Reportaje

Biólogos urgen a conservar las áreas verdes de Xalapa

  • No hacerlo incrementará los problemas ambientales
  • En cuatro hectáreas de bosque, universitarios encontraron más de 100 especies de aves
  • La mancha urbana de la capital veracruzana creció 700 por ciento en seis décadas

 

Edith Escalón

 

Estudios demográficos, urbanísticos, ecológicos y sociales de la Universidad Veracruzana (UV) y otras instituciones* han advertido desde hace 10 años del deterioro de la calidad de vida en Xalapa y sus municipios conurbados.

Miles de casas de vivienda popular, nuevos centros comerciales, fraccionamientos, complejos de oficinas de gobierno, avenidas, colonias marginales… la mancha urbana devora en la capital de Veracruz cada vez más áreas verdes, entre ellas los últimos relictos de bosque de niebla y cafetales que quedan en la capital.

El cerro Macuiltépetl, “pulmón” principal de la ciudad.

El cerro Macuiltépetl, “pulmón” principal de la ciudad.

Las consecuencias de urbanizar las áreas que ofrecen infiltración y captación de agua, humedad, biodiversidad y bienestar a una ciudad como ésta –con su topografía, clima, crecimiento poblacional, saturación vehicular– sólo aumentan los problemas de la ciudad.

Hoy, un grupo de biólogos del Instituto de Investigaciones Forestales de la UV alerta nuevamente sobre la necesidad de aminorar los impactos negativos de la urbanización, y demuestra, con ejemplos científicos concretos, por qué conservar los “pulmones” de Xalapa pasó de ser importante, a ser urgente.

El caos urbano en seis décadas

Hasta 1950, Xalapa tenía la estructura urbana de la época colonial. Un pueblo, eso era, con callejones empedrados y unas cuantas manzanas en lo que sigue siendo hasta hoy la zona centro de la ciudad.

Equipo de trabajo: María Isabel Martínez Castillo, Rocío Angélica Mendoza Viveros, Maricruz Rodríguez Matla, Paola Ivette Domínguez Espinoza, Álvaro Pavón Rosado e Isaac Mella Méndez.

Equipo de trabajo: María Isabel Martínez Castillo, Rocío Angélica Mendoza Viveros, Maricruz Rodríguez Matla, Paola Ivette Domínguez Espinoza, Álvaro Pavón Rosado e Isaac Mella Méndez.

Para 1980, la migración rural había aportado más de 100 mil nuevos habitantes, lo que incrementó 2.6 veces la población y triplicó la extensión del área urbana. A finales de esa década se constituyó oficialmente la zona conurbada con los municipios de Banderilla, Coatepec, Emiliano Zapata y Tlalnelhuayocan, alimentada por el crecimiento de asentamientos en los límites intermunicipales.

A pesar de su expansión, a principios de los noventa Xalapa era líder nacional en metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Pero su transformación, cada vez más agresiva, rápidamente convirtió a la ciudad en una especie de archipiélago alrededor de la ciudad central.

Como parte de la investigaciones, estudiantes colocan redes de niebla por cinco o seis horas para capturar sin daño a las aves (Fotografía de María Isabel Martínez Castillo).

Como parte de la investigaciones, estudiantes colocan redes de niebla por cinco o seis horas para capturar sin daño a las aves (Fotografía de María Isabel Martínez Castillo).

La política habitacional tuvo mucho que ver. Antes era usual la autoconstrucción hecha por la gente de bajos recursos; la construcción particular de los estratos medio y alto, y la financiada por el Estado, que creó unidades habitacionales como Inmecafé, Fovissste, SAHOP, Xalapa 2000 y Jardines de Xalapa.

Poco a poco la vivienda del Estado fue sustituida por la de empresas privadas, inmobiliarias que ofrecen casas a través de créditos hipotecarios. Muchas de ellas, privilegiando el lucro y sin supervisión gubernamental, no sólo construyen viviendas de baja calidad, sino en terrenos de riesgo y cada vez más lejanos al centro. Sin planeación y sin las condiciones mínimas de habitabilidad –transporte, vías de comunicación, áreas verdes, espacios comunes–, este tipo de vivienda acentúa los problemas.

Trogon caligatus, entre las especies que aún se observan (Fotografía de Isac Mella Méndez).

Trogon caligatus, entre las especies que aún se observan (Fotografía de Isac Mella Méndez).

Quienes ahí habitan siguen dependiendo de la “ciudad central”, donde mucha gente estudia, trabaja, hace compras, trámites, etcétera, y eso explica en parte el caos que provoca la movilidad. La falta de planeación urbana es el problema real. Pero el tráfico es el principal en la percepción ciudadana.

Dos cifras resumen su dimensión. En una sola década –de 2000 a 2010– los autos privados con registro en la ciudad pasaron de 50 mil a 113 mil. Hoy, hay cerca de 150 mil vehículos en una ciudad de 700 mil habitantes. Alrededor de 60 avenidas concentran el mayor tráfico vehicular, incluyendo la circulación de las rutas de transporte público que atraviesan una encima de otra por las calles, y generan más de 100 “nudos” de conflicto.

Comparación entre área urbana de 1950 y la actual.

Comparación entre área urbana de 1950 y la actual.

Evidentemente, entre más parque vehicular más necesario es hacer vías de comunicación, y entre más existan menos serán los espacios públicos naturales.

Islas verdes en un mar de concreto

A costa de las áreas verdes, la mancha urbana de Xalapa creció en seis décadas 700 por ciento; hoy, la superficie verde de la ciudad representa menos del seis por ciento del total de su extensión, y el bosque de niebla que queda en Xalapa no rebasa las 50 hectáreas, muy por debajo de los nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). De continuar esta tendencia, en 10 años más la mayoría de los remanentes de bosque de niebla de Xalapa habrán desaparecido.

¿Por qué es urgente su conservación? Además de dar refugio, protección y alimentación a animales silvestres, las áreas verdes urbanas ayudan a regular los microclimas, bajan de dos a tres grados centígrados la temperatura en su sombra, captan e infiltran agua de lluvia, conservan la humedad, generan oxígeno, captan partículas contaminantes, amortiguan el ruido, disminuyen la erosión del suelo y los riesgos de inundación. En una ciudad como Xalapa, con su crecimiento poblacional y de parque vehicular, con la escasez de agua y las cada vez más frecuentes inundaciones, todos estos beneficios son indispensables.

Recientemente, el Instituto de Ecología y autoridades municipales decretaron a Xalapa como “ciudad archipiélago”, una estrategia que busca intercomunicar los manchones boscosos –sean de competencia estatal o privados– para protegerlos de invasiones, perturbación o contaminación.

En un área verde urbana, más de 100 especies de aves

Para evaluar el potencial para la conservación de especies silvestres, el Instituto de Investigaciones Forestales de la UV inició en 2015 un proyecto en el Área Natural Privada “Don Goyo”, en Xalapa, a un costado de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

En un espacio con poco más de cuatro hectáreas de bosque mesófilo de montaña, rodeado de construcciones, los universitarios han encontrado hasta ahora más de 115 especies de aves silvestres. Esto significa que en ese pequeño espacio anidan, perchan o se reproducen casi la mitad de las especies que existen en la ciudad.

“Por los servicios ambientales, por el valor que tienen en sí mismas las especies, conservar las áreas verdes urbanas es indispensable”, comentó María Isabel Martínez Castillo, de la Facultad de Biología Xalapa, quien realiza el inventario junto con las estudiantes Rocío Angélica Mendoza Viveros, Maricruz Rodríguez Matla y Paola Ivette Domínguez Espinoza; y los egresados Álvaro Pavón Rosado e Isaac Mella Méndez, coordinados por el investigador Rafael Flores Peredo.

Según sus registros, entre las especies están algunas tan difíciles de observar como el trogón (Trogon caligatus), vireo ojo blanco (Vireo griseus), colorín (Passerina ciris), tangara roja (Piranga rubra) y cuclillo (Coccyzus americanus), inclusive algunas endémicas como el mosquerito del balsas (Xenotriccus mexicanus) y el perico pecho sucio (Aratinga nana) sujeto a protección especial.

Explicaron que para hacer el registro acuden al sitio 14 días por mes, colocan redes de niebla por cinco o seis horas para capturar sin daño a las aves, toman fotografías y realizan avistamientos con binoculares: “Este inventario es sólo una muestra de la biodiversidad que una pequeña área verde, aún en la ciudad, puede tener”, coincidieron Álvaro e Isaac, egresados de Biología UV.

De acuerdo con los estudiantes, tan sólo el bosque mesófilo de montaña en Veracruz es hábitat de 20 especies endémicas de aves silvestres y 36 restringidas a este tipo de vegetación, “por eso la fragmentación o la urbanización podría provocar a corto plazo la extinción local de diversas especies y acentuar los problemas de la ciudad”.

Explicaron que con éste y otros estudios, el manchón de bosque de niebla de “Don Goyo” que hoy es propiedad de particulares podría ser decretado como Área Privada de Conservación: “Con el estudio la Universidad ayuda a justificar su protección”, comentó Isabel, quien realiza con el inventario su trabajo recepcional.

*Con información de:

Crecimiento de la población y expansión urbana de la ciudad de Xalapa, Veracruz, y sus efectos sobre la vegetación y agroecosistemas. De Griselda Benítez. Inecol. http://www.biblio.colpos.mx:8080/xmlui/bitstream/10521/544/1/Benitez_Badillo_G_DC_Agroecosistemas_Tropicales_2011.pdf

Relaciones intermunicipales y gobernabilidad urbana en las zonas metropolitanas de México: el caso de la Zona Metropolitana de Xalapa. De Juan Carlos Zentella. El Colegio de México. http://www.redalyc.org/pdf/312/31220202.pdf

Xalapa hoy: un monstruo urbano. De Hipólito Rodríguez.

http://periodicoperformance.blogspot.mx/2013/06/xalapa-hoy-un-monstruo-urbano.html

Áreas verdes deben crecer al ritmo de la ciudad. Universidad Veracruzana

http://www.uv.mx/universo/359/infgral/infgral_12.htm

El automóvil, de confort personal a problema colectivo. Universidad Veracruzana.

https://www.uv.mx/universo/201/central/central.htm

 

 

 

 

 

 

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