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Año 10 • No. 450 • Agosto 22 de 2011 Xalapa • Veracruz • México Publicación Semanal

Deforestación amenaza hábitat
de monos aulladores en Los Tuxtlas

A través de estudios genéticos, investigadores de la UV y de la Universidad de Barcelona registrarán el flujo migratorio de las poblaciones

“Queremos analizar hasta qué punto esta especie podrá adaptarse a las condiciones ambientales”: Joaquim Veà Baró

Susana Castillo Lagos
Fotos: Rosa María López

Joaquim Veà Baró es profesor titular de la Universidad de Barcelona (UB), donde dirige el Centro de Investigación en Primates y coordina la Maestría en Primatología.

A principios del año 2000 la Universidad Veracruzana (UV) firmó un convenio con dicha institución, que a la fecha ha sentado las bases de un modelo de colaboración exitoso.

El especialista en etología explicó a Universo en qué etapa se encuentra el trabajo que estudiantes e investigadores realizan en la selva de Los Tuxtlas, analizando el efecto que tiene la transformación del ambiente en un grupo de primates.

¿Cuáles han sido, hasta ahora, los logros más significativos del convenio entre la UV y la Universidad de Barcelona?
Lo más exitoso es que ha sido un modelo exitoso no sólo de convenio sino de los resultados que da un convenio. En 1997, Ernesto Rodríguez Luna y yo nos conocimos a través de un programa de intercambio de profesores que gestionaba la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Él fue primero a dar unos cursos a España, después yo vine aquí un tiempo y decidimos emprender una colaboración que sería fructífera para las dos partes. Al cabo de un tiempo, a principios del año 2000, eso se tradujo en un convenio de colaboración general entre la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana.

¿Cuáles fueron las primeras actividades de esa colaboración?
Empezamos con colaboraciones de investigación científica entre ambos grupos. Pensamos que iba a ser mucho más fructífero si implicábamos a estudiantes de diferentes grados. Lo que ahora tenemos es que el Centro de Investigación en Primates y el Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) colaboran estrechamente en los estudios sobre primates mexicanos.

Por otro lado, estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, tanto mexicanos como españoles y de otras nacionalidades, hacen una parte de sus investigaciones en la UV y la otra en Barcelona.

¿Qué resultado ha tenido dicho intercambio?
De 2002 a la fecha se han realizado nueve tesis doctorales y hay tres más en curso. Llevamos 15 tesis de maestría concluidas y hay dos más que se están realizando. Y casi 50 estudiantes de licenciatura han venido a la UV a realizar sus prácticas. Todo lo anterior con un éxito académico muy bueno, pues apenas hemos tenido a un par de personas que no se han adaptado a las condiciones de acá o al tipo de trabajo.

Por otra parte, llevamos más de 10 proyectos de investigación financiados tanto por entidades mexicanas como españolas. Hemos contado con el apoyo de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Fundación del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, entre otros.

¿En qué se ha traducido el esfuerzo realizado por los estudiantes y académicos de ambas universidades y el apoyo recibido por otras instituciones?
Principalmente en un programa de investigación sobre monos aulladores en Los Tuxtlas. Ésta es la parte más importante de la investigación, cuyos hallazgos están consignados en decenas de artículos publicados en revistas indexadas, lo que habla de su éxito científico.

En México a nivel nacional también tuvo trascendencia, en especial los efectos en las poblaciones de monos por la pérdida de su hábitat…
Sí, esto les genera estrés crónico y una población cualquiera de primates sometida a éste presentará algunos problemas de salud.

En las ciudades la gente vive sometida a un estrés crónico porque se reduce el espacio habitado, aumenta la densidad de población, cambia el ambiente y las maneras que se adoptan para poder sobrevivir. A ellos les pasa algo similar.

En 2005 las investigaciones que realizaron revelaron que otra de las consecuencias del estrés era la muerte de las crías. ¿Esto sigue pasando?
La situación no es que haya cambiado pero nosotros partíamos de un punto de vista que ahora debemos modificar, que era que los islotes de selva representaban un aislamiento eficaz entre los grupos. De hecho sí los aísla porque estos monos son arbóreos y raramente bajan al suelo. Pero siempre hay exploradores y lo que hemos descubierto es que hay un cierto intercambio de individuos entre los distintos fragmentos.

Nuestro interés ahora es estudiar la evolución de las poblaciones a largo plazo. También estamos convencidos de que algunas de esas poblaciones pueden tener una esperanza de sobrevivir como grupo a lo largo de los años. Los primates son longevos, eso ya lo sabemos, pero desconocemos cómo va a acabar un individuo o cuánto va a durar a pesar de que las condiciones de supervivencia no sean óptimas. Porque sí pueden aguantar, son muy adaptables, como los humanos. Si no tienes carne comes tortilla, no te mueres de hambre pero probablemente estarás mal nutrido y tendrás otros problemas dentro de un tiempo.

También queremos estudiar los intercambios de individuos entre los grupos, pero hacer eso de una forma inequívoca. Porque nos basamos en que el reconocimiento de los individuos en esa especie, Alouatta palliata, por sus manchas cutáneas. Tienen un pelaje y en las manos, la cola y los pies tienen manchas conspicuas, propias de ese individuo.
El problema es que hay unos que no las tienen y cuando es así es muy difícil poder asegurar que se trata del mismo individuo.

¿Definirán si se trata de otra especie?
Lo que vamos a poner en marcha son estudios genéticos para registrar el flujo de poblaciones. En esta tarea participaremos ambos centros junto con la Universidad de Cambridge. Otro de nuestros objetivos tiene que ver más con un manejo ecológico y social.

Lo que nos gustaría intentar es promover un trabajo de reforestación motivando a la comunidad y al gobierno para que lo lleven a cabo. La idea es colocar cercas vivas que conecten los distintos fragmentos de selva entre sí, de modo que los flujos migratorios, propios de estos primates, se puedan llevar a cabo. Uno de los problemas de los aulladores en zonas fragmentadas es la modificación de los flujos migratorios. Al llegar a la pubertad, tanto hembras como machos se van. Entonces las hembras tardan menos en entrar en otro grupo, pero ellos se pueden pasar varios años como machos periféricos hasta que o consiguen atraer a alguna hembra para formar a un nuevo grupo o logran entrar en uno ya establecido, lo cual genera una serie de conflictos.

¿Cómo les afecta?
Los niveles de estrés más altos que hemos detectado son en las hembras, cuando los machos periféricos andan cerca del grupo. Si a eso se le suma que en algunas épocas del año, especialmente para aquellos que viven en fragmentos pequeños, no hay una disponibilidad de alimentos adecuada, no hay la superficie de vegetación suficiente para que puedan encontrar su alimento. Esto repercute en su comportamiento social pues significa que no están en una buena situación.

¿Qué consecuencias puede traer esto?
Como no se haga algo, algunas de estas poblaciones podrían desaparecer, lo que además sería una pena pues Los Tuxtlas es el sitio más al norte donde hay primates –no humanos– en América.

Esto no sucedería mañana, pero puede suceder dentro de algunos años. Expuestos en una situación extrema podrían trasladarse hacia otro lado pero no hay garantías de que esto suceda.

La población que estamos monitoreando en este momento es de 350 monos y representa aproximadamente el 80 por ciento de los monos que hay en la zona norte del volcán San Martín, ahí en Los Tuxtlas. Hay otras zonas de la reserva con monos en Santa Marta y San Martín Pajapan.

¿Por qué trabajar en la región de Los Tuxtlas, por qué ahí y no en otra parte?
Donde estamos trabajando es el límite norte de destrucción de la selva y los bordes siempre son más interesantes. Nos interesa ver cuáles son los efectos de una degradación muy grande del hábitat para poderlo prevenir en otras partes. En Los Tuxtlas debe quedar entre ocho y 10 por ciento de la selva original que había. Ha habido una devastación, especialmente a partir de los años sesenta, terrible. Gracias a que fue nombrada Reserva de la Biosfera esto se ha detenido.

¿Cuáles han sido los principales avances que han tenido aquí en la investigación de primates?
El primer avance es que en realidad sabemos muy poco de los primates no humanos, porque si estudiamos un mono en una selva que no está transformada ni afectada por la intervención humana observaremos un determinado comportamiento. Pero si lo estudiamos en un sitio donde han cambiado su ambiente y está en unas condiciones en las que debemos suponer no son en las que le gustaría estar, cambia su comportamiento.

La principal conclusión de estos estudios, que nos han llevado años, es que la adaptabilidad, la capacidad de cambiar el comportamiento en función de las características tanto ambientales como sociales que tiene una especie de primates, es enorme.

Entonces, el problema que queda es ver hasta qué punto pueden adaptarse. Pongo un ejemplo: si no encuentran frutas, comen hojas, si no hay hojas, comen enredaderas. Evidentemente éstas no deben gustarles como les gustaría una fruta.

La cuestión es: un grupo que esté sometido por las condiciones ambientales a una dieta que es sub-óptima, que no es realmente lo que les gustaría comer, ¿hasta qué punto no va a tener problemas?

Insisto en ponerlo en paralelismo con los humanos porque aquí en México, y en otros países del mundo, hay personas que no comen todo lo que deberían comer; hay problemas de desnutrición, de raquitismo, de enfermedades diversas, pero eso no acaba directamente con la población, simplemente hace que cambien sus características. El problema es poder establecer cuáles son los límites a partir de un determinado momento en que ya esa población no será viable con ese tipo de condiciones. Estamos investigando el efecto que tiene la transformación del ambiente. Estos primates necesitan árboles y si cortan todo, desaparecen.

¿Por qué es importante llevar a cabo estos estudios?
Los estudios en hábitat natural nos permiten observar cuál es la relación del individuo con su medio y cómo se va adaptando a éste. Me interesa estudiar cuáles son las soluciones que dan los monos a los problemas que les plantea la transformación del ambiente, porque son conocimientos que los humanos podemos aprovechar. Estos monos están en una mala situación, si descubrimos cuáles son las causas estaremos mucho más cerca de poder plantear algunas soluciones.