Cultura

El nahual y la bruja provienen de una cosmovisión mesoamericana

  • Se abordó el tema en la Mesa 11 “Criaturas metamórficas de la mitología mesoamericana”, del 4° Encuentro de Literatura de Terror 
  • La Facultad de Letras Españolas de la UV albergó la actividad académica 

 

Los ponentes coincidieron en que las figuras del nahual y la bruja provienen de una cosmovisión mesoamericana

 

Paola Cortés Pérez 

Fotos: Omar Portilla Palacios 

30/10/2025, Xalapa, Ver.- En la Mesa 11 “Criaturas metamórficas de la mitología mesoamericana” del 4º Encuentro de Literatura de Terror, de la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana (UV), los ponentes coincidieron en que las figuras del nahual y la bruja provienen de una cosmovisión mesoamericana en la que la metamorfosis es una facultad natural de ciertos animales, dioses y espíritus que transformaban su apariencia para cumplir funciones específicas dentro del cosmos, simbolizar dualidades o influir en la vida humana. 

Moderados por Juan Pablo Rojas Texon, director de la facultad, participaron: Mario Alberto García Medina, estudiante de la Licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM-I); Juan Alberto Cortés Hernández, egresado de la UV e investigador independiente, y Diana Catalina Escutia Barrios, posdoctorante en el Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la UV. 

Mario Alberto García presentó la ponencia “Entre lo humano y lo animal. El nahualismo en un cuento de Manuel José Othón” y comentó que el cuento El nahual, publicado en 1903 por el escritor y político potosino, es un claro ejemplo de la trascendencia de esta figura sobrenatural en la literatura mexicana. 

Mencionó que la narración, ambientada en un entorno rural, presenta el vínculo misterioso entre un anciano vagabundo y un coyote que era perseguido, pero con su ligereza lograba burlar la furia de sus enemigos; era un coyote grande y peludo, en el hocico traía una gallina negra que agitaba las alas cacareando lastimosamente. El narrador se enfrenta a un viejo desmesurado, sucio, hasta la repugnancia, en quien se revela la posible dualidad del nahual. 

 

Mario Alberto García, estudiante de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la UAM-I

 

García Medina explicó que en la tradición mesoamericana el nahualismo se concebía a partir de tres elementos anímicos importantes: el yolia, el tonali y el hijillo, los cuales debían actuar en equilibrio para mantener la salud física y espiritual. 

“El cuento de Othón permite dos interpretaciones: que el viejo puede verse como un brujo capaz de manipular sus elementos anímicos, o que las almas del viejo y del coyote estaban vinculadas por medio del tonalismo”. 

En la ponencia “Brujas y nahuales. De los cuentos de los abuelos al origen mesoamericano”, Juan Alberto Cortés señaló que las historias sobre estos seres provienen de la tradición oral popular de los pueblos indígenas de la región que comparten los estados de Puebla y Tlaxcala, donde los nahuales se transforman en tecolotes, burros e incluso perros negros, y las brujas en guajolotes que buscan a los bebés para chupárselos. 

“Estas narraciones forman parte de la vida sociocultural de los pueblos, por ello conservan un núcleo duro de la cosmovisión mesoamericana, en la que Tezcatlipoca podía aparecer como un jaguar, un coyote, un guajolote o un tecolote; y las mujeres llamadas Mometzcopinqui (bruja prehispánica mexicana, asociada al dios del fuego y la transformación) se arrancaban las piernas para transformarse en guajolotes”. 

 

Juan Alberto Cortés, egresado de la UV e investigador independiente

 

Concluyó que los animales considerados sagrados o de mal agüero son los principales protagonistas en las historias de personas que se transforman en animales; y los nahuales son entidades que se mezclan entre las personas, que abandonan su ser terrenal para pasar al plano místico, mágico y sobrehumano. 

Por último, Diana Catalina Escutia en su plática “En el umbral: nahuales y seres metamórficos en leyendas de México y Centroamérica”, explicó que hablar de nahualismo no solo se refiere a personas que se transforman en animales, sino a una forma particular de concebir a la persona y al mundo. 

En la antropovisión mesoamericana la persona integra distintos centros anímicos: el tonalli, que es el calor o energía vinculada al destino; el teyolia, alma del corazón; y el ihiyotl, aliento capaz de enfermar o curar. Entre ellos se encuentra el nahualli, compañero que comparte vida y destino con su contraparte humana. 

“Lo que afecta al nahualli afecta a su humano; si el nahualli muere, la persona muere, y su significado varía según la región, en algunas comunidades la transformación ocurre en el sueño, mientras que en otras el especialista ritual controla la salida de su espíritu”.

 

Diana Catalina Escutia dijo que el nahualismo se refiere a una forma particular de concebir a la persona y al mundo

 

Señaló que estudios recientes registran variantes regionales, por ejemplo, en Guatemala, donde un hombre podía transformarse en mujer tras dar tres vueltas sobre sí mismo; en Veracruz si se encuentran vísceras tiradas en el campo se les echa cal para hacer morir al nahual. 

Comentó que en Oaxaca y Chiapas se conserva la práctica de colocar al bebé sobre ceniza para identificar al animal que lo acompañará toda su vida, y en varias zonas “la vida del ser humano y la de su contraparte animal corren en paralelo”. 

Concluyó que en México y Centroamérica la diferencia de nombre no anula el núcleo: una co-esencia humano-animal, un destino compartido y un control ritual del vínculo.