Universidad Veracruzana

Kaniwá

Bibliotecas, Información y Conocimiento



Crear un mashup personalizado con Netvibes no cuesta

Con Netvibes, es posible integrar un entorno personalizado de información, usuando tableros (dashboards), pestañas (tabs) y módulos flexibles (apps), dentro de un navegador.

Arriba a la izquierda: Selector del tipo de vista (modo de edición y modo de lista de lectura y en texto gris el nombre del tablero cuyo contenido aparece a la derecha. All feeds muestra la fuente y los encabezados de las noticias publicadas en orden descendente: las más actuales arriba y hacia abajo las más antiguas. A la derecha arriba aparece el selector de tableros, cada usuario puede contar con el número de tableros que necesite en función de sus intereses.

Netvibes.com es, por tanto, un sistema que puede personalizarse a partir de diversas fuentes de información, enlaces, noticias, etc., algo conocido como un mashup.

La rutina del usuario típico de la WWW es que al abrir el navegador aparece un buscador genérico como Google o Bing. Algunos usuarios predefinen sitios específicos para empezar a navegar. Algunos otros, pero quizás los menos, precargan colecciones de pestañas al inicio, de modo que simplemente moviéndose entre pestañas ya obtienen la información que desean. Conforme los intereses del usuario se van desplegando, es posible que abra nuevas ventanas o nuevas pestañas para continuar su exploración por separado. Suele ocurrir que al final, el usuario ha abierto decenas o incluso centenas de enlaces y al final solamente quedará registro de ello en el archivo Historial, del navegador.

Netvibes es distinto. Siempre y cuando la fuente de información cuente con una fuente RSS o ATOM, de noticias sindicadas, es posible suscribirse en Netvibes en un panel dentro de una pestaña, dentro de un tablero -esos son los tres niveles de estructura en orden jerárquico ascendente- permitiendo crear una o varias pantallas de consulta «todo en uno», lo cual permite un considerable ahorro de tiempo al usuario, evita la sobrecarga visual por anuncios y publicidad no deseada, en suma: parece que Netvibes permite realizar todo lo que la WWW prometió ser alguna vez. Por esa característica de agregar de manera personalizada las fuentes RSS o ATOM, Netvibes va más allá del software llamado agregador de noticias, que manejan de manera eficaz las suscripciones del usuario.

Con Netvibes, cada usuario tiene control sobre la cantidad y la jerarquía de las pestañas en su cuenta del portal -que es gratuita-, los nombres de identificación de las mismas, y sobre la configuración visual de los módulos en cada panel o tablero. La cantidad de variantes de personalización, únicamente depende de las necesidades o intereses del usuario.

Netvibes ofrece además, un tablero público, que contiene los recursos que el usuario haya elegido compartir, así como compartir los recursos que otros usuarios hayan compartido también.



La necesidad de la ALFIN para todos

POR CARLOS ALBERTO SÁNCHEZ VELASCO

La necesidad de alfabetizar en información a toda la sociedad es permanente. Preferimos el término alfabetización informacional (en lo sucesivo, ALFIN, en este documento), dado que semánticamente parece que abarca más aspectos.

La ALFIN no es alfabetización informativa ni digital, ya que lo informativo se refiere a lo que ofrece o brinda información y lo digital se refiere al uso instrumental eficaz de las TICS. Lo ALFIN abarca eso, pero más que eso.

Esta ALFIN se suma a otras alfabetizaciones, sin las cuales operar en la sociedad contemporánea parece una empresa sumamente arriesgada y peligrosa (hablamos de alfabetización para la salud, científica, en derechos humanos, laboral, mediática, ambiental, financiera, política, etc.), sin ellas los ciudadanos están indefensos, inermes, expuestos y son vulnerables a los engaños, manipulaciones, abusos, explotaciones y riesgos impuestos por quienes sí están bien informados.

Algunos hechos ilustrativos de partida, deberían mover a preocupación a los potenciales lectores:

  • en promedio, se leen en nuestro país la extraordinaria cantidad de tres libros, por año;
  • la cantidad de patentes producidas por los mexicanos es una diezmilésima parte de las patentes chinas, estadounidenses, japonesas o alemanas y de otros países;
  • solo uno de cada tres estudiantes, conocen y usan la biblioteca (eso al menos en nuestra institución);
  • se ha reducido año con año el número de fuentes de información especializada disponibles a través del CONRICyT;
  • los programas de estudio de muchas materias universitarias incluyen bibliografía que no representa el estado del arte de las distintas disciplinas, ésto tiene que ver con la carencia de recursos para su adquisición, pero también con prácticas administrativas y académicas que deben revisarse;
  • la mayoría de los egresados obtienen un título de licenciatura sin haber desarrollado hábitos de investigación que les permitirían, por ejemplo, mantenerse actualizados en sus profesiones;
  • cada vez se destinan menos recursos financieros para la adquisición adecuada de recursos impresos que enriquezcan las colecciones bibliotecarias;
  • no existe -ni se piensa en ello siquiera, más que en un círculo reducidísimo- una política de selección y adquisición de recursos documentales para las bibliotecas, que obedezca a criterios racionales y eficientes definidos; en parte, por ello
  • existe una elevada infra y sobre selección de recursos documentales (es decir que se adquieren libros que están o bien por encima, o bien por debajo, del nivel de conocimientos requerido para estudios universitarios, lo que implica un dispendio de recursos)

Esta problemática compleja tiene que ver todas con un subdesarrollo generalizado de la cultura del libro, las bibliotecas y la lectura. Una apuesta ciega, por parte de docentes y alumnos por las nuevas tecnologías, como panacea de la información, el conocimiento y el aprendizaje, tiene bemoles, pero ello se abordará en otros textos. El elemento mediador fundamental entre los hombres es la palabra.

En el núcleo de todas las alfabetizaciones está implícito el aspecto informacional. Por ello el énfasis sobre su importancia, que se hace desde las bibliotecas. En el caso local, con enormes carencias, se intenta avanzar en lo posible en la ALFIN de docentes y alumnos. Como la respuesta institucional a tales esfuerzos es débil, se piensa que dicha alfabetización debe incluir también a los mismos funcionarios que diseñan y ejecutan políticas, toman decisiones y ejercen presupuestos.

Se requiere de una acción amplia, continua, de ALFIN, que permita que cada mexicano y mexicana sean capaces de reconocer –en primer lugar- que necesitan información (y, también, capaces de distinguir qué información necesitan), dónde buscarla, cómo encontrarla eficazmente y recuperarla –lo que implica descargarla, conservarla, pero más aún, integrarla a su bagaje personal de información-; la ALFIN también le permitirá a los ciudadanos saber cómo utilizar la información, de manera estratégica para sus propios fines, y para apoyar a otros en su comunidad.

Por último, esta acción sostenida de ALFIN, tiene que ver también con el reconocimiento y el respeto de los aspectos éticos y legales del uso de toda información. Ello implica conocer los aspectos principales del derecho de autor, del derecho a la información, del concepto del plagio, del uso justo de la información en el medio académico, sobre las licencias Creative Commons, el Acceso Abierto a la información y el conocimiento, etcétera.

De la ALFIN a la literacidad crítica

Cabe añadir que avanzar en la alfabetización informacional de los individuos, por sí sola, sería un gran avance, pero no sería suficiente, la meta está aún más allá: se trata, sobre todo, de desarrollar el pensamiento crítico y creativo. Para poder pensar de manera crítica y creativa, los individuos necesitan un cúmulo suficiente de información y de conocimientos.

La ALFIN es indispensable para la innovación

La innovación surge en la frontera entre lo que se sabe y puede, y lo que aún no sabemos y podemos. La innovación tiene que ver con las posibilidades a nuestro alcance con la información y el conocimiento disponible, pero también con lo que no está disponible, con lo que está por descubrirse o inventarse.

Trascendencia pedagógica de la ALFIN

Otra perspectiva trascendental que habría que señalar es que el legendario triángulo educativo que forman alumnosdocentes y recursos de información, ya de por sí hace énfasis suficiente en el peso que tienen los recursos de información (que se esperaría sean actualizados, completos, pertinentes, emitidos por autoridades académicas reconocidas) para la formación integral de los estudiantes.

Por si lo anterior no fuera suficiente, los tres ejes presentes en el diseño curricular, ejes que se entrelazan y refuerzan gradual y progresivamente a lo largo del proceso pedagógico (el cognitivo, el procedimental y el actitudinal) implican sine qua non la gestión de conocimientos por parte del docente, y sobre todo por parte del estudiante, quedando de relieve la importancia de las habilidades para preguntar, para investigar de manera individual y colaborativa, el conocimiento de las fuentes –que, hoy por hoy, no dejan de multiplicarse y de diversificarse-, de aplicar métodos para organizar la información localizada, para sintetizarla y, finalmente, exponer sus hallazgos de manera eficaz, dejando a salvo los aspectos éticos y legales implicados.

Conectar la alfabetización informacional con el pensamiento crítico y creativo, debe tomar en cuenta lo que los especialistas denominan marco conceptual de la ALFIN, que parte del reconocimiento de lo siguiente:

  • la idea de autoría es construida y contextual,
  • la información es creada a través de procesos,
  • la información se vuelve un valor y posee un valor,
  • la investigación debe concebirse como indagación,
  • y lo académico como conversación.
  • En el universo documental (que abarca todos los recursos de información producidos por la humanidad), toda búsqueda es una exploración estratégica.

El universo documental se extiende y profundiza cada día más: se estima que hay desde 30 mil hasta 50 mil millones de páginas web indizadas en el buscador Google, obviamente la cifra va en aumento, y eso es una milésima parte –o aún menos- de lo que se estima constituye la web profunda; más de 200 billones de registros bibliográficos en WorldCat; 200 millones de registros a texto completo en CORE (índice mantenido en el Reino Unido); alrededor de 15 mil millones de videos en Youtube; millones de fotos y podcasts publicados diariamente, millones de blogs -como éste- apuntalando las regiones más estables del ciberespacio; redes sociales donde pululan diariamente ocho mil millones de mensajes, la mayoría fragmentarios, redundantes o inútiles, algunos brillantes; nubes de datos abiertos (https://lod-cloud.net/) en crecimiento acelerado por la automatización en la adquisición de datos.

Sagittarius A: Imagen del agujero negro masivo en el centro de la vía Láctea, difundida recientemente por la NASA.

Cito un ejemplo: una sola imagen del agujero negro en el centro de nuestra galaxia, requirió interpretar 5 petabytes de datos –aproximadamente: 40 millones de gigabytes-, información que se localiza almacenada en media tonelada de discos duros de alta capacidad).

Agréguese a lo anterior las preocupaciones relativas al espionaje y la invasión de la privacidad, robo de identidad, uso de información de perfiles en redes sociales para fines delictivos, el monitoreo continuado de los ciudadanos –tipo Pegasus-. Agreguemos al coctel mencionado la existencia deliberada de fuentes de desinformación (por ejemplo, se estima que existen 50 millones de cuentas falsas en Twitter), la velocidad vertiginosa con que se propagan noticias falsas mezcladas con noticias verídicas a través de la red. En breve, enfrentamos un panorama ominoso, ofuscante, confuso y preocupante.

La supuesta inteligencia de los teléfonos parece estar más encaminada a que éstos mantengan a sus usuarios en el comportamiento intelectual más bajo: haciendo apresurados barridos de pantallas (scrollings), pulsando los botones de Me gusta, saltando entre redes sociales, subiendo selfies y “redactando” comentarios cortos y con abreviaturas y emojis: LOL J.

Ojalá los términos alfabetización informacionalliteracidad críticadesarrollo de colecciones y esa constelación circundante compuesta por muchos otros, se integren como una constante en nuestro vocabulario y desde ahí podamos reorientar nuestras deliberaciones y prácticas. Finalizando diciendo con humildad, como decía cierto matemático famoso: “mi mente está abierta”: casanchez@uv.mx

Referencias principales:

ACRL/ALA. 2000. Normas sobre aptitudes para el acceso y uso de la información en la educación superior. Versión en español de la Asociación Andaluza de Bibliotecas.

ACRL/ALA. 2016. Framework for information literacy for higher education. En línea: https://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/standards/Framework_Spanish.pdf



Los riesgos de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes | Faros HSJBCN

Las redes sociales se han convertido en un espacio en el que formamos y construimos relaciones, nuestra propia identidad y nos expresamos. ¿Pero hemos valorado suficientemente qué riesgos supone?
— Leer en faros.hsjdbcn.org/es/articulo/riesgos-redes-sociales-salud-mental-adolescentes



Apuntes sobre elaboración de textos académicos y científicos

Existe una montaña de fuentes de información acerca de la preparación y elaboración de informes, reportes de investigación, revisiones del estado del arte y para la publicación de artículos, libros o capítulos de libros en el ámbito de la academia y de la investigación científica. Por una razón natural, cada autor, cada investigador, reclama un mínimo de atención hacia sus ideas, aportes o avances, siquiera de otros colegas, a la espera de que su metodología, resultados y conclusiones sean citados por otros autores e investigadores del mismo campo del conocimiento.

Estos apuntes se refieren sobre todo al artículo científico, al reporte de investigación, que está relacionado estrechamente con el capítulo de libro, el artículo de difusión y la conferencia o ponencia en algún evento disciplinar, que suele resultar integrada en alguna memoria.

El éxito de un trabajo de investigación y su continuidad en el tiempo, se ven reforzados y coronados por la dedicación para organizar de manera sistemática la información y de presentar los resultados y conclusiones en un lenguaje que sea suficientemente riguroso, claro y comprensible, que concite en los pares, además, la necesidad de saber, comprobar y verificar si lo que se presenta tiene la validez que el autor le otorga, o si hay flaquezas, o si por otro lado hay puntos débiles que hay que revisar, lo cual puede y debe hacerse en la medida de las posibilidades y de los aportes que otros hacen al proceso de investigación, con otros métodos y posiblemente también con otros resultados.

El lenguaje de los documentos académicos y científicos ha ido organizándose en una búsqueda creciente de claridad, concisión, exactitud, rigor, objetividad y al mismo tiempo elocuencia, ampliando el campo de actividad de los investigadores al terreno de los escritores, ensayistas y filósofos. Aunque el imperativo del conocimiento en el pensamiento occidental sea el de las así llamadas objetividad y racionalidad científicas, los hombres de ciencia se ven impulsados hacia determinadas posiciones teóricas y filosóficas de fondo.

Repasemos, aunque sea de manera general algunos rasgos del lenguaje usado en los textos científicos.

La perspectiva de los textos académicos y científicos, tiende a ubicarse de manera externa a los procesos, fenómenos o acciones descritas, esto por un afán supuesto de objetividad. Predominan las frases donde está implicada la tercera persona gramatical, que no es el emisor (yo), ni el receptor (tú), del mensaje científico. De ahí que las expresiones tales como: se calcula, se estima, se encontró, se comparó, se utilizó, sean las más empleadas. Esto constituye un freno -hasta psicológico- para que el autor no se involucre con sus apreciaciones, interpretaciones o versiones subjetivas sobre el contenido del documento, circunscribiéndose al uso de las funciones informativa, demostrativa, o argumentativa y problematizadora del lenguaje.

Los artículos científicos, los informes técnicos de laboratorio y de campo y otros textos académicos, se caracterizan por el empleo de un lenguaje centrado y aceptado en la disciplina de que se trate, o en la que se inscribe el asunto de la investigación, procurando que los significados sean tan unívocos como sea posible, evitando el empleo de sinónimos o términos coloquiales. Este lenguaje especializado se usa, además, para construir frases u oraciones completas (es decir aquellas que incluyen un sujeto, verbo y predicado) cortas. Se trata siempre de evitar la ambigüedad, de oscurecer el significado o de dificultar la comprensión del texto.

Lo opuesto a la claridad de los textos científicos, directos, breves y concisos, es todo aquello que sea rebuscado, rimbombante, retórico, ambiguo, oscuro o confuso, o que se preste a diversas interpretaciones. Es tarea del autor del texto científico el seleccionar y el ordenar cuidadosamente las palabras para que el posible lector no interprete erróneamente lo que el autor ha querido comunicar.

De vital importancia para conseguir el mayor impacto de la investigación en la comunidad especializada de destino, es el conocer el factor de impacto de las revistas, que representan la penetración que alcanzan los artículos de determinadas publicaciones, tomando en cuenta el número de citas que reciben los mismos, la visibilidad que alcanzan sus contenidos, su prestigio en el tiempo, etc. Elseviere impulso a partir de 2016 el índice CiteScore, que toma en cuenta un periodo de tiempo multianual para ponderar el ranking de una publicación.
A los investigadores les puede ser de gran ayuda un sitio como Scimago Journal and Country Rank. Web of Science y Scopus son fuentes de consulta de los factores de impacto de revistas arbitradas, que requieren alguna forma de suscripción.

Sobre la extensión de los textos, las recomendaciones coinciden en mayor o menor medida, en que deben ser breves, sin llegar a cansar por continuos cortes o saltos en la lectura. Un promedio de 4 o 7 y un máximo de 12 renglones parece lo recomendable.

Cada publicación académica o revista arbitrada emite sus lineamientos editoriales, mismos que deben ser rigurosamente respetados por los investigadores, para que sus artículos no sean rechazados a causa de aspectos de forma. Por supuesto que la validez, corrección, originalidad, correspondencia interna y pertinencia de los diferentes elementos del contenido, serán el factor decisivo para que se consiga la publicación del documento. En el siguiente enlace se puede consultar una serie de criterios específicos que los pares toman en cuenta durante el arbitraje de una publicación, con ello se obtiene una idea general de la minuciosidad del proceso.



MBE y Pico ¿de qué van?

Estas evidencias abarcan todo el espectro de la documentación sobre un padecimiento desde cuestionarios, resultados de laboratorio, diversas pruebas experimentales, sobre metodologías, o grupos de métodos aplicados, estudios cuantitativos y cualitativos, guías prácticas, posicionamientos de grupos clínicos, reseñas críticas, programas de evaluación y mejora, reportes de caso y la opinión de expertos nacionales ampliamente reconocidos sobre el estado más avanzado del saber científico.

La medicina basada en evidencias consta de una serie de criterios organizados en niveles para asegurar la mejor pertinencia, calidad y fiabilidad de los datos empleados en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.

Pico es una estrategia de consulta de bancos de información o bases de datos médicas, que busca optimizar la correlación entre los conocimientos requeridos y la disponibilidad de dichos conocimientos. Pico busca lograr la mayor eficiencia en el proceso de enriquecer las evidencias en el trabajo de investigación e intervención en la salud.



Si es padre de familia, le importa saber lo que dice el reporte de Bark para 2021

Descargue y lea el reporte aquí. Algunos extractos:

Se elevó un 25% la frecuencia con que los niños entre 12 y 18 años piensan en autolesionarse o incluso el suicidio, con relación a 2020.

40% de los púberes y casi 75% de los jóvenes se vieron envueltos en situaciones de autolesiones o suicidio.

En Estados Unidos el suicidio es la segunda causa de muerte entre las edades de 10 a 24 horas. Lamentablemente, de acuerdo con datos publicados por la Universidad de Guadalajara, en México también.

Todos los días en los Estados Unidos hay casi 4 mil intentos de suicidio entre la población escolar.

69% de los niños de 9 a 12 años y 90.73 de 13 a 18 años hacen búsquedas o reciben contenido de desnudos o de naturaleza sexual.

Las alertas por casos de ansiedad se presentaron entre niños de 15 años.

Aproximadamente un 20% de los menores de entre 9 y 12 años expresaron su ansiedad. 42% de los de 13 a 18 también lo hicieron.

Se incrementó un incremento del 21% en las alertas sobre uso de alcohol o drogas, con relación a 2020.

75% de los menores de entre 9 y 12 años y 93.3% de los de 13 a 18 participan en conversaciones concernientes al uso de alcohol y drogas.

Y las cifras siguen.

https://www.bark.us/annual-report-2021/

Más información y comentarios.

https://www.11alive.com/article/news/local/drugs-sex-violence-and-more-what-kids-encounter-online/85-055fb538-54a5-4c78-a2d4-701749c30d4a

 



El Referencista No. 20, edición de su quinto aniversario

Invitamos a todos nuestros lectores a que descarguen, lean, conserven y difundan el número 20 de El Referencista, boletín electrónico de la Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Veracruzana, pues procuramos que en cada edición todos encuentren algo que les sea de interés y utilidad.

ref20



Evaluar en educación se ha vuelto equivalente a tomarle la temperatura a un niño enfermo, sin curarlo

Hugo Aboites habla de su libro «La medida de un país».
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=qvPQtWlHU9A

Más claro no puede ser.

Tras analizar el desarrollo de la política educativa en nuestro país -a la cola entre los integrantes de la OCDE, según indicadores de la misma organización; y el de peor desempeño en América Latina, según el investigador- Hugo Aboites nos enfrenta a una dura realidad:

La evaluación y la educación, en México, a pesar de lo establecido en la Constitución Política, se ha convertido en un mecanismo de exclusión, segregación y frustración de los destinos de millones de mexicanos.

Ello nos obliga a mantener el tema de la educación a la vista de todos, sin quitar el dedo del renglón sobre ese tema. Leer más…

 

Síntomas del fracaso educativo nacional hacen crisis al final del sexenio de Calderón

A pesar de los 40 años -ininterrumpidos ya- de neoliberalización de la economía del país, México:

1) no logra empezar a crecer

Y ¿cómo: con el retroceso educativo en términos absolutos, con el agro arrasado, si el salario perdió casi la mitad de su poder adquisitivo en el sexenio que termina, si miles de microempresas cerraron por la violencia o el mercado interno disminuido, si no despega la investigación científica y la modernización tecnológica del país y se informalizó aún más el empleo?; sin embargo, pese a todo ello, el sector bancario y de medios masivos operan ¡con ganancias!;

2) los monopolios en comunicaciones reconcentran su poder económico y político, y se ahondan las ya de por sí alarmantes diferencias de clase; estas tendencias lo que harán será acentuarse, basta ver los pronunciamientos del presidente declarado formalmente electo tras su aparentemente limpio triunfo, avalado controversialmente, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Se difundió profusamente en las redes que Enrique Peña Nieto contó con el notorio y evidente respaldo de parte de Televisa y su aparato mediático, del Consejo Coordinador Empresarial a través de algunas empresas, y el de la Iglesia Católica y de las telebancadas en el Congreso y el Senado y que también erogó una cifra aún desconocida de recursos económicos para alcanzar dicho triunfo.

3) la sociedad de la información y el conocimiento aparecen como algo cada día más lejano en nuestro país.

El próposito, la aspiración, de constituirnos en una sociedad de la información y el conocimiento, se malogra en la medida en que proyectos como el de Banda Ancha para Todos (que en su momento esbozó el Sindicato Mexicano de Electricistas con infraestructura de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y de la desaparecida Compañía de Luz y Fuerza del Centro, recursos ahora bajo control de la iniciativa privada,) o el proyecto basado en WiMax, de Internet de banda ancha inalámbrica, de la empresa MVS (que tanta polémica generó en fechas recientes, al exhibirse tanto por parte de la empresa como del gobierno federal, las negociaciones, presiones y componendas que tienen en las alturas del sistema político nacional, en detrimento hasta de la libertad de expresión o el derecho à la información), son desarticulados por las autoridades federales (por lo menos, con la participación de la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Energía, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Comisión Federal de Telecomunicaciónes), para poder ofrecer, luego, al mejor postor económico y político (muy probablemente, en este caso, también se trate de Televisa) la oportunidad de desarrollar la infraestructura tecnológica que haga factible la provisión y el acceso a una nueva oleada de servicios interactivos de televisión, comunicaciones e información, dejando en pocas manos las ganancias multimillonarias derivadas de ello.

Ayer, el priísta Pedro Joaquín Coldwell, quien calificó de «porros» y «acarreados» a los cientos de estudiantes de la Universidad Iberoamericana, que se manifestaron vivamente en contra de la candidatura presidencial de Enrique Peña durante una visita a su institución, y que inmediatamente después de esas declaraciones, publicaron un video donde 131 de ellos presentaron evidencias de ser universitarios matriculados, dando origen al movimiento «#Yosoy132», llamó otra vez la atención de miríadas de internautas, al implicar que en México, algunos de los usuarios de las redes de internet, y particularmente de las redes sociales, principalmente estudiantes, son ignorantes, no tienen nada interesante que decir y/o lo hacen mal, lo que confirma los resultados obtenidos por México en las evaluaciones internacionales sobre educación.

Al descalificar así, entre líneas, desde su alta posición como líder del principal partido político del país, a quienes participan con sus ideas, críticas y comentarios de toda índole y calidad en la red de redes, Pedro Joaquín Coldwell pone en cuestión no solamente el estado en que se encuentra el país, debido tanto a su sistema político-económico, como al abuso de quienes detentan los medios masivos de comunicación y que imponen, así, ideologías, hábitos, conductas y estilos de pensamiento entre la población, pero, sobre todo, acusa la verdadera calidad de nuestro sistema educativo.

El sistema educativo mexicano es fruto de la Revolución Mexicana: esperanza de desarrollo, igualdad y unidad nacional; ahora, se encuentra lastrado, tanto por la franca molicie que parece prevalecer en la cúpula del poder sindical magisterial, como por el cada vez más visible abandono oficial -en favor de la educación impartida bajo esquemas mercantiles: la educación privada- y los intentos por desaparecer, minimizar, e incluso reprimir, las manifestaciones de rebeldía y desesperación, que desembocan con una preocupante frecuencia en violencia, entre las depauperadas bases magisteriales, y hasta entre los propios estudiantes normalistas, del centro y sur de la República (Hidalgo, Oaxaca, Guerrero).

Las expresiones que juzgan poco interesantes, o mal planteadas, las muestras de malestar social en las redes, dejan entrever la pobre disposición del gobierno federal entrante, para que se ahonde y consolide una incipiente democracia deliberativa que, si nos lo propusiéramos realmente, los mexicanos podríamos desarrollar hasta convertirla en una verdadera democracia participativa, que supere de una vez por todas los vicios y defectos de una democracia meramente representativa.

Ya sabemos que, a pesar del IFE, o gracias al mismo, nuestra democracia representativa siempre ha generado escepticismo y dudas sobre la limpieza electoral, la validez de los resultados y la legitimidad de nuestros representantes, por la consabida comisión impune de fraudes electorales, la compra-venta illegal, pero consentida, de votos, el derroche de recursos en forma de gastos de campaña, la manipulación interesada de las encuestas, el desaseo en el manejo de la documentación electoral, de los resultados mismos y, la supervivencia del voto corporativo, por sectores, etcétera.

El lema de la Revolución encabezada por Francisco I. Madero fue, precisamente «Sufragio efectivo, no reelección». Esta «alternancia política» bipartidista, sí, pero que en lo económico ha sido, es monolítica -monótonamente- neoliberal, entre el PAN y el PRI, y que lleva estacionada en el poder cuarenta años, se ha traducido en cuarenta años de estancamiento económico, social y cultural, lo que parece distar mucho de aquellos propósitos originales de la Revolución: tierra y libertad, justicia social e igualdad, bienestar y paz.

Hemos estado avanzando en el sentido contrario: cada día hay más pobreza, desigualdad, dependencia, injusticia, descontento, inseguridad.

La esperanza de «cambio» que se arremolinaba en las plazas, en aquel año 2000, se frustró paladinamente en 2012: el ex-presidente Vicente Fox en persona, el presidente «del cambio» , llamó a votar por el regreso del antiguo régimen. Ahora, Enrique Peña sucederá a Felipe Calderón, en el poder, tersamente.

Parece que no importa bajo qué siglas, el programa de reducción del Estado, la privatización de bienes públicos, la desregulación económica, y el impulso al darwinismo económico-social, cuya cúspide atroz es la corrupción de cuello blanco que alimenta, con un puñado de mexicanos, la lista Forbes de los más ricos del mundo, y la guerra contra el narco, el imperio del más fuerte, el regreso de la ley de la selva, la extinción del estado de derecho y las escalofriantes carnicerías, en que los distintos grupos delincuenciales se hacen pedazos unos a otros -nada más entre ellos, se dice, pero enmedio de la población civil trabajadora, desarmada e indefensa, que ha salido poniendo las cifras de colaterales– al margen de toda ley, sin aparentes investigaciones, ni procesos judiciales, ni incautaciones de bienes, ni bloqueo de las redes de financiamiento, etcétera. Este modelo neoliberal, privatizador, que se apoya en la violencia del narcotráfico, acabó imponiéndose desde el 2000, durante doce años.

Y durante seis o doce más, puede preverse, a partir de este diciembre.

Por otro lado, las cifras de pobreza, desempleo y marginalidad no han hecho más que crecer. Ahora, hasta podemos «presumir» -dicho con culposa ironía- de que en México hay más analfabetas que en 2006. Y un presidente electo que no es capaz de recordar lo que lee.

En todas las escuelas y bibliotecas del país deben existir de forma permanente programas, abiertos a ciudadanos de todas las edades, para abatir el analfabetismo simple y para combatir, sobre todo, el analfabetismo funcional, que es el que se manifiesta cuando las personas saben leer y escribir, sí, pero simplemente no lo hacen.

La lectura y la promoción de la misma, es una de las tareas insoslayables, urgentes, que pueden socavar en su base el poder manipulador omnímodo de las televisoras.

Cada día es más urgente la necesidad de implementar, en todos los niveles y sectores, formales e informales, de la educación, programas de alfabetización informacional.

Desde el punto de vista de los servicios, recursos y agentes de la información, el resultado electoral del 2012 representa, básicamente, el triunfo de la ignorancia supina de nuestra historia, y el del analfabetismo funcional.

La Reforma Integral de la Educación Básica, RIEB, que hace énfasis en el aprendizaje y desarrollo de competencias entre los estudiantes, requiere que los docentes, las autoridades y los padres de familia hagan aún un mayor esfuerzo para lograr se superen que los resultados de las pruebas como ENLACE y PISA.

Lo anterior implica una cruda paradoja:

Aunque, en su cotidianidad, los niños y jóvenes viven en medio de y padecen los prejuicios, la violencia y la destrucción ambiental y civilizatoria, generada por los adultos, se espera que ellos aprendan a ser multiculturales, asertivos, pacíficos, cultos, racionales, críticos y creativos.

Y luego, está el poder «educativo» de las televisoras, tan elogiado hasta por algunos funcionarios de gobierno. Uno de ellos, Alonso Lujambio, como debe recordarse.

Es claro que la inmensa mayoría de los habitantes de este país perciben su realidad a través de los filtros, de las lentes, de la mirada que las televisoras les ofrecen.

Las televisoras comerciales en México han vuelto estériles todos -o casi todos- nuestros esfuerzos educativos.

En México casi nadie lee periódicos, menos leen libros y son pocos, aún, los que se informan en Internet.

En nuestro país, y ésto debemos tenerlo muy claro, como en muchas otras partes del mundo también, las cadenas de televisión tienen todavía el poder de «crear» o «inventar» (y también de destruir): presidentes, enemigos públicos, estrellas, y/o líderes admirables.

Por eso, los reclamos de los estudiantes universitarios de este país, aglutinados en torno a #Yosoy132, son certeros, trascendentes, justos. Conocedores de todo lo anterior, no dudan en exigir, en reclamar: mayor apoyo a la educación, a la investigación científica, a la cultura y al conocimiento, que se democraticen los medios, que se reformen, que se pluralicen y se abran a todas las voces y expresiones intelectuales y políticas, y a que se ejerza el derecho a la información como fundamento de una verdadera democracia.

México no puede seguir viviendo en el oscurantismo que se propaga -paradójicamente- tanto en la escuela, como fuera de ella; peor aún, que impera en los propios hogares mexicanos -a través de la televisión-.