Año 16 No. 661 Diciembre 5 de 2016 • Publicación Semanal

Xalapa • Veracruz • México

Los Folkloristas festejaron 50 años de vida artística

Contenido [part not set] de 42 del número 661
La presentación fue parte de su gira de aniversario

La presentación fue parte de su gira de aniversario

Sara Ladrón de Guevara entregó un reconocimiento a la agrupación

Sara Ladrón de Guevara entregó un reconocimiento a la agrupación

Interpretaron melodías representativas de México y América Latina

Interpretaron melodías representativas de México y América Latina

El concierto se prolongó por más de dos horas

El concierto se prolongó por más de dos horas

 

Paola Cortés Pérez

Los Folkloristas celebraron 50 años de vida artística con un colorido viaje musical por América Latina (AL) y México, que duró poco más de dos horas, en la Sala Tlaqná.

Esta agrupación, pionera en la difusión de la música tradicional latinoamericana, surgió en la Ciudad de México en 1966, con el objetivo de difundir la música folklórica y la nueva canción de México y AL.

La gira musical para conmemorar 50 años de fundación inició en marzo y concluirá este mes. La presentación que ofrecieron la noche del viernes 25 de noviembre abrió con la interpretación de una cueca boliviana y una pieza venezolana, Canto a la mañana.
Las palmas de los asistentes se dejaron oír con más fuerza cuando tocaron una de las canciones más representativas de Perú, El cóndor pasa. Cabe mencionar que la agrupación fue la primera en grabarla, en 1966.

Los minutos transcurrieron, el público se emocionaba y por momentos aplaudía, coreaba y bailaba algunas de las melodías representativas de Panamá, Argentina, Brasil, Colombia, Puerto Rico y los pueblos andinos.

El repertorio dedicado a México estuvo integrado por dos chilenas de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero; de Michoacán presentaron un popurrí de pirekuas, una valona y un son acompañado con el arpa grande, un son jarocho.

No podía faltar la música indígena mexicana, con una melodía de la etnia tenek, de San Luis Potosí, y una recreación de cómo sonar la música prehispánica con la canción Raíz viva, interpretada con 20 diferentes instrumentos que son o fueron usados por las comunidades indígenas.

Entre éstos se cuentan: el tambor de agua (de la cultura yaqui), el raspador (una jícara), el gran tambor (huéhuetl), diversas flautas zoomorfas, la copia de una flauta triple de más de mil 500 años de antigüedad, flauta indígena de carrizo, trompeta tolteca, teponaztle, caparazón de tortuga percutida con cuernos de venado, los huesos de fraile, tenabaris (tiras de cascabeles elaborados de capullos de mariposa-polilla, rellenos con piedras de hormiguero).

José Ávila, integrante veterano del grupo, compartió: “Hace 40 años, personal del Museo de Antropología de Xalapa nos invitó a hacer una ficha sonora de los instrumentos que tenían en vitrinas, entre ellos una flauta triple de Tenenexpan, de más de mil 500 años, de la que amablemente nos hicieron una copia.”

Hubo momentos jocosos que hicieron reír al público con su letra chusca, especialmente cuando entonaron Malhaya la cocina, originaria de Nuevo León, y La renca, de Michoacán.

También estuvieron presentes las tonadas como vehículo de denuncia sobre las condiciones sociales de los pueblos indígenas, migrantes y población en general, común denominador en la mayoría de los países latinoamericanos.

Fue así que dedicaron Vientos del pueblo, de Víctor Jara, a los estudiantes desaparecidos de la Escuela Norma Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, lo que provocó fuertes aplausos de los asistentes.

El cierre del concierto fue con el son jarocho El Coco, con versos de la autoría de Enrique Hernández, integrante de la agrupación, e invitaron a los presentes a “sacudir el esqueleto” pero el público prefirió aplaudir y corear.

Al final de la presentación, la rectora Sara Ladrón de Guevara entregó un reconocimiento a esta agrupación, por tener una carrera musical exitosa y por la gira que continúa en diferentes puntos del país.

“Es común decir que la música es un lenguaje universal, pero aquí es la lengua materna, reconocemos en Latinoamérica una unidad y reconocemos en esta música una resistencia. Bienvenidos a la Universidad Veracruzana y a la Sala Tlaqná, que también somos una resistencia a los embates de la corrupción.”

Ante el grito “otra, otra, otra”, los Folkloristas se despidieron del público xalapeño con un canto de paz y esperanza que hace falta al país en estos momento, La paloma. Los asistentes les agradecieron con aplausos de pie, por la nostálgica y movida velada musical.

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