ESTRATEGIAS DE POLINIZACIÓN EN LAS ARÁCEAS

 

Pedro Díaz Jiménez y

Pedro Adrián Aguilar Rodríguez

 

Las aráceas son plantas cuyas pequeñas flores sin pétalos se agrupan en espigas gruesas llamadas espádices, las cuales son envueltas total o parcialmente por hojas llamadas espatas. Ejemplos de esta familia botánica son los alcatraces, las cunas de moisés, los filodendros, las orejas de elefante o las mafafas; nombres que en algunos casos hacen alusión a las formas y colores de sus espatas, espádices u hojas.

Los espádices de las aráceas pueden tener flores masculinas (solamente dan polen) o femeninas (reciben polen), que en conjunto forman lo que llamamos inflorescencia; las masculinas están arriba del espádice, mientras que las femeninas en la base, como ocurre en el alcatraz. O bien las aráceas pueden tener flores “perfectas” que presentan ambos sexos a la vez, como en el anturio o la cuna de moisés.

No producen néctar

Una particularidad de las aráceas es que sus flores no producen néctar. En su lugar, se las ingenian a través de otros atrayentes (que han sido menos estudiados), valiéndose asimismo de insectos que otras plantas no utilizan, como los escarabajos y las moscas. Por ejemplo, algunas aráceas ofrecen su polen como alimento a los insectos, mientras que en otras la espata funciona como un refugio seco y cálido.

Ciertas especies de aráceas utilizan perfumes y aceites con diferentes composiciones químicas que atraen a variados insectos entre los que se cuentan las llamadas abejas de perfume, que recogen las sustancias aromáticas secretadas guardándolas en estructuras especiales de sus patas, para utilizarlas en la comunicación con sus semejantes.

A cada especie corresponde un aroma, al que a su vez corresponde una abeja de perfume específica, esto constituye una característica que sirve como aislamiento entre plantas emparentadas, para evitar que el polen de una especie, a lomo de una abeja de perfume llegue a las flores de otra especie de arácea distinta.

Refugios nocturnos

Algunos escarabajos nocturnos son polinizadores de varias especies de aráceas que abren sus flores durante la noche. Al oscurecer, estas plantas abren sus espatas y el espádice comienza a calentarse. Las espatas se pueden calentar hasta alcanzar 40o C más que la temperatura ambiental en solo unas horas. Este calor facilita que los compuestos aromáticos que la planta produce se volatilicen y atraigan a los escarabajos, los cuales encontrarán en la arácea un lugar cálido para pasar las frías noches.

Los escarabajos arriban a la cámara que la espata forma y en ella pasan de una a tres noches, se aparean e incluso consumen algunas flores estériles que están entre las porciones masculinas y femeninas de los espádices, mientras que la arácea los cubre con una resina que ayudará a que el polen se adhiera a su cuerpo. Al salir de la cámara los escarabajos volarán, en parte ayudados por el mismo calor del espádice, y encontrarán otra inflorescencia generando calor, y el ciclo se repetirá.

Sitios de cría

Ciertas aráceas emplean a las moscas para reproducirse. Moscas hembras y machos entran en la cámara durante las primeras horas del día, una vez dentro se alimentan de un líquido que las flores segregan y se aparean, pero en este caso las hembras ponen sus huevos en las flores.

Antes de que las moscas adultas abandonen la cámara, el espádice expulsa el polen, cubriéndolas, para que al salir lleven el polen a otra inflorescencia. Tras la eclosión de los huevos las larvas se alimentan de fluidos de las flores de la cámara, una vez que dichas larvas maduren volarán y buscarán sus propias inflorescencias donde reproducirse.

Así, la familia de las aráceas es difícil de categorizar dentro de la idea general de qué es y cómo funciona una flor. Sin pétalos atractivos ni néctar azucarado que ofrecer, estas plantas han empleado otras técnicas, ya sea usar fragancias, producir calor o darle alojamiento y sitio de cría a sus polinizadores, todo como una estrategia para continuar reproduciéndose en los más variados ambientes, estrategia que les ha permitido conquistar los bosques y selvas del nuevo y viejo continente.

 

 

 

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*Centro de Investigaciones Tropicales, UV.

Correo: pedroaguilarr@gmail.com

Edición: Eliseo Hernández Gutiérrez

Ilustración: Francisco J. Cobos Prior

Redes Sociales: Katya L. Zamora

Dir. de Comunicación de la Ciencia, UV

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