Universidad Veracruzana

Sebastián Fund, Efraín Torres y Felipe Cortés en la Alva de la Canal

1 octubre, 2014 Sección:General Autor:Erik A. Herrera Delgado

El miércoles 01 de octubre a las 20 horas se inauguran en la galería Ramón Alva de la Canal las muestras “50 cucharas para un postre” de Sebastián Fund, “Metabólico” de Efraín Torres y “Línea por línea” de Felipe Cortés y estarán en exhibición hasta el domingo 26 de octubre de 2014.

De la exposición “50 cucharas para un postre” de Sebastian Fund.

Sebastian Fund - La sagrada Familia, Colografía y Chine -collé-228x180cm                                                      indigente 6-colografía y chine collé-112x76cm                                                       Ilegal-colografía y chine collé-120x112cm

El Golem gráfico

Reciclar es un verbo que tiene connotaciones positivas. Reutilizar es una manera de darle uso a una materia para el cual no ha sido pensada.  Reconstruir es una forma de crear a partir de lo existente. Sin embargo, reciclar personas y reutilizar su fuerza de trabajo  constituye un problema ético en el mundo actual.  Los indigentes urbanos no son reciclables, no deberían serlo, y sin embargo, frecuentemente su presencia, su imagen, y sus huellas aparecen  pérdidas entre páginas impresas, en las instantáneas fotográficas del turista y del reportero, en documentos y archivos;  son  los restos humanos  visibles de una sociedad que se fagocita a sí misma. Sebastián Fund ha  acumulado  un archivo  de desechos  que llevan la impronta de sus dueños que usaban esos zapatos y ropa,  y que en las manos de Sebastián se convierten en rastros de una ausencia. El  novel artista recicla los desechos y  a partir de su tarea  contribuye a descubrir  la sustancia de su presencia fosilizada. Los hace visibles y les devuelve un sentido humano.   En cada una de esas reconstrucciones existen claves interpretativas, maneras de agrupar y darle sentido a lo que ha perdido su significado cultural original y  ahora es reutilizado  tan sólo como un signo o una señal.   Cada par de zapatos encierra una microhistoria compartida; Sebastián Fund se encarga de reconstruirla armando rompecabezas de formas que dan origen a otras figuras y que se convierten en efigies humanas, fósiles urbanos que resisten la pérdida de la memoria que nos provoca el exceso de información. Llegar hasta la médula, extraer el significado que pueden cargar esos zapatos, o las tiras de cinta canela; entintar los pedazos de plástico arrugado,  y construir una figura a base de adiciones y segmentos impresos,  lleva a pensar en estas obras como  imágenes del Golem de la época postindustrial.  La serie Indigentes está integrada por efigies que se yerguen como monolitos oscuros sobre la blanca hoja de papel. Estos indigentes recuerdan la figura del Golem, creado en la tradición judaica como un ser animado  para proteger a la ciudad. Como el Golem, los indigentes de Sebastián Fund  surgen a partir de materia inerte, observan al mundo e incluso parecen  interactuar con él,  pero no tienen  conciencia de sí;  sus gestos resultan tan expresivos como inmóviles sus cuerpos.  Dice la tradición que Adán fue el primer Golem moldeado  por Dios a partir de lodo y sin  posibilidad de hablar.  La única forma de lograr que el Golem diera signos de vida  era escribir en hebreo en un pedazo de papel uno de los nombres de Dios y ponerlo sobre la frente la boca del Golem. Las leyes de la creación son el reverso de la destrucción, y la misma palabra que da vida al Golem  al serle retirada  queda convertido en polvo. El mito del Golem recuerda la idea animista asociada a la creación artística desde hace siglos: el creador da vida a su arte y lo hace hablar o expresar  sus sentimientos y emociones.  En el poema de Jorge Luis Borges, El Golem, se refiere al arquetipo de las cosas y el nombre de las mismas.  El que fabrica imágenes conoce la naturaleza íntima de las cosas.

Heredero de los maestros  Per Anderson y Carla Rippey, Sebastián Fund  construye sus imágenes a partir de artistas como el argentino Antonio Berni (1905-1981), que produjo poderosas imágenes de la vida de los trabajadores en los barrios bonaerenses a partir de desechos y detritos encontrados en las calles. Las pinturas en relieve de Berni refieren las extremas condiciones de existencia en las que el ciudadano de a pie que se las arregla para mantener la dignidad y la imaginación, como estrategia ante la desigualdad social y la injusticia económica.   Con la pieza El despertar del pueblo,  una pirámide de zapatos usados, Sebastian Fund cubre la deuda que tiene con el maestro argentino del collage. La experiencia de Sebastián Fund en México le ha permitido sintetizar las experiencias migrantes tanto de la temática como de la técnica que emplea, que migra del dibujo de éste a la textura gráfica de la colografía (técnica de impresión en relieve por medio de texturas pegadas sobre un soporte plano).  El grabado Ilegal de Sebastián Fund muestra que su preocupación que va  más allá de la denuncia de la realidad objetiva y llega a la  empatía por la ficción, a la manera de los artistas expresionistas.  Las deformaciones de cuerpos y las adiciones de elaboradas piezas de vestuario sugieren un mundo más literario que literal.  Pierrot le Fou encarnaría un personaje salido de la vida cotidiana, si no fuera por la deformación de la cabeza, que lo hace parecer una criatura liminal, entre humano y lagarto, a medio camino entre la zoología fantástica y el costumbrismo mágico; mientras que El Mago es una visión del propio artista, con la rueda del tórculo a cuestas,  al alquimista y el mago del dibujo.  Los ensamblajes gráficos, realizados con retazos de ropa, zapatos, y un manejo restrictivo del color, limitado al tono que le da el collage de papel (chine-collé, literalmente papel pegado),  son el reciclaje con el que Sebastian Fund se distancia de las tradiciones y entra en un terreno diverso,  demuestran la capacidad que poseen las técnicas y los lenguajes gráficos derivados de ellas para adaptarse a necesidades contemporáneas de expresión que han dejado atrás el arte no figurativo y plantean una reutilización más viva del Golem de la gráfica.

José Manuel Springer Abril, 2014.

 

 

De la exposición “Metabólico” de Efraín Torres.

la trompetaDSC01371                                                          Efraín Torres - Vista                                                    Efraín Torres - La mano

La obra plástica de Efraín Torres Hernández está plagada de metáforas y tropos, las cuales le permiten plasmar una visión crítica  de la realidad, alejada un tanto de las soluciones gráficas convencionales, las cuales generalmente toman una actitud complaciente; el uso de figuras retóricas le permite un discurso más fresco y en algunos casos más convincente. Es…ta postura plástica y creativa en algunos momentos recuerda la obra ilustrativa de Frans Masereel, que aunque permite una lectura más directa, el verdadero sentido se encuentra en las alusiones. Efraín es  egresado de la Facultad de Artes Plásticas y tiene interés en la autogestión y en la creación de espacios de producción alternos a los talleres oficiales, tal es el caso del Taller de Grabado Ocho Conejo el cual funda  en 2008, el cual ha tenido una actividad ininterrumpida apoyando la creación y difusión de obra plástica.

Efraín cuenta con una Licenciatura en Artes Plásticas dentro de la opción de grabado, la cual le da el oficio y el dominio de temáticas y técnicas diversas, aunque su preferencia se sitúa en la xilografía, punta seca y aguafuerte. Ha abordado temáticas y conceptos en los que se asume una implicación personal, esto le ha  permitido retomar elementos experienciales para transitar, por medio de la introspección, a una postura reflexiva de la realidad social.

Mtro. Marco Antonio García Martínez, Catedrático de la Facultad de Artes Plásticas

 

De la exposición “Línea por línea” de Felipe Cortés.

Felipe Cortes 1                                                         Felipe Cortes 2                                                                   Felipe Cortes 3

 

LA MULTITUD ERRANTE -LÍNEA POR LÍNEA –… AUTOR FELIPE CORTÉS REYES

La obra está basada en un libro de la Escritora Colombiana Laura Restrepo La Multitud Errante (Alfaguara, 2001)

En su 4ª de forros describe: Una guerra civil separa a un hombre de la mujer que lo crió, a quien acaso no ama filialmente. Buscándola con obsesión por los caminos de los migrantes, llega a un albergue para desplazados donde conoce a una extranjera que realiza tareas humanitarias y que a su vez se enamora de él. Es ella quien cuenta la historia de este triángulo amoroso, y lo hace con la perspectiva que le da saber que “Es este un lugar ajeno y lejano de todo lo mío, regido por códigos privativos que a cada instante me exige un enorme esfuerzo de interpretación. Sin embargo, por razones que no acabo de esclarecer, es aquí donde está en juego lo más interno y pertinente de mi ser. Es aquí donde resuena, confusa pero apremiante, la voz que me convoca. Y es que yo, a mi manera peculiar y aunque ellos no se den cuenta, también hago parte de la multitud errante, que me arrastra por entre encuentros y desencuentros al poderoso ritmo de su vaivén”. Y que yo subtitule, Línea por Línea ya que comienzo la obra con las imágenes que me sugiere el texto. La primera obra de esta colección, consta de 100 círculos de 15 cms. De circunferencia y abarca una superficie de 172 x 172 cms. aproximadamente, los cuales están pintados con tinta para grabado, en un trazo espontaneo que le dicta la palabra, esta genera algunas de las siguientes partes de la colección, y otras con el mismo trazo que le dicta el texto, elaboradas en un círculo de 65 cms. de circunferencia y esta vez en la técnica de monotipo, e impresos en un formato de papel de 107 x 79 cms. y consta de 30 piezas, todo se basa en formatos circulares, porque donde empieza debe terminar para completar el ciclo ó circulo. Solo se usó tinta negra, por el dramatismo que da el contraste, es absoluto como la descripción de la vida que se está narrando en imágenes, a la vez la dualidad blanco – negro también simbólico, en la luz y obscuridad, de la vida misma.

Felipe Cortés Reyes