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Por
iniciativa de la UV
Sistema Lagunar de Veracruz: quinto sitio Ramsar en el estado
Carolina Cruz |

El
Sistema Lagunario de Veracruz, amenazado por la mancha urbana.
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Veracruz,
Ver., Clorinda de niña era llevada por sus padres a
jugar en los médanos y lagunas que rodeaban el poniente de
la ciudad de Veracruz, de aquél entonces recuerda: “nuestros
juegos consistían en rodar primero por lo médanos
y luego pasar a las lagunas donde recogíamos tunas, otras
frutas, tortugas, pececitos y flores”. Lo cierto es aún
no hace muchos años de eso. Ahora, Clorinda Sarabia Bueno,
catedrática de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
en Veracruz, escogió investigar el “Sistema lagunar
de la ciudad de Veracruz, México”, en el marco de una
propuesta de manejo bajo la visión de proyectación
y gestión ambiental, que le sirvió para obtener el
grado de doctor en ciencias con especialidad en agroecosistemas
tropicales por el Colegio de Postgraduados del campus Veracruz.
¿De
200 a 30 lagunas?
No hay nada escrito sobre cuántas lagunas existían
en Veracruz, pero la historia oral cuenta que eran hace apenas un
siglo más de 200 lagunas. La principal característica
de esas lagunas veracruzanas es que eran “caminantes”,
así como aparecían, desaparecían, una de las
razones por las que en realidad nunca se pudo saber con certeza
su número exacto. |
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Actualmente, según el Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano,
son nada más 30, todas de origen dunal orientadas por la
influencia eólica de norte a sur.
Explica Sarabia: “No eran iguales a todas las lagunas, éstas
se formaban entre las crestas de los médanos y su agua era
suministrada por el manto freático y pluvial; el viento,
al llegar, levantaba la arena de los médanos y brotaban las
lagunas”. Su desaparición está estrechamente
relacionada con el crecimiento demográfico, pues al extenderse
la mancha urbana e irse edificando en la zona se interrumpió
el ciclo del viento y se acabaron los médanos. Otro motivo
fue la contaminación, especialmente la doméstica,
pues los asentamientos humanos por lo general irregulares alrededor
de las lagunas fueron vertiendo sobre ellas diversos tipos de desechos.
Pérdida
gradual de estos humedales
Las lagunas forman parte de los humedales, una amplia variedad de
ecosistemas, entre los que se encuentran también los manglares,
arrecifes, lagunas costeras y turberas; son hábitats interiores,
costeros y marinos que comparten ciertas características,
entre ellas no tener una profundidad mayor a seis metros y contar
con plantas hidrofitas. Generalmente se los identifica como áreas
que se inundan temporalmente, donde la capa freática aflora
en la superficie o en suelos de baja permeabilidad cubiertos por
agua poco profunda.
“Con frecuencia, las causas inmediatas de la pérdida
de humedales son fruto de los efectos combinados de la ignorancia,
la acción de fuerzas económicas y decisiones políticas.
El crecimiento demográfico y la urbanización están
engullendo no sólo al mundo natural, sino también
a la ciudad. Y de esta forma, el ecosistema urbano convive conflictivamente
con su ecosistema vecino, el medio rural. Entre ambos existe una
interfase que se puede denominar periurbana, en la cual no sólo
se produce consumo de materia (suelo), sino además descomposición
o depredación: recursos y paisajes valiosos son desplazados,
destruidos o contaminados por la sobrecarga y el avasallamiento
de la ocupación intensiva del suelo y las actividades urbanas”.
No se trata únicamente de la pérdida en la belleza
del paisaje, este recurso natural, como todo ecosistema, tenía
funciones inherentes: eran captadoras de agua de lluvia, evitaban
las inundaciones al impedir que el agua escurriera hacia el centro
de la ciudad, eran hábitats de aves migratorias, entre ellas
algunas de las aves rapaces más grandes del mundo que llegaban
a Veracruz.
La ingeniera María Luisa Jiménez López, relata
una anécdota muy ilustrativa sobre cómo ha venido
despareciendo la fauna que antes era cobijada por estas lagunas:
“Hace 20 años circulaba por lo que es hoy la avenida
Floresta Norte cuando de repente le dije a mi hermano ‘para,
para, mira ese par de garzas (Garza Americana, hoy en peligro de
extinción), contémplalas bien y grábatelas
en tu memoria porque va a ser la última vez que las veas’,
y así pasó, llegó la mancha urbana y se acabó.
El actual fraccionamiento Floresta, antes de su construcción,
estaba rodeado de pantanos, médanos y acahuales, es por ello
que, en opinión de María Luisa, el lugar se sigue
inundando: “el agua tiene memoria y regresa siempre al mismo
lugar” |
Toda clase de contaminantes ponen en
riesgo este importante ecosistema. |
Ciudad
llena de olores raros, por las lagunas y lagunetas, mosquitos, bichos
y bicharangos
Las lagunas de la ciudad de Veracruz nunca fueron bien apreciadas.
Documentos registran que “el Puerto y la ciudad de Veracruz
ha gozado de una mala fama de insalubridad, malos olores y enfermedades
debido a los humedales que la rodean (Pasquel, 1959 y Cruz, 1998),
entre los que se encuentra el sistema de lagunas que se decían
eran más de doscientas (García, 1998), y que en la
actualidad hay sólo una veintena de ellas, casi todas en
la parte Poniente de la ciudad”.
Pero en los siglos XVII y XVIII, el repudio hacia las lagunas fue
peor, gracias a las diferentes narraciones, recopiladas por Sarabia,
que dejaron los viajeros que estuvieron en la ciudad y puerto de
Veracruz, entre ellos el italiano Giovanni Francisco Carreri y el
alemán Alejandro von Humboldt (Cruz, 1998), se tienen las
siguientes descripciones, donde se reflejan en forma implícita
lagunas interdunales y dunas: “(...) las inmediaciones de
Veracruz eran todavía de una ‘aridez espantosa’
y que estaba rodeada la ciudad de ‘méganos’ lejos
de ser enteramente áridos eran pantanosos en las zonas donde
convergían las aguas de lluvias que se filtraban por los
‘méganos’, consideraban que dichas áreas
como los charcos de las lagunas de La Hormiga, El Espartal, la ciénaga
de Ajova y el Cenegal de La Tembladera, podían ser focos
de infección (...)”
El testimonio de 1864 de la Baronesa Paula Kolinitz, dama de compañía
de Maximiliano y Carlota, describe de esta manera al puerto que
recibía al emperador (Estrada y Zenea, 1994): “…La
Villa Rica de la Veracruz fundada por Cortés, es uno de los
lugares más maléficos y malsanos del mundo. Ocho largos
meses al año reina aquí la fiebre amarilla, disminuyendo
las filas de los pobres europeos, así como las de los mexicanos
nativos del altiplano pero que, por sus negocios, se ven forzados
a pasar algún tiempo en este funesto lugar. Para los veracruzanos
son inocuas las fatales miasmas. Las razones por las cuales el terrible
morbo florece con tanta fuerza deben buscarse en las altísimas
dunas que impiden el libre curso del aire, en las marismas que circundan
toda la ciudad y de las cuales, por la putrefacción de las
plantas, el aire se impregna de mortíferas exhalaciones;
en el agua malsana y en el excesivo calor… Cuanto más
se acercaba uno a la ciudad, más pestilente se hacía
el olor que es característico de la ciudad…”
Sarabia Bueno señala que estos son algunos de los antecedentes
de la poca valoración que en el contexto ambiental han tenido
las lagunas, charcas y áreas inundables que las rodeaban,
a las que se les señalaba como causantes de la insalubridad
que reinaba en ese entonces en el puerto, lo que generó una
animadversión hacia estos cuerpos de agua circundantes a
la ciudad: “Pasquel (1959), describe que sólo a finales
del siglo XX aparece en el ánimo de algunos pobladores el
intento de salvaguardar las lagunas”.
¿Cuantas quedan en realidad?
Aunque existen estudios sobre lagunas interdunarias, la
mayoría son europeos, por ello es que la investigación
efectuada por la doctora Sarabia es actualmente la más completa
sobre estas lagunas en la ciudad de Veracruz, ya que los antecedentes
son pocos y fragmentados.
“En la actualidad, la ciudad de Veracruz ya sólo cuenta
con una veintena de lagunas (humedales) que suman mil 463 hectáreas,
llamadas por los pobladores de diferentes maneras: Lagartos, Tarimoya,
La Colorada, Las Conchas, Dos Caminos, El Encanto (antes conocida
por los habitantes como Chedraui), La Ilusión, Ensueño,
Coyol, Caracol, Del Encierro, Laguna ‘D’, Olmeca (ahora
nombrada Real), Malibrán, Parque Vivero o Miguel Angel de
Quevedo, unidad habitacional de Marina, Del Carmen, Club de Tiro,
Puerto Seco, Río Medio, Villas Geo y otras que las nombra
el municipio con letras del abecedario (A, B y C)”. |
| Pero
la existencia de algunas está amenazada por la demanda de recursos,
agua, energía y suelo, contaminantes en afluentes de agua y
sobreexplotación de los mantos acuíferos, que las siguen
deteriorando y algunas, como Club de Tiro, Río Medio y Caracol,
están en peligro de desaparecer. Tanto Veracruz como Boca del
Río gozaban de estos recursos naturales; lo que es actualmente
el panteón particular, la escuela José Azueta y el Fraccionamiento
Floresta, eran sitios interdunales. Entre las lagunas que se sabe
desparecieron están: El Espartal, La Hormiga, La Ajova y La
Barca y Vergara.
Parte
del problema, la ausencia de marco legal
La pérdida gradual de las lagunas veracruzanas acusa diversos
factores: cambios en el uso del suelo, alta densidad poblacional,
incremento de focos de infección, malos manejos del recurso
hídrico, pero sobre todo poca valorización de las
lagunas y falta de planes de manejo.
Pero como todas las lagunas son de origen eólico, no cumplen
con las características hidráulicas e hidrológicas
necesarias para considerarlas como un bien nacional de jurisdicción
federal para que las administre la Comisión Nacional del
Agua, instancia que sólo considera las lagunas con flujo
permanente de agua que llegan al mar. En opinión de la experta
en el sistema lagunar de la ciudad de Veracruz, hace falta un marco
jurídico para este tipo de sistemas.
Al concluir su investigación, Sarabia Bueno hacia las siguientes
sugerencias: que el Cabildo decretara como un Área Natural
Protegida el sistema lagunar de la ciudad de Veracruz (SLCV); varios
de los sitios pueden ser propuestos como sitios Ramsar; que se hagan
estudios económicos tanto de la conservación y/o restauración
de las lagunas y se gestionen los recursos, y hacer un estudio económico
de la implementación del plan de manejo del SLCV.
Los
frutos del trabajo
En la sesión ordinaria de Cabildo del Ayuntamiento de Veracruz,
celebrada el 18 de mayo de 2004, se tomó el acuerdo 173,
que especifica que el mantenimiento la limpieza y desazolve de las
lagunas estará a cargo del Sistema de Agua y Saneamiento
Metropolitano, y la protección y resguardo a cargo del popio
Ayuntamiento a través del departamento de Ecología
que, en su plan de trabajo para la presente administración,
ha incluido a las lagunas como un punto importante a desarrollar.
Apenas el pasado miércoles 2 de febrero, la Organización
Mundial de Protección y Humedales Ramsar, declaró
al Sistema Lagunar de la ciudad de Veracruz el quinto sitio Ramsar
aprobado en el Estado de Veracruz y el número mil 450 a nivel
mundial.
La Universidad Veracruzana, institución que, mediante la
doctora Clorinda Sarabia Bueno, inició los trámites
para tal designación, será la encargada, por medio
de un equipo de investigadores dirigidos por ella, de continuar
las labores de monitoreo de contaminantes y aguas domésticas,
a fin de llevar un seguimiento de su estado y sugerir las acciones
a seguir. Con esta denominación, la investigadora espera
que se aprueben planes de manejo y conservación municipal,
estatal y federal para el sistema lagunar.
Los anteriores cuatro sitios designados como Ramsar en Veracruz
que, junto con el de Veracruz suman 329 mil 583 hectáreas,
son el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, con 52 mil
238 hectáreas; Manglares y Humedales de la Laguna de Sontecomapan,
con ocho mil 921 hectáreas; Sistema Lagunar de Alvarado,
con 267 mil 10 hectáreas, y La Mancha y El Llano con mil
414 hectáreas.
El manejo de gestión y proyectación ambiental que
propone la académica se refiere a un proceso de construcción,
modelación, intervención, vivencias, compromiso e
interacción aunado con la praxis (clave de un conocimiento
profundo y crítico) con un enfoque proactivo (gestión
ambiental), con la participación de los actores de este sistema
lagunar, para la transformación o cambio benéfico
para ellos y el Sistema Lagunar de la Ciudad de Veracruz.
A través de ello se conjuga la gestión e intervención
de los diversos actores involucrados: social, gubernamental y privado,
bajo un enfoque de proyectación orientado a la solución
de problemas concretos de la vida cotidiana que posibiliten conjuntar
valores ecológicos, económicos y culturales en una
marco de desarrollo integral.
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Sistema
de Lagunas Interdunarias
de la Ciudad de Veracruz
En la periferia y el interior de la ciudad de Veracruz, 18
lagunas interdunarias conforman el sitio, siendo la más extensa
la laguna Olmeca con 60 hectáreas.
Son lagunas someras de agua dulce, singulares desde el punto de vista
geomorfológico, que se establecen debido al afloramiento del
manto freático y las lluvias que lo recargan.
La vegetación acuática está dominada por Cyperus
articulatus, Phyla nodiflora, Typha latifolia y Pontederia
sagittata.
Entre las aves se cuenta el pato zambullidor o achichilique común
(Aechmophorus occidentales), la garza nevada (Egretta thula),
la focha americana (Fulica americana); el pijije ala blanca
(Dendrocygna autumnales) y la cigüeña americana
(Mycteria americana).
Las mayores amenazas para las lagunas son los rellenos y el drenaje
para ganar terrenos para la urbanización, por lo cual muchas
han desaparecido históricamente. Esto ha disminuido los servicios
de control de inundaciones que las lagunas le prestan a la ciudad.
La baja calidad de agua es también un tema de preocupación.
Se han construido senderos a lo largo de las orillas y se ha avanzado
en trabajos de restauración, dragando sedimentos de algunas
lagunas.
¿Qué es un humedal?
Hay varias definiciones de lo
que es un humedal, pero la más aceptada y adecuada para la
gestión de humedales y para hacer la diferenciación
de los sistemas acuáticos, es la que proporcionó el
Servicio de Pesca y Vida Silvestre
de Estados Unidos:
“Son tierras de transición entre los sistemas acuáticos
y terrestres donde la capa freática está habitualmente
al mismo nivel o cerca de la superficie, o bien el terreno está
cubierto por aguas poco profundas.
Las plantas que viven en ellos son hidrofitas que requieren de la
inundación para cumplir su ciclo
de vida”.
Características de los humedales
Los humedales deben tener uno o más de los siguientes
atributos:
a) Al menos periódicamente, el terreno ha de mantener predominantemente
una vegetación de hidrofitas, es decir, plantas que requieren
agua en parte de su ciclo.
b) El sustrato debe ser fundamentalmente un suelo hidromorfo no drenado,
es decir que su formación y características están
determinadas por condiciones de saturación de agua temporal
o permanentemente.
c) La presencia de una lámina de agua poco profunda o de agua
subterránea próxima a la superficie del terreno, ya
sea temporal o permanentemente (Mitsch y Gosselink, 2000).
Por lo tanto bajo el término de humedales se incluyen las lagunas
y cuerpos de agua dulce someros así como los diversos tipos
de pantanos, ciénegas, manglares y otros.
Servicios ambientales
En la zona
costera, los principales servicios ambientales los proporcionan, aparte
de playas, dunas, mares, costas y bosques, los humedales: manglares,
ciénegas, pantanos y lagunas interdunales.
Entre los servicios ambientales que proporcionan están el control
de inundaciones, transporte, actividades acuáticas recreativas,
hábitat de aves y vida silvestre, fertilización del
suelo, incremento en el valor de propiedad y otros valores de tipo
cultural, ético, anímico y estético.
Además, otros beneficios como presencia de áreas naturales,
valor económico agregado al suelo y valor escénico al
paisaje.
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