Universidad Veracruzana

Kaniwá: Blog sobre Bibliotecas, Información y Conocimiento

Blog sobre Bibliotecas, Información y Conocimiento



Evaluar en educación se ha vuelto equivalente a tomarle la temperatura a un niño enfermo, sin curarlo

Hugo Aboites habla de su libro «La medida de un país».
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=qvPQtWlHU9A

Más claro no puede ser.

Tras analizar el desarrollo de la política educativa en nuestro país -a la cola entre los integrantes de la OCDE, según indicadores de la misma organización; y el de peor desempeño en América Latina, según el investigador- Hugo Aboites nos enfrenta a una dura realidad:

La evaluación y la educación, en México, a pesar de lo establecido en la Constitución Política, se ha convertido en un mecanismo de exclusión, segregación y frustración de los destinos de millones de mexicanos.

Ello nos obliga a mantener el tema de la educación a la vista de todos, sin quitar el dedo del renglón sobre ese tema. Leer más…

 

Pánuco, Irak

Sin duda la inercia, la desidia, la ignorancia, la desinformación y en el peor de los casos la negligencia y la irresponsabilidad, acumuladas por décadas, han ido conduciendo al país y a nuestra entidad a una situación insostenible desde muchos puntos de vista. Desde el económico y social, con su escaso desarrollo humano, desde el educativo con su monstruosa cifra de adolescentes y jóvenes, sin esperanza de realización humana en libertad e igualdad de oportunidades (los 7 y medio millones de «ninis», que adornan el trabajo de administraciones y liderazgos sindicales, como fruto de sus constantes esfuerzos por asegurarse condiciones de privilegio, personales o de grupo, a expensas de la inversión en educación y del fomento a la educación para todos, de por vida); sumemos a lo anterior el virtual estado de sitio que, en pocas horas, puede apoderarse de cualquier ciudad al norte, centro o sur del país.
En la estrategia de guerra contra el narcotráfico, aplicada a lo largo y ancho del país, parece que todo ha sido tomado en cuenta: la capacidad de fuego, la dimensión de la respuesta y las explicaciones que se darán ante la escalada de violencia y el mortífero poder de fuego empleado, menos la salud mental y la integridad personal de la población civil. Tal vez por eso indigna y preocupa en muchas partes del mundo ya el nivel que ha alcanzado la delincuencia en México.
Es dramático que en las mismas fechas en que las tropas de ocupación estadounidenses en Irak abandonan, al menos simbólicamente, el escenario de pasadas operaciones en busca de armas de destrucción masiva, el narcoterrorismo y su contrapartida oficial siembran la angustia y la desazón en las otrora pacíficas tierras veracruzanas, tamaulipecas, neoleonesas, etc.



La información y el conocimiento para una vida democrática está en las bibliotecas

Desde la decáda de los 60, en plena erupción de las luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos, algunos bibliotecarios estadounidenses enfatizaban ya el importante papel educativo, concientizador y de cambio social de las bibliotecas -en particular, el de las bibliotecas públicas-.
En nuestro país, tradicionalmente, las bibliotecas públicas han actuado como complemento o reemplazo de las diminutas -cuando existen- bibliotecas escolares y por ello, un segmento importante de la población tiene la idea de que las bibliotecas públicas sirven principalmente para que los estudiantes puedan ir a hacer sus tareas. Pero poco más que eso.
No obstante, las bibliotecas públicas -y las escolares, académicas- constituyen un bien social, un bien público, y por lo tanto un bien de interés público, que tiene por finalidad el garantizar el acceso, de todos los ciudadanos, a todo el conocimiento humano; en última instanca, así debería ser.
En realidad, la pobreza de la inversión pública en el ámbito de las bibliotecas públicas y de otros tipos, en nuestro país es un síntoma, o bien de la desinformación y, por lo tanto, de la insensibilidad de quienes toman las decisiones que afectan a este sector, olvidando o haciendo a un lado la obligación de un Estado verdaderamente democrático, de proveer a los ciudadanos información en cantidad y calidad suficiente, para que éstos a su vez puedan actuar como ciudadanos informados y responsables que mantengan vivos los rasgos de la democracia; o bien, aquello es evidencia del rechazo a que grupos crecientes de ciudadanos, informados y responsables, críticos y concientes gracias al acceso a la información y el conocimiento depositado en las bibliotecas, utilicen esos instrumentos de la razón y el intelecto, de la cultura, de la historia y de la ciencia, para diseñar alternativas, organizar y organizarse en acciones de largo aliento, con objetivos y metas claros, para transformar -de acuerdo a sus necesidades e intereses- las estructuras políticas, culturales y económicas existentes.
A la riqueza muchas veceses desestimada de las colecciones impresas de algunas bibliotecas públicas, académicas y escolares debe sumarse la inmensa oferta de información y conocimientos, muchos de ellos de acceso libre y gratuito, y que están depositados en la red mundial de Internet.
Han emergido en las dos últimas decádas nuevas posibilidades para la lectura y para la interacción con los conocimientos, que se suman a la oferta de servicios tradicionales de las bibliotecas, que complementan y refuerzan dichos servicios con modalidades virtuales o electrónicas.

Por lo anterior, y por que las bibliotecas son espacios ideales para realizar una extensa oferta de acceso a la tecnología de la información, se refuerza el papel de éstas en la transformación de nuestra sociedad.
Los bibliotecarios no podemos obviar, ni ser indiferentes a los ofensivos contrastes socioeconómicos, la insuficiencia de oportunidades reales para los productores, los manufactureros y los comerciantes del país, ya no digamos oportunidades para competir, sino tan sólo para participar activamente en los mercados internos y externos, ni podemos se ajenos al escaso o nulo acceso de la juventud a una oferta consistente, permanente y variada, de opciones para acceder a la cultura, la salud, la educación y un empleo digno; la acción de los bibliotecarios es indispensable para procurarnos una sociedad más igualitaria y justa, una adonde los individuos adopten concientemente una forma de vida basada en los valores de la democracia, la fraternidad, la sustentabilidad.
No se trata solamente de cubrir los requisitos formales de una democracia representativa -un modelo que cada día parece más insuficiente-, brindando información a los potenciales electores, sino de que los espacios bibliotecarios contribuyan a la búsqueda de una democracia participativa, en la que vida política y la vida privada de los individuos no sean más como compartimentos ajenos o estancos, sino adonde cada ciudadano asuma esa responsabilidad y esa congruencia que debe existir entre la vida privada y la pública en un sistema de vida democrático, como la que señalaba Pericles en su Discurso Fúnebre, pues «[…] no es posible que tomen decisiones equitativas y justas, quienes no exponen a sus hijos a que corran peligro como los demás».
Los 7 y medio millones de ninis -como ya se conoce a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan- que hay en el país -como acusa el rector Narro, de la UNAM- son el fruto de las decisiones  de sus padres, tomadas en los últimos 30 o 40 años.
De haber actuado en lo político y decidido en lo electoral de un modo distinto, todo ese potencial, hoy, estaría rindiéndole al país un lugar destacado en el ámbito internacional, viviríamos una de las etapas más dinámicas de nuestra historia: veríamos un florecimiento del genio y la cultura, de la ciencia, el arte y la tecnología, etc., pero no es así.
El destino a mediano y largo plazo de este número gigantesco de jóvenes es incierto, a falta de políticas públicas que, como en el caso de Colombia, orienten el esfuerzo social, entre otras medidas en el ámbito socioeconómico, educativo y cultural, a la creación de numeros espacios bibliotecarios, sumamente atractivos y bien equipados, en áreas cercanas a la población pobre, en la periferia de las ciudades -aún en regiones conflictivas-  para brindar, en primer lugar, la oportunidad de que cada ciudadano se haga de una educación informal, audodidacta, de una formación basada en sus inquietudes e intereses, entre la lectura de libros y de la información disponible en las redes de datos, el diálogo y el intercambio, con la asesoría de bibliotecarios capacitados y con un alto espíritu de servicio y compromiso social, para avanzar en la construcción de una nueva ciudadanía, más informada y creativa, participativa, responsable y dispuesta a hacer frente al rezago económico y la injusticia social, no por la vía de las drogas, las armas y el delito, sino por la vía del trabajo conjunto, la creatividad y la participación en la vida política.
La realidad del país nos plantea un grave dilema: condenamos a 7 y medio millones de jóvenes a la demencia del mercado de las drogas y las armas, los abandonamos para que los absorban en sus filas los enemigos de México, o abrimos espacios bibliotecarios a lo largo y ancho del país adonde esos millones de jóvenes puedan acudir a aprender cosas nuevas, a nutrir su inteligencia con la cultura universal; o los involucramos en un gran proyecto de reactivación nacional basada en la educación para adultos, el fomento a la lectura y el uso inteligente de las nuevas tecnologías, o simplemente esperamos a que sigan cayendo sin vida, como frutos cosechados a destiempo, derramada su sangre inútilmente sobre los aparentemente interminables campos de la muerte.
(Imagen: Wikimedia Commons. Discurso fúnebre de Pericles).



Periodismo, bibliotecas e Internet.

La Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Veracruzana invita cordialmente a comunicadores y periodistas de prensa impresa y medios electrónicos, así como estudiantes de comunicació al curso: Periodismo, Bibliotecas e Internet, que se llevará a cabo los días miércoles 25 de agosto y 1 y 8 de septiembre de 2010, en horario de 8 a 11 horas del día.
El cupo es limitado. Para registrarse como asistente al curso, favor de llamar al teléfono 8421700 Ext. 12126, con la Lic. Nora Olivares. El curso se realizará en la Sala de Cómputo de la carrera de Técnico Superior Universitario en Gestión Bibliotecaria de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información de Xalapa.



La biblioteca universitaria al servicio de la comunidad

¿Siente que su hijo sabe mucho de computación? ¿Le hace preguntas sobre Internet que no sabe cómo responder?
Me es muy grato comunicarles a todos nuestros lectores que, como parte de la preocupación permanente de los bibliotecarios por contribuir al bienestar social, al desarrollo cultural y a la distribución social del conocimiento -que es un leit motiv de la educación superior a nivel mundial- la Dirección General de Bibliotecas está emprendiendo una actividad de largo aliento, para brindar cursos gratuitos dirigidos a sectores particularmente sensibles de nuestra sociedad veracruzana y xalapeña, en particular.
Por lo anterior, los días 16, 20, 23, 27 y 30 de julio de los corrientes, se impartirá un curso-taller dirigido a amas de casa (y padres de familia), con la finalidad de que conozcan las generalidades que necesitan saber acerca de las herramientas informáticas, el uso básico del correo electrónico, la búsqueda de información en Internet y algunos recursos de información que consideramos que serán de su interés.
La invitación está abierta, pues, para esos cinco días del mes próximo. El curso-taller se realizará con un horario de las 10 a 12 horas del día. La invitación es extensiva tanto a madres como padres de familia con nociones mínimas elementales de computación.
Nos importa mucho la asistencia de madres de familia. Nos vemos en el Módulo de Servicios Informáticos ubicado en el Primer Nivel de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de Xalapa.
Por cuestiones de espacio y equipamiento existe un número límite de asistentes al curso-taller, por lo que rogamos confirmar con anticipación su participación en el curso, o inscribiéndose a otros cursos semejantes en los meses siguientes, llamando al teléfono 8-42-17-00, extensión 12126, con nuestra compañera Nora Olivares. Favor de llamar en un horario de 10 de la mañana a 6 de la tarde.

 

Sin crecimiento, el gasto educativo para 2011

De acuerdo con información divulgada hoy por Proceso, el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2011 contempla un crecimiento de 4% para el gasto educativo que incluye en primer lugar el sector de educación superior pero también a otros niveles educativos, lo que en términos reales, contra el aumento esperado de los precios -inflación-, equivale a un crecimiento nulo. La nota de Axel Didriksson destaca, por otro lado, que ciertos rubros como la educación tecnológica y programas relacionados con la educación adonde interviene la iniciativa privada tienen representados, en el proyecto de presupuesto, crecimientos de hasta 267%, con respecto al año en curso.



Dos grandes lagunas de información

Procurando recopilar información sobre la educación superior en el país, encontramos dos graves lagunas que deberían ser subsanadas en lo inmediato:

La primera tiene que ver con le documento titulado Mercado de Trabajo de Profesionistas en México. Diagnóstico y prospectiva al 2010, el cual la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) ofrece en línea en su portal. Lamentablemente, aunque la información que aparece referida allí como cuadros o tablas estadísticos -en los apartados titulados «Escenarios de prospectiva» y «Desagregación regional y estatal del la información: Diagnóstico 1990-2000», que parece sumamente interesante, no es posible recuperar ninguna de las tablas o cuadros listados, obteniéndose mensajes de error en todas las ligas.

Otra ausencia grave de información se da en el sistema SIMDE, o Sistema de Información sobre Migración Internacional y Desarrollo, iniciativa de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, la Fundación BBVA Bancomer, la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública del ITESM Campus Monterrey, el Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Guadalajara y la Red Internacional de Migración y Desarrollo. El proyecto, que merece nuestro máximo respeto y consideración, ofrece una serie interesantísima de indicadores, quisiérase decir que se trata de un proyecto exhaustivo, pero desgraciadamente ninguno de los documentos que se ofrecen bajo la opción  Indicadores sobre Migración Internacional y Desarrollo es consultable y en cambio se obtiene un mensaje de error en todos los casos.

Mucho se lograría si tal información estuviera disponible de forma permanente para todos los interesados. Por nuestra parte, notificaremos por correo electrónico en ambos casos que tales situaciones son las que se presentan, y esperemos que en poco tiempo se corrija cualquiera que se la falla que origina la ausencia de esa información, tan valiosa e interesante.



Entre la debacle y la esperanza

Pasada la mitad de su periodo, la actual administración federal no ha logrado concitar el respaldo mayoritario de los mexicanos a sus políticas económica, educativa, cultural, fiscal, social, ni de seguridad. Las dudas que prevalecen aún sobre la legitimidad de su mandato y la evidente descomposición que se ha vivido en la escena política en estos tres años, no solamente han conducido al país a «la peor crisis económica de nuestras vidas», como reconocen los más documentados y acuciosos análisis, sino también a un crisis social y política de consecuencias insospechadas. Justo ahora, varias ciudades y entidades del norte del país, como en su momento ha ocurrido también en el centro y sur del país, viven horas de angustia y tensión porque la seguridad y la convivencia pacífica han sido suplantadas por los espectros de la violencia, las ejecuciones y el narcotráfico.
Convendría aprontar estrategias que fueran al fondo del asunto de la inseguridad, el desempleo, la pobreza y la informalidad en la economía. Para ello, algo o mucho pueden y deben hacer las bibliotecas de todo tipo. En lugar de hablar de inversiones raquíticas en espacios para la práctica de deportes, como recientemente se propuso ante la grave oleada de violencia que afecta a Ciudad Juárez, cabría esperar una acción contundente del estado para recuperar espacios públicos y para afianzar y consolidar el capital social de esas y otras partes del país. Un proyecto de bibliotecas regionales, regionales no sólo por el membrete, sino por las funciones específicas que tendrían que realizar dentro de su ámbito geográfico de influencia, enclavadas en lugares altamente estratégicos, y con una oferta significativa de recursos de información, de actividades culturales y de foros y espacios para la interacción social, podrían detonar procesos de reflexión y recreación que opusieran una importante resistencia al ocio estéril, la falta de horizontes vitales, y acabar paulatinamente con la falta de oportunidades de acceso a la cultura en esas zonas. Un proyecto como el de las bibliotecas-parque que con visión generosa realizó el gobierno de Colombia.
Cuando se piensa en las graves irregularidades que reporta la Auditoría Superior de la Federación en torno al manejo de cuantiosos recursos públicos, uno se pregunta ¿por qué no se transparenta el ejercicio de esos recursos y se invita a los diversos sectores profesionales y empresariales para erigir proyectos como el de Parques Bibliotecas en Medellín, Colombia, como un primer paso en un vasto proceso de restauración del tejido social y de la actividad cultural y educativa en las zonas del país que hoy por hoy parecen tierra de nadie?
Se habla de capitales excedentes originados en la renta petrolera hasta por un billón de pesos, que han ido a parar a un barril sin fondo de gastos gubernamentales. ¿Es así como se piensa colocar a nuestro país en condiciones de competir y colaborar con otros países de América Latina y del mundo? El caso de Haití debe brindarnos suficientes lecciones a todos los latinoamericanos, acerca de cierta incapacidad histórica para gobernarnos de acuerdo con principios democráticos, pero también del papel que juega la injerencia extranjera en asuntos que deberían ser de interés principalmente de los habitantes de este país.
Deberíamos, los bibliotecarios todos, pero también los docentes y los propios estudiantes, apurar el paso para que aún las bibliotecas municipales más pequeñas, esas que ocupan un cuarto al lado de la intendencia en muchos palacios municipales, estén abiertas todo el día, exijan la conectividad mínima para usar Internet, exijan cursos de capacitación y actualización tanto en procesos bibliotecarios como en el uso efectivo de las nuevas tecnologías, para conformar así, gradualmente, una verdadera red inteligente de bibliotecas que compartan toda clase de recursos y servicios, que permitan orientar y educar al usuario, que brinden información oportuna sobre cuestiones económicas, sobre la salud, el medio ambiente y una infinidad de temas que son de interés de todos los ciudadanos.
Las bibliotecas escolares, por su parte, deberían mantener colecciones vivas tanto impresas como electrónicas, en torno a los asuntos que interesan o inquietan a los jóvenes, con información completa y suficiente sobre las consecuencias del uso de drogas, las prácticas sexuales riesgosas, el cuidado de su entorno inmediato y de su integridad física y psicológica.
Aunque tal vez sea imposible establecer correlaciones entre el nivel educativo y el nivel cultural de la población y su proclividad al consumo y trasiego de drogas, es casi seguro que la ignorancia, la pobreza y la escasez de oportunidades para trabajar, estudiar, aprender y desarrollar el propio potencial, constituyen el campo de cultivo perfecto para los comerciantes de enervantes y otras sustancias dirigidas a alterar el funcionamiento cerebral de los individuos. El acceso a la información y el uso cooperativo de la misma (como es el propósito de la Biblioteca Virtual de la Cooperación Internacional, por ejemplo) pueden ser una clave que falta por explotar en la recuperación de  una convivencia social pacífica y un estado democrático.