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Tramoya dedica número monográfico al género de la pastorela
Celia Álvarez
“ El cuaderno de teatro Tramoya dedica su edición más reciente, que corresponde al trimestre octubre-diciembre del año en curso, al género de la pastorela, cumpliendo así uno de los últimos propósitos de su fundador, el inmortal dramaturgo Emilio Carballido, quien dirigió la revista de textos dramáticos más importante en idioma español desde que la creó en 1975 hasta el fin de sus días.
“ Así, bajo los auspicios de la Universidad Veracruzana (UV), la publicación especializada en la difusión del teatro latinoamericano, que dirige actualmente Héctor Herrera, presenta en su número 97 cinco pastorelas escritas en diversas épocas, desde la Colonia hasta nuestros días, pero que guardan el mismo secreto: perpetuar la tradición de la natividad o nacimiento de Jesús, anunciado a unos pastores.
En primer lugar, la prestigiosa publicación presenta la obra Lucha alegórica para la noche de la Natividad de Cristo, nuestro señor, escrita en 1578 por el fraile español Jaime Torres, donde la pelea entre dos pastores da pie a que se evoque el asunto teológico principal: la “lucha sangrienta” iniciada en el principio de los tiempos por Satán, sin que éste aparezca en persona, ni tampoco el arcángel San Miguel, aunque sí algunos personajes característicos de las pastorelas: Bartolo, Bras y Antón, en una trama sencilla que alude a la anunciación, la caminata a Belén y la adoración final.
A continuación, la especialista en teatro novohispano del siglo XVI Beatriz Aracil Varón explica en el artículo “Pastorelas tradicionales indígenas en el siglo XIX” los orígenes de este género religioso popular en nuestro país, ofrece su versión acerca de la enorme importancia que adquirió en el mismo la figura del arcángel Miguel y desbroza eruditamente los contenidos doctrinales de dos anónimas pastorelas de viejos en lengua tarasca.
En las páginas siguientes se reproduce la Pastorela de viejitos rescatada en Charapan, Michoacán, que da cuenta de la plena apropiación de los motivos míticos cristianos entre las comunidades indígenas y cuyos avatares de escritura y reescritura --sugeridos en el manuscrito original-- son prueba de la “creación colectiva” que solía practicarse en torno a los “cuadernos” (los libretos actuales) que se heredaban y modificaban de una generación a otra, como espacio privilegiado para el sincretismo religioso y cultural.
Prosigue en el contenido de este número monográfico, en el que participaron Felipe Reyes Palacios como editor, Javier Puchetta Garcipiña con la imagen de portada y Nicolás Guzmán e Iñaki Garrido con las ilustraciones, el texto “La pastorela en el teatro ritual popular mexicano”, del escritor, dramaturgo y director Miguel Sabido, quien ha sido a lo largo de varias décadas el más empeñoso investigador/ ejecutante de la pastorela en nuestro país, y después Antonio García Cubas diserta sobre las “Pastorelas caseritas”.
La siguiente obra es El testerazo del diablo, juguete pastoril en un acto, precedido por un pequeño diálogo entre San Miguel y Luzbel, dedicado a la juventud por su creador Rafael A. Romero, uno de los colaboradores de la popular empresa editorial de Antonio Vanegas Arroyo, y más adelante se reproducen el texto “La pastorela: de la evangelización a la crítica y la sátira”, del actor, director y periodista Luis Martín, y la original obra Pastores y motores, de la dramaturga, actriz y cantante mexicana Tere Valenzuela.
Finaliza este número especial de Tramoya con dos textos dedicados a su fundador y director por el maestro de actuación de la Facultad de Teatro de la UV Roberto Benítez, quien alude a algunos rasgos de las obras del legendario dramaturgo, y por Jorge Casino, director de escena, actor y docente, quien exalta la labor de Carballido y el importante papel de Tramoya en la difusión del teatro mexicano, latinoamericano y europeo.
Cierra el número la obra Pastores de la ciudad, escrita por el propio Emilio Carballido en colaboración con la dramaturga y novelista Luisa Josefina Hernández. Se trata de una pieza con la que ambos remozaron el género a mediados del siglo pasado: recreada en un ambiente netamente urbano, un policía encarna al Diablo, un jardinero se desempeña como San Miguel y los animales del pesebre hablan y participan en la acción.
El número monográfico de Tramoya sobre el género de la pastorela y los anteriores ejemplares del cuaderno de teatro de la UV se pueden adquirir en el Servicio Bibliográfico Universitario de Xalapeños Ilustres 37 y en la Feria Permanente del Libro Universitario de Hidalgo 9, o en las oficinas de la revista, ubicadas en el número 25 de la calle Zamora. Para mayores informes: Apartado Postal número 318, en Xalapa; al teléfono 817-29-54 o al correo electrónico hecherrer@yahoo.com.mx.
Sergio Pitol, un alquimista de la literatura
Celia Álvarez
“ Un trasfondo dramático parapetado tras un frontispicio de ironía suele ser el ambiente que envuelve a los personajes emanados del ingenio de Sergio Pitol (Puebla, 1933), quienes, perseguidos por un halo derrotista merced a sus propias decisiones existenciales, terminan por claudicar en sus afanes de individualismo, debatiéndose en la disyuntiva de condenarse o salvarse.
“ Su literatura está fundamentalmente tejida de recuerdos. “Mi proceso creativo está muy ligado a la atención que le presto a las evocaciones. Busco el pasado y lo alimento”, ha dicho en torno a las motivaciones de su oficio el Premio Cervantes 2005, quien a lo largo de medio siglo ha embelesado a miles de lectores de todo el mundo con los prodigios de su pluma peculiar e innovadora.
La pasión por la obra de este auténtico alquimista de la literatura es el punto común donde confluyen, desde distintos rumbos geográficos, 24 voces que contribuyen a revelar, mediante textos certeros, el pensamiento preclaro del respetado escritor en el libro Victorio Ferri se hizo mago en Viena (Sobre Sergio Pitol), en cuya portada aparece una imagen del Premio Cervantes 2005 en actitud reflexiva
Los textos que incluye este volumen pretenden ser, según se indica en la recensión, otras tantas transparentes y luminosas ventanas que nos permitan ver muchos de los rincones de la casa que cobija la originalísima ars combinatoria de Pitol y ofrecernos la ilusión de recibir las claves para penetrar sus mundos, donde todo es posible, donde se pierden los límites entre la realidad y la ficción.
El título hace alusión a la trayectoria del renombrado autor mexicano desde su espléndido primer relato, publicado en 1957 en los Cuadernos del Unicornio de Juan José Arreola: Victorio Ferri cuenta un cuento --el cual aparece en el libro Infierno de todos, publicado por la UV y ahora reeditado en la Serie Conmemorativa Sergio Galindo-- hasta su más reciente novela, El mago de Viena (2005), que exhibe la marca exclusiva de la creación pitoliana: entremezclar diversos géneros literarios.
En las casi 350 páginas de Victorio Ferri se hizo mago en Viena, que coordinó Teresa García Díaz y publicó la Dirección General Editorial de la Universidad Veracruzana en 2007, el lector encontrará un compendio de participaciones firmadas por autores sobresalientes: el italiano Antonio Tabucchi, los españoles Enrique Vila-Matas, Federico Patán y Juan Antonio Masoliver, el francés Karim Benmiloud, los colombianos Rafael Gutiérrez y Oscar E. Montoya, así como los mexicanos Margo Glantz, Carlos Monsiváis, Juan Villoro, Mario Muñoz, Agustín del Moral, José Homero, José Luis Martínez, Laura Cázares, Elizabeth Corral, Leticia Mora, Rosa Beltrán, Maricruz Castro, Luis Fernández de Alba, Humberto Guerra y José Eduardo Serrato, quienes descifran al unísono las claves del arte literario de Sergio Pitol.
Asimismo, en este volumen existen diversas referencias sobre las ciudades europeas donde vivió Pitol durante su época como diplomático: Viena, Praga, Belgrado, Varsovia, Roma, París, Budapest, Moscú y Barcelona, además de Pekín, China, de cuyas atmósferas pudo apropiarse el literato merced a la exquisita sensibilidad de su oficio, para transmitirlas después al lector entre líneas proverbiales.
Complementa la edición, medio centenar de fotografías que muestran, en diversas épocas de su vida y en compañía de diferentes personajes, al escritor que ha recibido distinciones como el Premio de Literatura Rodolfo E. Goes (1972); Premio El cuento (1980); Premio Xavier Villaurrutia (1982); Premio Comala (1982); II Premio Herralde de Novela (1984), Premio Nacional de Literatura (1993); Premio Juan Rulfo (1999); Premio Mazatlán de Literatura y Premio Cervantes (2005).
El volumen, que también incluye imágenes de las portadas de algunos libros de Sergio Pitol traducidos a varios idiomas, así como reflexiones en torno diversos críticos literarios notables y escritores de todo el orbe, se puede adquirir en el Servicio Bibliográfico Universitario de Xalapeños Ilustres 37, en la Feria Permanente del Libro Universitario de Hidalgo 9, y en las librerías La rueca de Gandhi, de Úrsulo Galván 65; Árbol de Lectura, de Xalapeños Ilustres 51, y LIBRHeras, de Xalapeños Ilustres 44. Y aquellas personas interesadas en conocer más sobre las novedades editoriales de la Universidad Veracruzana pueden consultar la página www.uv.mx/corre y escuchar todos los martes, de 18:00 a 19:00 horas, el programa Oye, lee y dile, que transmite Radio Universidad Veracruzana en el 1550 AM.

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