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Universidad Veracruzana
Números anteriores Número 26 Boletín de la Dirección Editorial de la Universidad Veracruzana
 

De Coleccion

En los próximos meses circularán tres nuevos títulos de la Biblioteca del Universitario, la colección dirigida por Sergio Pitol y destinada a los estudiantes de nuevo ingreso a la Universidad Veracruzana: Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary W. Shelley, Baile y cochino de José Tomás de Cuéllar, y México bárbaro de John Kenneth Turner. De esta manera, la colección llegará a los 38 títulos y seguirá ofreciendo clásicos de todos los tiempos y todas las lenguas. De Baile y cochino ofrecemos un breve “adelanto”; de Frankenstein, un fragmento del prólogo de Rodolfo Mendoza Rosendo, y de México bárbaro, un fragmento del prólogo de Alberto Olvera.

Colección Biblioteca del Universitario

Baile y cochino
José Tomás de Cuéllar

  Baile y cochino  
     

Capítulo I. Preparativos del baile y del cochino

Se trata de celebrar el cumpleaños de Matilde, la niña de la casa, y su papá, que la quiere mucho, y además acaba de hacer un negocio gordo, va a echar la casa por el balcón.

Matilde ante todas las cosas quiere bailar a pesar de las objeciones de su mamá, una buena señora, muy sencillota y muy ranchera. Es preciso darle gusto a Matilde y esta idea triunfa de todos los escrúpulos.

—¡Baile! —decía la mamá—, ¿cómo vamos a hacer baile cuando casi no tenemos relaciones en México? ¿Quiénes vendrán a bailar?
—En cuanto a eso, mamá, no te apures, yo convidaré a las Machucas.
—¿Quiénes son las Machucas?
—Las muchachas de allá enfrente. Ya nos saludamos y estoy segura de que si las convido en forma, vendrán.
—Yo por mi parte —agregó el papá— haré por ahí mi colecta de amigos.
—¿Y de amigas también? —preguntó la señora a su marido.
—Mira, en cuanto a amigas, yo no tengo aquí todavía conocimientos; pero creo que no faltarán.
—Bueno, pues si ustedes se encargan de la concurrencia, qué vamos a hacer; haremos baile.

Nótese que la señora de la casa había dicho haremos baile, a propósito de lo cual se hace necesaria aquí una digresión.
Son dos cosas enteramente distintas dar un baile y hacer baile, como son distintas también dar una comida o hacer comida.

En este caso los amigos son los que se consideran obsequiados y favorecidos y después de concurrir al baile, en virtud del convite, están obligados a hacer una visita al anftrión para demostrarle su reconocimiento, y luego para hacer entender que corresponden a la intención social del convite de estrechar y frecuentar las amistades. En este sentido también se toma dar una comida, dar un té, dar un concierto, etcétera.

Ahora bien, hacer baile es reunir música, refresco, luces y gentes para bailar, comer y refrescarse y santas pascuas. La señora mamá de Matilde, como se verá, no da baile, ni mucho menos; ¡qué había de dar! Ni ella estuvo nunca a si es lo mismo dar que hacer, ni si el baile es para obsequiar a otros o para obsequiarse a sí mismo; de manera que aquello de la concurrencia, que cuando se da un baile es precisamente la parte principal, para doña Bartola, que así se llamaba la mamá de Matilde, era lo de menos.

Ya contaban con que vendrían las Machucas, que eran tres pollas, que por su talla, por lo delgadas de carnes y lo bisbirindas y alegres, debían ser tres bailarinas de primera fuerza. Contaban además con que un amigo de la casa encargado de conseguir parejas iba a invitar a una señora que tenía dos hijas. No se sabía qué clase de señora era aquella; pero en cuanto a las hijas, que era, como quien dice, la infantería de línea, el amigo aquel aseguraba que sabían echar un vals a dos tiempos que daba miedo. Estas chicas, también por su complexión, no había miedo de una apoplejía ni de que se desmoronaran en el camino; guardaban, pues, condiciones de bayaderas y por lo tanto había que esperar que fuesen incansables.

—¿Quién es esa señora de las dos hijas? —preguntaba el amigo colector de bailarinas.
—Es una señora gorda.
—Ya, pero…
—En cuanto a eso no tiene más peros que el que se empeñan las gentes en decir que es un poco alegre.
—¡Alegre! —exclamó doña Bartola—. ¡Entonces mejor, puesto que se trata de baile! ¡Qué vamos a hacer con gentes estiradas y tristes! Esa señora alegre me conviene. Saldaña, tráigala usted, y le recomiendo que las demás parejas sean también alegres. Saldaña y el papá se hicieron un guiño.
—Pero oiga usted, Saldaña, qué, no será cosa que…
—dijo el papá llevándose a Saldaña a su gabinete.
—No, señor, toda la alegría de esa señora es que la tiene ahora don Gabriel, pero eso es todo.
—Ah, con que la tiene…
—Vaya, desde el año pasado; y como ella no coquetea con ciertos pollos, se vengan las malas lenguas corriendo la voz de que es alegre; ya conoce usted lo que son las gentes.
—Bueno, pues ya tenemos a las Machucas, que creo
son dos, a la señora de las dos niñas… ¿Pero la dejará venir don Gabriel?
—Vea usted, viniendo don Gabriel viene ella; pero para eso no hay que decir nada a la señora de don Gabriel.
—Es cierto.
—De manera que no hay que pensar en don Pancho, ni en Riquelme, porque son amigos de la casa.
—Bien, hombre, Saldaña, bien, usted se encarga de todo eso, pero nos falta gente.
—¿Conoce usted a Camacho?
—¡Cómo no!
—Tiene el maldito ahora una muchacha guapísima y ¡qué bailar de criatura! Y qué cintura aquella, y qué pies, y qué…
—Convide usted a Camacho.
—Ahí tiene usted. Esa es una brillante adquisición, porque es una joven que puede lucir en cualquier parte.
—¡Bravísimo! Bien me decía mi mujer: mira a Saldaña, que conoce a todo México y él nos llena la sala.
—En cuanto a eso, no tenga usted cuidado. Sólo que no se le olvide a usted tomar en alquiler siquiera otras dos docenas de sillas.
—¿Las alquilarán?
—Sí, yo me encargo de eso.
—Gracias, Saldaña, mil gracias; es usted el hombre de las circunstancias.
—Y a todo, ¿qué se les da de beber?
—En cuanto a beber —repitió Saldaña—, según la bolsa.
—Champagne y licores. Eso depende de lo que se dé de comer. Vea usted: se pueden poner carnes frías, jaletinas, pasteles…
—Eso es, me parece muy bien: pasteles, carnes frías
y… ¿qué decía usted?
—Jaletinas.
—¿Y esas cómo?
—Se mandan hacer.
—¿Dónde?
—Yo me encargo de eso.
—¡Bueno, hombre, bueno! Porque yo la verdad soy muy torpe para esas cosas.
—No has contado con la huéspeda —gritó doña
Bartola—. No tenemos un trasto y se van a necesitar muchos vasos y muchos platos y muchos…
—Se alquila —dijo Saldaña—, todo eso se alquila.
—¿Y cubiertos?
—Se alquilan.
—¿Y manteles?
—Todo lo habrá, señora. Pierda usted cuidado.

 
 

Los libros publicados por la Editorial de la Universidad Veracruzana tienen cada vez mayor demanda: en la edición 2010 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las reuniones editoriales más importantes de Iberoamérica, las ventas de la dependencia universitaria sumaron 104 mil pesos. Esta es la primera ocasión, en los más de 10 años de participación, que se alcanza este volumen de ventas.

En la FIL de Guadalajara 2010, Laura Emilia Pacheco, titular de la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), anunció que coeditará, junto con la Editorial de la UV, la colección Sergio Pitol traductor. Cinco de estos títulos comenzaron a circular en abril.

Los libros de la UV más buscados en la FIL de Guadalajara fueron las colecciones Biblioteca del Universitario y Sergio Pitol Traductor, con 35 y 17 títulos a la fecha, respectivamente. Asimismo, los volúmenes que conforman el programa editorial de la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entre

Los libros de la UV más buscados en la FIL de Guadalajara fueron las colecciones Biblioteca del Universitario y Sergio Pitol Traductor, con 35 y 17 títulos a la fecha, respectivamente. Asimismo, los volúmenes que conforman el programa editorial de la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entre los que se encuentran el Atlas de la Flora de Veracruz y el Atlas del Patrimonio Natural, Histórico y Cultural, elaborados por investigadores de la UV.

El libro Santa Anna, de Will Fowler, fue otra de las novedades de la UV que más se buscó en la FIL de Guadalajara. La primera edición de este título está por agotarse.

El libro Santa Anna, de Will Fowler, fue otra de las novedades de la UV que más se buscó en la FIL de Guadalajara. La primera edición de este título está por agotarse.

En este 2011 la FIL de Guadalajara cumplirá 25 años y tendrá como país invitado a Alemania. La Editorial de la UV prepara una antología de literatura alemana, cuya edición podría contar con el apoyo del Instituto Goethe.

Las presentaciones de la Editorial de la UV en la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se llevó a cabo del 23 de febrero al 6 de marzo en la Ciudad de México, propiciaron amplias refexiones sobre ciencia, democracia, antropología y literatura. Entre los libros que se presentaron se encuentran Introducción a la comunicación escrita de la ciencia, de Ana María Sánchez Mora; Evolución para todos, de David Sloan Wilson, y Estrategias educativas e institucionales para sociedades sustentables, de Ernesto Rodríguez Luna, Evodia Silva Rivera y María del Carmen Vergara Tenorio, los tres de la Colección Quehacer Científco y Tecnológico.

Las presentaciones de la Editorial de la UV en la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se llevó a cabo del 23 de febrero al 6 de marzo en la Ciudad de México, propiciaron amplias refexiones sobre ciencia, democracia, antropología y literatura. Entre los libros que se presentaron se encuentran Introducción a la comunicación escrita de la ciencia, de Ana María Sánchez Mora; Evolución para todos, de David Sloan Wilson, y Estrategias educativas e institucionales para sociedades sustentables, de Ernesto Rodríguez Luna, Evodia Silva Rivera y María del Carmen Vergara Tenorio, los tres de la Colección Quehacer Científco y Tecnológico.

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