy día, el primer paso para asegurar un futuro prometedor para la economía mexicana es el desarrollo sostenido de la innovación, y esto último forzosamente pasa por universidades y/o centros de investigación, donde se produce la ciencia básica que genera los nuevos conocimientos que derivarán en nuevos productos o procesos.

Para mostrar la falsedad de los logros que dice Calderón tener en su feneciente sexenio vale la pena reproducir algunos datos recientemente publicados (2011) por el SCImago Research Group, que muestra algunos indicadores bibliométricos obtenidos al analizar el lapso 2005 a 2009, casi justo dentro de su periodo.

Este análisis genera una clasificación de universidades con base en cuatro aspectos: 1) producción científica, 2) colaboración internacional, 3) calidad científica promedio y 4) publicaciones en primer cuartil (o sea publicaciones en el primer 25 por ciento de las revistas más prestigiosas del mundo). El análisis es muy interesante y por falta de espacio me referiré sólo a los aspectos uno y tres. En este documento se analiza un total de mil 354 universidades, incluyendo públicas y privadas. De ésas, sólo 399 producen más de 100 artículos científicos, y 955 (206 mexicanas) menos de 100. De esas 955, 172 (57 mexicanas) producen un solo artículo al año. ¿Dónde quedarán las 96 de Calderón? Otro dato interesante es para aquellos que piensan que las universidades privadas son mejores que las públicas. Aquí se muestra que de las 20 más productivas de México, 18 son públicas. Las dos privadas son el Tec de Monterrey, lugar séptimo, y la Universidad de las Américas, lugar 20. El dato más grave, a mi juicio, se refiere a la clasificación general iberoamericana. En la producción científica de las primeras 20 universidades hay ocho españolas, siete brasileñas, dos portuguesas, una mexicana (la UNAM), una argentina y una chilena. La número uno es la Universidad de Sao Paulo, con 40 mil 192 publicaciones científicas, y la dos es la UNAM, con 17 mil 622. Lo increíble es que la Universidad de Campiñas, en Brasil, una universidad relativamente pequeña, está en tercero, con 14 mil 994 publicaciones, arriba de la de Barcelona, que está en cuarto lugar, con 14 mil 630. Todo esto en 2010. Pero para el periodo comprendido entre 2005 y 2009, España produjo alrededor de 204 mil publicaciones y Brasil 163 mil. México produjo poco más de 60 mil. Dentro de todo esto, México y Brasil comparten un mismo problema. En Brasil, el sistema universitario genera 92 por ciento del total de la producción científica. En México, menos de 10 por ciento del sistema universitario (la gran mayoría público) produce 85 por ciento de la comunicación científica. España, por otro lado, produce 75 por ciento de su aportación científica a través de universidades y 25 por ciento de otros sectores. Un punto final tiene que ver con la calidad de la ciencia medida a través de este análisis en particular. Con este proceso elaborado por ellos, un factor de 0.8 señala que una institución es citada por otros 20 por ciento por debajo de la media mundial, y un valor de 1.3 indica que la institución es citada 30 por ciento más que la media mundial. Con este análisis, la Universidad de Sao Paulo y la de Campiñas, así como la UNAM comparten el factor 0.8, mientras la de Barcelona, por ejemplo, tiene un factor de 1.4.

Se podrían señalar muchos datos más, por demás interesantes, por lo pronto, con éstos se le podría señalar a Calderón y sus fabricantes de datos para el Informe, que sus logros en educación superior no lo son; más bien ha fracasado, pues lo que debería haber desarrollado es una política de crecimiento y apoyo a todas las universidades públicas para que tuvieran la capacidad de crecer con ciencia en todas ellas, para que preparen a más y a mejores egresados que puedan enfrentar mejor los retos del país, dentro de los cuales está tener mayor capacidad para innovar, con el fin de crecer económicamente. Por lo pronto, tache al Informe, pues, gracias a la más baja inversión en ciencia y tecnología en la historia reciente del país, nos vamos quedando rezagados frente al nuevo gigante iberoamericano, que es Brasil.

Tomado de: La Jornada.



100 (y más) beneficios de la lectura

Hace algún tiempo, reuní en un breve documento lo que considero son -entre muchos otros, seguramente- Cien beneficios de la lectura. Se trató realmente de un apunte, sin mayores pretensiones, que cargué en Scribd.com y compartí con todo aquél que tuviera interés en consultarlo, sin pensar mucho en sus efectos, ni acordarme durante largos meses de él.

Pasado el tiempo, observé cómo este documento fue efectivamente consultado, reproducido, citado o comentado por muchos otros lectores y usuarios de la red, a los que agradezco sinceramente la retroalimentación positiva que han hecho de él. Debo admitir, en honor a la verdad, que la gran mayoría de los beneficios mencionados en ese texto, por supuesto, son beneficios acerca de los cuales leí o escuché, o que ví reflejados distintas personas. Algunos, muy pocos, por supuesto, los he llegado apreciar también en mí. Por ello, creo que cada persona, o mejor dicho: cada lector, podría mencionar al menos un beneficio concreto o específico que ha recibido de la lectura, con lo que el número de beneficios no sería de un centenar, y tal vez tampoco de unos pocos miles, sino de tantos beneficios, como personas han aprovechado la lectura, beneficios que ésta ha dado y sigue dando a la humanidad.

Pensando un poco más sobre este asunto, me parece experimentar una breve oleada de optimismo, porque tal vez ese ideal educativo de acceso universal a la cultura, principalmente -pero no exclusivamente- a través de la lectura, permitirá algún día a todos los hombres y mujeres, ancianos y niños, aprovechar al máximo la cultura escrita (y también ¿por qué no? la cultura audiovisual) de toda la humanidad; entonces, tal vez, se podrían lograr acuerdos globales para resolver las graves injusticias, desigualdades y problemas que nos aquejan como especie (y que, de paso, ponen en riesgo de desaparecer a millones de otras especies, e inclusive a la biósfera en su totalidad).

Sólo espero que eso no ocurra demasiado tarde.

Pienso, ahora, en la situación de los estudiantes chilenos, algunos que han sido encarcelados y otros que están en una huelga de hambre, de varios días o semanas, exigiendo una educación pública gratuita de calidad para su país, y pienso en la forma en que ese gobierno -como muchos otros, en todas las regiones del planeta- parece no entender que si no hay una verdadera representación de los intereses públicos y una búsqueda activa del bien público en las acciones que encauzan, entonces esos países padecerán convulsiones, desorden, violencia y criminalidad, pues habrán orillando a su propia juventud a un camino de destrucción de un orden que, con razón, considerarán excluyente e injusto.

Se ha dicho que la pobreza sale muy cara. Agregaría, también, que es sumamente peligrosa.

He seguido con atención las alocuciones públicas y a la prensa, de los líderes del movimiento estudiantil chileno, así como las expresiones de los gobernantes y de algunos representantes de la sociedad chilena, y considero que es de la mayor trascendencia ver cómo se resolverán las demandas de esos estudiantes en los días próximos, y del curso que tomen las cosas en ese país latinoamericano, pues si el gobierno -válgase la redundancia- gobierna a favor de su pueblo, se producirá un cambio social, cultural y político que, seguramente, entusiasmará a los estudiantes jóvenes y a las familias de otros países -incluido México-, para que impulsen cambios de ese mismo tipo, en pos de mayor democracia, justicia y equidad, y de que se garanticen y se ejerzan realmente los derechos humanos fundamentales.

Hoy existe en nuestro país un grave rezago educativo que se aúna a la falta de empleos, la desaceleración económica, la injerencia extranjera, el abandono del campo, la sobreexplotación de nuestros recursos naturales, la salida de capitales, el endeudamiento, los desastres naturales, el clima de violencia y el imperio de los negocios asociados a la delincuencia organizada.

Con alrededor de 70 mil muertes violentas en lo que va del sexenio, urge que la sociedad mexicana LEA, se informe, analice, aprenda, critique y delibere ampliamente sobre ¿cómo llegamos hasta aquí? ¿cuáles son las verdaderas fallas dentro del sistema educativo, económico, de representación política, que nos condujeron a esta situación? ¿qué sucede con los medios de comunicación de masas, como la radio y la televisión, que han conseguido o propiciado que grandes sectores de la población crean que pueden mantenerse alejados de las bibliotecas, los libros y la lectura, sin consecuencias nefastas, como las que vemos a diario? ¿qué vamos a hacer para corregir este rumbo de autodestrucción? ¿qué sucederá con países como el nuestro ante la turbulencia geopolítica y geoeconómica que ya mostró su ominoso perfil en 2008, y ahora revela un rostro aún más terrible?

Ojalá cada día más personas descubran que la lectura se ha vuelto  una condición indispensable para la sobrevivencia.



Conclusiones del Encuentro Nacional por la Diversidad y la Calidad en los Medios de Comunicación

A continuación, la síntesis de las conclusiones del Encuentro,convocado por la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) y celebrado los días 5 y 6 de abril pasado:

1.- Reforma legislativa. La reforma legal para los medios de comunicación es de la mayor urgencia. El viernes 8 de abril se cumplió un año de la presentación, de manera simultánea en las cámaras de Diputados y Senadores, de la Iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales que fue promovida por varios partidos políticos y en cuya elaboración participaron miembros de la Amedi.

Esa iniciativa establece limitaciones al acaparamiento de medios de comunicación, instituye un organismo con atribuciones para regular los mercados y actores de las telecomunicaciones y la radiodifusión, reivindica derechos de usuarios y audiencias de los medios y garantiza el funcionamiento de los medios públicos.

Allí se precisan reglas para la interconexión entre empresas de telecomunicaciones y se asegura la plena convergencia tecnológica, así como sanciones más severas para quienes no cumplan con la ley y la regulación. La pluralidad en la radio y la televisión sería promovida con la licitación de más frecuencias y con espacios garantizados para la producción independiente. Además, se reconoce que la radiodifusión y las telecomunicaciones constituyen un servicio público que debe ser garantizado por el Estado. La publicidad engañosa o los contenidos no aptos para los niños también encuentran regulación en esta iniciativa. Habría que incluir otras propuestas adicionales como la creación de Fondos de Cobertura Social para servicios de telecomunicaciones en zonas rurales y desprotegidas.

Esa iniciativa constituye el proyecto más detallado que haya sido elaborado para normar las telecomunicaciones y la radiodifusión. El aplazamiento en su dictaminación y análisis, incluso por parte de muchos de los diputados y senadores que suscribieron su presentación, resulta inaceptable. Únicamente el desinterés del Congreso de la Unión por estos temas y el cabildeo de las corporaciones mediáticas que no quieren una legislación que acabaría con el funcionamiento monocorde que ha caracterizado la comunicación en México, explican el abandono de esa y otras propuestas de reforma legal para los medios.

2.- Política de Estado. Es necesaria una política de Estado incluyente, transversal y suficientemente debatida entre todos los actores de la comunicación (gobierno, legisladores, empresas, operadores y sociedad) que rija el destino de la radiodifusión, las telecomunicaciones y, en general, el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento en México. Es prioritario que los partidos y candidatos que aspiren a contender en la elección de 2012 incluyan entre sus plataformas programáticas y propuestas de campaña, políticas y acciones concretas para democratizar el actual sistema de medios. Cada vez es más ilegítimo que, por no molestar o por congraciarse con los concesionarios de la radio, la televisión y las telecomunicaciones, los candidatos demoren o impidan reformas al régimen legal, fomenten o avalen contrarreformas, u omitan políticas de Estado necesarias y urgentes para el desarrollo del país.

3.- Licitar más cadenas de televisión. Existen todas las condiciones técnicas para que sean puestas a licitación las frecuencias que integrarían, por lo menos, dos nuevas cadenas nacionales de televisión. La inhibición del gobierno en ese asunto sólo se debe a la subordinación a Televisa y Televisión Azteca que abominan cualquier competencia en un mercado que han monopolizado indebidamente.

4.- Nuevas opciones en televisión digital. La televisión digital debe servir, antes que nada, para que haya más frecuencias disponibles y, de esa manera, opciones distintas a las que hasta ahora han tenido los televidentes de todo el país. Deben destrabarse los obstáculos legales y administrativos para el desarrollo de esa televisión. Las frecuencias que sean utilizables a partir del cambio digital deben ser para nuevos operadores, incluyendo instituciones culturales y grupos sociales interesados en incursionar en ese medio. Sería inadmisible que, con la mudanza digital, las televisoras que hoy en día acaparan las frecuencias comerciales tuvieran más canales.

5.- Certidumbre para los medios públicos. Los medios no comerciales tienen que ser entendidos como espacios de pluralidad, libertad, con independencia respecto de las instituciones oficiales y ser promotores de la democracia y la construcción de ciudadanía. Deben ser auténticos medios públicos y no espacios propagandísticos, para que cumplan a cabalidad con su función social. México requiere de un sistema nacional de televisión pública, que podría partir de la infraestructura de la cual dispone actualmente el Canal Once pero manejado con autonomía y con formas de retroalimentación con la sociedad.

Para que los medios públicos cumplan nacional, regional y localmente las tareas que pueden desarrollar en beneficio de la calidad y la diversidad, es imprescindible que cuenten con pleno, suficiente y permanente respaldo financiero, pero sin necesidad de comercializar espacios con fines publicitarios. El patrocinio es una opción válida que debe definirse de manera clara en la legislación para que no se confunda con la publicidad. Por lo tanto, es prioritario legislar en materia de medios públicos para garantizar su certidumbre jurídica.

6.- Señales abiertas para canales del Congreso y Judicial. Espacios de discusión y deliberación como los canales del Congreso y Judicial, así como opciones de televisión universitaria como TV UNAM, debieran tener una difusión abierta y nacional, para que los televidentes no tengan que pagar por recibir esas señales. Se trata de medios donde se debaten los grandes temas de interés nacional que afectan a todos los mexicanos, o bien de espacios universitarios donde se dan a conocer nuevos conocimientos o investigación científica que podría servir para solucionar los muchos y grandes rezagos que enfrenta el país. Sólo un Congreso reacio a atender las demandas ciudadanas puede darse el lujo de que los canales del Congreso y Judicial no sean conocidos por toda la población.

7.- Tarifas bajas y obligaciones para operadores. La interconexión entre las empresas de telefonía tiene que lograr la mejoría, no el encarecimiento de tales servicios. La autoridad está obligada a garantizar tarifas bajas en beneficio de los consumidores, las cuales redundarán en una mayor penetración y cobertura de estos servicios. También es necesario que a las telecomunicaciones no sólo se les vea como negocio, sino como una nueva oportunidad para abatir brechas sociales en temas prioritarios como educación, salud, seguridad y gobernanza. Para ello es necesario que la autoridad establezca y verifique obligaciones de inversión y cobertura, a fin de que las nuevas tecnologías y sus ventajas lleguen a la mayoría de los habitantes, sobre todo los más desprotegidos.

8.- Convergencia plena. Resulta absurdo que las empresas interesadas y con capacidad para ofrecer televisión de paga no puedan hacerlo debido al amago de quienes controlan ese mercado. Todos los sistemas de televisión codificada deben estar autorizados a difundir las señales de la televisión abierta; más aún, esa debe ser una obligación de los proveedores de televisión por cable, satélite o cualquier otra modalidad no abierta. En todos los sistemas de televisión de paga deben existir canales destinados a la difusión de contenidos audiovisuales creados por productores independientes.

9.- Internet abierto, libre, rápido y barato. Los mexicanos tenemos derecho, en las mejores condiciones técnicas, a producir, recibir y distribuir contenidos digitales de toda índole. Ninguna política o legislación debe coartar el legítimo derecho de los usuarios de consumir productos culturales. El Estado tiene la obligación de garantizar auténticas conexiones de Internet de banda ancha a costos accesibles, a diferencia de las parsimoniosas velocidades por las cuales tenemos que pagar algunas de las tarifas de conexión a Internet más caras en el escenario internacional.

10.- Una agenda digital. Concebir, diseñar, discutir y poner en práctica una agenda digital para conducir a México hacia la Sociedad de la Información. El acceso a Internet de banda ancha y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación debieran traducirse en mejores condiciones de vida para los ciudadanos, por cuanto estas tecnologías contribuyen a mejorar servicios públicos de salud, educación, seguridad y gobierno, además de proteger el medio ambiente.

11.- Prohibir los “productos milagro”. Las televisoras se han convertido en vehículos de engaños cotidianos que ahora, incluso, lesionan la salud de los mexicanos. La publicidad de los llamados “productos milagro” contraviene las leyes en materia de salud y medios electrónicos. Exigimos que, de inmediato, las autoridades cumplan la obligación de sancionar tanto a los laboratorios como a las empresas televisoras que difunden esos productos.

12.- Transparencia y claridad en el gasto de comunicación social. Los medios privados más poderosos se benefician de enormes y constantes transferencias de recursos fiscales porque los gobiernos federal y estatales, así como numerosas instituciones públicas, saturan de propaganda las frecuencias y atiborran de dinero público las finanzas de tales empresas al contratar espacios cada vez más amplios en la televisión y, en menor medida, en la radio, la prensa y ahora los medios digitales.

El gasto publicitario de esos gobiernos debe regirse bajo una política de comunicación social, ser transparente y ser conocido en una base de datos pública y actualizada que contenga contratos, montos y tiempos de transmisión. Proponemos que por cada peso que se gaste en la contratación de propaganda en televisión y radio comerciales, se destine un monto idéntico a un fondo para la producción audiovisual independiente y para el fomento a la comunicación comunitaria y ciudadana.

13.- Programa de ayudas para publicaciones. Los medios impresos también deben transparentar su tiraje, venta y cobertura y no basarse en cifras ficticias para conseguir publicidad oficial. En tiempos de consumos digitales y de caídas en los índices de suscriptores y lectores, un programa y la regulación de estímulos a la prensa pueden ayudar a erradicar la discrecionalidad en el otorgamiento de pautas publicitarias, asegurar la independencia editorial de las publicaciones y garantizar la pluralidad y diversidad de puntos de vista.

14.- Reglamentar la propaganda gubernamental. Urge regular el artículo 134 constitucional en materia de propaganda y comunicación social para evitar más simulación y sometimiento a los medios electrónicos. Es necesario prohibir la publicidad encubierta, integrada y las gacetillas, que sólo buscan engañar o confundir a las audiencias, sobre todo en procesos electorales. Esto es indispensable para propiciar una relación más transparente y menos onerosa entre políticos, medios y ciudadanía.

15.- Menos spots y más debate electoral. Hacer valer la legislación electoral es una prioridad de la autoridad, los partidos, los candidatos, los medios de comunicación y los ciudadanos. También debe elevarse el nivel de debate y de discusión de los asuntos públicos, sobre todo en contiendas electorales. El actual modelo de comunicación política basado en spots de 30 segundos sólo esquematiza los problemas y no contribuye a la deliberación pública. De cara a los futuros procesos electorales, resulta necesario poner en práctica formatos distintos de comunicación política que permitan el intercambio y la discusión de propuestas.

16.- Homologar la Ley Federal de Radio y Televisión en materia electoral. Para reflejar la pluralidad y las contradicciones inherentes de la sociedad mexicana durante la disputa político-electoral, así como para garantizar la equidad en la contienda, prevenir y castigar incumplimientos de los medios electrónicos en materia electoral, es indispensable reformar la Ley Federal de Radio y Televisión y homologarla con las disposiciones que en materia de comunicación política dispuso la reforma electoral de 2007-2008, así como los diversos ordenamientos y reglamentos que para tal efecto emita la autoridad electoral.

17.- Monitoreos oficiales y ciudadanos de contiendas y cobertura electoral. Cada vez es más necesario que la autoridad electoral, los observatorios ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil realicen monitoreos cualitativos y cuantitativos objetivos e imparciales, muestrales y censales del uso de los tiempos oficiales a los que tienen derecho los partidos, las nuevas formas de comunicación política tanto en medios tradicionales como digitales, así como de la cobertura informativa que realizan los medios de las contiendas electorales.

18.- Propiciar la participación en elecciones. En todo momento la propaganda electoral en medios electrónicos debe ser administrada y contratada por el Instituto Federal Electoral. Internet debe seguir siendo un espacio libre donde políticos y ciudadanos encuentren un espacio de difusión e interacción. Tomar en cuenta a los jóvenes y dirigir mensajes para ellos, que motiven su participación e involucramiento en los asuntos públicos, es tarea tanto de autoridades electorales como de partidos y candidatos.

19.- Derecho de réplica. La reglamentación del derecho de réplica es una de las demandas que más consenso generan. Contenido en la Ley de Imprenta, en el Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión y en la reforma electoral de 2007-2008, el derecho de réplica permitirá crear un mecanismo para que los ciudadanos que se sientan agraviados por información falsa o inexacta soliciten a los medios la debida rectificación.

El derecho de réplica no propicia censura sino que favorece un ejercicio informativo más preciso, serio, responsable y apegado a la realidad. El de réplica es un derecho consagrado en convenciones internacionales que no sólo beneficia a las figuras públicas sino a cualquier individuo, por lo que su reglamentación resulta urgente. Además, es un compromiso aún pendiente que asumieron los partidos al aprobar la reforma electoral de 2007-2008.

20.- Garantizar derechos de las audiencias. La creación de códigos de ética, defensores de audiencia y otros mecanismos autorregulatorios, debiera ser una exigencia básica de cualquier medio de comunicación comercial o público. Los derechos de las audiencias, pero también las nuevas posibilidades tecnológicas y el aminoramiento de las relaciones jerárquicas en la sociedad, hacen que los consumidores y usuarios sean cada vez más críticos, exigentes y demandantes. Si realmente los medios ofrecen lo que el público pide, podrían empezar por conceder espacios y mecanismos para que las personas emitan sus comentarios, quejas o requerimientos.

21.- Educar para los medios. Es necesario impulsar el desarrollo de estrategias educativas, con especial atención en la niñez y la adolescencia, para la lectura de contenidos mediáticos con criterios que contribuyan a una sociedad basada en la igualdad. Entre esos criterios es imprescindible la perspectiva de género. La academia y los espacios educativos deben contribuir para crear conciencia y fomentar un consumo crítico de los medios de comunicación, a través de materias y programas educativos que conduzcan a esa formación cívica.

22.- Monitorear y observar a los medios. Impulsar cada vez más observatorios de medios que vigilen los contenidos mediáticos y den a conocer sus resultados con base en datos cuantitativos y cualitativos sobre el quehacer y la actuación de los medios de comunicación frente a temas como género, niñez, discriminación, salud, violencia, derechos humanos, diversidad cultural y participación ciudadana.

23.- Erradicar formas de violencia y discriminación. Los medios tienen responsabilidades públicas que pocas veces cumplen a cabalidad. Es indispensable que promuevan contenidos que reivindiquen los derechos de las mujeres y las niñas y que se erradiquen las representaciones sexistas, homofóbicas, clasistas, racistas y discriminatorias que abundan en esos espacios de comunicación.

24.- Equidad de género en los medios. Eliminar el llamado techo de cristal, hacer valer el derecho a comunicar de las mujeres y garantizar la equidad de género en el acceso a puestos de dirección en los medios de comunicación, permitiría erradicar prejuicios, representaciones machistas, formas de violencia y prácticas sexistas.

25.- Regular anuncios de prostitución en publicaciones. Reglamentar en las publicaciones periódicas y en la radio y televisión los anuncios que podrían alentar la prostitución (o sexo servicio) y la trata de personas. La idea es que los medios de comunicación no denigren, no discriminen, no humillen por ninguna causa y sí respeten la condición humana de las personas.

26.- Proteger la salud infantil. Prohibir de manera clara y sin que se preste a interpretaciones la publicidad de comida “chatarra” en horarios infantiles en la televisión y la radio y sancionar a las empresas que la promuevan en Internet.

27.- Escrupulosidad en la cobertura informativa. Los medios de comunicación no son ajenos a las circunstancias de violencia y delito que devastan la sociedad mexicana. Tienen que hacer un esfuerzo para no fungir como voceros de la delincuencia y para manejar con toda escrupulosidad las informaciones sobre esos temas. Los códigos de comportamiento editorial que se propongan orientar el desempeño de los informadores y de los medios al cubrir asuntos relacionados con la violencia sólo tendrán eficacia si los periodistas, desde sus redacciones, los hacen suyos. Nos parece condenable el lucro político y propagandístico de Televisa, Televisión Azteca y otros medios con este asunto.

28.- Salvaguardar el trabajo periodístico. La protección de los periodistas, especialmente de los reporteros que cubren informaciones delicadas, tiene que ser prioridad de la sociedad mexicana. Las empresas de comunicación están obligadas a pagar salarios dignos (sin distinción de género), financiar seguros de gastos médicos y de vida, brindar capacitación y emprender todos los esfuerzos posibles para respaldar a los periodistas en toda circunstancia, especialmente cuando se encuentran en situaciones de riesgo.

29.- Periodismo ético, serio y profesional. Asimismo, es necesario que los periodistas dignifiquen su profesión y practiquen un periodismo más apegado a los hechos y menos a la estridencia de las descalificaciones, el sensacionalismo o la espectacularización de la noticia. Independientemente de la plataforma a través de la cual se dé a conocer la información, la búsqueda de lo novedoso, el rigor, la precisión al informar, la indagación, el contexto que ubique el acontecimiento y los más elementales parámetros éticos, siguen siendo características definitorias de un periodismo serio y profesional.

30.- Investigar y castigar agresiones. El Estado tiene la obligación de crear condiciones para que los informadores desarrollen sus labores sin riesgos y de investigar y castigar las agresiones a los periodistas. El Estado mexicano, comenzando por el gobierno federal pero también las entidades de la República , han incumplido esas responsabilidades.

31.- Reconocer y no criminalizar emisoras comunitarias. Un cimiento ineludible de la pluralidad que necesitamos se encuentra en la radiodifusión comunitaria. Lejos de garantizarla como mandata la Constitución , el poder político persigue e incluso sanciona penalmente a algunos de sus promotores. La comunicación comunitaria requiere de normas que reconozcan sus circunstancias específicas. La sociedad puede beneficiarse con la existencia de un vigoroso movimiento de radiodifusoras y otros medios de carácter comunitario, que solidifiquen la realidad multicultural de la nación. Es necesario que estos medios de auténtico servicio comunitario sean reconocidos legalmente, se suspendan de inmediato su persecución y criminalización y se garanticen condiciones para su autofinanciamiento.

32.- Promover producción nacional independiente. Para propiciar diversidad y calidad en los medios se requiere financiar e impulsar la producción a cargo de pequeñas y medianas empresas. Para ello se propone que, con un gravamen trimestral equivalente al 2 por ciento de las ganancias totales de las cadenas privadas de televisión abierta y de los sistemas de televisión restringida, se establezca un fondo audiovisual que también beneficiaría a medios públicos y comunitarios. Asimismo, se propone incorporar un sistema de cuotas de pantalla de producción nacional y extranjera, tanto en televisión abierta como de paga. Con estas acciones se generarían empleos y se diversificarían el trabajo creativo, así como la pluralidad.

33.- Apoyos para el cine y los documentales. Modificar la Ley Federal de Cinematografía para crear un fondo de apoyo a la producción de cine nacional, y obligar al pago por derecho de transmisión por parte de las televisoras, son apenas dos medidas prioritarias de la industria cinematográfica afectada en su cadena de valor por los productores, distribuidores y exhibidores extranjeros. Asimismo, es indispensable garantizar el derecho de exhibición de filmes documentales sin que se vean sometidos a censura previa o al capricho de las autoridades políticas o judiciales.

Los pilares sobre los cuales descansa la democracia son la ciudadanía y el respeto irrestricto al Estado de derecho. Hemos recogido y enumerado 33 propuestas ciudadanas sobre diversidad y calidad en los medios de comunicación. No son las únicas, pero sí fueron las más recurrentes y quizá las más apremiantes. Muchas de estas propuestas ya son una realidad en otros países.

Extracto tomado de: Conclusiones del Encuentro Nacional por la Diversidad y la Calidad en los Medios de Comunicación