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Año 12 • No. 510 • Febrero 5 de 2013 Xalapa • Veracruz • México Publicación Semanal

La nueva guerra mundial es de contenidos: Frederic Martel

El escritor, periodista e investigador francés destacó la importancia de establecer reglas de igualdad en la competencia por el uso del poder blando

Adriana Vivanco

Frederic Martel es un escritor, periodista e investigador francés que se ha dado a conocer en el mundo por trabajos como Rosa y negro, Los homosexuales en Francia desde 1968 y Cultura Mainstream, libro traducido a 12 idiomas y con el que ha logrado un gran impacto en los medios masivos de comunicación.

Martel cuenta con un Doctorado en Sociología y Maestría en Derecho, Ciencias Políticas, Filosofía y Sociología. Asimismo, ha destacado como académico en universidades de gran prestigio: Universidad de Harvard e Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, del que además es director e investigador.

¿Cómo se generan y qué papel juegan en la dinámica económica y social internacional los best-sellers literarios, los discos y películas con ventas multimillonarias? ¿Cuál es la fórmula del éxito que logra poner en la cima del mundo a cineastas, actores, deportistas y demás celebridades? Son algunas de las interrogantes que intenta descifrar Martel en su trabajo Cultura Mainstream, que es producto de la investigación del sociólogo por más de 30 países, incluido México, a lo largo de cinco años.

En entrevista con Universo, Martel explicó el uso del término mainstream, la guerra cultural y el papel de los actores que intervienen en ella.

¿Qué es el mainstream?
En una traducción literal del inglés al español, podemos encontrar que Cultura Mainstream hace referencia a una cultura o corriente principal; ocupo este término para ilustrar a esta nueva cultura global diseñada y comercializada por las grandes potencias del entretenimiento en el mundo, encabezadas por Estados Unidos de América.

Actualmente, este ámbito de influencia ha crecido debido a los medios masivos de comunicación como el Internet, elemento que multiplica el poder de estos imperios del entretenimiento que hoy en día libran una batalla campal por la influencia cultural en la que se establece un control por el lenguaje, las imágenes y hasta los sueños y expectativas de las personas.

¿Cómo aborda en su obra el desarrollo de esta política cultural de las masas?
Mi trabajo ilustra claramente los lineamientos de una política económica aplicada a las nuevas industrias culturales y explica el surgimiento de los fenómenos de masas; asimismo, logra establecer un diálogo con el mercado
del entretenimiento.

Cultura Mainstream hace referencia a los contenidos que todos ven y compran como un libro, música, videos y cine en todo el mundo. Ahora tenemos una cultura global mainstream que abarca símbolos que todos comparten, como es el caso de Lady Gaga, Avatar, Michael Jackson o Harry Potter; también existe una cultura local mainstream que podemos ubicar en las telenovelas, la afición a un equipo o personaje de futbol, por dar algunos ejemplos.

¿A qué se refiere cuando afirma que la tercera guerra mundial es de contenidos?
En efecto, creo que la nueva guerra mundial es a propósito de los contenidos y se está librando en todo el mundo, pero hay que aclarar que esta guerra es más una competencia y una lucha por la economía y la influencia del
poder blando.

¿Quiénes son los actores?
Estados Unidos de América es el actor principal de esta película y, al igual que todas las otras guerras que ha emprendido, busca estar siempre a la cabeza y crecer su poder por el mundo, la diferencia es que en esta lucha la estrategia es el uso del poder blando, es decir, la influencia en la cultura del mundo para lograr un mayor dominio económico.

¿Cuáles son las nuevas armas de esta guerra?
Las industrias del cine, televisión, videojuegos, música y libros, son las nuevas herramientas de las que los países involucrados en esta lucha echan mano, pero no están solos, yo pienso que el mundo de hoy es un mundo de muchos otros actores.

Tenemos por ejemplo a India, Rusia, Brasil, Sudáfrica, México, Colombia, Turquía y próximamente Egipto e Irán, como países que en la actualidad se integran de una fuerte manera a esta lucha; en este mundo las posiciones de Estados Unidos seguirán siendo fuertes pero no serán las únicas, lo que es una gran noticia para todos.

¿Esto es un fenómeno nuevo o tiene antecedentes previos en el mundo?
Desde luego que no es algo nuevo, si recordamos en los años veinte había ya muchas películas norteamericanas que se distribuían y tenían un gran impacto en el resto del mundo.

Lo que sí es nuevo es la globalización y la cara del enemigo, así como la capacidad de interferir en la cultura. Es claro que la cultura no está remplazando nada, es lo que llamaríamos poder blando, es algo más que no trabaja en la misma línea que la política militar, es una influencia menos coercitiva y más en la búsqueda de la manera de que la gente haga lo que tú haces.

Pienso que el poder blando es una clave para países como México, a fin de ser ampliamente conocidos en el mundo.

En este sentido, ¿los medios de comunicación tienen la capacidad de dar o quitar poder político?
Cuando alguien gana los que pierden siempre dicen que el ganador obtuvo esto por tales o cuales medios no legítimos; en contraste, vemos ejemplos como el de Barak Obama que (en 2008) tuvo la posibilidad de ganarle a George Bush a pesar de no tener a los medios de su lado.
En otro extremo, en Francia Sarkozy era muy popular en los medios, pero al final de cuentas perdió; entonces, la realidad es que depende de cada caso y de cada sociedad.

¿Existen reglas en esta competencia?
Hoy por hoy no hay nada oficialmente escrito, pero creo que se necesita añadir competencia y, sobre todo, una regulación gubernamental de la misma en la que se especifique que, por ejemplo en el caso de una elección política, haya igualdad de condiciones entre los distintos candidatos de la contienda.

Para una verdadera democracia es prioritario dejar claras las reglas del juego, de otro modo se presentarán casos como el de Venezuela, en donde recientemente Chávez no permitió una competencia justa e igualitaria con sus oponentes.

La consecuencia de este tipo de políticas no equitativas es que a la larga sólo generarán manifestaciones de inconformidad, como se ha dado también en México con las pasadas
elecciones presidenciales.