Cultura

Por cuatro siglos la iluminación determinó las formas de actuación

  • Eduardo Mier remarcó la importancia de documentar la historia del teatro en México

Eduardo Mier Hughes, académico de la Facultad de Teatro

Karina de la Paz Reyes Díaz

30/01/19, Xalapa, Ver.- Eduardo Mier Hughes y Karen Priego, académico y egresada de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana (UV), respectivamente, e integrantes del grupo Gato de Paseo, desarrollaron del 21 al 25 de enero la primera edición del curso básico Iluminación Escénica, donde compartieron temas como el arte escénico, la anatomía del escenario, los reflectores y su distribución, las nuevas tecnologías al respecto, entre otros.

Mier Hughes comentó que al estudiar la Licenciatura en Escenografía en la Escuela Nacional de Arte Teatral le permitió entender que ésta da mucha formación e información, pero lo importante es aplicarlo. En su caso, desde 1984 no ha parado de trabajar en danza, teatro, ópera y otras manifestaciones culturales.

Pero fue la iluminación lo que atrajo su atención, incluso formó parte de la primera generación de la Maestría en Artes Escénicas del Centro de Estudios, Creación y Documentación de las Artes de la UV, con la finalidad de desarrollar una investigación que desde antaño había bosquejado. La tesis lleva por título “Iluminación escénica: del Barroco a McCandless”, y su director fue Gilles Hogya.

“En 1932 Stanley R. McCandless, profesor de la Universidad de Yale, presentó su libro A Method of Lighting the Stage, en el que explica una fórmula básica, creada por él mismo, para que un diseñador de iluminación teatral resolviera satisfactoriamente los retos que se le presentaran al encarar un montaje. La claridad y sencillez de sus ideas dieron como resultado un volumen breve y conciso sobre la iluminación escénica en general y sobre la iluminación por áreas en particular”, es el primer párrafo de la tesis de Mier Hughes.

El documento contempla una breve historia de la iluminación teatral antes de la electricidad, la desaparición de las candilejas, la industria de la iluminación escénica, naturalmente a McCandless y su libro, incluso una crítica al método (para consultarlo, ingrese a: https://bit.ly/2RLYV2u).

“La tesis no es técnica-informativa, sino ontológica. Es una ontología de la iluminación escénica, porque justamente en el Barroco situamos el origen de iluminar una escena con lo que se podía: velas.”

La investigación salió a la luz en febrero de 2013 y es la única en el país que estudia el tema. Actualmente sigue su curso, aclaró el entrevistado: “No la he terminado, fue apenas el comienzo”. Pero admitió: “Faltaría la investigación de la historia de la iluminación en México; una de mis preguntas es: ¿cómo es que se construyeron los teatros del Seguro Social (de la Ciudad de México)?, pues tienen un parecido a lo que propone McCandless”.

Eduardo Mier ya sabía, groso modo, cuál sería la conclusión de la investigación, pero no tenía trazado el proceso, tampoco contemplada la metodología ni la obligación de escribirla e investigar todas las posibilidades. Las fuentes que tenía al principio eran básicas. En aquel tiempo hizo una movilidad académica en la Universidad de Victoria, Canadá, país al que regresó como invitado para iluminar una obra en la Columbia Británica.

Algunas de las inquietudes que han dado pie a sus investigaciones son: ¿por qué hay diseñadores de iluminación?, ¿cómo y cuándo inició tal actividad?, lo cual le permitió plantear algo que no tenía contemplado: “Que durante cerca de 400 años la iluminación era el determinante de las formas de actuación, no al revés. En estos tiempos la iluminación sí está al servicio de la escena, pero antes no fue así, la escena se tenía que resolver donde había luz porque no era fácil iluminar el escenario. Se ponían luces en el piso (candilejas) y los actores debían trabajar ahí, de lo contrario no se veían”.

Aclaró que en esos casi cuatro siglos naturalmente hubo teatro al aire libre y de día, pero una vez que esta bella arte se llevó a palacios y otros lugares, y se quiso hacer la ilusión de que había escenografía, se inició la dependencia a la luz artificial que hasta el siglo XX tuvo la potencia y facilidad de movimiento para estar al servicio de la escena.

El entrevistado citó nombres de los destacados en la materia, como David Belasco (Nueva York, Estados Unidos 1853-1931), y remarcó: “Son muchas las mujeres iluminadoras que existieron en los años veinte, cuando empezó a surgir el diseño de iluminación; hay una generación de mujeres iluminadoras en Estados Unidos que son la base. Una de ellas fue Tharon Musser (1925-2009), fundamental en Broadway”.

Para Eduardo Mier, la iluminación escénica es la articulación entre el sentido dramático del texto que se está representando o del guión dancístico, con los recursos técnicos (las lámparas). Por supuesto que una iluminación puede lucir en algún momento de la puesta en escena, pero su intención debe ser precisamente que ésta en sí luzca.

El curso básico Iluminación Escénica, con reconocimiento de Educación Continua, estuvo dirigido a profesionales y estudiantes de artes escénicas, técnicos teatrales, promotores culturales y público en general. Eduardo Mier sugirió a quienes estén interesados y que por alguna razón no pudieron participar, que establezcan comunicación pues no descartó la posibilidad de más ediciones de esta propuesta (la página de esta entidad universitaria es https://www.uv.mx/teatro/).