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Universidad Veracruzana
Números anteriores Número 26 Boletín de la Dirección Editorial de la Universidad Veracruzana
 
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Corre la voz

 

De la colección Sergio Pitol Traductor y otras maravillas veracruzanas
Ana García Bergua

De entre las críticas que nuestros títulos han despertado, en esta ocasión reproducimos la de Ana García Bergua sobre la colección Sergio Pitol Traductor, que apareció en su columna Paso a retirarme, del suplemento dominical La Jornada Semanal.

   
  Mis años de juventud  

En estas épocas, a veces se olvida que en la mayoría de los casos, la literatura es obra de la generosidad: la de un autor que lanza su botella al mar a la busca de lectores, sin saber nunca cuál será la respuesta; la de muchos editores que salvan del olvido a libros y autores valiosos, y la de muchos traductores al procurar que una obra llegue a la playa de otras lenguas. Y es la propia literatura la que paga con creces los dones que se le procuran, al enriquecerse y diversifcarse, como un alma común del género humano.

Muchos vaticinios funestos se lanzan en estos tiempos sobre el futuro del libro y de la literatura; sin embargo, mientras esto sucede, la ciudad de los libros crece, se resguarda y se alimenta, sigilosa, a manos de ofciantes desinteresados. Digo esto pensando en las editoriales pequeñas o en las universidades que protegen y publican obras que, de otro modo, no llegarían a manos de los lectores mexicanos, como la fastuosa colección Sergio Pitol Traductor que, entre muchas otras, lleva un año editando la Universidad Veracruzana bajo la supervisión del gran Premio Cervantes.

En algo se emparenta esta colección con la Biblioteca Personal que hacia el fnal de su vida editó Jorge Luis Borges con María Kodama y que hizo recordar a los lectores hispanoamericanos libros como, por ejemplo, La piedra lunar, de Wilkie Collins, entre muchos otros (y, por cierto, incluía a Rulfo y Arreola): es en el hecho de que, al ofrecer a los lectores los libros que de alguna manera los formaron, proponen un vínculo personal y un gusto por la literatura más allá de las modas, las novedades, los premios y el relumbrón. Ese vínculo, a mi modo de ver, es el que fnalmente cuenta, además de que permite entender un poco más su literatura y amplía el espectro de los libros que cada quien podría considerar como sus “clásicos”.

En estos meses voy leyendo los libros traducidos por Pitol, huelga decir que espléndidamente —a mi modo de ver, siempre son preferibles las traducciones de un escritor, que con su propio sentido de la prosa o la poesía comunica más certeramente la obra traducida—, como una especie de detective que trata de seguir la huella del escritor a través de sus lecturas: en El buen soldado, la novela victoriana de Ford Madox Ford, encuentro el juego de espejos, la descomposición de las apariencias y la sucesión de revelaciones con las que ha jugado el narrador veracruzano; en la esperpéntica (y también victoriana) En torno a las excentricidades del cardenal Pirelli del también inglés Ronald Firbank, el amor a lo raro, a la invención disparatada que se sostiene en el aire como una criatura majestuosa, perversa y perfecta. Ni qué decir de Henry James, Robert Graves o Jane Austen, por mencionar sólo a los autores en lengua inglesa cuyas traducciones se recopilan en esta colección, a la que se añaden más autores oníricos como Witold Gombrowicz, el italiano Luigi Malerba, o rusos como Gogol y Chéjov, entre muchos otros, cuyo paso está presente en la obra de Pitol, tan distinta en su rareza a la de otros escritores mexicanos de su generación. De Salto mortal, la novela de Malerba, se señala en la cuarta de forros: “Los adictos al relato lineal, los partidarios de una legibilidad inmediata y continua de un sistema narrativo, los incondicionales de la intriga excesiva, no encontrarán en Salto mortal ninguna de estas pautas tranquilizadoras”. Lo mismo se puede decir de los libros que propone esta colección: son una especie de sacudimiento para el lector por fuera de la complacencia, un despertar gozoso a una literatura siempre renovadora, a la literatura, de la que se afrma como hijo el gran narrador.

También de la mano de Pitol boga la revista La Nave, que dirige allá en Xalapa Rodolfo Mendoza Rosendo, y que patrocina la Fundación Veracruz en la Cultura. No sólo trae colaboraciones de autores de primer orden, sino además obra plástica muy notable: el número de abril ha sido ilustrado con obra de Francisco Toledo y el de enero con la de Vicente Rojo. Un editorial de La Nave dice: “La única certeza que tenemos en La Nave es la literatura y lo que hay inmediatamente alrededor de ella: los lectores y los escritores. Creemos fundamental intentar cotidianamente una revista que nos ofrezca aquello que las noticias diarias nos niegan; es decir, poesía, pensamiento, imaginación.” Que ellos nos acompañen en este año que comienza.

 
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Los libros publicados por la Editorial de la Universidad Veracruzana tienen cada vez mayor demanda: en la edición 2010 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las reuniones editoriales más importantes de Iberoamérica, las ventas de la dependencia universitaria sumaron 104 mil pesos. Esta es la primera ocasión, en los más de 10 años de participación, que se alcanza este volumen de ventas.

En la FIL de Guadalajara 2010, Laura Emilia Pacheco, titular de la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), anunció que coeditará, junto con la Editorial de la UV, la colección Sergio Pitol traductor. Cinco de estos títulos comenzaron a circular en abril.

Los libros de la UV más buscados en la FIL de Guadalajara fueron las colecciones Biblioteca del Universitario y Sergio Pitol Traductor, con 35 y 17 títulos a la fecha, respectivamente. Asimismo, los volúmenes que conforman el programa editorial de la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entre

Los libros de la UV más buscados en la FIL de Guadalajara fueron las colecciones Biblioteca del Universitario y Sergio Pitol Traductor, con 35 y 17 títulos a la fecha, respectivamente. Asimismo, los volúmenes que conforman el programa editorial de la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entre los que se encuentran el Atlas de la Flora de Veracruz y el Atlas del Patrimonio Natural, Histórico y Cultural, elaborados por investigadores de la UV.

El libro Santa Anna, de Will Fowler, fue otra de las novedades de la UV que más se buscó en la FIL de Guadalajara. La primera edición de este título está por agotarse.

El libro Santa Anna, de Will Fowler, fue otra de las novedades de la UV que más se buscó en la FIL de Guadalajara. La primera edición de este título está por agotarse.

En este 2011 la FIL de Guadalajara cumplirá 25 años y tendrá como país invitado a Alemania. La Editorial de la UV prepara una antología de literatura alemana, cuya edición podría contar con el apoyo del Instituto Goethe.

Las presentaciones de la Editorial de la UV en la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se llevó a cabo del 23 de febrero al 6 de marzo en la Ciudad de México, propiciaron amplias refexiones sobre ciencia, democracia, antropología y literatura. Entre los libros que se presentaron se encuentran Introducción a la comunicación escrita de la ciencia, de Ana María Sánchez Mora; Evolución para todos, de David Sloan Wilson, y Estrategias educativas e institucionales para sociedades sustentables, de Ernesto Rodríguez Luna, Evodia Silva Rivera y María del Carmen Vergara Tenorio, los tres de la Colección Quehacer Científco y Tecnológico.

Las presentaciones de la Editorial de la UV en la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se llevó a cabo del 23 de febrero al 6 de marzo en la Ciudad de México, propiciaron amplias refexiones sobre ciencia, democracia, antropología y literatura. Entre los libros que se presentaron se encuentran Introducción a la comunicación escrita de la ciencia, de Ana María Sánchez Mora; Evolución para todos, de David Sloan Wilson, y Estrategias educativas e institucionales para sociedades sustentables, de Ernesto Rodríguez Luna, Evodia Silva Rivera y María del Carmen Vergara Tenorio, los tres de la Colección Quehacer Científco y Tecnológico.

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