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Xalapa • Veracruz • México

Calentamiento y alteración ambiental afectan distribución de organismos

Veracruz es una de las entidades más dañadas en materia ambiental, señaló Director del IIB

Paola Cortés Pérez

El calentamiento global y la alteración del medio ambiente recientemente han afectado la distribución conocida de los organismos, incluidos aves y mamíferos, señaló Alvar González Christen, director del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB).

Aunque los especialistas continúan discutiendo sobre el tema del cambio climático, el investigador mencionó que se sabe que sí hay calentamiento global y que repercute negativamente en el medio ambiente.

Además, dijo que el estado de Veracruz es uno de los más dañados en materia ambiental, lo cual se refleja en el porcentaje de vegetación natural que aún conserva, que es menor al dos por ciento.

«Hay mucha vegetación introducida que ayuda de cierta manera, como cafetales, cañaverales, naranjales y platanales; si quitáramos la vegetación introducida, nos quedaría un Veracruz convertido en desierto.

«También la industria petrolera ha dañado el ambiente del estado, al igual que lo hacen la generación de energía eléctrica, agricultura y ganadería que dejan su huella en los campos y en los ríos; por eso considero que es un estado muy dañado.»

Pese al daño ambiental, dijo que Veracruz continúa en los primeros lugares de biodiversidad; esto se demuestra con el registro de 723 especies de aves, que representan el 66 por ciento del total que se tienen registradas para México, de ellas 29 son endémicas del país y la mitad son residentes.

Especificó que la diversidad de los mamíferos terrestres de Veracruz es de 195 especies, lo que corresponde al 39 por ciento de las especies que se conocen en el país; de ellas, 26 son endémicas de México y dos son exclusivas del estado.

«En Veracruz tenemos aves y mamíferos que vienen desde Norteamérica y otras más desde Sudamérica.

Su distribución es similar, pero generalmente las aves tienen una distribución global más amplia.»

Apuntó que cuando se conjuga el calentamiento global con otras formas de alteración ambiental, la distribución de los organismos es afectada.

Teóricamente planteó: «Al presentarse este fenómeno, las especies –como las aves– se desplazan hacia áreas donde el clima les es favorable, es decir, se irían a nuevos lugares donde encontrarían las condiciones climáticas adecuadas para sobrevivir, pero la realidad es otra, las aves y los mamíferos no se están desplazando como se esperaría, es donde surge el problema».

Por ejemplo, «imaginemos que un pájaro se alimenta de una planta que crece en un clima determinado; con la elevación de temperatura, esta ave puede emigrar a otro lugar pero la planta no puede desplazarse de inmediato, su proceso es más lento, aunque hay plantas que logran adaptarse muy rápido y otras no, existen árboles que tardan más de 10 años en tener el primer fruto».

Entonces, ¿de qué se alimentarán las aves? González Christen señaló que cuando el clima y el alimento son afectados, también lo es la reproducción animal, que está armonizada con la temperatura ambiental, la humedad y el alimento que requieren los padres para lograr tener las crías.

¿Qué pasa si las plantas maduran y dan sus frutos antes o después? Mencionó que se rompe con la sincronización de los procesos, es decir, las especies animales inician a reproducirse en los momentos marcados evolutivamente, sincronizados con una relativa abundancia de alimento.

«Cuando un organismo se reproduce lo hace en momentos específicos. La mayoría de los pájaros se reproducen una vez al año, pero hay especies que tardan dos o más años: construyen el nido, se aparean, ponen los huevos, los empollan, nacen las crías y las cuidan, y al año siguiente pueden o no repetir el ciclo.»

En la actualidad, mencionó, se ha registrado un problema de mortandad en aves marinas por la desincronización de procesos evolutivos; dijo que hay pocas publicaciones recientes sobre este tema, pero ya ha sido identificado por los especialistas y están trabajando en ello.

«Existen datos que me compartió Enriqueta Velarde González, del Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías, quien trabaja con una colonia de aves en Isla Rasa, en el Mar de Cortés, donde da seguimiento a su reproducción desde hace aproximadamente 30 años. Ella tiene un registro de cuándo se aparean, cuántos nidos construyen, cuántas crías nacen y sobreviven; me comentó que este año no se aparearon porque se elevó la temperatura del mar, lo que ocasionó que no hubiera el suficiente pescado del que se alimentan.»

Insistió que esto habla de las repercusiones del calentamiento global, que pueden ser muy graves a largo plazo.

«Si además sumamos la construcción de ciudades, la tala de bosques, basureros, carreteras, presas, campos de golf, fábricas, cultivos, líneas de alta tensión, cada vez tenemos menos árboles y los pocos que quedan están separados y aislados; entonces, hay menos lugares donde las especies pueden obtener alimento, esconderse o construir su nido.»

Protección ambiental
En cuanto al tema de protección ambiental, Alvar González apuntó que el territorio estatal está en caos, aunque las autoridades en la materia realizan esfuerzos, éstos han sido insuficientes debido a la impunidad que existe al momento de castigar acciones que dañan al medio ambiente.

La realidad, indicó, es que sólo una tercera parte de las especies de aves y mamíferos están formalmente protegidas en el país, lo que es una situación sumamente grave. «Hay otras especies de las que no tenemos información, por lo que no podemos decir si están o no en peligro».

Cabe mencionar que uno de los criterios para determinar si una especie está en peligro de extinción, es el tamaño de las poblaciones y el área de distribución.

Para el caso de los mamíferos terrestres que originalmente vivían en Veracruz, dijo que muchos han desaparecido, como sucede con el tapir, el jabalí de labios blancos, el mico dorado (especie de oso hormiguero pequeño), el vampyrum espectrum (especie más grande de murciélago en América), el águila arpía, entre otras.

Sin embargo, comentó que así como algunas especies han desaparecido o están en peligro, hay otras que se han visto favorecidas como pasa con tres especies de loros, que tienen una población que se ha vuelto residente en la región de Xalapa; o las especies invasoras como las ratas grises o negras, los ratones domésticos, perros y gatos.