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Año 15 • 621 • Noviembre 30 de 2015 Xalapa • Veracruz • México Publicación Semanal

En la categoría Medio Ambiente

Estudiantes ganaron concurso estatal Vive ConCiencia 2015

Pertenecen a las facultades de Ciencias Químicas y QFB

Carlos Hugo Hermida

Estudiantes de Ingeniería Química, Ingeniería Ambiental y Química Farmacéutica Biológica (QFB) ganaron el concurso estatal Vive ConCiencia 2015, en la categoría Medio Ambiente, con el proyecto "¡El azul en la mezclilla, no en los ríos!"


Las universitarias con la asesora Rosalba Argumedo Delira

El concurso fue impulsado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, a través de los consejos científicos y tecnológicos de las entidades, en este caso mediante el Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Coveicydet).

Violeta Hernández Carmona, de Ingeniería Química; Ana Gabriela Mejía Mora, de Ingeniería Ambiental, y Mónica de Jesús Narváez Montaño, de QFB, fueron asesoradas por Rosalba Argumedo Delira, investigadora de la Unidad de Servicios de Apoyo en Resolución Analítica (SARA). En entrevista para Universo, las universitarias compartieron sus experiencias en este concurso.

¿En qué consiste Vive ConCiencia 2015?
Violeta Hernández (VH): El objetivo del concurso fue implementar una solución viable a un problema regional, vinculado con alguno de los 10 retos establecidos por la Agencia Ciudadana, a través de una consulta pública.

Nosotras participamos en el de Medio Ambiente.

Los primeros lugares por estado y reto pasaron a la evaluación nacional, de la cual saldrán las 10 propuestas ganadoras de cada uno de los 10 retos establecidos en la Agenda.

¿Con qué proyecto participaron?
Mónica Narváez (MN): El nombre es "¡El azul en la mezclilla, no en los ríos!"; participamos en la categoría Medio Ambiente y obtuvimos el primer lugar estatal. Consiste en la elaboración de un biofiltro capaz de separar del agua el colorante azul índigo de los pantalones de mezclilla, para evitar que éste desemboque en cuerpos de agua como los ríos.

El área de estudio es el río Santa Rosalía, en la comunidad de Jalacingo.

¿Por qué eligieron este tema?
Gabriela Mejía (GM): Cada una estaba familiarizada con estos residuos como parte de nuestro trabajo recepcional, por lo cual conformamos un equipo y sumamos ideas para crear un producto que redujera la contaminación del colorante sintético azul índigo. Se trata de un colorante industrial que se obtiene a partir de la unión alcalina del ácido anilino acético o del ácido fenilglicina orticarboxílico.

Es contaminante porque al entrar en contacto con el agua se oxida a isatin, compuesto fácilmente hidrolizable a ácido antranílico, sustancia tóxica para la vida acuática.

¿Con qué materiales está elaborado el biofiltro?
MN: Con desechos orgánicos caseros. Se trata de una botella de plástico desechable que consta de varias secciones o etapas donde se utilizan residuos de cáscara de naranja seca y triturada, papel reciclado y cascarón de huevo molido.

El agua con residuos de colorante pasa a través de estas secciones y tras la última sale casi limpia.

¿Qué tan complicado es integrarlo?
VH: No es nada complejo, ya que está compuesto por materiales reciclados que se encuentran en cualquier lugar, no hay ninguna dificultad para conseguirlos.

¿Cuál fue el objetivo de este proyecto?
GM: Resolver la problemática de contaminación por colorante artificial del río Santa Rosalía; este cuerpo de agua cuenta con industrias textileras familiares en sus márgenes, las cuales no cuentan con las plantas de tratamiento necesarias para sanear el agua empleada, por lo cual vierten sus residuos directamente al río.

Se busca que implementen el filtro y así puedan remover el colorante, evitando que ingrese en el río.

¿Cómo trabaja el filtro?
MN: Cada uno de los residuos (cáscara de naranja seca y triturada, papel reciclado y cascarón de huevo molido) tiene la propiedad de absorber el colorante, las moléculas de éste van quedando atrapadas en cada una de las capas de residuos y al final sólo pasa el líquido limpio, casi sin colorante.

¿Es factible su elaboración a gran escala?
Rosalba Argumedo (RA): Sí, ya que el costo de producción es totalmente accesible. Actualmente se investiga qué hacer con el colorante removido, pues por el momento el filtro sólo lo retiene; se trabaja en biotecnología con hongos filamentosos capaces de degradar el colorante, para lograr una transformación química que convierta el azul índigo en algo no tóxico.

¿Cuál fue la experiencia de participar en este concurso?
MN: Fue muy grata. Al ver los proyectos expuestos en las diferentes categorías se puede vislumbrar que hay grandes
ideas en México, así como la gran participación por parte de la sociedad. Ver que una idea sencilla y con poca
inversión puede contribuir a solucionar un problema que afecta a la población, es algo muy gratificante.

GM: Fue una gran experiencia trabajar junto con mis compañeras, ya que somos de distintas carreras, por lo que la interacción lograda para realizar el prototipo fue interesante; no esperábamos el triunfo, fue una gran sorpresa.

VH: Nos gustaría que nuestro trabajo personal sea aplicado y obtenga buenos resultados, pues esto permitiría reproducirlo a mayor escala.

¿Su proyecto competirá a nivel nacional?
VH: Los proyectos son subidos a una plataforma en línea por medio de la Agenda Ciudadana de Ciencia,
Tecnología e Innovación, y de allí se esperan los resultados del concurso a nivel nacional.

RA: Quiero agregar que la importancia del éxito obtenido es demostrar que para resolver problemáticas de la sociedad no son necesarias grandes inversiones ni investigaciones costosas; con mucha disciplina y creatividad se pueden obtener grandes logros que brinden excelentes resultados.