Justificación

El desarrollo urbano  en la actualidad está inmerso en grandes problemáticas y a pesar de todo lo que implican las ciudades del siglo XIX, estas  representan y seguirán siendo por mucho tiempo, los principales polos generadores de capital social, político, cultural y económico.

Hoy por hoy, muchas de las ciudades latinoamericanas son lugares marcados por la segregación, los contrastes, un intenso drama social signado por la violencia, la contradicción económica, la degradación urbana y el deterioro ambiental (Cabrero 2011: 11)  Además, el desarrollo urbano está inmerso en procesos económicos y sociales globales que tienen grandes impactos en su configuración física, crecimiento y en la manera en que son vividas las ciudades.

Los problemas y conflictos  se presentan de manera cotidiana en las diversas  formas de apropiación del espacio, que da lugar a una  relación contestataria entre los tomadores de decisiones y la ciudadanía. Pues las constantes son el continuo deterioro de la calidad de vida urbana tanto en barrios de la centralidad como centros históricos, así como en la ciudad de la periferia; la fragmentación del territorio y la estructura urbana,  prevalece una movilidad urbana cada vez más conflictiva e ineficiente.  Aunado a estos, las ciudades sufren  los efectos del cambio climático manifestados en la vulnerabilidad del territorio  de una manera más frecuente; finalmente esto conlleva a una continua pérdida tanto de lo patrimonial y de la cohesión social.

Por todo esto,  la función de investigar y dar seguimiento al fenómeno urbano  de las ciudades en el estado de Veracruz ha sido una labor que los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura-Xalapa, por muchos años.  A lo largo de la historia de la Facultad de Arquitectura-Xalapa, su comunidad académica se ha aglutinado en grupos de investigación y cuerpos académicos, con la función de realizar investigación científica con pertinencia que promueva soluciones adecuadas a las problemáticas que hoy se viven en el ámbito urbano.

Sin embargo, son pocas las ciudades que cuentan con una entidad de monitoreo e investigación  sobre la  transformación y evolución del fenómeno urbano y  sobre los cambios que continuamente se van presentando por las diversas formas de apropiación del territorio, de parte de los actores que hacen y configuran la ciudad. Por lo tanto, es importante generar datos e información veraz  y oportuna sobre las principales manifestaciones  físicas que la gran diversidad de procesos urbanos, ya sean ambientales, políticos, sociales,  y/o culturales generan  por la consolidación y configuración de una vida urbana.

De esta manera, la existencia de un observatorio urbano se justifica en lo que Cabrero (2011:10) apunta “La ciudad contemporánea esta llamada a ser un factor de promoción de la cohesión social, el espacio desde donde se visualice un proyecto de futuro y donde la diversidad social y cultural permita el equilibrio y la sostenibilidad en el largo plazo”. De modo que, el proporcionar datos generados  a través de metodologías científicas, que coadyuven a la generación de políticas  urbanas públicas y a la toma de decisiones a favor de un desarrollo urbano  socialmente  más equilibrado, integrador y equitativo,  con responsabilidad ambiental y con un gran respeto por la diversidad y la cultura  de los habitan y viven la ciudad.