Universidad Veracruzana

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¡Strike tres!… Una tarde de beisbol

Valentina Martínez Valdés*

Strike

Era un día aparentemente normal para los xalapeños y las comunidades en sus alrededores.  Habían sido ya varios días de un calor extremadamente húmedo, y ese domingo, no fue la excepción.  Por la tarde en la ciudad, la familia Hernández se disponía a entrar a la plaza a ver el último estreno en cartelera. Como siempre lo hacían, habían dejado su coche en el estacionamiento. Todo iba como de costumbre, cuando un ruido ensordecedor no los dejó escuchar su película. ¡Qué lluvia más fuerte!, pensaron. Sin dar más importancia continuaron disfrutando su entrada al cine.

Cual sería su sorpresa que al salir al estacionamiento por su auto, con lo que se toparon era con una escena de película de esas del fin del mundo.  Coches con parabrisas rotos, algunos otros abollados, otros con espejos caídos, personas hablando por celular, sonido de sirenas, todo un caos.  Cuando llegaron a su auto, el medallón estaba perforado con tres huecos.  Balazos no eran.  Al inspeccionar se encontraron con unos pedazos de hielo del tamaño y forma de una bola de beisbol. ¿Era granizo… y de ese tamaño? Sí, y es que para Xalapa y sus alrededores había sido una tarde beisbolera, pero de granizo.

El domingo 27 la ciudad de Xalapa y algunos municipios aledaños experimentaron una granizada atípica que dejó, según datos de la Secretaría de Protección Civil del estado, a un estimado de diez mil habitantes afectados.  Los daños no solamente fueron a automóviles, sino también a viviendas (sobre todo a las que contaban con láminas como techos), negocios y a los cultivos de la región como el café.  También hubo zonas de la ciudad en donde se interrumpió el servicio eléctrico así como encharcamientos en algunas arterias viales dificultaban el tránsito vehicular.

Indiscutiblemente los daños fueron extensos y fue una situación que merece ser catalogada como única, sobretodo al escuchar a gente mayor decir que nunca habían visto algo así en su vida.  Pero… ¿cómo es posible que semejantes pedazos de hielos pudieran caer del cielo?

La fábrica de hielo

Todo granizo tiene un comienzo, y ese inicio es en forma de gota de agua.  Básicamente cuando se comienzan a formar las tormentas, también se originan corrientes de aire verticales muy fuertes que llevan a las gotas de agua a un paseo por diferentes temperaturas.

¿Pero cómo es exactamente? Imaginemos una enorme rueda de la fortuna que se encuentra en las nubes.  El aire ascendente, que es caliente, hace que suban los carritos de la rueda.  Luego tanto la gravedad como las corrientes de aire frio hacen que bajen.  Para ser más específicos entonces, cuando una gota de agua se encuentra con una corriente de aire caliente, ésta la eleva a lo más alto de la nube donde las temperaturas son bajo cero, ahí la gota se congela y se convierte en una pequeña bolita de hielo.  Después, baja a la parte inferior nube.  Al llegar de nueva cuenta a esta zona de temperaturas cálidas, comienza a derretirse. Generalmente, esta bolita de hielo se deshace y termina nuevamente en gota de agua.

Sin embargo, no siempre la rueda de la fortuna funciona así.  Algunas veces las corrientes ascendentes son tan fuertes que no permiten que las gotas congeladas se derritan.  Es decir, que quedan atrapadas en una rueda de la fortuna que las sube y baja rápida e interminablemente. Esto ocasiona que cada vez que la gota congelada asciende, se adhiere otra capa de hielo.  De esta manera, el granizo se va haciendo más y más grande.  Para que se hiciera un granizo del tamaño como el que se formó en Xalapa, se necesitó que estas corrientes ascendientes tuvieran una velocidad aproximada de 140km/h.  Imagínense, una corriente de aire de este tipo tiene la capacidad de arrancar un árbol de raíz. Por esta fuerza, el granizo se pudo quedar en este sube-y-baja hasta que por el peso alcanzado, ya no consiguió ser levantado por la corriente de aire y se precipitó al suelo.

 

 Granizo_Info

  ¿Apocalipsis o cambio climático?

Tanto los tomadores de decisiones como algunos grupos de científicos están preocupados en conocer si este tipo de eventos son consecuencia o no del cambio climático.  No parece haber un consenso al respecto.  La mayoría de los estudios se han centrado en conocer si el cambio climático elevaría los daños causados por granizadas.  La respuesta a este planteamiento es solamente en términos de posibles relaciones.  Es decir, que se sugiere que a mayor incremento en las temperaturas por el cambio global habría más daño por granizadas.  Sin embargo, esta perspectiva está enfocada más a la consecuencia que a entender el fenómeno.

Así que en el otro lado del espectro, están los investigadores que aseguran que es difícil hacer este tipo de estimaciones.  Por una parte son fenómenos de escalas locales y por otra, existe una carencia en los sistemas de monitoreo que no permiten capturar completamente o de manera continua datos como para llegar a una conclusión de una tendencia.  Es decir, que no se han obtenido datos contundentes al respecto.

Lo más del chistoso del caso es que también la ciencia se ha preguntado qué pasaría si tuviéramos un mundo sin granizadas y solamente de lluvias.  En un estudio a través de modelos matemáticos, se realizaron diferentes escenarios en una zona montañosa, donde se sugiere que esta implicación podría significar más escurrimiento de agua lo que podría aumentar el riesgo de inundaciones.

Como podemos ver, las granizadas son un fenómeno meteorológico complejo e interesante.  Entender sus implicaciones más allá de sus impactos, nos puede hacer notar la manera en que trabaja la naturaleza.  Por el momento, a los xalapeños nadie nos cuenta de granizadas.  En un estudio realizado a nivel local donde se analiza un periodo de treinta años, se tenía registrado el año de 1975 con el mayor número de días con granizo.  Además de acuerdo con estos mismos resultados, se notó que en los meses de enero-julio eran los meses con mayor frecuencia de este fenómeno.  Ahora, con el evento que vivimos el mes pasado seguramente rompimos uno que otro récord, que lástima que no fueron de beisbol.

 

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*Centro de Investigaciones Tropicales.

Dudas, comentarios: dcc@uv.mx

Ilustración: Sergio Adrián Segura Medrano

 

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