Año 16 No. 665 Enero 23 de 2017 • Publicación Semanal

Xalapa • Veracruz • México

Proyecto de investigación favorece inclusión de personas sordas

Contenido 9 de 37 del número 665
Equipo requerido para utilizar el software

Equipo requerido para utilizar el software

 

Carlos Hugo Hermida Rosales

Alfonso Sánchez Orea, catedrático e investigador de las facultades de Estadística e Informática (FEI) y de Instrumentación Electrónica, encabeza el proyecto de investigación “Intérprete de lengua de señas para la inclusión de personas sordas utilizando una interfaz electromiográfica móvil”, el cual trabaja en el desarrollo de una interfaz computacional que funcione como alternativa de comunicación entre personas con discapacidad auditiva (PDA) y de lenguaje.

El investigador explicó que por medio de éste se busca aumentar el grado de inclusión en la sociedad de las personas sordas, ya que tradicionalmente tienden a aislarse de ésta.

Para ello se utiliza un dispositivo sensible a los movimientos que se realizan al comunicarse en lengua de señas y los convierte en texto escrito.

Esta innovación, dada a conocer en agosto de 2016 (www.uv.mx/universo/numero/649) fue reconocida con el “Premio a la investigación interdisciplinaria en torno a problemas relacionados con temas transversales”, otorgado por la Universidad con el propósito de fomentar el trabajo interdisciplinario y apoyar la producción académica, el pasado 12 de enero.

Discapacidad auditiva en México
Las referencias respecto a las PDA en México datan de la época colonial. Según la legislación de tal periodo, ante la ley el sordo no podía ser tutor, curador, testigo testamentario, juez ni abogado, tampoco obtener otros cargos cuyo desempeño le fuera imposible o difícil a causa de su sordera. Quienes tenían discapacidad auditiva se hallaban al mismo nivel que la mujer, el esclavo, el moro, el judío, el traidor, el alevoso, el loco y el menor, ya que se les atribuían las mismas limitaciones.

Fue hasta 1861, bajo el decreto del presidente Benito Juárez, que se creó la Escuela Municipal de Sordomudos, y posteriormente Eduardo Huet fundó la Escuela Nacional de Sordomudos.

Hoy en día, según datos del Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), en el país existen 700 mil PDA. Esta afectación impacta en sus posibilidades de tener acceso a la educación, ya que el 29.9 por ciento de este sector es analfabeta.

La mayoría de las PDA sólo consiguen empleos de asistencia o de tipo manual, lo cual varía de acuerdo al sexo de la persona; entre las mujeres destaca el trabajo de vendedor independiente y empleada doméstica con un 18.2 y 20.2 por ciento del total, respectivamente, mientras que entre los hombres la labor de agricultor resalta con un 35.5 por ciento.

Sin embargo, la remuneración por ello es muy baja o incluso nula, ya que el 48.5 por ciento no recibe pago alguno y el 21.6 por ciento percibe menos de un salario mínimo.

El reconocimiento oficial de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) como patrimonio de la comunidad sorda del país data apenas del 30 de mayo de 2011, cuando el presidente Felipe Calderón Hinojosa expidió la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad.

El Artículo 2, fracción XVII, de esa legislación define la LSM como “la lengua de una comunidad de sordos, que consiste en una serie de signos gestuales articulados con las manos y acompañados de expresiones faciales, mirada intencional y movimiento corporal, dotados de función lingüística, forma parte del patrimonio lingüístico de dicha comunidad y es tan rica y compleja en gramática y vocabulario como cualquier lengua oral”, según lo consignado en www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPD_171215.pdf 

Alfonso Sánchez Orea

Alfonso Sánchez Orea

 

Pulsera intérprete de lengua de señas
El proyecto “Intérprete de lengua de señas para la inclusión de personas sordas utilizando una interfaz electromiográfica móvil” desarrolló una aplicación que traduce la lengua de señas a texto, mediante una pulsera o brazalete que se coloca en el antebrazo y que mide los movimientos musculares producidos por el brazo y la mano.

El brazalete, cuyo diseño se llama MYO y es fabricado por la compañía Thalmic Labs, tiene ocho sensores mioeléctricos que detectan el movimiento de los músculos usados al emplear la LSM, información que es traducida a caracteres escritos.

Posteriormente éstos son enviados por bluetooth a un teléfono celular predeterminado, para que quienes desconocen esta lengua puedan comunicarse e interactuar con personas que presentan discapacidad auditiva y mutismo.

Alfonso Sánchez comentó que con esta pulsera, una persona que no escucha podrá comunicarse con cualquier oyente a través de una interfaz móvil sin necesidad de un tercero que traduzca, por lo cual se dará una interacción real. Esto permitirá a las personas con esta discapacidad obtener un mayor grado de inclusión y la oportunidad de realizar diversas actividades cotidianas, como ir de compras o realizar el pago de servicios, por mencionar algunas.

El software ya ha sido probado por personas con discapacidad auditiva gracias al convenio que la Universidad tiene con la asociación Difusión, Inclusión y Educación del Sordo (DIES); la respuesta ha sido muy favorable y con una aceptación excelente, aunado a que estas pruebas les han permitido afinar detalles y características específicas.

Lo anterior ha permitido hacer grandes mejoras, ya que al principio el dispositivo tardaba hasta tres minutos en interpretar una letra, y ahora mediante un algoritmo de predicción puede detectar palabras completas expresadas por medio de señas más complejas, con un tiempo de traducción mucho más rápido.

Alfonso Sánchez compartió que con el recurso económico obtenido por el “Premio a la investigación interdisciplinaria en torno a problemas relacionados con temas transversales”, se podrá adquirir más equipo como pulseras y teléfonos celulares para realizar más pruebas; agregó que no obstante la búsqueda de apoyo continuará ya que se requieren recursos para seguir con el trabajo.

Resaltó que la Universidad impulsa la inclusión de personas con discapacidad, y un ejemplo de ello son los mecanismos utilizados para este sector de la población cuando presentan el examen de admisión a esta casa de estudio, aunque pese a tal avance aún hay mucho trabajo por hacer.

El objetivo final es que las PDA puedan entablar comunicación con las demás personas para resolver situaciones de la vida diaria, y aunque por el momento el software no permite una interacción muy rápida y fluida, ya brinda la oportunidad de expresarse a quien lo usa.

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