Por Salman Rushdie
Cuando era niño, su padre le contaba, a la hora de acostarse, los grandes y prodigiosos cuentos de Oriente; se los contaba y recontaba y recreaba y reinventaba a su manera: los relatos de Scheherezade en Las mil y una noches, relatos contados contra la muerte que demostraban la capacidad de los relatos para civilizar e imponerse incluso a los tiranos más mortíferos; y las fábulas de animales del Panchatantra; y las maravillas que se vertían como una cascada del Kathasaritsagara, el «Océano de las Corrientes de Historias», el inmenso lago de historias creado en Cachemira, donde habían nacido sus antepasados, y los cuentos de poderosos héroes reunidos en el Hamzanama y las Aventuras de Hatim Tai (esto fue también una película, cuyos muchos aderezos respecto a los cuentos originales fueron añadidos y aumentados en aquellas renarraciones a la hora de acostarse). Leer más…
“Cuando leía sus ojos corrían por encima de las páginas, cuyo sentido era percibido por su espíritu; pero su voz y su lengua descansaban”. San Agustín de Hipona quedó estupefacto al ver a san Ambrosio de Milán leyendo en silencio en su celda monacal. Lo cuenta en las Confesiones. Corría el siglo IV y hasta entonces quien sabía leer lo hacía en voz alta. Las cosas cambiaron: los soportes para la escritura (arcilla, huesos, papiro, pergamino…); el tipo de lector (desde los sumos sacerdotes a esa señora del metro) y también los escritores… El cambio llevó siglos, pero ahora, en el breve espacio de una vida humana, la de usted, todo vuelve a cambiar. La camada de humanos que hoy puebla el mundo rico nació leyendo y escribiendo de una manera y morirá leyendo y escribiendo de otra.
La persecución por ‘Los versos satánicos’ ha deformado totalmente la imagen de este gran escritor. Descubramos al Rushdie divertido y de enorme talento para fabular y dialogar.
“Joseph Anton” es una obra apasionante en la que Salman Rushdie rescata memorias enterradas y saca a la luz los días más oscuros de una carrera que lo llevó a ser condenado a muerte por el antiguo líder supremo iraní ayatolá Jomeini.
«El primer efecto de este premio ha sido convertirme en un hombre que gatea por mi casa». Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939) hablaba todavía descalabrado. El jurado del Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2012 le informó hace tres días que había ganado e inmediatamente después se cayó y se abrió la cabeza.