Abril-Junio 2004, Nueva época No. 76-78 Xalapa • Veracruz • México
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En el Tercer Coloquio de Hermenéutica
Desarrollan tecnología para reducir
desperdicio y costos del agua potable

Edith Escalón

 Disminución en costos de distribución, ahorro de agua potable y precisión en el control de información y abastecimiento son algunas ventajas del sistema automatizado de monitoreo de depósitos de agua potable que puso en operación la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento (CMAS) de Coatepec. Con él es posible tener, en una computadora central, los datos precisos de la cantidad de agua
Enrique Pretelín y Ángel Gasca, coordinadores del sistema automatizado de monitoreo de depósitos de agua potable. (Foto: César Pisil)
potable en cada uno de los depósitos, sin necesidad de que el personal de cmas lo verifique personalmente y con métodos rudimentarios.

El software y hardware del sistema fueron diseñados y construidos en el Laboratorio de Neumática de la Facultad de Instrumentación Electrónica de la UV. Enrique Pretelín Canela y Ángel Gasca Herrera lograron, con el apoyo de estudiantes de diferentes semestres, un sistema práctico y funcional diez veces más económico que los que existen en el mercado. “Basta decir que cada sensor, que a nosotros nos cuesta 700 pesos, en el mercado está a 15 000. Las unidades de transmisión remota que envían los datos de un sitio a otro nos cuestan alrededor de 10 000 pesos, pero las comerciales de su tipo valen 100 000”, comentaron.

Según reportes de los académicos, uno de los problemas que dificultaba el abastecimiento de agua potable y provocaba quejas era la operación manual de sus procedimientos, pues elevaba los costos de operación y dificultaba la organización en el abasto. Para medir la cantidad de agua en alguno de los depósitos, los supervisores tenían que ir a cada uno de ellos e introducir regletas para detectar volumen.
Además, la toma de decisiones era lenta, pues no había forma de saber cómo estaban los depósitos.

Para evitar desperdicios del agua y resolver problemas de abastecimiento, los universitarios crearon un sensor ultrasónico que se coloca en la parte superior del depósito y envía periódicamente ondas sonoras que rebotan en el agua, con lo que conocen el nivel de cada depósito.

Como complemento del dispositivo electrónico, y para disminuir los tiempos de operación, diseñaron también un equipo de transmisores de información que envían a una computadora central todos los datos que recogen los sensores. Ahí son procesados e interpretados por un programa de cómputo especial (software), también creado por los académicos, mismo que permite llevar un registro sistemático y confiable del nivel de agua de cada depósito, sin necesidad de ir hasta el sitio.
Gracias a los datos que arroja el sistema, también es posible controlar los tiempos de operación del bombeo, para llevar agua de los tanques que la captan en los arroyos a los depósitos donde es filtrada y clorificada, lista para suministrarse a la población.
Según Ángel Gasca, con este sistema lograron que el tiempo de operación y respuesta se redujera, que exista un mayor control de la información de abastecimiento, que se evite el desperdicio de agua por derrames y, por lo tanto, que se brinde un mejor servicio a la comunidad.

El sistema también incluye un mecanismo automatizado que permite controlar desde la terminal central las válvulas de apertura y cierre de captación de agua (que proviene de cinco arroyos que nutren al municipio). Además, con él es posible monitorear la clorificación del agua y llevar una base de datos estadística y un registro del monitoreo, para lograr así administrar los niveles de líquido en cada uno de sus depósitos y tener un historial del comportamiento de ese sistema.