Alumna del posgrado en Ecología Tropical obtiene segundo lugar en certamen de fotografía en el marco del XI Congreso Mexicano de Etnobiología.

28/06/18, Xalapa, Ver. Maricarmen Hernández Suárez del posgrado en Ecología Tropical del Centro de Investigaciones Tropicales, fue galardonada con el segundo lugar en el certamen de fotografía organizado en el marco del XI Congreso Mexicano de Etnobiología, realizado del 11 al 15 de junio en la ciudad de Morelia, Michoacán.

Las fotografías participantes debían reflejar el quehacer de la etnobiología, la diversidad cultural, las relaciones entre la sociedad y la naturaleza, tales como el manejo y las interacciones con especies de plantas, hongos, animales, ecosistemas y paisajes, entre otros temas.

La fotografía galardonada fue tomada en la comunidad Totonaca de Tlalpila, del Municipio de Zozocolco de Hidalgo, Veracruz, donde vive la señora Rosa Juárez de Luna, médico tradicional que participa en la investigación etnobotánica de plantas medicinales de la alumna Maricarmen Hernández.

La familia de Rosa Juárez, entre otras actividades, lleva a cabo la elaboración tradicional del “piloncillo” o “panela”. No tienen propiamente un “cañal”, aprovechan al máximo el espacio de sus parcelas sembrando café, mamey, piñón, cacao, vainilla y caña.

El proceso de elaboración inicia con el corte de las varas y su traslado hacia el trapiche rústico donde se lleva a cabo la molienda para la extracción del jugo. Este es vertido en un cazo muy grande y grueso de aluminio, sobre un horno hecho en la tierra que se enciende con leña para hervirlo y de esta manera, evaporar el agua que contiene. Queda así la “melaza”, que se debe batir hasta lograr la consistencia necesaria para el vaciado en los moldes. Una vez allí se deja enfriar para lograr sacar las piezas típicas de este dulce o endulzante tradicional que todos conocemos con forma de cono sin punta.

La fotografía galardonada muestra a uno de los miembros de la familia de la Sra. Rosa Juárez en el momento del traslado de la caña después del corte en el campo de cultivo. Ellos reúnen unas 30 a 40 varas de caña que se amarran y cargan en la espalda con ayuda de un mecapal. El terreno es accidentado, las distancias son largas, el trabajo de trasladar las varas de caña es muy pesado, esto es lo que refleja la imagen reconocida y, este es solo el inicio de la elaboración del piloncillo.

En Tlalpila sólo hay cinco productores de piloncillo, quienes lo elaboran principalmente para consumo propio, pero también, para abastecer la necesidad de las otras familias de la misma comunidad.

En la ceremonia de clausura del XI Congreso Mexicano de Etnobiología y premiación del certamen de fotografía, además de entregar el reconocimiento, se anunció que la fotografía de la alumna Maricarmen se difundirá en la portada de la revista “Etnobiología” que publica la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).