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Xalapa • Veracruz • México

UV reconoció trayectoria y aportes de Enrique Florescano

El historiador participó en la Cátedra “José Martí”

El historiador participó en la Cátedra “José Martí”

 

David Sandoval y Karina Reyes

Con un reconocimiento al historiador y ensayista Enrique Florescano Mayet, integrante del claustro de la Universidad Veracruzana (UV), el jueves 15 de junio iniciaron la Cátedra “José Martí” y el Coloquio Internacional “Historia e historiografía de las Américas siglo XIX. Entre la historia y la literatura”, en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

La condecoración que esta casa de estudio entregó al intelectual, egresado de la UV, fue por su notable trayectoria y su aporte fundamental al campo de la historia de México.

José Luis Martínez Suárez, director general del Área Académica de Humanidades, expresó que la historia, su hacer y su enseñanza, “es uno de los elementos fundamentales del paisaje humanista de esta Universidad; en ese sentido, hoy se honra reconociendo la aportación de una vida pródiga dedicada al ejercicio y a la reflexión del hacer histórico: la obra de Enrique Florescano”.

Recordó que su valiosa obra “nos enseña que aprender sin pensar es sencillamente trabajar en vano” y destacó su postura crítica respecto de cómo se hace y cómo se enseña la historia contemporánea en el sistema educativo mexicano.

El historiador veracruzano enjuicia, con acertada severidad, que la enseñanza de la historia es contraria a los ideales básicos del sistema educativo: en lugar de enseñar, inocula deficiencias en la formación de los alumnos, los encierra en la memorización insustancial y la apatía, describió Martínez Suárez.

Es por ello que la UV “reconoció la inestimable aportación a la cultura humanista que representa la obra de Enrique Florescano: un sendero luminoso de creación, impulso y defensa del valor de la historia en la formación integral del ciudadano; obra donde se conjuga conocimiento, coraje y determinación”.

A continuación, la rectora Sara Ladrón de Guevara señaló que la función de las cátedras de excelencia como ésta, consiste en dotar de permanencia y continuidad a las líneas de investigación que han sido fortaleza durante mucho tiempo en la institución y que reciben la presencia de destacadas personalidades como Florescano Mayet.

“Su trabajo ha sabido mostrar que la historia per se no es posible si no acude al resto de las ciencias sociales y humanísticas”, afirmó.

En la Cátedra “José Martí” se muestra el lazo indisoluble y forzoso entre la historia y la literatura, agregó la Rectora. “Celebro la conjunción de esfuerzos y la identificación de Enrique Florescano como alguien que ha sabido revisar estas temáticas y cómo la historia no sería fidedigna si no tomara las fuentes de información que significan las artes, la literatura y todo lo que nos rodea”.

Rodrigo García de la Sienra, coordinador de la Cátedra, agradeció la presencia de los ponentes de distintos países como Alemania, Colombia y Estados Unidos, así como de las autoridades universitarias y en particular de los estudiantes, quienes son la razón de ser del evento.

Asimismo, reconoció la colaboración con Liliana Weinberg Marchevsky, académica adscrita al Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para la organización del coloquio.

Posterior a la recepción del reconocimiento de manos de la Rectora, Florescano Mayet dictó la conferencia “La función social de la historia”, en la que manifestó su agradecimiento a la institución por el galardón recibido.

“No puedo olvidar que en la Facultad de Filosofía y Letras (en la carrera de Historia, creada en 1957) empezó a definirse mi vocación como historiador y lo he dicho en repetidas ocasiones: la Universidad Veracruzana es mi alma máter, es aquí donde desperté, gracias a los maestros de entonces, a los conocimientos y al interés por la historia”, detalló.

Recordó a los presentes que detrás de la historia escrita por los vencedores permanecen latentes las versiones de los grupos marginados y oprimidos, incluso la versión de los derrotados.

Se debe incluir las representaciones de los marginados para intentar alcanzar, al menos, una historia plural, “más representativa de la diversidad social que construye a las naciones”.

Las funciones de la historia han sido variadas, entre ellas dar identidad, cohesión y sentido colectivo a los grupos humanos, por lo que dotar a un pueblo de un pasado común y fundar en ese origen una identidad colectiva “es quizá la más antigua y la más constante función social de la historia, se inventó hace mucho tiempo y sigue vigente hoy en día”, afirmó Enrique Florescano.

Mesa “Reflexiones metodológicas”

Mesa “Reflexiones metodológicas”

 

Historiografía literaria latinoamericana, en crisis
A continuación se desarrolló la Mesa 1 “Reflexiones metodológicas”, en la que participó el investigador del Instituto Iberoamericano de Berlín, Friedhelm Schmidt-Welle, quien señaló que la historiografía literaria latinoamericana está en crisis.

“¿Por qué el género está en declive? Antes de su crisis, la historiografía latinoamericana, sobre todo la del siglo XIX, era un género exageradamente inocente, en el sentido de no discutir los avances de la disciplina y más inocente incluso por no tomarlos en cuenta”, aseveró.

El especialista del Instituto Iberoamericano de Berlín presentó la ponencia “Algunas hipótesis para una renovación de la historiografía literaria latinoamericana del siglo XIX”, y en ella analizó algunos aspectos de la periodización de la literatura que le parecieron cruciales para el futuro de una historiografía literaria renovada.

“Creo que la periodización tradicional es uno de los problemas más graves de la historiografía literaria y una de las mayores causas de su crisis. Por lo general, los autores de historias literarias tanto nacionales como latinoamericanas emplean los criterios y las nociones europeas para caracterizar las épocas literarias”, dijo.

Tal empleo generalizado, que se realiza sobre todo en la literatura del siglo XIX, utiliza los términos neoclasicismo, romanticismo, realismo y naturalismo, en el mismo orden que en Europa. Por ejemplo, se clasifica a ciertos autores como románticos, dejando de lado grandes movimientos del siglo pasado como el realismo y el simbolismo.

“Esos intentos imitativos de periodización tienen consecuencias para la valorización crítica de la literatura latinoamericana decimonónica”, lamentó. Es más, añadió, cabe la impresión de que sí había literatura romántica en América Latina, pero “no una época literaria que se pueda definir como romanticismo”.

Por su parte, Beatriz González Stephan, de la Rice University presentó “Archipiélagos y arqueología: más allá de las fronteras nacionales. Reflexiones para una historiografía cultural de las Américas (siglo XIX)” y remarcó que la literatura-cultura es precisamente un archipiélago con múltiples conexiones y que sus procesos no se dan en islas, sino entre islas, en un ir y venir; asimismo, dijo que no existe una sola América, pues ésta cada cierto tiempo es reinventada.

“El estudio de ambas Américas –bien como un solo bloque hemisférico o bien comprendido su sentido comparativo de la anglosajona y la latina, sin dejar de ser problemática la ideología que controla en cualquiera de los casos la formación geopolítica de tan vasta área– tiene una muy corta trayectoria y en cada caso su configuración obedece a motivos políticos determinados por la específica coyuntura histórica”, fueron parte de sus planteamientos.

Finalmente, Carmen Elisa Acosta, de la Universidad Nacional de Colombia, presentó “Lectura de fronteras culturales: historiografía comparada, literatura y límites de la nación” e hizo referencia a investigaciones de carácter colectivo de la Universidad Nacional de Colombia referentes al tema, con las que remarcó que la historia no sólo opera con “tiempo”, sino con “espacio”.

“Desde esta vía es posible fortalecer la investigación historiográfica en la relación entre la historia, la región y la literatura. Los cambios, la aproximación a las prácticas históricas que se realizan en la región, identificar cómo se han constituido las fronteras culturales de la región desde la literatura y su historia.”