¿Por qué investigar el trópico?

La zona geográfica del trópico mexicano posee los ecosistemas más diversos de la Tierra (mayor cantidad de especies en una superficie determinada), y también los más frágiles. Asimismo, es un área de enorme riqueza cultural, por lo cual se ha calificado como una de las regiones con mayor diversidad biocultural. Entre otros grupos culturales, el trópico ha sido habitado por mayas, totonacas, téennek, chontales, nahuas y chinantecos, pueblos que, a lo largo de la historia han generado vastos conocimientos sobre su entorno, en continua experimentación y adaptación. Se ha identificado incluso que, en algunas regiones, la alta biodiversidad ha sido producto de un manejo continuo que la promueve y mantiene.

 

 

Los trópicos son vitales para la captura de carbono, la producción de agua y la regulación climática; son áreas de gran riqueza en términos de biodiversidad, proveen una amplia diversidad de recursos de gran valor económico, cultural y simbólico para las poblaciones que habitan estos territorios y también para las poblaciones urbanas. Son los espacios de origen y diversificación de especies clave como la vainilla, los chiles o el cacao y constituyen espacios naturales y sociales en los que se han desarrollado sistemas de manejo diversificados, como los cafetales, la milpa o los solares. En contraste con su múltiple importancia, se estima que los ecosistemas tropicales tienen las más altas tasas de deterioro del país, con efectos que impactan de manera negativa el entorno y afectan drásticamente la salud y bienestar de las comunidades rurales que los habitan.

 

Históricamente los recursos del trópico han sido económicamente valiosos para la vida y desarrollo de las poblaciones urbanas en México y fuera del país. El agua, la madera, los minerales, el germoplama, se encuentran bajo presiones múltiples. Los trópicos constituyen los escenarios actuales de conflictos socioambientales de gran escala y gravedad. En el CITRO reconocemos que los problemas del trópico mexicano son integrales y repercuten en todos los aspectos sociales y ambientales del país; desde el ámbito político, económico y cultural, así como en el entorno natural. Para lograr analizar, comprender y proponer alternativas es necesario generar opciones que consideren cambios en todos estos niveles y a partir de colaboraciones que abarquen diversos conocimientos, disciplinas y metodologías. Por tal motivo, para el CITRO, la búsqueda de cooperación entre diversos grupos sociales y campos epistemológicos se torna esencial y se fomenta de diversas maneras.