LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA DE HOY

   ORIGEN Y ANTECEDENTES

En los años anteriores a 1940, las luchas ideológicas en México afectaron a la educación en todos sus niveles. Los radicalismos generaron conmociones profundas, y el quehacer universitario -en particular- fue protagonista de esa etapa agitada. Al final de la misma, el resultado se concretó en la autonomía universitaria y la consiguiente libertad de cátedra. Los inicios de la década de los cuarenta coincidieron con el segundo sexenio de estabilidad política plena en México; el panorama educativo nacional respondía a ese contexto y los espacios existentes tenían ya las ventajas de la autonomía y de la libertad de cátedra.

También en los cuarenta, la sociedad veracruzana se propuso establecer formalmente su primera institución universitaria. Antes de ello, por diversas circunstancias, la educación superior en Veracruz no se había impartido más que de manera limitada y parcial, a pesar de las diferentes iniciativas legislativas y otros intentos al respecto.(25)

La Universidad Veracruzana inició sus actividades en 1944, cuando se tuvo la visión para establecer una Institución de educación superior a partir de necesidades concretas. El propósito original fue reunir y coordinar las actividades de un grupo de escuelas dispersas de educación media superior, así como de otros establecimientos afines.

La Universidad Veracruzana surgió entonces como una Institución que recogió los antecedentes de la educación superior en el estado de Veracruz, haciéndose cargo de las escuelas oficiales artísticas, profesionales, especiales y de estudios superiores de la entidad. Algunos de esos establecimientos se fundaron en el siglo XIX, entre ellos la Escuela de Derecho, los colegios preparatorios de Xalapa, y Orizaba, el Ilustre Instituto Veracruzano y el Colegio Preparatorio de Artes y Oficios de Córdoba. Otros, creados en las primeras décadas del siglo XX, se encontraban a cargo del entonces llamado Departamento Universitario, integrado en 1917 como una dependencia de la antigua Secretaría de Educación del Estado. La actividad de todos ellos fue incluida en el primer Estatuto Orgánico de la Universidad Veracruzana. La Universidad también tomó a su cargo las bibliotecas públicas, museos y otros establecimientos oficiales análogos.

El primer Estatuto Orgánico de la Universidad Veracruzana fue expedido por el Gobierno del Estado el 28 de agosto de 1944. Los elementos constitutivos y las bases legales señalaron a la nueva Universidad como una Institución pública con personalidad jurídica y autónoma en cuanto a su régimen interior. Sus fines se definieron así:

  1. ) impartir enseñanza universitaria, normar y reglamentar su ejercicio, y expedir títulos y diplomas;
  2. ) establecer la investigación científica y artística en beneficio de las clases laborales y de la comunidad en general, así como la cooperación con la investigación particular y oficial correspondientes, y
  3. ) fomentar la cultura en general.(26)

La Universidad Veracruzana se inauguró el 11 de septiembre de 1944; inició sus labores retomando las actividades de las escuelas secundarias y de bachilleres existentes en el estado y de las escuelas de enfermeras y parteras de Orizaba, Xalapa y Veracruz. Se crearon inmediatamente las facultades Jurídica y de Bellas Artes, el Departamento de Arqueología, la Escuela Superior de Música y la Radiodifusora de la Universidad, XEXB.

La Facultad Jurídica retomó las labores de la Escuela de Leyes del Estado creada en 1843 y restablecida como Escuela de Derecho en 1919. La Facultad de Bellas Artes ofrecía estudios de música, danza y declamación, al continuar los trabajos del Conservatorio Libre de Música y Danza que funcionaba desde 1936.

No se puede decir que la Universidad naciente se beneficiara plenamente del clima nacional de la época, pues el altiplano concentraba la vida económica y social del país y la ciudad de México era el escenario de los grandes momentos nacionales. El desarrollo de las labores universitarias en provincia requería, por lo tanto, de un esfuerzo apreciable.

La Universidad Veracruzana nació desconcentrada. En cada una de las etapas de su desarrollo, los logros institucionales están innegablemente ligados a la vida económica, social y política de la entidad; hechos que gravitan en la evolución de nuestra Casa de Estudios y le imprimen sus características estructurales y de funcionamiento, así como las relacionadas con su crecimiento a lo largo de la geografía veracruzana.

Entre los años 1944 y 1968 las escuelas secundarias y de bachilleres representaron el mayor número de establecimientos educativos y absorbieron su atención. En 1945 la Institución contaba con 5 798 alumnos y 42 establecimientos. La etapa de arranque fue inevitablemente modesta, debido a las limitaciones materiales, falta de equipo, carencia de una infraestructura académica y de una plantilla docente profesional y sólida.

En los años cincuenta inició una etapa de conformación institucional, de crecimiento y desconcentración, pues se fundaron facultades e impartieron carreras nuevas no sólo en Xalapa, sino en ciudades como Veracruz, Orizaba y Poza Rica, además de nuevas escuelas de bachillerato; etapa que se extendió hasta 1968, cuando se decretó separar las enseñanzas media y media superior de la Universidad Veracruzana.

La década de los setenta se caracterizó por el crecimiento y expansión de la Institución, como ocurrió con otras IES del país. Se consolidó la regionalización universitaria, se definieron sus cinco zonas de influencia y se crearon 19 facultades y los primeros programas de posgrado, impartidos en los institutos de investigación. Los planes y programas de estudio de una gran parte de las licenciaturas se modificaron con la creación de la Escuela de Iniciación Universitaria en 1971, que permaneció hasta 1991 con su ciclo propedéutico.

Por otra parte, las actividades de investigación se impulsaron al crearse 13 entidades nuevas y el Hospital de Ginecología, y se alentó la difusión artística al incorporarse doce de los grupos que dan renombre a la Institución. Paralelamente se formaron otras dependencias administrativas y aparecieron los sindicatos y asociaciones de académicos y de empleados. Puede considerarse que este ciclo finalizó en 1980.

En 1981 inició otra etapa que concluiría diez años después; en ella disminuyeron la expansión y crecimiento de las entidades académicas, a pesar de lo cual iniciaron actividades un instituto y los cursos de una licenciatura, siete especialidades y tres maestrías. Se aprobaron nuevos planes y programas de estudio en coincidencia con la desaparición formal del ciclo de iniciación universitaria; se crearon once dependencias de carácter académico-administrativo, y se realizaron o concluyeron diversas obras para dotar de infraestructura a dependencias que operaban en instalaciones ajenas a la Universidad; con ello se benefició a centros e institutos de investigación, centros de idiomas y bibliotecas regionales.

LAS FORTALEZAS DE 50 AÑOS DE DESARROLLO

A poco más de medio siglo de trabajo institucional, se tiene ya un patrimonio histórico. Lo que nació como un pequeño conjunto de escuelas y facultades es hoy una Institución grande y compleja, con presencia en cinco regiones universitarias y en 14 localidades ubicadas a lo largo del territorio veracruzano. Pocas universidades en el país experimentan un desarrollo geográfico tan acelerado.

Los ejes de fortaleza que la Universidad Veracruzana consolidó en el desempeño de sus funciones mantienen una tradición preponderantemente humanista. La Institución diversificó sus opciones de formación profesional y fortaleció las infraestructuras física y académica en sus cinco regiones; logró consolidar una labor prestigiada en el terreno de la creación artística, literaria y de difusión cultural, y cuenta con un cuerpo académico cuyo esfuerzo propició la construcción de las fortalezas institucionales. Durante los últimos quince años inició el establecimiento de las bases académicas y de la infraestructura necesarias para impulsar y consolidar las actividades de investigación científica y tecnológica.

A continuación se describen las fortalezas construidas durante más de 50 años de evolución, y se señalan las razones para reconocerlas como tales, así como el potencial que representan para el desarrollo de la Universidad.

La tradición humanista

Fiel al tiempo en que se creó y animada por su espíritu de justicia social, la Universidad Veracruzana asumió desde un principio el deber de ofrecer y hacer partícipes a todos los sectores sociales de los beneficios de la educación y la cultura nacional y universal. Las artes (música, teatro, danza, literatura, artes plásticas) y las disciplinas humanísticas y sociales (filosofía, linguística, antropología, derecho) son parte de la identidad institucional. La dimensión humanista de nuestra Casa de Estudios definió la naturaleza de su contribución social, lo cual le otorga un lugar destacado en el plano nacional y aun en el internacional.

Desconcentración geográfica

La desconcentración de la Universidad Veracruzana constituye un factor excelente de desarrollo y vinculación a la sociedad; su asentamiento en las regiones económicas principales de la entidad, le otorga una posición privilegiada para responder directamente a las necesidades y problemas del desarrollo regional. Debido a su localización geográfica, puede generar políticas de desarrollo diferenciado para la docencia, la investigación y los servicios universitarios.

Tamaño

A pesar de su crecimiento acelerado, la Universidad Veracruzana no se ha constituido como mega-universidad; ocupa el cuarto lugar en población entre las universidades de provincia. Es una Institución mediana, cuyo impacto poblacional disminuye cuando su alumnado se distribuye en cinco campus o regiones, por lo que puede lograr -al menos- cuatro situaciones deseables: una interacción enriquecedora e intensa entre los miembros de la comunidad universitaria y la creación de masas críticas en diversos ámbitos de la investigación y de la docencia; el aprovechamiento de las economías de escala en el uso de los recursos internos, con su consecuente reducción de costos económicos y sociales; la capacidad para reorganizar el quehacer académico y los recursos de la Institución en torno de nuevas áreas del conocimiento, como consecuencia de los cambios científicos, tecnológicos y sociales, y la posibilidad de ampliar de manera pertinente la oferta educativa en algunas de sus regiones.

Diversificación académica

La Universidad Veracruzana ha experimentado cambios importantes durante su evolución, mismos que se manifiestan principalmente en la diversificación de las áreas del conocimiento estudiadas; en el número de áreas de formación y de carreras que ofrece, y en la cantidad y calidad de los programas de investigación, difusión cultural y extensión universitaria.

La gama de programas impartidos por la Universidad Veracruzana la ubican como una de las cinco universidades públicas de provincia con mayor diversificación en cuanto a oferta educativa. La Institución cuenta con 55 000 estudiantes, según la matrícula del periodo 1995-1996. La cobertura institucional abarca las áreas académicas de Humanidades, Técnica, Económico-Administrativa, Ciencias de la Salud, Biológico-Agropecuaria y de Artes. La oferta educativa a nivel licenciatura por Área Académica, es de 16 carreras en el Área Técnica, once en Humanidades, siete en Ciencias de la Salud; diez en las Económico-Administrativa, cinco en Artes y cuatro en el área Biológico-Agropecuaria.

Por regiones, en Xalapa se ofrece el mayor número de carreras, con 41 opciones; en Veracruz 20; Poza Rica-Tuxpan 16; Orizaba-Córdoba 14, y Coatzacoalcos-Minatitlán diez carreras universitarias. Se ofrecen estudios de técnico de nivel medio (post-secundaria), técnico especializado de nivel medio (post-bachillerato), licenciatura, especialización, maestría y doctorado.

La Universidad Veracruzana ofrece en sus cinco regiones un total de 203 programas académicos relacionados con la docencia a niveles de licenciatura y posgrado; de ellos 116 corresponden a las 53 opciones a nivel de licenciatura; siete se relacionan con cuatro carreras técnicas, y 80 programas académicos con 70 opciones a nivel de posgrado. Se suman, además, los programas de las dependencias dedicadas a la investigación y a la difusión cultural, así como los desarrollados por seis centros regionales de Idiomas, dos centros de Iniciación Musical, seis Talleres Libres de Arte y la Escuela para Estudiantes Extranjeros. En la Institución trabajan en lo administrativo y directivo 3 972 personas, y de sus 4 733 académicos 44 por ciento es de tiempo completo, 6.2 por ciento de medio tiempo y 49.8 por ciento es personal contratado por horas.(27). La infraestructura bibliotecaria se integra por 60 locales: uno central, cuatro regionales, 37 departamentales, 17 especializados y una hemeroteca.

Enseñanza abierta

Durante 15 años de labor la Institución desarrolló un sistema de enseñanza que cumple con el objetivo de ofrecer oportunidades de educación superior a quienes -por razones de tipo laboral, geográfico o de otra índole- no pueden estudiar en el sistema escolarizado. En 1995-1996, se atendió con este sistema a 6 295 alumnos, cerca de 14.6 por ciento de la matrícula total de licenciatura. Este sistema es una base para que la Institución amplíe y reorganice su oferta educativa y atienda la demanda de estudios de educación superior bajo modalidades nuevas y modelos educativos modernos basados en el auto-aprendizaje.

El posgrado universitario

Uno de los ejes más importantes de la vida académica de la Universidad es el de los estudios de posgrado; en ellos se favorece tanto la formación especializada de recursos humanos de alto nivel como las habilidades de investigación. Es en este nivel de formación en el cual se incrementa la capacidad para el desarrollo científico, tecnológico y humanista, como respuesta a las necesidades actuales y futuras de la sociedad.

En los años recientes la Universidad Veracruzana desarrolló una infraestructura significativa en materia de estudios de posgrado. Como antecedentes, dos años antes de su fundación se inauguraron los cursos del doctorado Jurídico y en 1966 se ofreció una maestría para estudiantes extranjeros. No obstante, se reconoce formalmente que el primer programa de posgrado fue la maestría en Desarrollo Regional, que inició en 1972. Un par de años después la Institución contaba con cuatro programas; actualmente se tienen 70. Los esfuerzos recientes llevaron a nuestra Casa de Estudios a cuadruplicar -en los últimos cuatro años- el número de programas de posgrado.(28)

Hoy se cuenta con 34 especialidades, 30 maestrías y seis doctorados, pero debido a que algunos de ellos se ofrecen en dos o más regiones universitarias, la oferta se amplió a 80 oportunidades de formación. La distribución de los posgrados por área académica es de 16 en la Técnica (diez especialidades, cinco maestrías y un doctorado); 17 en Ciencias de la Salud (seis especialidades, diez maestrías y un doctorado); diez en la Económico-Administrativa (seis especialidades, tres maestrías y un doctorado); 14 en Humanidades (cuatro especialidades, ocho maestrías y dos doctorados), y 13 en la Biológico-Agropecuaria (ocho especialidades, cuatro maestrías y un doctorado).

La distribución regional de los posgrados dentro de la Institución es de 44 programas en Xalapa; 19 en Veracruz; diez en Orizaba-Córdoba; tres en Coatzacoalcos-Minatitlán, y cuatro en Poza Rica-Tuxpan. Desde 1994 se ofrecen, en colaboración con universidades nacionales y extranjeras, diez maestrías y nueve doctorados como programas de extensión.

Recursos e infraestructura para el desarrollo de la investigación

En la Institución laboran 458 investigadores -40 pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores-, así como 108 técnicos académicos, quienes apoyan las labores de investigación realizadas en un total de 19 institutos, dos centros de investigación y un museo; en su mayoría, estas dependencias tienen infraestructura propia y otras están en vías de consolidación.

En la Universidad se hace investigación en todas las áreas del conocimiento: el área Académica de Ciencias de la Salud cuenta con ocho entidades; Humanidades con seis; la Económico-Administrativa con tres; la Biológico-Agropecuaria con dos institutos y un centro, y las áreas Técnica y de Artes con uno. Los recursos humanos y materiales son la base para consolidar e impulsar la investigación humanística, artística, científica y tecnológica de calidad. El avance de la investigación de pertinencia social y alto nivel es un punto medular para el desarrollo institucional, el tránsito hacia la interacción multi e interdisciplinaria y la revalorización del papel de las ciencias sociales y las disciplinas humanísticas, con el fin de dar sentido humano y social a las ciencias básicas y a la tecnología.

Inició también el reconocimiento a las labores de investigación realizadas por los docentes de distintas facultades, en atención a la nueva Ley Orgánica, que asigna a todas las entidades académicas las funciones sustantivas de la Institución; esto abre espacios académicos nuevos para integrar dichas funciones en áreas del conocimiento afines.

Labor editorial

La Universidad Veracruzana inició en 1948 su labor editorial, una de las actividades más antiguas y relevantes, la cual es un espacio privilegiado para divulgar el trabajo de docentes, investigadores, artistas y alumnos. La Institución tiene una serie de colecciones y textos en las áreas de literatura, historia, antropología, arte, ciencia y tecnología. Como parte de ella, La palabra y el hombre es una colección prestigiada, con más de 140 números publicados durante sus 38 años de existencia, con la participación de personalidades asociadas a los movimientos más avanzados del pensamiento humanista latinoamericano. Por su parte, La ciencia y el hombre -de aparición reciente- cuenta con 24 números y tiene como propósito divulgar el conocimiento científico y tecnológico.

Las artes y actividades de Difusión Cultural

La Institución, preocupada desde su fundación por difundir la cultura en una comunidad rica en tradiciones, asumió el compromiso de conservar, crear y transmitir la cultura con el más alto nivel de calidad académica, en beneficio de la sociedad. Para cumplir con ese propósito, consolidó una infraestructura importante destinada al desarrollo de las artes y la difusión cultural.

La Universidad Veracruzana mantiene un prestigio en el terreno de la formación académica de artistas, ya que entre sus académicos y egresados están personalidades del escenario nacional. Nuestra Casa de Estudios cuenta con un centro de enseñanza que integra a las facultades de Teatro, Danza, Música y Artes Plásticas; el ambiente multidisciplinario, los recursos humanos y la infraestructura académica actual posibilitan y enriquecen la interacción de profesionales de las diferentes disciplinas artísticas.

La actividad de los grupos artísticos de la Universidad Veracruzana es también de nivel alto, pues su presencia y reconocimiento rebasan los límites nacionales. Se consolidaron 14 grupos artísticos con una tradición de excelencia en los géneros de la música clásica, folklórica y popular, así como en el teatro, danza y canto. La Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Coro de la Universidad Veracruzana, la Compañía de Teatro actualmente denominada Organización Teatral de la UV, el Ballet Folklórico, la Orquesta de Música Popular y el Tlen-Huicani, entre otros grupos, son ejemplos de las actividades artística y cultural que trascienden las fronteras nacionales con logros que dan solidez y prestigio a la Institución.

LAS DEBILIDADES DE LA EVOLUCIÓN

A diferencia de algunas universidades mexicanas fundadas durante los últimos 25 años, la Universidad Veracruzana fue creada sin un modelo predefinido, pues su establecimiento obedeció básicamente al deseo de cristalizar el ideal de la educación superior en el estado de Veracruz: integrar y desarrollar los esfuerzos que desde el Siglo XIX y hasta 1944, se realizaron en materia de enseñanzas técnica, secundaria, profesional y de altos estudios; fines a los cuales se agregaron los de realizar investigación social y difundir la cultura.

Con dichos antecedentes y de acuerdo con los lineamientos trazados en la época por la UNAM, el Estatuto Orgánico de 1944 estableció una organización académica estructurada por escuelas y facultades. Además, se definió que el fomento a la cultura lo realizarían -entre otras dependencias- diversos departamentos, bibliotecas y museos. La Institución recibió, de entrada, un conjunto de bienes muebles e inmuebles que en su gran mayoría se ocupaban como espacios educativos desde años Atrás; entidades que quedaron bajo la administración y organización académica de la Universidad.

En cuanto a las formas de gobierno, se definió al Consejo Universitario como órgano máximo, y como autoridades al Rector, a los directores de facultades y a las juntas académicas; el nombramiento del Rector se estableció como atribución del Gobernador del Estado. Con personalidad jurídica propia, la Universidad quedó en completa libertad para asumir su dirección y gobierno, y para definir e integrar sus organismos académicos y dependencias administrativas.

Todo lo anterior imprimió a la Institución -desde su origen- características estructurales y de funcionamiento propias. La Universidad se organizó alrededor de un conjunto de centros de enseñanza y de servicio que ya existían en el territorio veracruzano, y la estructura de organización académica adoptada para responder a tales circunstancias conserva, desde entonces, los rasgos esenciales de una organización basada en escuelas, facultades y una administración central. Sobre esta base se crearon progresivamente más entidades académicas que abordaron nuevas áreas del conocimiento, así como otras dependencias, algunas de las cuales separaron incluso las funciones docentes de las de investigación.

La Universidad Veracruzana es producto de su tiempo: sus actividades, propósitos y la evolución de su estructura organizacional están relacionados estrechamente con las circunstancias de cuyo contexto inmediato derivaron sus particularidades. La falta de autonomía plena se señaló como uno de sus problemas estructurales en el Reporte de evaluación externa de la función administrativa realizado en 1993, ya que afectaba el quehacer universitario en diversos modos.(29). Durante sus diferentes etapas de crecimiento, las políticas de desarrollo institucional mostraron diversos énfasis y orientaciones, pero se apegaron siempre a su base original; la Universidad creció y adaptó sus formas de organización académica y administrativa coyunturalmente, hasta adquirir el perfil que hoy la caracteriza.

El molde al que se ajustó nuestra Casa de Estudios es precisamente el origen de muchos de sus problemas actuales, y el crecimiento desarticulado en cuanto a sus funciones produjo un desenvolvimiento institucional en ocasiones adaptativo y en otras reactivo. Esta situación generó un conjunto de debilidades que podría dificultar el desarrollo de la Universidad, entre las cuales es posible identificar cuatro

Estructura orgánica compleja

Los procesos de consulta a la comunidad -de 1988 a la fecha- así como los trabajos recientes de evaluación institucional -75 externos y 189 autoevaluaciones-(30) demostraron claramente la necesidad de un cambio estructural verdadero a fin de resolver deficiencias acumuladas, muchas de las cuales se relacionan con una organización administrativa y académica que debe readecuarse, pues la complejidad orgánica de la Universidad Veracruzana es una de sus mayores debilidades.

El crecimiento alcanzado por nuestra Casa de Estudios durante las últimas décadas se manifestó en la ampliación y diversificación de sus programas académicos y de las áreas del conocimiento abordadas; el crecimiento sin planeación organizacional se refleja en las modificaciones realizadas -de manera constante- a los esquemas de organización institucional, y en la necesidad de contar con más y mejores recursos humanos, técnicos y financieros.

La superposición de estructuras académico-administrativas es producto de la ausencia de una definición explícita de objetivos y estrategias de largo alcance, así como arraigo a esquemas anteriores; situación que generó confusión frecuente en la aplicación de las líneas de autoridad y dependencia, y obstaculizó la integración de los esfuerzos institucionales. Los efectos de esta estructura compleja se manifiestan en problemáticas que afectan a los ámbitos académico, administrativo y normativo, lo cual fue notable a partir de los procesos de consulta, autoevaluación y evaluación externa.

Desde 1993 se señaló la persistencia de problemas de duplicidad de funciones o de servicios proporcionados a través de diversas instancias; situación que afecta negativamente los tiempos y los costos de operación. Durante los últimos seis años -paralelamente a la supresión de algunas dependencias- se crearon áreas administrativas o académicas, y las modificaciones a la normatividad orgánica incorporaron cambios importantes en la estructura universitaria. Pese a lo anterior, subsisten puestos directivos -direcciones generales, direcciones y coordinaciones- cuya ubicación y funcionalidad no están sustentadas razonablemente, lo que provoca dificultades para definir líneas de autoridad y de comunicación.(31)

En cuanto a la organización administrativa,(32) las consecuencias manifiestas a través de los años y señaladas en 1993 son la complicación y el deterioro de los sistemas administrativos y de los procedimientos, ante la indefinición de funciones, estructura y líneas de autoridad en determinados niveles; la desvinculación entre academia y administración; la organización académica inadecuada; la sobreposición de estructuras académico-administrativas;(33) la carencia o inadecuación de mecanismos institucionales para supervisar y autorregular la función académica, y una normatividad compleja e insuficiente, que pierde actualidad ante los cambios administrativos frecuentes.

En relación con la organización académica,(34)los problemas derivados de la estructura concebida a partir de 1974 -que subsisten pese a las modificaciones legislativas de 1983 y las más recientes legislaciones de 1991 y de 1993-, afectaron a la articulación de las funciones sustantivas de las entidades, la organización del apoyo administrativo-académico y las líneas de autoridad y, por ende, la concepción misma del quehacer académico y las relaciones laborales.

El proceso no está terminado; a pesar de estos ajustes subsisten problemas relacionados con los esfuerzos de reorganización concebidos y emprendidos principalmente en dos niveles: en lo jurídico se legisló a fin de que lo administrativo quede supeditado a lo académico; en lo administrativo, con el fin de reducir el aparato administrativo y sus gastos para reorientar mayores recursos hacia el desarrollo académico.(35) Por lo que hace a lo académico y a lo laboral, las evaluaciones internas y externas reconocen la persistencia de algunas dificultades para reorganizar plenamente las estructuras académicas de la Institución.

Fragmentación del quehacer universitario

Una segunda debilidad institucional se relaciona con la necesidad de articulación académica y de colaboración e intercambio entre regiones. El crecimiento que la Universidad Veracruzana tuvo para atender la demanda educativa durante las últimas décadas generó también disfuncionalidades en muchos elementos de su estructura académica; en el incremento del número y tamaño de las dependencias no siempre existió una transformación adecuada de sus estructuras y formas de organización.

El tamaño y la complejidad crecientes de la Institución contribuyeron a fragmentar el quehacer universitario; el aislamiento relativo de los espacios académicos, la ausencia de una comunicación adecuada y la dispersión regional de la Universidad generaron un conjunto de problemas de órdenes académico y administrativo.

Respecto de la desarticulación académica, la integración y comunicación inadecuadas entre las diferentes dependencias contribuyeron a que sus problemas -tanto de carácter académico como administrativo o financiero- tiendan a verse también como fragmentados y dispersos. De esta forma se favorecen las redundancias de recursos y se dificultan las soluciones integrales bajo acciones coherentes y eficaces, y el quehacer académico no se desarrolla al máximo, pues no recibe la retroalimentación que proporcionan la interdisciplina y la integración de funciones y tareas. Como lo señala el Reporte de evaluación externa de la función administrativa, la definición de un modelo académico tiene implicaciones serias, como es el desarrollo inadecuado de las funciones sustantivas, la desarticulación docencia-investigación y la falta de programas multi e interdisciplinarios.(36)

Por otra parte, la multiplicación de centros de estudio a lo largo de la geografía veracruzana requirió de ampliar los equipos de trabajo en cada región; proceso en el cual se percibe falta de colaboración interregional, con desventajas como la ausencia de nexos bien establecidos, de intercambio académico sólido entre regiones y de una comunicación adecuada. La dispersión de esfuerzos, intereses y recursos no permitió desarrollar una oferta educativa más acorde con las necesidades regionales, los recursos naturales potenciales y las nuevas áreas del conocimiento derivadas del avance científico y tecnológico. En general, la Institución continúa sujeta a las pautas marcadas por una manera tradicional para formar recursos humanos profesionales.

En una Institución grande y compleja, el aislamiento de las actividades y el quehacer académico tienden a provocar -entre otros resultados- la desvalorización no sólo del trabajo académico, también del administrativo. El esfuerzo individual no se percibe como parte integral del trabajo institucional con rumbo definido, por lo que el sentido de pertenencia se erosiona y trae consigo el desinterés o la falta de cooperación plena.

Restricciones laborales y recursos humanos

El trabajo universitario requiere de personas capacitadas para desempeñar los diferentes puestos y actividades de la academia, la administración, la gestión y el mantenimiento de las instalaciones físicas de nuestra Casa de Estudios. No obstante, en la Institución existen al menos dos obstáculos relacionados con los propósitos del desarrollo de un trabajo más eficiente y comprometido, y con la consolidación de una política definida de largo alcance para formar y capacitar recursos humanos.

Tanto las autoevaluaciones por entidades como los reportes de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), muestran que se han generado -de manera creciente- mecanismos que obstaculizan el trabajo eficiente y comprometido con la Institución; 33 por ciento de las facultades y 74 por ciento de los reportes de evaluación externa observaron esta problemática. Algunos excesos señalados al personal manual y de servicios son ausentismo, falta de capacitación, mal desempeño o desviaciones a las funciones planteadas originalmente, imposibilidad de introducir medios para hacer eficiente el trabajo, rotación excesiva, intervención de algunos representantes sindicales en decisiones estrictamente académicas, promoción del trabajo redundante y falta de rigor o ausencia absoluta de sanciones. Para algunos miembros del personal académico se señalan inasistencia, impuntualidad, uso excesivo de permisos y violación a las reglas de ingreso, entre otros.(37)

Con relación al personal administrativo y académico-administrativo de confianza, así como los directores, jefes de departamento y otros mandos medios, los reportes de los CIEES dan cuenta de desequilibrios y problemas como la contratación de personal de confianza ante la ineficiencia del personal técnico y manual;(38) el carácter de las organizaciones de personal de confianza, cercano a lo sindical, y la indefinición normativa de sus funciones, como producto de la falta de políticas adecuadas de administración, formación, capacitación y profesionalización de los recursos humanos.

Lo anterior constituye una barrera para transformar a la Universidad Veracruzana, que se hace más difícil ante la ausencia de esquemas de negociación diferenciada con los sindicatos; el riesgo de pérdida de los valores universitarios; la ausencia de profesionalización progresiva de los recursos humanos con el deterioro salarial consecuente, y la falta de procesos académicos innovadores y de alta calidad. Estos problemas afectan hoy la formación de nuevos perfiles para el liderazgo tanto académico, como de gestión y gobierno universitarios.

Vinculación del quehacer universitario al entorno social

Existe indefinición de la pertinencia y valor social del quehacer universitario, en cuanto a las contribuciones que la Universidad Veracruzana puede hacer de manera directa para el logro de objetivos regionales y nacionales de desarrollo social y económico. En este ámbito, la Institución tiene ante sí uno de sus retos más complejos.

Las evaluaciones antes mencionadas y el diagnóstico -basado en los informes de encuesta sobre actividades de vinculación desarrolladas por institutos y facultades de la Universidad Veracruzana- muestran una actividad dirigida principalmente hacia el sector social en modalidades como el trabajo de estudiantes y maestros en servicios a la comunidad, instituciones y organizaciones sociales; la celebración de eventos de difusión cultural y de extensión universitaria, y actividades de educación continua. No obstante, las relaciones establecidas con el sector productivo son escasas y la vinculación relacionada con la investigación y con el desarrollo tecnológico es incipiente.

Al respecto, hasta 1994 destacó la falta de una política de estímulos a la participación de los académicos en dichas acciones,(39) sin que la Institución estableciera formalmente una estrategia de vinculación definida al entorno o una directriz institucional. La firma de convenios ha sido la forma más utilizada para lograr la vinculación y el intercambio con otras instituciones o sectores sociales; sin embargo, algunos convenios no tienen los resultados esperados o responden a la vinculación académica únicamente.(40)

La Institución no ha desarrollado mecanismos o estructuras de organización que propicien la participación de los distintos grupos sociales en la planeación de las funciones universitarias sustantivas, ya que no existen mecanismos para incorporar la opinión de los diversos agentes representativos de los sectores social, productivo y de servicios, ni existe -como en el caso de otras universidades- la integración de instancias representativas de la vinculación de la Universidad a la sociedad.(41)

Desafíos     Indicadores      Indice

  1. Para una explicación detallada de las distintas iniciativas legislativas consúltese la obra de Vicente Palacios Santillán: Historia Documental de la Legislación Orgánica de la Universidad Veracruzana. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1987,pp. 7-23
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  2. Jorge Cerdán: Estatuto Orgánico de la Universidad Veracruzana, Xalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, 1944.
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  3. Los porcentajes de académicos de tiempo completo, medio tiempo y personal académico por horas, incluyen a los técnicos académicos, investigadores y personal académico asignado a la difusión cultural y extensión universitaria.
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  4. Entre 1993 y 1996 se incrementaron de 17 a 70 el número de programas de posgrado.
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  5. Reporte de Evaluación de la Función Administrativa en la Universidad Veracruzana". Realizado por los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), 1993.
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  6. La evaluación externa incluye dos evaluaciones por función y el resto es de evaluaciones por programas de licenciatura, especialidad y maestría. La Autoevaluación Institucional incluye cuatro autoevaluaciones por función y dos por dependencia. En dos años, los ejercicios de autoevaluación por entidades académicas arrojaron 164 reportes a nivel de Facultad y 19 de institutos
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  7. Ibidem, p. 45.
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  8. Ibidem, pp. 44-46.
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  9. La primera corresponde a la tradicional por facultades e institutos; la segunda a la de "campus" y vicerrectorias, sin procedimientos claros ni procesos reales de descentralización, y la tercera por el manejo dual de la autoridad central a través de direcciones académicas. Ibidem, p. 45.
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  10. La organización académica se refiere a la forma en que se estructuran el conjunto de dependencias o entidades que realizan las funciones sustantivas. Hasta fecha reciente las funciones sustantivas se realizaban de modo separado, por definición de la Ley Orgánica. Por lo anterior la docencia, particularmente la de licenciatura, se concentró en las facultades, la investigación en los institutos y la extensión en diversas direcciones creadas ex-profeso según la necesidad. A partir de la nueva Ley Orgánica esta división de funciones desapareció. Ibidem, p. 29-30.
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  11. Ibidem, p. 21.
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  12. Ibidem, p. 79.
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  13. Ibidem, p. 15 Reportes de la Autoevaluación de Facultades y/o carreras de 1993 y 1994.
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  14. Reporte de evaluación de la función administrativa en la Universidad Veracruzana". Op. cit.
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  15. "Informe de la Encuesta sobre Vinculación, Dirección de Planeación Institucional", 1994. pp. 15-17 y "Reporte de Evaluación por Dependencias", 1994. pp.47-48.
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  16. Op. Cit. "Reporte de Evaluación de la Función Administrativa", pp. 56-59.
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  17. Idem.
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