Juan José Calatayud, ejemplo de plenitud humana y musical

Coincidieron ponentes en el homenaje al músico:

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– La Universidad Veracruzana rindió homenaje al reconocido pionero del jazz contemporáneo, a diez años de su fallecimiento
– Se destacaron la bonhomía y la energía vital del pianista, considerado uno de los pilares de la difusión del jazz en México
 
Marcelo Sánchez Cruz
 
A pesar de haber sufrido un accidente que lo dejó en silla de ruedas la mitad de su vida, Juan José Calatayud supo convivir con su discapacidad sin que ésta fuera limitante y se desarrolló plenamente como músico, pero aún más importante, como ser humano, afirmó su esposa Gloria Mendoza de Calatayud.
En la mesa redonda titulada Juan José Calatayud, su legado, durante el homenaje que la Universidad Veracruzana (UV) rindió al reconocido músico cordobés considerado pilar de la difusión del jazz en México, a diez años de su fallecimiento, la señora Mendoza de Calatayud afirmó que si algo distinguió a su esposo fue su bonhomía y la energía que imprimió a todos los aspectos de su existencia.
“Él no permitió que las condiciones físicas lo limitaran, procuró siempre encontrar el aspecto positivo de las cosas y no se escudó en su condición para dejar de trabajar, al contrario, desarrolló una técnica para la mano izquierda que le permitiera sustituir el uso del pedal en el piano, y mucha gente ni siquiera notaba que no lo empleaba”.
         El periodista Antonio Malacara, autor de la biografía de Calatayud titulada Un modelo para amar –la cual integró con anécdotas e historias recolectadas entre personas cercanas al músico cordobés–, ejemplificó lo positivo de su visión de la vida y su carácter mediante una cita del músico recopilada por el escritor Juan José Oliver:
“Como dice el refrán: no hay mal que por bien no venga; tardé un año para volver a tocar, desde entonces toco sin pedal… tuve que desechar más del noventa por ciento de mi repertorio clásico y comenzar de cero, eso generó un estilo especial y me aboqué más al jazz. Curiosamente fue cuando comenzaron a llamarme de todos lados; cuarenta años después, me siguen llamando”.
Malacara también aseveró que fue gracias al trabajo realizado por Calatayud en México en la década de los años 60, con su icónico grupo 3.1416, que revitalizó la escena del jazz en el país.
“Calatayud irrumpe en los años 60, refrescando el panorama del jazz en México; con el trío 3.1416les mueve el tapete a los músicos previos con una fuerza muy especial y se posiciona de forma automática en el respeto de la enorme minoría que era el público de jazz”.
El periodista dijo que fue tal la influencia de Calatayud que muchos músicos se dedicaron al jazz después de escucharlo tocar.
“Eugenio Toussaint era músico de rock, tenía una buena banda y él me contó que cuando escuchó a Juan José dijo: ‘¡En la madre, qué música!’ y por esa sola audición decidió cambiar su línea de estudio e interpretación al jazz”.
Javier Flores Mávil aseveró que Calatayud tenía un matiz didáctico para hacer que la gente se interesara en lo que interpretaba.
“Fue un pilar en la educación y difusión del jazz en México pues supo abrir el gusto del jazz a todos los públicos, en sus presentaciones siempre se detenía a explicar lo que interpretaba; en una época en que los conciertos didácticos no se acostumbraban, él imprimió ese sello a su manera de tocar”.
Flores Mávil, creador y director del proyecto JazzFest, dijo que fue en aras de reconocer el legado de Juan José Calatayud que en el marco de ese festival de jazz se instituyó la medalla homónima en el año 2003, siendo el músico y compositor cordobés su primer receptor.
“La medalla Juan José Calatayud se creó para reconocer el aporte que grandes músicos han hecho al jazz en México, la primera no fue posible entregársela en vida al maestro pues falleció meses antes, pero se mantuvo como una forma de reconocer su influencia y su legado en la difusión y la educación en jazz en el país”.
El baterista Adolfo Álvarez, fundador del grupo Jazz entre tres, dijo que este es un merecido homenaje a la memoria de un destacado músico y promotor del jazz, que debe servir como base para rescatar la historia del jazz en México.
         “Se debe recordar no sólo a Juan José Calatayud sino a toda una generación porque es importante establecer que hay una historia del jazz en México y que debe contarse, hablar del trabajo que hizo con el baterista Freddy Marichal, con quien descubrió muchas cosas de la improvisación y el jazz, y con muchos otros”.
Pie de foto:
La mesa redonda Juan José Calatayud, su legado.