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Los
conceptos de patria y nación se han desvanecido
Pierden identidad los mexicanos
por crisis educativa: Florescano
Juan Carlos Plata |
| “Ya
lo he dicho antes pero quiero repetirlo ahora, yo descubrí
la amplitud de la vida y la alegría que deparan el libro y
la cultura en las aulas de la Universidad Veracruzana, estoy orgulloso
de presentar mi libro en este lugar porque también mi reciente
participación en la Junta de Gobierno de la UV me llevó
a descubrir, en el breve lapso de tres meses, una universidad cuyos
profesores y alumnos están abiertos al cambio, a la innovación
y comprometidos, como lo escuchamos en esas reuniones, a servir a
los diversos sectores de la sociedad”, comentó Enrique
Florescano Mayet durante la presentación de su libro Imágenes
de la patria. |
Carmen
Aristegui. |
En el evento, celebrado en el auditorio del Museo de Antropología
de Xalapa el miércoles pasado, el destacado historiador veracruzano
aseguró que no es un azar que en la actualidad, cuando la educación
nacional experimenta una crisis profunda, los conceptos de patria
y nación parezcan desvanecerse y perder fuerza en el imaginario
colectivo, por lo cual con su texto Imágenes de la patria intenta
capturar las diversas imágenes que se crearon de la patria
y la nación.
Florescano Mayet muestra en su libro el papel decisivo que jugó
la educación en la formación de los conceptos patria
y nación y en la maduración de la identidad mexicana. |
Acompañado por la actriz Blanca Guerra, la directora del
Instituto Veracruzano de Cultura Esther Hernández Palacio,
la periodista Carmen Aristegui y la presidenta de la Fundación
Colosio Beatriz Paredes, el autor aseguró que una conclusión
que se desprende de este recorrido por la identidad mexicana a través
de los siglos, es que hasta la fecha no hemos podido crear un concepto
y, sobre todo, una práctica política verdaderamente
inclusivos de patria y nación.
“La reducción de estos conceptos a un grupo étnico,
social, a una fe religiosa o a una ideología partidista,
en lugar de unirnos nos ha dividido y debilitado ante las presiones
internas y externas que amenazan nuestra integridad”.
Florescano aseguró que la gran tarea política y cultural
del futuro es crear un concepto de nación que abarque a todos
los grupos, regiones, localidades e ideologías que conforman
el cuerpo social de nuestro país. Si el Estado mexicano quiere
terminar este siglo siendo un estado autónomo, independiente
y dedicado a servir a sus conciudadanos, entonces los políticos,
científicos, instituciones educativas, partidos y organizaciones
sociales deberán dedicar su mayor esfuerzo a construir una
idea de nación plural y representativa del país real
que es diverso, complejo.
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Esther Hernández Palacios, Carmen Artistegui, Enrique
Florescano, Blanca Guerra y Raúl Arias. |
Blanca
Guerra dijo que al finalizar la lectura del libro queda un sentimiento
ambiguo y obliga a preguntarse hacia dónde se dirige el país.
“A mí me queda la curiosidad de saber la forma en la
que el ciudadano común recibía estas imágenes
construidas por las elites, cómo llega esta iconografía
a la gente, al pueblo, cómo eran recibidas. Sin duda la tarea
era lograr una identidad, y muchas de las imágenes construidas
a lo largo del tiempo pasaron de las elites a la sociedad, esta última
las hizo suyas y hoy son parte de su identidad. El recorrido de Enrique
Florescano por las imágenes de la patria nos ofrece otra historia
de México. Es, sin duda alguna, un texto obligatorio, un libro
entrañable”.
Esther Hernández Palacios aseguró que Imágenes
de la patria no es sólo un libro de historia sino una historia
del arte por la profusión –rica en cantidad, calidad
e idoneidad– de la iconografía y por los comentarios
y las lecturas analíticas que su autor hace de las artes visuales
y, aún más, es una historia de la cultura mexicana que
engloba la historia literaria, la musical y en los capítulos
dedicados a las épocas más recientes, la historia de
las políticas culturales.
“Resulta evidente el paralelismo entre el libro de Florescano
y México a través de los siglos de Vicente Rivapalacio,
los dos resumen el conocimiento acumulado sobre el pasado en capítulos
escritos en una prosa clara y precisa y poseen un despliegue iconográfico
asombroso. Podemos transpolar a Florescano lo que él mismo
dice de Rivapalacio y afirmar que el autor en persona cuidó
que toda la obra estuviera acompañada de dibujos, grabados
y litografías. Pero si en el caso de Rivapalacio se trata de
la historia de la nación, en el de Florescano se trata de la
historia de la representación de esa misma nación, en
una y en otra, el resultado es igualmente virtuoso”, dijo Hernández
Palacios.
Carmen Aristegui señaló que la manera en que el autor
guía la descripción de los momentos de la historia que
van acompañados de esta representación gráfica
de la patria, resulta no sólo ilustrativa, sino que nos va
conduciendo por la historia del país a través de estas
imágenes y su interpretación histórica, nos guía
por su propia comunión, que hace nuestra, con la imagen femenina.
“Al analizar las décadas de los sesenta a la fecha, Florescano
apunta una serie de elementos que generan esta crisis o empobrecimiento
de la expresión gráfica sobre el tema de la patria,
y la gran interrogante es si este empobrecimiento se debe a que se
ha empobrecido el contenido de la propia noción de patria.
Es ahí donde está, me parece, uno de los puntos clave
de lo que nos deja para la reflexión el libro”.
Aristegui aseguró que Imágenes de la patria no sólo
es un libro para disfrutar lo que nos deja nuestro paso por la historia,
“sino que nos deja clavada esa espina de en dónde estamos
parados con estas nociones patrióticas en México. Yo
me pregunto después de leer lo que nos plantea Enrique Florescano,
¿cuáles son hoy las imágenes de la patria? El
autor nos coloca frente al espejo para preguntarnos por nuestra incapacidad,
la incapacidad de las elites, de la política, de la sociedad,
de la educación, de mantener vigorosa la idea de pertenencia,
de mantener vivos los lazos solidarios de una sociedad como la mexicana”.
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Enrique Florescano Mayet. |
Beatriz
Paredes aseguró que con este libro, Florescano logra desvelar
parte de la expresión verdadera de este continuo cultural que
es México, la descripción de lo paradigmático
a través de los símbolos y los iconos, nuestro gusto
por la representación iconográfica para explicar el
mundo y para explicarnos.
“El libro y su contenido nos ponen frente al espejo, y es que
nos cuesta mucho trabajo hacer introspección sin vernos en
el espejo; tiene que ver con esta necesidad de que nos expliquen los
otros más que explicarnos nosotros, y en este recorrido histórico
hace una critica profunda, enorme y estimo que válida, al papel
de la educación y la academia”. |
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