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Intramuros, recuento de sombrías
batallas contra el fantasma del desarraigo
Celia Álvarez
Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran
de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
Federico García Lorca
“Gabriel Santibáñez descendió del barco y caminó hacia el sitio que el hombrecillo prieto le señalaba con la mano. Entre los muelles y el edificio de cemento y madera, se instauraba un mundo multicolor en el que predominaban los fardos apilados en montañas, enormes cajas de madera con un VERACRUZ pintado en letras negras. Un sin fin de hombres y mujeres que se movía sin razón, como no fuera la de agitar aparatosamente los brazos, hablar a gritos en un lenguaje de pájaros y ofrecer una comida verdosa de moscas en tablones y canastos de palma”.
Así relata el escritor veracruzano Luis Arturo Ramos la primera impresión de un refugiado español —uno de los alrededor de 25 mil que, estiman los historiadores, fueron acogidos en nuestro país entre 1939 y 1942— a su arribo a suelo mexicano, en la novela Intramuros, cuya tercera edición acaba de salir a luz como parte de la Colección Ficción de la Universidad Veracruzana (UV) y que es considerada por la crítica como una de las mejores de las últimas décadas, por la magistralidad con que el autor maneja ciertos recursos narrativos para definir las consecuencias psicológicas del destierro.
En abril de 1939, luego de tres años de sangrienta lid, Francisco Franco logró una victoria que condenó a cientos de miles de republicanos —el bando perdedor— a huir de una España desmembrada por el odio; unas semanas después, el 13 de junio, atracaba en el puerto de Veracruz el primer barco de refugiados, el “Sinaia” con mil 620 pasajeros que recibieron la protección del presidente Lázaro Cárdenas, cuyo gobierno se negó desde el inicio de la guerra civil, en 1936, a reconocer al dictador en ciernes tutelado por Hitler y Mussolini.
Intramuros, que fue comentada por el propio autor minatitleco en el marco de la reciente Semana Cultural España-México: Veracruz, puerta de la libertad, organizada por el Instituto Veracruzano de la Cultura para recordar la llegada de aquellos primeros exiliados, relata la vida de un grupo de éstos que se establecen en el puerto jarocho y el modo en que, tras la experiencia traumática que les supone perder de vista el paisaje, los amigos y los horizontes que consideran propios, van erigiendo en torno a sí unos muros internos que, lejos de permitirles adaptarse al nuevo entorno como la mayoría de las personas en idéntica situación, les impiden trascender las fronteras de la nostalgia.
La trama, donde el autor recupera más de sesenta años de historias anónimas significadas por la imposibilidad del arraigo y el deterioro de las convicciones y voluntades políticas, gira en torno a tres personajes centrales: Gabriel Santibáñez, quien contrae matrimonio con una mexicana —el fruto: una hija de inteligencia limitada— y se aísla del mundo entre las cuatro paredes de su tienda de abarrotes porteña, sobre cuyo mostrador redacta cartas fantasiosas para su difunta hermana en las cuales relata episodios ficticios de bonanza y felicidad, siempre escudado tras los muros invisibles de su realidad trastocada; su sobrino Esteban Niño y José María Finisterre, cuya existencia se tornará más tortuosa que la del resto de sus compañeros exiliados, a los que envuelve una perenne atmósfera de oscuridad que presagia un inevitable fracaso final.
Tal es el recuento —que no una historia idealizada del exilio— del empecinado batallar de este grupo de refugiados por liberarse del pasado o por integrarse al presente, que ofrece en Intramuros el escritor Luis Arturo Ramos, cuya obra es reconocida como una de las más sólidas de la literatura mexicana contemporánea y quien fungió en 1979 como jefe de publicaciones de la Dirección Editorial de la UV, presidida entonces por Sergio Galindo, y en ese mismo año empezó a dirigir la revista La Palabra y el Hombre, ostentando el cargo de director general editorial desde 1988 hasta 1992, y quien además ha publicado libros de cuento, de crónica, de ensayo y cinco volúmenes para niños.
La novela Intramuros se puede adquirir en la Feria Permanente del Libro Universitario, ubicada en Hidalgo 9; en el Servicio Bibliográfico Universitario de Xalapeños Ilustres 37, y en las librerías La rueca de Gandhi, de Úrsulo Galván 65; Árbol de Lectura, de Xalapeños Ilustres 51, y LIBRHeras, de Xalapeños Ilustres 44. Y aquellas personas interesadas en conocer más sobre las novedades editoriales de la UV pueden consultar la página www.uv.mx/corre y escuchar todos los martes, de 18:00 a 19:00 horas, el programa Oye, lee y dile, que transmite Radio Universidad Veracruzana en el 1550 AM.

Del otro lado, mi vida, la ficción policiaca como repaso histórico
Celia Álvarez
Un cuento policiaco que escribió durante la adolescencia le reportó a Yamilet García Zamora (La Habana, 1965) su primera satisfacción como narradora, al resultar ganador de un concurso que, patrocinado por el Ministerio del Interior de Cuba, fue durante años impulsor de la obra de este género escrita en el país caribeño. Más tarde, mientras completaba su formación académica, la joven apasionada de las letras indagaría otras sendas literarias, en búsqueda de un estilo distintivo. Después de algún tiempo, al partir de su patria, en 1997, empezó a esbozar Del otro lado, mi vida, con la que obtuvo el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo 2008, convocado por la Universidad Veracruzana (UV).
Publicada por la Editorial de la máxima casa de estudios de Veracruz como parte de su Colección Ficción, Del otro lado, mi vida es una obra de tintes autobiográficos meticulosamente elaborada que responde, según palabras de la autora, a una larga tradición del género en Cuba y, también, a muchas de sus concepciones particulares acerca del modo como debe ser la narrativa negro-policiaca moderna, género que tanto auge ha adquirido en los últimos años a nivel mundial y que hoy por hoy constituye el más fiel reflejo de los problemas sociales que enfrenta nuestro continente.
La frase que da título a la obra, contenida en un diálogo que en el segundo capítulo sostienen una prostituta y un policía, deja claro el sentido crítico de la misma: “—Qué pena me das, teniente. Tan materialista. Tan apegado al deber. Tan cumplidor de normas, a veces absurdas. Del otro lado está mi vida. El Morro es también el otro lado. El comienzo y el fin del mar. De las pesadillas. El otro lado, Orlando, a donde nunca me vas a acompañar. Porque no entiendes mi religión. Ni mis deseos de largarme de este país a la deriva. Porque soy jinetera por necesidad… como todas, cada necesidad diferente, propia, única. Qué pena, policía sin futuro de un gobierno sin futuro”.
Yamilet García, quien cursó la Licenciatura en Letras en la Universidad de La Habana y obtuvo la Maestría en Museos en la Universidad Iberoamericana, de la Ciudad de México, aplica en las casi 200 páginas de esta obra diversos elementos posmodernistas —fusión de la novela histórica con la policiaca, ruptura del hilo conductor e inclusión del texto ensayístico dentro de la trama— junto a los que sustenta una alucinante historia de amores imposibles, enajenación y muerte en la cual, amparado en una leyenda de la centuria dieciochesca, un asesino en serie se convierte en el flagelo de las trabajadoras sexuales de finales del siglo anterior que ejercen el oficio en las inmediaciones del castillo de El Morro, símbolo de la resistencia colonial y lugar íntimamente ligado a la fisonomía e historia de la capital cubana.
Una peculiaridad que resalta Yamilet García en su obra son las treguas que aparecen a lo largo de la narración, tres en total, que a modo de breves textos argumentativos con carácter histórico responden a sendas hipótesis y cumplen la función de proporcionar un descanso al relato policial, aportando al mismo tiempo datos concretos sobre la Cuba colonial y rompiendo con el esquema típico de la novela al utilizar el género ensayístico.
La novela, que entremezcla personajes y hechos históricos reales con otros ficticios, está narrada en tercera persona omnisciente, con cambios a segunda y monólogos, y presenta dos bloques temporales diferentes en un mismo espacio: uno que se desarrolla durante la toma de La Habana por fuerzas británicas de mar y tierra en el año 1762 y otro en la capital cubana de fines del siglo XX. En este contexto, donde la mitología africana se hace presente a través de los cultos sincréticos afrocubanos, los personajes duales Juan Pontón (oficial de la Corona española)-el loco y María Josefa (esclava mulata)-Helena, protagonizan una tempestuosa historia que atrapa al lector en un laberinto de misterio y magia.
Del otro lado, mi vida, cuyos personajes encarnan a aquellos que se debaten entre la lealtad a la revolución y el desencanto por la realidad cotidiana, se puede adquirir en la Feria Permanente del Libro Universitario, ubicada en Hidalgo 9; en el Servicio Bibliográfico Universitario de Xalapeños Ilustres 37, y en las librerías La rueca de Gandhi, de Úrsulo Galván 65; Árbol de Lectura, de Xalapeños Ilustres 51, y LIBRHeras, de Xalapeños Ilustres 44. Y aquellas personas interesadas en conocer más sobre las novedades editoriales de la UV pueden consultar la página www.uv.mx/corre y escuchar todos los martes, de 18:00 a 19:00 horas, el programa Oye, lee y dile, que transmite Radio Universidad Veracruzana en el 1550 AM.

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