Universidad Veracruzana

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La Dirección General de Recursos Humanos Cultiva un Huerto

La Dirección General de Recursos Humanos hace casi un año que siembra y cultiva un huerto edificado en la Facultad de Ciencias Agrícolas

David Sandoval

Rábano, melón, jícama, fresa, tomillo, orégano, acelga, pepino y diferentes variedades de lechuga fueron sembrados y cultivados por personal de la Dirección General de Recursos Humanos de la Universidad Veracruzana (UV), asesorados por la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (Cosustenta), que impulsa la creación de huertos comunitarios.

En junio próximo, los trabajadores de esta área cumplirán un año de participar en la creación y aprovechamiento de un huerto edificado en la Facultad de Ciencias Agrícolas, proyecto que forma parte de las actividades del manejo integrado de los recursos en espacios educativos.

Miguel Ángel Escalona Aguilar, académico de la Facultad de Ciencias Agrícolas y subcoordinador de áreas naturales y agua de la Cosustenta, informó: “El objetivo es que los universitarios –académicos, estudiantes, trabajadores o administrativos– aprendan de forma práctica a producir alimentos a través de un proceso de manejo integrado de los recursos, reutilizando materiales, captando agua de lluvia, aprovechando los residuos y haciendo composta”, detalló.
La idea básica, agregó, es cambiar la noción de consumo, porque en México se comen muchos alimentos industrializados y pocos alimentos frescos. Esto implica reflexionar de dónde provienen los alimentos, porque si los traen desde grandes distancias generan una mayor huella ecológica, de ahí que se promuevan este tipo de huertos o el consumo de alimentos locales.

Escalona Aguilar señaló que lo más importante es hacer comunidad, que los universitarios se sientan parte de un proceso y que piensen en la sustentabilidad no sólo en términos ambientales sino también como un proceso social.

Este proyecto inició en 2010 con el nombre de “Huerto UV”, formando núcleos para compartir experiencias en diferentes facultades –particularmente en Derecho, Ingeniería y Agronomía–. Su propuesta es que en todos los espacios universitarios se realicen ejercicios semejantes, para cambiar la percepción de la comunidad universitaria sobre el tema.

Respecto del involucramiento de personal adscrito a la Dirección General de Recursos Humanos, comentó: “Estamos por cumplir un año de trabajo; todos los viernes por la mañana participan y lo más importante es que todas las integrantes son capaces ahora de hacer su propia composta, semillero y sembrar sus hortalizas”.

Formar un círculo virtuoso que se extienda Miguel Ángel Escalona destacó que “muchas de las personas que participan ya tienen su compostero en casa, separan sus propios residuos y cosechan sus propias semillas, se está formando un círculo virtuoso en el que lo aprendido se comparte con sus familias y se va extendiendo”.

El académico calificó como muy importante este proceso “porque buscamos que se pueda institucionalizar de tal manera que se ejerza, independientemente de la carrera que se estudie o del cargo, ya que el contacto con la tierra y el comer alimentos frescos te cambia muchas cosas, es decir, la noción de sustentabilidad se convierte en parte de su actitud”.

Asimismo, consideró esenciales los cambios en la calidad de vida que genera esta convivencia: “Formar comunidad beneficia a los participantes en varios aspectos. Los hace productivos porque cultivan sus propios alimentos, reflexionan sobre su papel en la Universidad y en la sociedad, y valoran la parte comunitaria  y de convivencia”.

Escalona Aguilar puntualizó que este tipo de iniciativas son reproducibles en espacios pequeños y fomentan la reutilización de materiales, como es el caso de los huacales para semilleros, denominados horti-cajas, que también se utilizan para almacenar composta, la cual no produce olores ni proliferación de moscas, y botellas de plástico de tres litros para hortalizas verticales.


A la fecha, con los integrantes de la entidad administrativa se han sembrado y cultivado rábano, melón, jícama, fresa, tomillo, orégano, acelga, pepino, lechuga de diferentes variedades.

“Hay un interés muy amplio por sumarse a este proyecto en las facultades de la Unidad de Ciencias de la Salud, también en las USBI de Xalapa y Veracruz, donde se busca instalar una huerta urbana, integrada al espacio y respetando al entorno diseñado; también han manifestado interés en las facultades de Derecho e Ingeniería y fuera de la UV estamos trabajando con asociaciones para reproducir estos modelos e incluso algunos de los participantes han instalado azoteas verdes en sus casas. En fechas próximas comenzará a operar una huerta urbana en el Parque El Haya.”

El primer paso para crear una conciencia ambiental
Guadalupe Cruz Feria, titular de la Dirección General de Recursos Humanos, comentó que el interés por participar comenzó con una visita al Centro de Ecoalfabetización y Diálogo de Saberes (EcoDiálogo). Posteriormente lograron que el profesor Escalona les impartiera el taller, “pensábamos que iba a ser unas semanas pero llevamos desde junio; es algo muy gratificante porque nos olvidamos por un momento del trabajo y estamos aprendiendo bastante; por ejemplo, varias de nosotras ya tenemos en casa el compostero, ya empezamos a aplicar lo que hemos visto
aquí. Creo que es el primer paso para tomar conciencia del daño que estamos haciendo al medio ambiente.

”Ahora llevamos a casa lechugas cosechadas por nosotras que hasta saben más sabrosas; todo lo que utilizamos fue construido por nosotras, utilizando maderas de tarima y botellas de plástico, que son limpiadas bien.”

Ésta es la segunda ocasión que cosechan sus cultivos, por lo que invitó a las personas, no sólo a los integrantes de la UV, a vivir la experiencia “porque trabajar la tierra nos da vitalidad, así como consumir lo que producimos porque sabemos que no hay fertilizantes, todo es completamente orgánico y natural”.

Cruz Feria subrayó la importancia de sumarse a este tipo de iniciativas: “Si todos aportamos un poquito creo que vamos a lograr ir componiendo todo lo que, durante el último siglo, hemos ido descomponiendo del medio ambiente”.

Además de los integrantes de la dependencia, hay en el grupo tres jóvenes estudiantes que se han integrado fácilmente, señaló, “porque todos trabajamos juntos y hacemos siempre algo”.

Generar cambios “poco a poquito”
En el mismo sentido se pronunciaron Adriana Karsten Glup y Mitzi Martínez Beristain, ambas de la entidad administrativa, al reconocer que es la primera vez que experimentan este proceso de creación de un huerto comunitario, lo que les ha cambiado la percepción de los alimentos.

“El sabor de la lechuga de aquí es totalmente diferente al de la lechuga que compras en el supermercado, y como antes de empezar con el huerto tuvimos la información sobre el consumo consciente, hemos ido cambiando poco a poquito, como en el consumo de detergentes por cosas más amigables; si empiezas a cambiar en ciertos puntos vas generando cambios”, comentó Adriana Karsten.

“Esta vez cosechamos más, la primera ocasión cosechamos lechuga pero ahora tenemos más y zanahoria, y el sabor sí es diferente.”

Por su parte, Mitzi Martínez, integrante del Departamento de Evaluación y Desarrollo de la Dirección, manifestó: “Es hermoso, revitalizante, diría yo; creo que todas venimos aquí con mucho gusto porque nos ponemos en contacto con la tierra, con la naturaleza y estás reforzando este cambio de hábitos, de entender cómo es el proceso de utilizar tus propios residuos y después con la composta que se forma, sembrar y de ahí salen tus propios alimentos. Entender este ciclo es interesante, cuando entiendes eso no es difícil. Obviamente Miguel nos apoya con todo su conocimiento para el cuidado y para mí esto ha sido muy enriquecedor”.

Con sus familias el cambio es evidente, señalaron, porque cuentan ya en sus hogares con un compostero y sí hay una participación, incluso, apuntó Mitzi Martínez, “más allá de la familia, amistades que se interesan al ver lo que uno está haciendo o cuando usas algo diferente para lavar los trastos, por ejemplo; en la oficina, inclusive, al ver que uno viene del huerto y les comparte la experiencia o tan sólo la simple plática les interesa y vienen a conocer, comienzan a hacer algún cambio, es como una cadenita que va contagiando a unos y a otros”.

Karsten Glup calificó de gratificante e integrador el ambiente que fomenta el huerto comunitario, “vas creando un concepto de pequeña comunidad, como dice Miguel Escalona, el convivir fuera del espacio de oficina con las mismas personas, en un ambiente muy diferente, es muy gratificante, además estamos más integrados; vienen alumnos también y se integran”, a lo que Martínez Beristain añadió: “Es una comunidad abierta, se pueden integrar más personas y siempre hay manos para trabajar”.

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