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Xalapa • Veracruz • México

Réplicas sísmicas son normales; irán disminuyendo: Francisco Córdoba

El OSV trabaja en un proyecto para el estudio sísmico y tectónico de Veracruz

El OSV trabaja en un proyecto para el estudio sísmico y tectónico de Veracruz

 

Claudia Peralta Vázquez

Francisco Córdoba Montiel, responsable del Observatorio Sismológico y Vulcanológico (OSV) del Centro de Ciencias de la Tierra (CCT), informó que las réplicas registradas en los últimos días, derivadas del sismo de magnitud 8.2 (M 8.2) del 7 de septiembre, que sacudió la zona del istmo de Tehuantepec, son normales e irán disminuyendo.

Precisó que se han sido registrado más de ocho mil réplicas y precisó que no existe forma de determinar cuántas de ellas se producirán tras un sismo.

Sin embargo, el hecho de que el sismo de 8.2 haya producido muchas réplicas debe estudiarse a detalle, subrayó Córdoba Montiel y puntualizó que desde el punto de vista estadístico es difícil que ocurra otro movimiento de tales características, regularmente ocurre uno por año o ninguno.

“Aunque estos fenómenos naturales no siguen esas reglas, hay condiciones tectónicas en la región del Pacífico para generar un evento de magnitud importante; sin embargo, es impredecible establecer la fecha en la que éste ocurriría.”

El responsable del OSV dio a conocer que actualmente la Universidad Veracruzana, a través del CCT, trabaja en un proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para el estudio sísmico y tectónico de Veracruz.

A partir de dicha investigación, se espera entender mejor este tipo de fenómenos y, en consecuencia, contribuir al desarrollo de las medidas preventivas.

También advirtió que nos encontramos en un proceso de concienciación, en el que la comunidad sismológica trabaja para contrarrestar la desinformación que ha circulado principalmente en las redes sociales.

“Contamos con más información y podemos disponer de datos de alta calidad de primera mano, pero pareciera que es al revés, pues de repente surge alguien que sin fundamento científico informa que va a temblar de manera catastrófica, ocasionando inquietud en la población.”

Por lo anterior, recomendó aprovechar la experiencia adquirida en los eventos recientes para generar y mejorar medidas preventivas, que impacten en la implementación de reglamentos de construcción para casas y edificios, que cobran vidas humanas cuando colapsan.

Asimismo, se requiere mayor organización como sociedad, el ejercicio de simulacro es una poderosa herramienta para la toma de decisiones clave, saber qué hacer en el momento de una contingencia, evacuar un edificio o identificar previamente estructuras que permitan mejor resguardo.

Expuso que en la entidad veracruzana se deberán generar las condiciones para la expansión de la Red Sísmica del Estado de Veracruz: “Las redes sismológicas deben ser más amplias y tener una mayor cobertura, porque con eso podemos ser más específicos a la hora de hacer estudios en beneficio de la sociedad”.

Investigación del CCT 
Córdoba Montiel destacó el trabajo que el CCT desarrolla desde 2013, a través de la operación de la Red Sísmica del Estado de Veracruz, en coordinación con el Servicio Sismológico Nacional (SSN) y la Secretaría de Protección Civil de Veracruz, la cual está conformada por seis estaciones de calidad mundial instaladas a lo largo del territorio veracruzano, desde Tempoal hasta Uxpanapa.

La Red de Banda Ancha del Servicio Sismológico Nacional (SSN), recibe los datos de la red veracruzana para hacer cálculos rutinarios, toda vez que es la fuente oficial para reportar sismos de cualquier parte del país.

Resaltó que a pesar de que en Veracruz no tiembla tan frecuentemente como en las costas del Pacífico, el segundo y tercer sismo que más víctimas mortales produjeron durante el siglo pasado en México ocurrieron cerca de Xalapa, en 1920, y de Orizaba, en 1973.

A diferencia del sismo de 1985, sucedido en la zona de contacto de las placas tectónicas Cocos y Norteamericana (sismo interplaca) y en consecuencia a una baja profundidad, el evento reciente del golfo de Tehuantepec se originó a una profundidad de 58 km (de acuerdo con el SSN), ubicándose en la placa de Cocos (sismo intraplaca), la cual se está “hundiendo” por debajo de la placa Norteamericana, donde se asienta la mayor parte del territorio de nuestro país.

“Hay convergencia de dos placas, una de ellas es más pesada y se desplaza debajo de la otra”, dijo.

Coincidentemente, el 19 de septiembre ocurrió otro evento parecido en cuanto a geometría, lugar y profundidad, pero de menor tamaño: de magnitud 7.1 (M 7.1).

El Doctor en Sismología indicó que para liberar toda la energía de un sismo de magnitud ocho se necesitan 33 sismos de siete, para uno de siete se requiere de la energía de 33 sismos de seis y así sucesivamente, dado que se emplea una escala logarítmica.

Por tanto, un sismo de seis grados es aproximadamente mil veces menor que uno de ocho en cuanto a la energía que se libera.

Las dos réplicas más importantes del sismo de M 8.2, que son de M 6.1, resultan pequeñas comparadas con el evento principal.

En cuanto a réplicas, el sismo de 1985 no produjo tantas como los del 7 y el 19 septiembre, sólo generó 39, en tanto que las del evento M 8.2 ya rebasan las ocho mil 50. “Es necesario observar que han continuado las réplicas y que paulatinamente irán decayendo en número, como parte de este proceso”.