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Museo de Antropología de Xalapa

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Colección Museo de Antropología de Xalapa
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La colección que alberga el Museo de Antropología de Xalapa está compuesta por piezas arqueológicas pertenecientes a las culturas que se asentaron en lo que hoy es el Estado de Veracruz en el periodo prehispánico.

Esta colección que comenzó con unas pocas decenas de piezas, reunidas alrededor de la década de 1940, se ha ido enriqueciendo gracias, principalmente, a trabajos de campo y también a donaciones espontáneas, haciendo de ésta la más grande e importante en lo que se refiere a las culturas de Veracruz.

Para 1951 se definió la misión del entonces Museo Veracruzano de Antropología como “espacio que protegería los tesoros artísticos, orientado a la educación, y fortalecimiento de la nacionalidad”. La colección entonces estaba bajo custodia de la Dirección General de Educación del gobierno estatal.

Antes de 1957, el material obtenido en las excavaciones de sitios del centro de Veracruz como Remojadas, Nopiloa y Loma de los Carmona se encontraba en el número 37 de la xalapeña calle de Zamora. El acervo experimentó un gran impulso con el establecimiento, en 1957, de un Museo, un Instituto y una Escuela de Antropología en el seno de la Universidad Veracruzana, y el arribo de los monolitos olmecas de San Lorenzo Tenochtitlan. Para la creación del museo la Universidad Veracruzana había suscrito un convenio con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para incorporar al acervo los materiales hallados en investigaciones promovidas por la UV y acopiados por el INAH.

Para 1959 se registraban ya cerca de 10 000 piezas, por lo que se construyó un inmueble circular de 1500 m2 de exhibición en el terreno donado por los ejidatarios del Molino de San Roque, exactamente donde se encuentra el museo actual. El establecimiento de un recinto propio para el museo permitió que los hallazgos de los investigadores se canalizaran a un sitio seguro y activó, en la década de 1960, las aportaciones particulares.

El conjunto Olmeca sumó las primeras cabezas colosales, halladas por Mattew Stirling en las décadas de 1930 y 1940. Luego vendría la aportación de las temporadas de campo a cargo de los arqueólogos Michael D. Coe y Francisco Beverido en zonas como Tres Zapotes y San Lorenzo Tenochtitlan. Aunque una de las piezas olmecas emblemáticas del MAX, el Señor de las Limas, se debe a un hallazgo fortuito, a manos de dos niños, que data de 1965.

Para el Centro de Veracruz, uno de los primeros en contribuir fue José Garcìa Payón, quien recopiló e inventarió las piezas obtenidas en diversas temporadas de campo, principalmente en El Tajín y Cempoala. A él siguieron arqueólogos como Alfonso Medellín Zenil, quien en los años sesentas trabajó en más de 24 sitios, entre los que destacan Quiahuixtlan, Isla de Sacrificios, Remojadas, de donde reconocemos las vasijas-efigies y los llamados “dioses narigudos”; y Nopiloa y Dicha Tuerta, de donde proceden las emblemáticas “caritas sonrientes”. También es de mencionarse la contribución del arqueólogo Manuel Torres al traer a resguardo las representaciones de Cihuatetéotl provenientes del sitio arqueológico de El Zapotal.

La colección de las piezas del norte del Estado tuvo un crecimiento importante en la década de 1960 gracias a algunos investigadores como Alfonso Medellín Zenil, Melgarejo y Roberto Williams. La mayor parte de las figurillas cerámicas de la Huaxteca que hoy se exhiben fueron recopiladas por Manuel Torres, Jorge y Roberto Williams. Ponciano Ortiz Ceballos y Lourdes Aquino, una década más tarde, contribuyeron con figurillas cerámicas del sitio El Tabuco. La colección de escultura Huasteca en piedra arenisca está formada por piezas del posclásico tardío que, en su mayoría, fueron adquiridas por donaciones. Un segundo edificio circular no fue suficiente para albergar la creciente colección y en la década de 1980 se consideró rediseñar el museo.

Cuando el actual edificio del MAX fue construido, en 1986, se trasladaron importantes piezas halladas en años precedentes, entre ellas la cabeza colosal número 8, que se halla a la entrada del recinto, así como la Estela de la Mojarra, que fue ubicada en salas sólo hasta 1995.

El proyecto de investigación y rescate del templo de Las Higueras, a cargo del arqueólogo Ramón Arellanos Melgarejo, fue la base para la reconstitución de ese preciado recinto ceremonial dentro del museo, tal y como ahora puede observarse. En los años ochentas importantes donaciones incrementaron el acervo de este museo tal es el caso de las donaciones realizadas por Kurt Stavenhagen, Benito Coquet y Fernando Benitez.

En el año 2000 se trasladó al MAX el conjunto escultórico olmeca de Azuzul. En ese periodo se recibió también un grupo de hachas petaloides provenientes del sur de Veracruz donadas por el exgobernador Agustín Acosta Lagunes, artífice de la construcción del nuevo edificio.

En total el Museo cuenta con una colección de 25,000 piezas arqueológicas de las cuales aproximadamente 1500 se encuentran en exhibición permanente y las restantes se encuentran en las bodegas de estas instalaciones para su resguardo, restauración e investigación.


Para un fácil acceso a esta colección por parte de investigadores y público en general, se ha elaborado este catálogo electrónico con el apoyo de la Fundación Tamsa A.C., a través del Centro Industrial TenarisTamsa (www.tenaris.com/TenarisTamsa)