Universidad Veracruzana

Kaniwá: Blog sobre Bibliotecas, Información y Conocimiento

Blog sobre Bibliotecas, Información y Conocimiento



#Yosoy132, proceso electoral, monopolio de medios y la (futura) sociedad de la información en México

Muy acertadas son las demandas del movimiento estudiantil universitario y académico, aglutinado en torno a la etiqueta #Yosoy132, que está llevando a una buena parte de la sociedad mexicana, a reaccionar positiva y propositivamente ante el control y la manipulación que al parecer han establecido, como norma de conducta, los medios de comunicación, particularmente en lo relativo a la propaganda de los partidos políticos y de sus candidatos.

La supuesta información interna de Televisa, que se ha divulgado a nivel internacional, gracias al diario The Guardian (pero originalmente, por la revista Proceso y posteriormente también por Wikileaks), sobre la compra de servicios especiales de promoción de ciertos candidatos -como, presuntamente, fue el caso de Enrique Peña Nieto, cuando era gobernador del Estado de México- y para el desprestigio de otros -como, presuntamente, fue el caso de servicios pagados por el ex-presidente Vicente Fox para afectar la imagen del entonces -en 2006-, candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, indica que las críticas de los estudiantes, dirigidas contra el consorcio Televisa principal pero no exclusivamente, no carecen de sustento.

El tema de los medios de comunicación como constructores de opinión y modeladores de nuestra realidad sociopolítica y sociocultural, es un tema que demanda la atención de toda la sociedad, por sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo.

Sin ir muy lejos, durante el segundo debate de los candidatos a la presidencia, que se transmitió el pasado día 10 de junio, se pudieron apreciar inexplicables y -por ende, sospechosas- «fallas técnicas»- que afectaron principalmente a uno de los cuatro candidatos que se presentaron a debatir.

En un primer momento del debate, al inicio de la intervención del candidato de la coalición de partidos Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, se transmitió -al menos por la cadena de televisión satelital DISH-, sólo la imagen, sin audio; dicha falla, aunque duró no más de 6 segundos, parece imperdonable, tratándose de un evento que, como lo califican las propias televisoras, alcanzó un record histórico de audiencia.

La otra falla fue más grave, pues durante casi 10 segundos no se tuvo ni audio ni video del último mensaje del mismo candidato, Andrés Manuel López Obrador, en la misma cadena de televisión satelital. Lo que vieron los espectadores en ese medio fue simplemente un cuadro a negro. Nada semejante ocurrió, ni antes ni después, con ninguno de los otros candidatos.

Pueden parecer insignificacias, pero si nos atenemos a los costos de producción de los tiempos de televisión en la actualidad, y a la logística y previsiones técnicas que se toman hasta para programas de menor relevancia, resulta sumamente preocupante percibir la displiscencia o hasta la mala hechura -no se sabe si intencionada, o no- de estos momentos particulares de una transmisión, que hasta parecen afectar selectivamente a uno de los candidatos.

Cuando los jóvenes del movimiento #Yosoy132 exigen la democratización de los medios de comunicación, dan pauta precisamente a que este tipo de «fallas», intencionadas o no, y otras carencias e inequidades que tienen lugar en las transmisiones de radio y televisión*, y que afectan a cualquier candidato o aspirante a un cargo de representación popular, o a voceros de un sector o a otro de la sociedad, se señalen y se corrijan o enmienden, en aras de una verdadera imparcialidad y claridad en la transmisión de la información.

El papel de la información en la sociedad es cada vez más claro: la información es, entre otras cosas, una actividad que permite inducir, alentar, desalentar, en suma: regular los procesos sociales. Esto lo saben muy bien en los medios masivos de comunicación, y ese conocimiento e inteligencia, se plasma en las campañas de marketing, tanto de productos comerciales -para generar la necesidad y la demanda de un determinado bien, o satisfactor- y en el marketing político. El peso de los medios de comunicación, como la radio y la televisión, y el poder que representan en esta función de difusión, inducción y control, es tan grande, que por ello, se impone, sobre quienes detentan el uso de dichos medios, la observancia de un código de ética; pero como la ética supone la combinación virtuosa y conciente de saberes y haceres a la luz de diversas valoraciones -algo que, debe reconocerse, no todos hacemos, ni todo el tiempo ni siempre bien-, los medios deben tener contrapesos sociales, integrados en forma plural, con criterios consensuados sobre la realidad a evaluar, con capacidad de respuesta inmediata para monitorizar, dar seguimiento, supervisar y hasta vigilar, en todo momento, el quehacer de los comunicadores en los medios, sus mensajes y comportamientos.

«Dejar hacer y dejar pasar», en los medios, hoy, es simplemente criminal.

La democracia debe construirse a partir de una competencia en condiciones de libertad y equidad. No es posible que una minoría arrase con sus conceptos y opiniones sobre los de una mayoría, a través del poder de coacción y de manipulación, repetición y distorsión de la realidad de los medios, como la radio y la televisión.

Otro gran acierto de los jóvenes es el empleo coordinado de las nuevas tecnologías de información: Twitter, Facebook y Youtube. En este punto, no debemos pasar por alto la referencia a que la primera guerrilla virtual o ciberguerrilla, o movimiento contestatario digital, es atribuido a la organización de los indígenas zapatistas de Chiapas que atrajeron los reflectores sobre la realidad de las etnias de México, presentándola ante los ojos del mundo, utilizando precisamente Internet.

Sin embargo, la composición del movimiento #Yosoy132 es mil veces más plural y diversa que la de los zapatistas. Por ello, es digno de destacarse su capacidad para definir y afinar sus justas demandas y exigencias, en un grupo específico de puntos, los cuales incluyen, además de la democratización de los medios y el acceso a Internet de banda ancha, como un derecho constitucional en nuestro país, la realización de juicios políticos a Enrique Peña Nieto, Vicente Fox y Felipe Calderón, debido al papel de los primeros en el uso brutal de la fuerza pública en San Salvador Atenco, y por la cuestionable eficacia de la guerra declarada, contra el narcotráfico, por el último.

Ante la movilización estudiantil que llevó en días pasados a miles de jóvenes al Estadio Azteca, para realizar una protesta visible en la televisión, contra la candidatura impulsada por los medios y, en particular, Televisa, de Enrique Peña Nieto, se difundió también por la red información en el sentido de que, desde algún nivel del gobierno del Estado de México, se acarrearon grandes cantidades de partidarios del candidato mencionado, con el boleto de entrada al partido de futbol de marras pagado, para intimidar o disuadir de su protesta a los integrantes de #Yosoy132. El asunto llegó hasta el punto en que algunos de éstos sufrieron agresiones físicas, ante su derecho a manifestarse libremente. Actualmente hay litigios en curso sobre dichas agresiones, y estudiantes del #Yosoy132 presos, mientras que no se sabe que se haya detenido a ninguno de los supuestos agresores. Mal síntoma.

También en estos días, la Comisión Federal de Competencia elabora un dictamen cuyo contenido se podría a dar a conocer a más tardar el 15 de junio, sobre la posible alianza, en un negocio multimillonario en dólares, de Televisa con una empresa emblemática del grupo de negocios de Ricardo Salinas Pliego: Iusacell. Si se confirma que han autorizado la fusión del duopolio televisivo, para formar otro de telecomunicaciones (con Telcel, el de Carlos Slim), el más grande del país -y quizá uno de los más grandes, o el más grande de Iberoamérica- se envía una señal muy lamentable al movimiento estudiantil #Yosoy132, que está exigiendo precisamente que se modere el poder -quasi absoluto- de las televisoras, y de las empresas de telecomunicaciones relacionadas con la provisión de servicios de Internet.

Actualización: hoy en la mañana, en el noticiero MVS Noticias con Carmen Aristegui se informó que en el curso de este día, podría aprobarse «una alianza» entre Iusacell y Movistar, que es una empresa con capital español, para aumentar la competencia ante el proveedor dominante de servicios de telefonía móvil, Telcel, de Carlos Slim, el hombre más rico de México y del mundo.

Por otra parte, el tema de los medios masivos de comunicación estuvo ausente en el segundo debate de los candidatos presidenciales. Ni siquiera se mencionó éste como uno de los «subtemas posibles», de los tres bloques que articularon el mismo. De nuevo, pesan aquí la suposiciones de que las televisoras han acumulado tal poder, que esa podría haber sido una condición tácita para transmitir el debate por «sus» canales de mayor audiencia: que nadie cuestionara sus mecanismos de operación, ni sus políticas de comunicación, ni su influencia.

Con la información muy fresca sobre Televisa, divulgada por The Guardian, un periódico con un prestigio internacional ganado a lo largo de su historia, y que apuntaría a lo que serían ni más ni menos que coaliciones mafiosas entre medios y candidatos en México, resulta notable que ninguno de los candidatos actuales hiciera mención de ello.

El movimiento #Yosoy132 ha enfocado sus baterías, por ahora, en los temas que giran en torno a la equidad en el proceso electoral; pero es de esperarse que se articulen y organicen en torno a demandas de un nivel aún más elevado, trascendente y de largo plazo.

El asunto de la información y la comunicación nos preocupa y nos concierne sobremanera, a quienes estamos relacionados, por ejemplo, con la educación, con la investigación y, particularmente, con los servicios bibliotecarios y de información. En estos ámbitos, estamos concientes de que muchos docentes y estudiantes (de todos los niveles educativos) e investigadores (en el caso de universidades, públicas y privadas) acuden a las bibliotecas académicas, escolares y/o públicas, o a la red Internet, enmedio de densos nubarrones de desinformación, lastrados por lagunas procedimentales, y por la ausencia de criterios para evaluar la calidad de la información; y de que, con frecuencia, los propios académicos, docentes e investigadores, la mayoría incluso con posgrados, se brindan «autoservicios» de información empleando la red, sin que se conozca a ciencia cierta el nivel de profundidad y la calidad de la información que son capaces de localizar, recuperar y obtener, sin el auxilio de los bibliotecarios.

Adicionalmente cabe señalar que, a nivel nacional, la realidad que enfrentan los bibliotecarios, la mayor parte de las veces, es sencillamente gris y deprimente: porque el grueso de las bibliotecas escolares y universitarias en el país carecen de los recursos económicos indispensables para su desarrollo, pues las normativas existentes no estipulan la obligación, de sus instituciones, de destinar anualmente un porcentaje preestablecido del presupuesto de las mismas, para asegurar el desarrollo óptimo de los recursos y servicios de información que brinda esta organización académica fundamental.

Retomo una afortunada metáfora del doctor en biblioteconomía, Jesús Lau, que reza que si las universidades fueran panaderías, la «harina se encuentra en las bibliotecas».

Bajo el esquema de cosas vigente ¿cómo se asegura la suficiencia y la calidad de «la harina» que se usa para «hacer pan», en las universidades públicas y privadas de México? Y, si una panadería no hace pan, o lo hace de mala calidad, entonces ¿qué es lo que en realidad hace?

Además: el acceso a la información y el conocimiento, eje central del movimiento #Yosoy132, supone inevitablemente el desarrollo, desde la edad más temprana, del hábito de la lectura y, por consiguiente, de las habilidades para el acceso y uso eficaz de la información, como se definen en una de las visiones más comprehensivas del tema, y que rebasa el ámbito de los servicios bibliotecarios (aunque fue allí donde se originó), y que es el tema central de lo que conocemos como alfabetización informacional.

Es necesario que el movimiento #Yosoy132, revise, considere y retome los conceptos medulares que se han desarrollado a nivel internacional, sobre el asunto de la alfabetización informacional, pues ahí se encuentran las claves para empoderar realmente a los ciudadanos mexicanos, para hacer frente a los mensajes de manipulación y coherción omnipresentes de los medios masivos de comunicación y para construir los cimientos de una sociedad moderna, democrática, sana, justa, segura y armoniosa.

Para articular una política de información y comunicación en el país, que regule el funcionamiento y los efectos perniciosos de los medios en la sociedad, se debe debatir ampliamente sobre la organización democrática de sus estructuras y procedimientos; a propósito de ese debate, pueden servir los pronunciamientos que, sobre la sociedad de la información, se han realizado a nivel global en las distintas Cumbres de la UNESCO sobre la Sociedad de la Información, como parte de las políticas de fortalecimiento y consolidación de la democracia, garantizando la participación social plural en los medios.

Dicha política de información y comunicación involucra, necesariamente, los temas de la educación tanto formal como informal, adonde definitivamente deben llamarse las cosas por su nombre, y lo que ahora figura solamente como algunas «competencias» limitadas, acotadas, y que algunos pueden considerar meramente complementarias o accesorias, al saber leer y escribir, pero que en realidad son los ejes articuladores de los curricula educativos en la sociedad de la información:

  • saber que se necesita información,
  • saber dónde buscar la información que se necesita,
  • saber localizarla y recuperarla,
  • usarla respetando la ética y las legislaciones correspondientes
  • transformar dicha información y dicho conocimeinto en beneficios sociales e individuales, efectivos y reales.

Lo anterior será decisivo en la vida cultural y científica del país. Es posible que los jóvenes que integran el movimiento #Yosoy132, ya estén concientes y enterados de todo ésto.

Como parte de estas reflexiones, hoy, reproducimos en este blog, dos notas publicadas en La Jornada: una, relativa a la «exportación» de capital intelectual formado en México, hacia el extranjero, que es un eufemismo para decir que muchos mexicanos, preparados académicamente, huyen de una situación de estancamiento económico, nula inversión en ciencia y tecnología, inseguridad, subempleo, marginalidad, etc.; y la otra, que contiene el posicionamiento de un reconocido científico mexicano -Javier Flores- el cual, conociendo desde su interior, la simulación que representa el «hacer como que se hace» ciencia, en México, señala que este estado de postración, corrupción y dependencia hacia el extranjero en este y otros campos, es el fruto de decisiones tomadas por una «dictadura» que ha castrado, a lo largo de décadas, la creatividad y el potencial científico de nuestra nación. Javier Flores, además, le pone nombre y apellido a los autores de esta política que atenta contra nuestra soberanía como nación independiente: los partidos políticos PAN y PRI.

Si se aúna la preocupación del movimiento #Yosoy132, por el acceso a la información y al conocimiento para todos, con la necesidad de detonar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestro país, fortaleciendo el trabajo del Estado y de la sociedad en el campo de la educación, del fomento a la lectura, del desarrollo de un sistema bibliotecario robusto -precisamente en las regiones adonde los niños y los jóvenes enfrentan a diario, solamente, un horizonte de pobreza y de violencia, imitando en lo que cabe el modelo de Colombia-, mediante la provisión de nuevas tecnologías accesibles para todos, el impulso a la creación intelectual en todas sus formas de expresión: literaria, pictórica, musical y audiovisual, estaríamos sin duda en el albor de una futura sociedad del conocimiento en México, cuyo esplendor se alcanzaría tal vez en una década.

Dichosos los ojos que presencien aquello.

¿Cómo podemos mantener viva esta legítma aspiración, esta esperanza, a lo largo de generaciones? #Yosoy132 es un ejemplo.



Michael Moore expresa apoyo a WikiLeaks

El director de cine Michael Moore, se pregunta por qué la página web de Assange, que “ha realizado un servicio público tan importante” al revelar, por ejemplo, informaciones relativas a la actuación de Estados Unidos en guerra de Irak, está sufriendo “un ataque tan despiadado”, y responde diciendo que es “porque ha avergonzado a quienes han ocultado la verdad”.

Michael Moore recibió el Oscar al mejor documental largo por «Bowling for Columbine», en 2002 y fué nominado al  Oscar en la misma categoría por su documental «Sicko», adonde exhibe los entretelones del sistema de atención a la salud en Estados Unidos.



ISOC se pronuncia sobre el asunto WikiLeaks

La Internet Society (ISOC) es una organización sin fines de lucro fundada en 1992 para ejercer un liderazgo sobre los estándares de Internet relacionados con la educación y la política. Está dedicada a asegurar el desarrollo, la evolución y el uso de Internet en beneficio de las personas en todo el mundo, según información en su portal. Con relación al caso de la publicación mundial de los 250,000 cables diplomáticos estadounidenses a través de la organización WikiLeaks, la ISOC ha publicado el pasado 7 de diciembre lo siguiente:

«Recientemente, hemos sido testigos de la desaparición efectiva de Internet de un sitio web de gran notoriedad gracias a la cobertura de la prensa internacional y la intriga política.

«La Internet Society fue fundada sobre los principios fundamentales la libertad de expresión y la no discriminación, que son esenciales para preservar la apertura y la utilidad de Internet.  Creemos que este incidente ilustra dramáticamente que esos principios se encuentran actualmente en riesgo.

«Admitiendo que el contenido de la página web wikileaks.org es objeto de preocupación para una variedad de individuos y naciones, sin embargo, creemos que debe estar sujeta a las mismas leyes y políticas de la disponibilidad de todos los sitios de Internet. La libertad de expresión no debe ser restringida por controles gubernamentales o privados sobre el hardware o software informático, la infraestructura de telecomunicaciones o de otros componentes esenciales de Internet.

«La resiliencia y la cooperación están integrados en la Internet como un principio de diseño. La cooperación entre varias organizaciones ha asegurado que los ataques al sitio web de la organización Wikileaks no hayan impedido, del todo, el acceso al material de Wikileaks. Esto subraya aún más que la eliminación de un dominio es una herramienta ineficaz para suprimir la comunicación, y que sólo sirve para socavar la integridad de la Internet global y su funcionamiento.

«En tanto y a menos que se apliquen las leyes pertinentes al dominio wikileaks.org, para cerrarlo con pleno fundamento legal, desde el punto de vista técnico se debe restablecer su presencia, y se deben tomar las acciones pertinentes para perseguir y procesar a la o las entidades -de haberlas- que actuando de manera maliciosa lo quitaron del aire.»

 

El presidente de Brasil se solidariza con WikiLeaks

Toda solidariedade ao Wikileaks. Vídeo: Ricardo Stuckert/PR

Básicamente dice que la gente que debía ser perseguida es la gente que escribió los cables que expuso a la luz pública Wikileaks, y la gente que ejecuta las cosas que se dicen en esos cables, pero no Julian Assange.



Google Trends

WikiLeaks irrumpe en la WWW súbitamente, como lo vemos en esta gráfica de búsquedas en Google.

Dice el portal Rebelión:

«El marco es el de una crisis global en el que los estados nacionales por un lado reciben una presión creciente de sus propias redes clientelares -amenazadas por la globalización- y por otro deben «soltar lastre» deshaciéndose del coste que le suponen no sólo los gastos en cohesión social sino sectores enteros del empresariado y las clases medias (como los controladores) que, por otro lado, no dudarán en revolverse y enfrentarle directamente

Un cuadro ante el que los gobiernos responderán cada vez con más «firmeza», esto es, con medidas de urgencia, represión directa y sobre todo con la generalización de un discurso cada vez más disciplinario hacia la sociedad en general que servirá igualmente para defender los intereses de los privilegiados que se quedan abordo -como las telefónicas- y defender al estado mismo de las respuestas de los que son sacrificados… que serán, necesariamente, cada vez más.

En este marco, la recentralización de la información y de las formas de socialización que se producen a partir de ella es fundamental para que estados y corporaciones mediáticas aumenten cuotas de poder. Nunca la batalla por el control de las formas a partir de las cuales se elabora la agenda pública había sido tan clara y abierta. Y en ella los medios están en el mismo lado que los estados. El lado del ACTA, el endurecimiento de la propiedad intelectual y su uso como forma de censura y control político.

La dinámica generada por la confluencia de ambos es perversa: se alimenta de la recentralización y genera más centralización, disciplina y control. Assange y WikiLeaks ocupan en este momento un papel central en la representación de esa confluencia de intereses entre corporaciones mediáticas y estados. Es cierto que ambos grupos de poder entran brevemente en fricción… pero precisamente porque confluyen, no porque diverjan.

Con independencia de lo que sus filtraciones nos descubran, el modelo que WikiLeaks encarna no nos hace más libres, al contrario, nos desarma en una época de descomposición creciente.»

 

Dignamente deselal

Juan Villoro

El problema del ‘caso Wikileaks’ no es la calidad del secreto, sino que Estados Unidos no pueda guardarlo.

En 1971, Daniel Ellsberg entregó al New York Times 7.000 páginas con secretos del Gobierno de Lyndon B. Johnson. Ellsberg tenía acceso a material clasificado. Harto de las mentiras sobre la guerra de Vietnam, filtró la información que se conocería como los papeles del Pentágono.

El impacto de Ellsberg fue demoledor. El año 1971 marcó un hito en el derecho a la información. Ese año Julian Assange nació en Australia. Gente de su época, creció para perseguir datos escondidos y se convirtió en hacker con conciencia social. En el 2006 fundó Wikileaks, empresa dedicada a filtrar información en la red. Durante años, usó el seudónimo Mendax en alusión a una expresión de Horacio: «Splendide mendax» (Dignamente desleal). No se trata de un indiscreto descifrador de contraseñas privadas, sino de un vengador anónimo en busca de secretos de interés público.

La noticia del momento es que el extraño Mister Mendax tiene a su disposición 250.000 documentos secretos del Departamento de Estado norteamericano, de los que ya dio a conocer 500. ¿Cómo calibrar su efecto en la sociedad de la información?

El periodista y escritor venezolano Ibsen Martínez me puso en la pista de la teoría del cisne negro desarrollada por el ensayista libanés Nassim Nicholas Taleb. ¿Qué es lo que singulariza a un acontecimiento? De acuerdo con Taleb, en términos históricos un cisne negro es un fenómeno que tiene impacto masivo, desafía las probabilidades y suscita explicaciones retrospectivas que tratan de verlo como predecible. La primera guerra mundial, internet y el 11 de septiembre son ejemplos de cisnes negros.

El caso de Wikileaks tiene este plumaje. Amazon expulsó a la compañía de sus servidores y la Casa Blanca nombró a un zar antifiltraciones. Russell Travers, experto en el combate al terrorismo, se transformará en fontanero digital para contener el goteo de información.

Mientras tanto, Mister Mendax permanece oculto, no solo por las posibles consecuencias del escándalo noticioso, sino porque tiene demandas de acoso sexual en Suecia. Antes de esfumarse, dijo que las acusaciones tenían motivación política. A Wikileaks no le faltan enemigos. Lo cierto es que el especialista en transgresión ha traspasado límites decisivos.

Hasta ahora, sus filtraciones sorprenden más por el tono que por el contenido. Los informantes del Gobierno de Estados Unidos se muestran paranoicos, intrigantes y despreciativos. Nada nuevo. Lo peculiar es el tono: en la intimidad, los espías son descarados.

De acuerdo con Ellsberg, Wikileaks pondrá en circulación una cantidad récord de información confidencial, pero el efecto no será devastador. Al respecto comentó: «No son papeles de decisión de alto nivel. Quienes toman las decisiones políticas a alto nivel no tienen tiempo de leer cables que solo son secretos».

Un rasgo típico del gobernante contemporáneo es que ignora toda voz que no garantice éxito mediático instantáneo. En contraste, los mandos medios requieren de información para abrirse espacio en el interior de la Administración. Tener datos sirve menos para usarlos que para amenazar con usarlos. En esa franja de poder se fraguaron los expedientes que ahora circulan.

De acuerdo con Taleb, no tiene sentido tratar de adivinar lo impredecible. El desafío consiste en estar mejor preparados para acontecimientos que se perciben como insólitos y solo se toman en cuenta cuando ya ocurrieron. La política actual se basa en el dominio de la norma (las estadísticas, los índices de popularidad, la tendencia estándar). Más importante sería estudiar las combinaciones que pueden anticipar la llegada de un cisne negro. Pero los hombres que ganan votos besando bebés no se interesan en lo que no ha ocurrido; actúan en la esfera de la representación; el rating es para ellos más político que los hechos.

El verdadero golpe de Wikileaks tiene que ver con la forma de gobernar en una telecracia. Hace unos años, diplomáticos de Estados Unidos describieron a México como un «Estado fallido». Se referían a nuestra triste realidad. Ahora afrontan algo más grave para una política de la imagen: una triste realidad virtual. El descrédito de no controlar la red será mayor que el efecto de documentos donde se informa de que Gadafi usa bótox.

Assange considera noble denunciar al poderoso que oculta algo. Ellsberg matiza el gesto: «En las democracias hay un amplio abanico de secretos que deben ser protegidos». En el caso de Wikileaks, el problema no es la calidad del secreto, sino que el Gobierno no pueda guardarlo. La importancia de un documento clasificado deriva de que no circule. Esconder la basura bajo la alfombra es más seguro que esconderla en una computadora. Estamos ante un cisne negro de la representación del poder. En tiempos digitales, el único expediente inexpugnable es el que no se ha escrito.

Reproducido de El Periodico.com



¿Alguien que lee este blog ha leído Millennium?

Y eso, a título de que según Mario vargas Llosa, es fantástica. Escribió en El País, hace más de un año: «acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2.100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página «¿Y ahora qué, qué va a pasar?».
Y seguramente a esta hora, este día, son miles si no millones los que, por todo el mundo, ante el caso de Julian Assange, también nos preguntamos ¿y ahora qué va a pasar?



Wikileaks: ataque cibernético de Israel/Washington

Heinz Dieterich

La “Operación Wikileaks” prepara el control estricto sobre el internet y los portales progresistas. Un mundo como el capitalista-burgués actual, no puede permitir el libre flujo de información.

Los servicios secretos de Israel y la CIA han logrado otra gran victoria en su guerra cibernética. Después de estropear las centrífugas del programa nuclear iraní (Natanz) mediante un software maligno (Stuxnet), consiguieron utilizar a Wikileaks y Julian Assange como vector (portador) de agresión cibernética a gran escala, contra sus “enemigos”. El método es el usual de la guerra informática: mezclar documentos verdaderos, pero triviales, con las falsificaciones que sirven como misiles teledirigidos contra los verdaderos blancos.

La autoría de esa agresión cibernética se aclara con el axioma de la criminalística Cui bono, es decir, ¿A quién beneficia el crimen? El patrón de los documentos proporciona la respuesta: a Israel, Washington y el imperialismo occidental en general, incluidos sus satélites mercantil-feudales árabes. Perjudica groseramente, con sus mentiras, a una serie de blancos particulares, como: Irán, que supuestamente es odiado por el mundo árabe; China, que presuntamente acepta el futuro dominio estadounidense sobre Corea del Norte; Brasil, cuyo Ministro de Defensa Nelson Jobim sería informante de Washington; Bolivia, cuyo Presidente Evo Morales tendría un gran “tumor” en la cabeza  y la Venezuela bolivariana, que sería refugio de ETA y las FARC, al igual que Cuba.

Además de las agresiones concretas, la “Operación Wikileaks” prepara el control ideológico  estricto sobre el internet y los portales progresistas. Un mundo fundamentalmente anti-democrático, como el capitalista-burgués actual, no puede permitir el libre flujo de información y debates en el internet. Declarar Wikileaks una organización terrorista y matar o encarcelar a Assange, como han solicitado importantes sectores de la clase política estadounidense, sería un gran paso adelante en la Gleichschaltung hitleriana (uniformización mental) que los amos del sistema requieren ante la crisis capitalista mundial. Otros portales, como www.kaosenlared.net y www.aporrea.org, aparecerían pronto en el index librorum (lista negra) por apología de la violencia y antisemitismo.

La autoría del delito israelí-estadounidense cibernético no sólo se revela ante el principio cui bono del Derecho Romano, sino también ante la absurda pretensión logística, de que un joven soldado homosexual, Bradley Manning, de la 10a División de Montaña de Estados Unidos, estacionado en una remota base militar en Iraq (FOB Hammer), pudo seleccionar, copiar y reenviar 260.000 documentos clasificados (!¡). Si Manning hubiera podido hacer  esto, dejaría a Bill Gates como un mero aprendiz de computación.

La obstrucción de las centrífugas nucleares de Irán en 2010, en Natanz, siguió el ejemplo de una exitosa operación de la CIA contra un gaseoducto de la Unión Soviética, en los años ochenta, llevado a cabo bajo el mando de William Casey. Cuando la CIA se enteró que Moscú iba a comprar o piratear un sofisticado software canadiense para las bombas, turbinas y válvulas de un nuevo gaseoducto en Siberia, no bloqueó su venta, sino insertó, en contubernio con la empresa canadiense, una bomba lógica, un malware (Trojan horse) en el software, que alteraba los parámetros de velocidad y presión en el sistema, haciéndolo estallar en 1982. 

La operación contra el centro nuclear iraní de Natanz sigue ese mismo modelo. Los servicios occidentales infiltraron las redes de compra de Irán para el nuevo reactor e insertaron en el software de las centrífugas el gusano electrónico “Stuxnet”, desarrollado a todas luces por la Inteligencia Militar israelí. Al igual que el “Caballo de Troya” de 1982, el Stuxnet hace fluctuar las velocidades y presiones de las centrífugas, las cuales, actuando en cadena, se destruyen. Se calcula que la capacidad operativa de las centrífugas en Natanz se redujo en un 30 por ciento por el ataque informático.

El modo de operación de la CIA y del Mossad abarca tres pasos. 1. Necesitan información preliminar sobre los planes del “enemigo”. En el caso de Wikileaks, Adrian Lamo, un hacker con quien Mannings correspondía, informó al FBI. 2. Sobre esa información deciden  en qué forma actuar. En el caso de la URSS, de Natanz y de Wikileaks,  resolvieron no bloquear de frente la operación planeada, sino aprovecharla para una operación cibernética propia de contrainteligencia. 3. Los grandes medios de adoctrinación burguesa y los gobiernos respectivos manipulan los eventos creados por ellos, durante largo tiempo. En ese sentido, los documentos de Wikileaks serán como la segunda computadora de Raúl Reyes. Una fuente inagotable de guerra psicológica y física contra los adversarios del Imperio.

Las operaciones cibernéticas y de desinformación son solo un aspecto de los proyectos de desestabilización de Estados Unidos e Israel, como demuestra su exitoso programa de asesinatos de científicos nucleares iraníes. Venezuela, con su extensa red de gaseoductos y oleoductos, cuyo software es parcialmente operado desde satélites, con su monoestructura eléctrica, con la fragilidad de su Metro, con sus fronteras selváticas y marítimas abiertas y una fuerte quinta columna adentro, tiene que prepararse muy bien, para neutralizar la embestida que Washington/Tel Aviv tienen preparada para el país de Bolívar.

Reproducido del portal Analítica.