La Biotecnología en el Deporte

 

 Rosario Aldana Franco,

Andrés López Velázquez,

Ervin Jesús Álvarez Sánchez,

Cuitláhuac García Jiménez,

Yolanda Uscanga Feria,

María García Araujo,

Ing. Francisco Portilla*

 

BIOTEC2 La biotecnología es una disciplina científica que fundó Karl Ereki, en 1919, como la unión de la biología y la tecnología, que se aplica en campos diversos, entre ellos el deporte, para mejorar las cualidades físicas por vía quirúrgica, farmacéutica y genética, robótica y cibernética.

Las modificaciones quirúrgicas incluyen, por ejemplo, los implantes y la corrección de córneas, como en el caso del golfista Tiger Woods, que superó la miopía. La vía farmacéutica se relaciona con el desarrollo de fármacos que incrementen la resistencia física de las personas, en general. Con las modificaciones genéticas se intenta clonar humanos sobre-dotados para desempeñarse en algún deporte. Con la robótica se podrá sustituir alguna parte del cuerpo para mejorar el desempeño físico y con la cibernética se integrarán prótesis al cuerpo del deportista para que salte más alto, corra más rápido o sea más fuerte.

La aplicación de la tecnología convertirá a los deportistas en post-humanos o en ciborgs (acrónimo del inglés «cyber» que significa cibernético y «organism» que significa organismo), que son organismos compuestos por elementos orgánicos y dispositivos mecánicos, electrónicos o robóticos para mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de la tecnología

Los implantes mecánicos se iniciaron con un objetivo terapéutico y restaurativo de las capacidades físicas de los deportistas, normalmente discapacitados, pero tuvieron efectos mejoradores del rendimiento físico, ya que en algunas ocasiones los deportistas implantados (ciborgs) obtienen mejores marcas que los deportistas «normales», por lo cual no sólo reclaman un derecho a participar también en competencias con atletas sin implantes, como es el caso de Oscar Pistorius, atleta paralímpico sudafricano, cuyas demandas han puesto en entredicho las bases del deporte de élite. Su caso, lleva a plantear los argumentos en contra y a favor para permitir la participación de los ciborg-deportistas en competencias con atletas no discapacitados.

Los cambios, hasta hoy, son voluntarios y diseñados para el aumento de las capacidades deportivas, pero serán necesarias medidas que en esa futura sociedad impidan la desigualdad entre los seres mejorados (los posthumanos) y los «naturales», pues el “transhumanismo” puede conducir a transformaciones en aspectos más frágiles o peligrosos de la naturaleza humana como la agresividad y el egoísmo, que no sean aceptables moralmente.

El uso de la tecnología en el deporte puede tener fines distintos, tanto terapéuticos como mejoradores. Cuando se aplica con efectos mejoradores, se convierte en tema de interés para las autoridades deportivas porque deben revisar las condiciones de participación de los deportistas.

Aunque las condiciones de competencia deportiva futura serán distintas, los tres tipos de modificaciones mejoradoras que podrían experimentar los deportistas en un futuro próximo son: el dopaje genético, los implantes corporales para convertirlos en ciborgs y la creación de seres híbridos y quimeras.

Por otro lado, el avance científico tendiente a mejorar el rendimiento físico de los humanos, y de los deportistas en particular, ha desarrollado lo que se conoce como dopaje genético, entendido como la introducción y consiguiente expresión de una transgén o la modulación de la actividad de un gen existente para lograr una ventaja fisiológica adicional.

Si la existencia de mejoras genéticas y productos de ciborgs es cercano,  las mejoras en el rendimiento físico producidas por la generación de híbridos y quimeras artificiales aún son remotas.

Las quimeras son organismos que tienen células con información genética distinta que procede de dos o más organismos distintos; por ejemplo, se extrajeron pequeñas porciones de cerebro de fetos de codorniz para después introducirlas en el cerebro de fetos de pollo, que nacieron con características propias de las codornices, como el gorjeo y las sacudidas de cabeza. Savulescu y Weissman, especialistas en la investigación con quimeras, aspiran a crear ratones con tejido cerebral humano, para ayudar a la creación de especies resistentes a las enfermedades, proporcionar productos útiles para los humanos, y también, ser utilizados en los xenotrBIOTEC1asplantes (como trasplantes de tejidos, células y órganos de una especie a otra).

La creación de quimeras con humanos plantea la posibilidad tener seres con capacidades físicas aumentadas como la visión, y que tengan la pretensión de participar en competencias deportivas. Pero podrían ayudar a la creación de especies resistentes a las enfermedades, proporcionar productos útiles para los humanos, y también, ser utilizados en los xenotrasplantes (o trasplantes de tejidos, células y órganos de una especie a otra).

Por otro lado, los transgénicos son organismos a los que se ha añadido un gen; son seres que pertenecen a una especie dada, pero que han sido modificados al introducírsele elementos biológicos pertenecientes a otra. Dos ejemplos son un mono reshus y un conejo, ambos con un gen de medusa fluorescente incorporado en su ADN, son animales normales y sanos, que tienen un brillo verde fluorescente.

El uso extensivo de las técnicas mejoradoras del rendimiento físico por parte de los deportistas, podría deshumanizar al deporte, puesto que reduce el elemento que ha sido considerado como constituyente de una competencia justa, aunque la concepción más extendida en la actualidad es que la «humanidad» reside en la posesión de funciones cognitivas superiores (racionalidad, autonomía, conciencia, autoconciencia). Si se adopta esta concepción no parece que los deportistas tratados tecnológicamente (al menos hasta cierto nivel) pierdan su humanidad, porque reflexionan, sienten, son autoconscientes y pueden establecer planes de vida futura.

 

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* Cuerpo Académico Ingeniería Transdisciplinar, Facultad de Ingeniería, Universidad Veracruzana.

Dudas: dcc@uv.mx