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Roger Penrose analiza la posibilidad de que antes del Big Bang hubiera otro Universo

La ciencia, en cuanto esfuerzo humano, parece que no tendrá nunca fin, pues el Universo mismo se revela ante ella como inagotable. Adonde quiera que la ciencia aplica sus métodos e instrumentos, descubre capa tras capa de nuevas realidades, o de realidades antes desconocidas, y erige nuevos edificios de preguntas sin respuesta, al menos temporalmente.

¡Cuánta fascinación y admiración despiertan artículos como éste, publicado en Arxiv.org, en el que colabora Roger Penrose y del que informa el servicio NOTIWEB de madrid+d, que a su vez acredita como fuente al diario ABC de España! A partir de información de la radiación cósmica residual del Big Bang, los autores postulan la existencia de «aeones previos», o de un pre-universo, al evento que ocurrió hace aproximadamente 13,700 millones de años (el Big Bang) y cuyos efectos son, ni más ni menos, que la existencia de todo cuanto nos rodea y de nosotros mismos.
Las especulaciones cosmológicas y los hallazgos que la ciencia ha realizado a lo largo de unas pocas décadas, alimentadas desde luego con la observación del espacio profundo gracias a telescopios como el Hubble, la observación de la radiación cósmica de fondo, quehacer en el que se apoya el documento citado, así como el intenso trabajo intelectual de Stephen Hawking, quien literalmente se levanta sobre hombros de gigantes como Newton y Einstein, nos ofrecen un cuadro del Universo y por ende de nuestras existencias individuales, que amerita toda nuestra atención y reflexión.
Si la vida humana tiene un sentido, tal vez tiene que ver con este descubrir y este conocer incesante, que es posible gracias a la actividad científica. Otras formas de conocimiento son válidas, y arrojan constantemente luz sobre nuestro derrotero como especie en el universo: la música, el arte, la literatura, la poesía.
Pero, de todas las luces con que contamos, tal vez la más poderosa y penetrante es la de la ciencia.