Nota: Más vale prevenir

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Publicado por Oliva Noticias en Miércoles, 29 de julio de 2020

 

Nadie había previsto una pandemia como la que estamos viviendo. La rapidez con la que se expandió no tiene precedentes. Esta situación causó que en ningún lugar se contará con el equipo de protección personal suficiente. Con la consecuente incapacidad para controlar la pandemia y con los resultados de morbilidad y mortalidad que escuchamos diariamente.

 

Esto llevó a que muchas instituciones evaluaran una amplia gama de equipos de protección personal con criterios muy sólidos respecto a su eficacia e idoneidad. Estos estudios no sólo sirven a las instituciones médicas con pocos recursos, también sirven a los ciudadanos.

 

En esta nota nos enfocaremos al cubrebocas de tela o reutilizable. La necesidad de su uso cotidiano en: transporte, vías y espacios públicos, sitios de aprovisionamiento (tiendas y supermercados) y contacto con personas ajenas a nuestro hogar (repartidores, vecinos, compañeros de trabajo, parientes o amigos).

 

La necesidad del uso del cubrebocas en estos lugares se debe a que se han demostrado recientemente que el SARS-CoV-2 puede permanecer viable en aerosoles expulsados al aire durante más de 3 horas. Es claro que entre más tiempo pase de su expulsión, más se reduce su capacidad infecciosa. Pero tres horas son más suficiente para que pases por un sitio donde está suspendido y lo inhales contagiándote.

 

Hace más de una década, se habían analizado los cubrebocas hechos con telas, encontrando que ofrecía cierta protección, pero que no era óptima en comparación con una máscara comercial de alto desempeño para los profesionales de la salud. Pero ahora sabemos cómo hacerlas más eficientes, incluso en nuestra propia casa.

 

Las telas

 

Lo más importante es la tela de la que lo hagas. Las más eficientes están hechas de polialgodón (una mezcla de algodón y poliéster) para la capa externa y de algodón para la parte interna, ambas con un tejido apretado. Es recomendable usar una capa intermedia de cualquiera de los dos materiales. El algodón como material de base te dará un cubrebocas más fresco que uno hecho sólo con telas sintéticas.

 

Capas

 

Entre más capas tengas, tendrás mayor protección. Pero también tendrás un cubrebocas más pesado e incómodo, que te motivará a quitártelo. Busca un equilibrio, dependiendo de las telas que uses, si son muy gruesas y apretadas, utiliza dos capas,  si son no tan gruesas utiliza tres. Demasiadas capas o capas muy gruesas conducen a niveles excesivos de dióxido de carbono en el aire inhalado por el usuario.

 

Una opción es hacer un cubrebocas de dos capas con un espacio para colocar un filtro (que puede ser sintético o de la misma tela). Así, tendrás la opción de variar la protección según lo requieras, por ejemplo si vas a la tienda al medio día puedes colocar el filtro o si vas a tu trabajo donde las visitas son escasas, supervisadas y con sana distancia, además te transportas en vehículo particular, puedes quitar el filtro para tener mayor frescura.

 

Modelos

Hay muchos modelos, algunos de ellos se crearon por instituciones de salud y los incluimos en nuestra lista al final del texto. Para nosotros, los mejores modelos son los más cómodos, porque te motivan a dejarlos por más tiempo, pero que están hechos de materiales gruesos como el número 1 y 3.

 

Uso correcto y lavado

El cubrebocas debe ajustar alrededor de nariz y boca, cubriendo desde el tabique de la nariz y hasta por debajo de la barbilla. Debe asegurarse en la parte posterior de la cabeza o detrás de las orejas, sellando pero sin lastimar.

 

Cuando lo coloquemos debemos asegurar que no queden agujeros ni zonas sueltas, pero que nos permita respirar sin restricciones. Algunos modelos quedan muy pegados a la piel y achatan la nariz, esto no son adecuados. También pasa si no son de nuestra talla. Los que tienen forma de copa o 3D nos permiten respirar y hablar sin restricciones ¡Son los mejores!

 

Recuerda no quitártelo aunque estés solo o sola por momentos. Puedes ser una persona asintomática y dejar contaminado el sitio las siguientes tres horas con un solo estornudo. No comas ni bebas con él, si es extremadamente necesario comer en la calle o en el trabajo, quítatelo tomándolo sólo por los ajustadores y cuida donde lo pones, de preferencia lleva contigo varios cambios para reducir el riesgo de contagiarte por contacto.

 

Guarda tu cubrebocas sucio dentro de un contenedor o bolsa especial hasta su lavado. Los cubrebocas más adecuados también permiten su lavado y secado sin dañarse o cambiar de forma (se deben lavar de forma rutinaria a mano o en lavadora).

 

Si uso cubrebocas ¿Ya no estoy en riesgo de contagiarme?

Los cubrebocas son sólo una herramienta para combatir la propagación del virus. Evita contagiarte permaneciendo en casa y distanciándote físicamente de los demás. Pero si no puede hacerlo, usar un cubrebocas adecuado proporciona una barrera física contra el virus. Ya que, como ya dijimos, ayuda a contener las gotas cuando las personas tosen o estornudan, personas que pueden ser asintomáticas o aun no presentar síntomas. Evita tocarlo y cámbialo cuando es debido.

 

Podrás pensar que si tú no estás enfermo o enferma no es necesario que lo uses. Pero, no sabemos si el otro está enfermo, usar cubrebocas es un intercambio altruista, yo lo uso y úsalo tú también, quizás ninguno de los dos estemos enfermos, pero si alguno lo está (y es asintomático o todavía no se entera) protegemos a los demás.

 

A parte, como decíamos al inicio, el virus se queda suspendido en el aire. Si todos usamos cubrebocas, incluso si estamos solos en una calle o espacio público, evitamos dejar una estela de contagios.

 

Sin embargo, si estás ya con síntomas no será necesario que lo uses, porque tampoco debes salir de tu habitación y necesitarás más que nunca las vías respiratorias despejadas. En este caso sigue las indicaciones del médico que te atenderá y te deseamos que lo superes pronto.

 

¿Los cubrebocas funcionan independientemente de las lavadas?

Si, el tiempo de uso no disminuye su efectividad de manera significativa si están bien hechos. Pero lo que si reduce su efectividad es que se humedezcan. Debemos cambiarnos tan pronto como se sientan húmedos (o después de cuatro horas aunque lo sientas seco) y no volver a usarse hasta que se hayan lavado y secado muy bien.

 

Algunas personas los lavan con agua caliente, en realidad esto no es necesario pero hazlo si deseas. Cuida que el agua caliente no afecte al elástico de los sujetadores. Con un ciclo de remojo para que el jabón haga lo suyo es suficiente. El secado al aire y al sol antes de volver a usarlos, no sólo te garantizará que no contenga coronavirus, sino otros posibles microorganismos que pueden afectar tu piel.

 

Cosas sin sentido que se dicen del cubrebocas

 

  1. Que no sirve para nada. Como ya leíste, el cubrebocas evita en gran medida que las personas contagien al hablar y dejen sus partículas suspendidas en el aire (porque se quedan en el cubrebocas). En serio ¿Si no porqué lo usan los profesionales de la salud?
  2. No hay que usar el cubrebocas todo el tiempo. Pues no si estás en tu casa, pero afuera, úsalo todo el tiempo. Al inicio se dijo que no se usará todo el tiempo, pero era para proteger su disponibilidad para enfermos y profesionales de la salud. Esto ya no se aplica con los cubrebocas de tela, úsalos, siempre que salgas de tu casa o cuando tengas contacto con repartidores en tu domicilio.
  3. El uso de cubrebocas puede provocar asfixia. Un cubrebocas de tela no te puede provocar asfixia sin importar el tiempo que lo uses (cámbialo después de cuatro horas o cuando esté húmedo). Algunos respiradores o cubrebocas herméticos con válvula podrían provocar asfixia en personas débiles, con alguna discapacidad o en niños que no puedan quitárselo. No recomendamos el uso cotidiano de estas herramientas. El uso de un cubrebocas de tela, bien hecho, debe probarse antes de su uso prolongado, para evitar que sea incómodo o cualquier otra complicación.
  4. Los cubrebocas desechables son mejores. No todos, para que lo sean el empaque debe señalar el cumplimiento de las Normas y ser de procedencia confiable (no comprados en la calle o recibidos como propaganda). Si prefieres usarlos ¡hazlo! pero infórmate de cómo tendrás que desecharlos, ya que son potencialmente un residuo biológico infeccioso y no deben ir a la basura doméstica. Menos a la calle y alcantarillas, se responsable.
  5. Obligar el uso del cubrebocas viola mis derechos humanos: de ninguna manera es así, quienes argumentan esto además de irresponsables no están pensando bien. La mayoría de los ciudadanos no necesita que una política pública les pida el uso del cubrebocas, su sentido común y educación los motiva a usarlo. Quienes no lo usan normalmente no conocen sus beneficios, no tienen suficiente información o acceso al recurso. Pero quienes no lo usan, a pesar de saber que puede evitar el contagio, y motivan a otros a no usarlo, hacen un gran daño a la sociedad.

 

Un cubrebocas que se ajusta cómodamente y proporciona un buen sellado te dará protección y protegerá a otros de la propagación del virus. La enormidad de la pandemia de COVID19 aún está por verse, hoy en día los casos mundiales siguen sin disminuir, aunque ya hay reducciones en dos países (China y Corea).

 

El efecto protector de los cubrebocas  de tela se ha estudiado ampliamente. Estos estudios sugieren que el uso generalizado entre la población durante un brote infeccioso (ojo, no sólo de covid19), donde cualquiera puede estar en riesgo de encontrarse con el microorganismo suspendido en el aire, reduce la posibilidad de contagio. Siempre y cuando el cubrebocas se use bien.

 

Además, utilizar otras barreras de transmisión (distanciamiento, caretas, lentes de protección, etc.), el aislamiento y las medidas higiénicas efectivas, puede contener las epidemias de virus respiratorios.

 

Hacer un cubrebocas de tela es simple, económico y viable. Usarlo adecuadamente también. No recomendaríamos el uso de una herramienta que comprometiera la salud. Pensar que no pasa nada porque no conocemos a alguien enfermo es irresponsable. Incluso por mucho que nos pese el impacto ambiental que los cubrebocas desechables tienen en el ambiente, apoyamos su uso, siempre y cuando se desechen correctamente. Pero no representa una gran ventaja respecto a los de tela para la mayoría de nosotros, sin embargo, para los profesionales de la salud es la mejor opción. Usar cubrebocas es responsable, ético y  consistente con la aplicación del principio de precaución: más vale prevenir.

 

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Gladis Yañez y Rodrigo López de Sábados en la Ciencia
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