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Sector cafetalero requiere políticas que lo fortalezcan

  • Opinaron miembros del Observacafé de la UV, ante el reclamo de productores de frenar la instalación de una planta de Nestlé en el centro de la entidad
  • En Veracruz, el 50 por ciento de los productores del aromático pertenece a zonas marginadas e indígenas

 

Carlos Roberto Cerdán Cabrera y Gustavo Ortiz Ceballos, integrantes de Observacafé

 

En Veracruz las estadísticas varían, se habla de alrededor de 139 mil hectáreas y aproximadamente 65 mil productores. Cada uno cuenta en promedio con 2.4 hectáreas. “Nadie vive con esa superficie, es un sector que siempre ha estado desprotegido”

 

Claudia Peralta Vázquez

28/01/19, Xalapa, Ver.- Integrantes del Observatorio de la Cafeticultura Veracruzana (Observacafé), adscrito a la Facultad de Ciencias Agrícolas (FCA) de la Universidad Veracruzana (UV), plantearon que el sector cafetalero requiere de políticas públicas que lo fortalezcan y promuevan su reactivación y desarrollo, lo cual sí beneficiaría al gran porcentaje de familias que dependen de esta actividad en la entidad.

Ante el reclamo de los productores de café de frenar la creación de una planta de Nestlé en el estado de Veracruz, bajo el argumento de que habría un desplazamiento del café arábigo por el robusta, Gustavo Ortiz Ceballos, académico de la FCA, consideró legítima su postura pues a la fecha no hay un planteamiento concreto por parte de las autoridades en torno al proyecto de la transnacional.

Comentó que en México existen más de 700 mil hectáreas que pertenecen a más de 300 mil productores, de quienes dependen millones de personas vinculadas a esta actividad.

En Veracruz las estadísticas varían, se habla de alrededor de 139 mil hectáreas y aproximadamente 65 mil productores. Cada uno cuenta en promedio con 2.4 hectáreas. “Nadie vive con esa superficie, es un sector que siempre ha estado desprotegido”.

Añadió que más del 50 por ciento de los productores se encuentran en zonas marginadas e indígenas, y a pesar de eso es una de las actividades centrales para muchas familias veracruzanas.

Ante ese panorama, opinó que la iniciativa de la empresa Nestlé  técnicamente sí es factible desde el punto de vista de generación de empleos y de una mayor dinámica económica en la región; sin embargo, la incertidumbre de los productores surge a partir de las características y políticas de la empresa, al instalarse en una región donde la producción es mayormente de café arábigo.

“Nestlé tiene un plan internacional orientado a la producción de la especie robusta, incluido en muchas de las marcas que expenden, seguramente promoverá que haya mayor superficie dedicada a su producción.”

En este sentido, Ortiz Ceballos destacó la necesidad de instaurar políticas públicas institucionales que den claridad al rumbo del sector cafetalero del país, ya que con la llegada de esta empresa es aún más incierto.

Expresó que el enemigo de los cafeticultores no es precisamente la transnacional, sino la desarticulación del gremio que se ha politizado en los últimos 30 años a partir de la desaparición del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), lo cual se ha traducido en problemas como abandono de fincas, procesos tecnológicos, organizaciones dispersas y desarticuladas, precios bajos, aparición de la roya y cambio climático.

No obstante, ser un sector importante a nivel ecológico, económico y social, es algo que lo mantiene y sostiene.

Carlos Roberto Cerdán Cabrera, coordinador del Observacafé, resaltó que el café arábigo es cosechado desde su llegada a México en el siglo XVIII, mientras que el otro aromático inicia por impulso de la empresa Nestlé. Por ejemplo, en Córdoba y Tezonapa se produce desde hace varios años.

Precisó que a nivel mundial existen más de 100 especies de café, de las cuales dos son las que se cultivan, principalmente: Coffea arabica (con menos cafeína, pero de más calidad) y Coffea canephora (de la cual robusta es la variedad principal).

“El café arábiga permite a los cafeticultores tener otras estrategias de comercialización; en tanto, para el robusta –empleado para la presentación soluble– será más difícil que un pequeño productor avance en los eslabones de la cadena productiva hasta llegar al producto final.”

Es decir, el robusta siempre será para un comprador, en este caso la compañía Nestlé que tiene una planta para hacer café soluble. Especificó que éste crece en zonas bajas y es más resistente a temperaturas altas; por el contrario, las diferentes variedades de arábiga se dan en regiones altas. En cuanto a precipitación, ambos requieren entre mil 200 y mil 800 milímetros de lluvia al año.

Por tanto, para que el robusta sea rentable y le convenga a la empresa transnacional, debe plantarse en zonas bajas. “Técnicamente no se puede sustituir un café de aquí por una plantación de café robusta, tendría que sembrarse en áreas bajas”.

Al respecto, propuso que ante la sobreproducción de caña de azúcar sí sería factible cambiarla por el aromático; ambientalmente sería benéfico aunque tendría que considerarse el agua disponible para el proceso de riego, de lo contrario tendrían que implementarse otras técnicas que generarían un costo ambiental.

Con relación a lo dicho por Eduardo Cadena Cerón, titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa), en el sentido de hacer una modificación a la Ley de Cafeticultura del Estado de Veracruz que dé soporte jurídico al proyecto de Nestlé, el investigador criticó tal postura pues la empresa está en su legítimo derecho de establecer una planta procesadora de café.

Pero lo preocupante de esa modificación para muchas organizaciones productoras, es que los recursos disponibles y tan necesarios para promover y mejorar los sistemas de café arábiga se destinen a establecer plantaciones de robusta.

“Los productores que tengan potreros o cañaverales y decidan plantar café robusta necesitarán de una fuerte inversión inicial.”

En virtud de lo anterior, se pronunció por no utilizar dinero público para promover plantaciones que beneficiarán a una empresa en particular; intensificar el desarrollo de las regiones cafetaleras de café bajo sombra, y ser más conscientes como consumidores del producto que adquirimos.

“El dinero destinado para el café debe invertirse en eso, no en generar incentivos para un producto que al final será el insumo de una transnacional.”

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