| Ante
el inicio de la temporada de tormentas tropicales y huracanes, que
va de agosto a diciembre, el Grupo de Climatología Aplicada
de la UV ha intensificado sus trabajos de investigación,
medición, análisis y difusión para alertar
a la población y a las embarcaciones, en caso de que estos
fenómenos climatológicos pongan en riesgo su vida
y sus bienes.
Antonio Luna Díaz Peón, uno de los integrantes del
grupo formado en la Facultad de Instrumentación Electrónica
y Ciencias Atmosféricas, explicó que se utilizan instrumentos
como barómetros, barógrafos y otros que sirven para
determinar la temperatura del suelo, la humedad relativa, condiciones
del viento así como su dirección e intensidad. Toda
la información recopilada se lleva a una base de datos para
su procesamiento.
Cuando se presentan sistemas ciclónicos, el grupo trabaja
las 24 horas del día para generar información. Sin
embargo, la vigilancia también se mantiene cuando surgen
inestabilidades atmosféricas, pues se corre el riesgo de
inundaciones. “Con base en nuestra formación académica,
experiencia y herramientas con que contamos, tratamos de dar cada
vez información más precisa”.
“Nuestra idea es establecer investigaciones acerca de la climatología,
muy distinta a la meteorología, la cual es un análisis
que se hace a corto plazo, mientras que en la primera se revisan
las condiciones que prevalecen en los lugares. Hasta la fecha hemos
realizado varios proyectos de investigación, algunos en colaboración
con la Universidad Autónoma Metropolitana y la UNAM, otros
han sido para empresas como Petróleos Mexicanos y la Comisión
Federal de Electricidad”.
En este último caso se hizo un estudio para establecer las
tarifas eléctricas. Para ello, los investigadores analizaron
los parámetros climatológicos como precipitación
pluvial, temperatura, tendencias de temperatura, humedad relativa
y todas las variables atmosféricas que pueden tener. También
se observó la frecuencia de uso de aparatos enfriadores y
calefactores.
De
los huracanes
A propósito de que en agosto comenzó la temporada
pluvial, Antonio Luna explicó las características
de los huracanes, los que inician como una perturbación tropical,
luego se transforman en depresión tropical y los vientos
no rebasan los 65 km/h. Al rebasarlos se convierte en una tormenta
tropical a la que se le asigna un nombre. Finalmente, para ser un
huracán debe registrar vientos sostenidos de por lo menos
119 km/h.
Los huracanes cuentan con cinco categorías: uno, desde los
119 km/h; dos, a partir de los 150 km/h; tres, desde 180 km/h; cuatro,
de 210 km/h en adelante, y la más destructiva, la categoría
cinco, que presenta vientos sostenidos de 250 km/h. Para ejemplificar
el poder de un huracán, Díaz Peón aseguró
que si se pudiera almacenar la energía se podría mantener
eléctricamente a una pequeña ciudad durante un año.
Pero ¿con cuánto tiempo de antelación se puede
alertar a la población de la llegada de un huracán?
El académico recordó que en el huracán más
reciente, Emily, de categoría cuatro, se siguió
puntualmente desde las Antillas Menores y se mantuvo comunicada
a la población. Cuando se registró en el Caribe se
alertó a la Península de Yucatán con dos días
de anticipación. Gracias a las acciones informativas y de
prevención de desastres que se iniciaron a nivel estatal
y federal, nuestro país mereció el reconocimiento
público de la ONU, lo cual significa que vamos por buen camino
en esta materia.
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