En la Universidad Veracruzana, el 26 de febrero de 1962 se efectuó la inauguración solemne de la Escuela de Ciencias de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias, que en ese año inició su tarea docente con la carrera de Ciencias Físico Matemáticas, y que estaba orientada principalmente a formar profesores para estas disciplinas a nivel de Enseñanza Media.
A partir de 1964 se modificó el Plan de Estudios, con objeto de que los egresados, además de poder dedicarse a la docencia, tuvieran la opción de continuar con estudios de posgrado o desarrollarse en los diversos campos afines a la profesión de matemático. Se ofrecían dos opciones a los alumnos de la Escuela, una de ellas otorgaba el título de Licenciado en Ciencias Especializado en Matemáticas. En ese entonces el Plan de Estudios era similar al que se ofrecía en la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional. De entonces a la fecha el plan de estudios ha tenido varias modificaciones parciales, pero siempre manteniendo estos objetivos. Estas modificaciones han sido en 1962, 1965, 1967, 1970, 1971, 1974, 1979, 1986 y 1990.
Originalmente los cursos eran anuales, y la transición a cursos semestrales fue paulatina, por ejemplo, en 1969 los cursos de Física se cubrían de manera semestral, pues estaban a cargo de la Facultad de Física, que ya había cambiado a plan semestral, aunque el registro de las calificaciones se hacía en formato anual. Fue hasta 1971 que todos los cursos fueron semestrales. La estructura de todos estos planes de estudio era similar, pues estaban constituidos por un conjunto más o menos fijo de materias obligatorias y un conjunto de materias optativas las cuales se ofrecían, y elegían muchas veces dependiendo del cuerpo docente del momento y tratando de satisfacer los intereses de los alumnos en turno. Esta estructura permanece hasta el plan de estudios vigente desde 1990, en que se hizo la última modificación, y en la que se incorporaron cursos obligatorios de computación.
Posteriormente, en 2004 se transitó hacia un modelo integral y flexible. Se considera integral porque el estudiante debe cursar un bloque de experiencias educativas básicas y generales, orientadas a garantizar una formación mínima universitaria, además de poder elegir experiencias educativas de libre elección que contribuyan al enriquecimiento de su formación y bagaje cultural. Asimismo, es flexible debido a que el alumno puede seleccionar su carga académica de acuerdo con sus capacidades, intereses y posibilidades.
Este modelo incorpora, además, dos aspectos relevantes. En primer lugar, el servicio social y la experiencia recepcional se integran como experiencias educativas dentro del plan de estudios, lo que dio lugar a la desaparición de la figura del pasante. En segundo lugar, se establecen tres líneas terminales, definidas a partir de la identificación de las demandas del mercado laboral y de los resultados obtenidos en estudios de egresados: Matemáticas Puras, Matemáticas Aplicadas y Matemáticas Educativas.
No obstante, con el paso del tiempo surgió la necesidad de actualizar este plan de estudios mediante ajustes y modificaciones específicas. Como resultado, el modelo experimentó dos reformas posteriores, realizadas en los años 2010 y 2020, las cuales buscaron responder a las nuevas necesidades formativas, académicas y contextuales de la disciplina.
