{"id":388,"date":"2019-11-27T11:43:54","date_gmt":"2019-11-27T17:43:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/?p=388"},"modified":"2019-12-16T11:45:11","modified_gmt":"2019-12-16T17:45:11","slug":"la-experiencia-de-la-sociedad-de-peter-l-berger-y-brigitte-berger-traduccion-de-miguel-angel-vasquez-montano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/resenas-y-traducciones\/la-experiencia-de-la-sociedad-de-peter-l-berger-y-brigitte-berger-traduccion-de-miguel-angel-vasquez-montano\/","title":{"rendered":"La experiencia de la sociedad de Peter L. Berger y Brigitte Berger. Traducci\u00f3n de Miguel \u00c1ngel V\u00e1squez Montano"},"content":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-1066\" data-series-id=\"11\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 6 de 6 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/numero\/2\/\">2<\/a><\/div><\/div><\/div><p style=\"text-align: center\">Cap\u00edtulo 1<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">La Experiencia de la Sociedad<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Traducci\u00f3n de Miguel \u00c1ngel V\u00e1squez Montano<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EXISTE LA HISTORIA del borracho y el bote de basura. Parece que este borracho estaba sentado en la acera frente a un cubo de basura. Con gran empe\u00f1o y esfuerzo intent\u00f3 abrazarla. Finalmente, despu\u00e9s de varios fracasos, el borracho logr\u00f3 juntar las manos alrededor del cubo de basura. Sonri\u00f3 burlonamente triunfante, pero entonces una expresi\u00f3n turbulenta se asent\u00f3 en su cara mientras se susurraba: \u00ab\u00a1Estoy rodeado!\u00bb<\/p>\n<p>La sociedad es nuestra experiencia con otras personas que nos rodean.<\/p>\n<p>Esta experiencia est\u00e1 con nosotros pr\u00e1cticamente desde el momento en que nacemos. Sirve como contexto de todo lo dem\u00e1s que experimentamos, incluida nuestra experiencia del mundo natural y de nosotros mismos, porque estas otras experiencias tambi\u00e9n son mediadas y modificadas para nosotros por otras personas: nuestras madres primero nos llaman por nuestro nombre y nos explican la diferencia entre un \u00e1rbol y un poste telegr\u00e1fico.<\/p>\n<p>De hecho, ya seamos ni\u00f1os o hayamos crecido para ser supuestos adultos, una abrumadora proporci\u00f3n de nuestros pensamientos, ansiedades, esperanzas y proyectos giran en torno a otras personas, ya sean individuos o grupos. Seguimos acerc\u00e1ndonos a los dem\u00e1s y, feliz o perturbadoramente, todos los dem\u00e1s siguen rode\u00e1ndonos. La sociedad es una experiencia de toda la vida, y es tambi\u00e9n una de nuestras experiencias m\u00e1s fundamentales; y es estas cosas mucho antes de que empecemos a reflexionar sobre ella de manera deliberada.<\/p>\n<p>Ciertamente, nuestra experiencia de la sociedad, nos permite conocer una disciplina llamada sociolog\u00eda, y seguir\u00eda siendo un hecho central en nuestras vidas aunque evit\u00e1ramos completamente tal conocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Variedades b\u00e1sicas de la experiencia<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra experiencia de la sociedad no es de una sola pieza. Por el contrario, es inmensamente variada. La sociolog\u00eda, por supuesto, pretende ser una disciplina intelectual que busca comprender nuestra experiencia de la sociedad y, como veremos, una de sus tareas primordiales es hacer justicia a la inmensa variedad de esta experiencia.<\/p>\n<p>Pero hay dos diferencias en nuestra experiencia con otras personas, que son b\u00e1sicas y que pueden servir como punto de partida de nuestro pensamiento sobre la sociedad: algunos de nuestros encuentros con otros son grandes sorpresas; algunos se han convertido en eventos rutinarios.<\/p>\n<p>Y algunos otros los encontramos como individuos en situaciones cara a cara; pero otros los enfrentamos como agentes de grupos remotos y an\u00f3nimos.<\/p>\n<p><strong>Grandes sorpresas<\/strong><\/p>\n<p>Podemos asumir con confianza que cuando Ad\u00e1n y Eva se vieron por primera vez, se sorprendieron de su ingenio. Las primeras sonrisas de un beb\u00e9 todav\u00eda tienen un car\u00e1cter de frescura sorprendente, una especie de roc\u00edo matutino. De hecho, nuestras experiencias de la primera infancia conservan un lugar tan poderoso en nuestra memoria porque, entonces, el mundo segu\u00eda lleno de sorpresas asombrosas. Parece en retrospectiva que, entonces, un gran n\u00famero de nuestros encuentros con otras personas eran sorprendentemente nuevos, \u00fanicos, ricos en significado. Esta calidad en nuestra experiencia con otros disminuye constantemente a medida que envejecemos.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s, nos encontramos con otras personas en situaciones que se han convertido en rutinarias y, por regla general, no tenemos sorpresas de las que hablar. Compare sus recuerdos del primer d\u00eda de escuela con su experiencia de la clase universitaria en la que se est\u00e1 utilizando este libro de texto.<\/p>\n<p>Entonces, por mucho que ustedes hayan sido preparados para la experiencia por sus padres o por sus hermanos mayores, muy probablemente pasaron ese d\u00eda con la conciencia de vivir una ocasi\u00f3n hist\u00f3rica. Estaba usted muy tenso con expectativa, observando de cerca al maestro y a los otros ni\u00f1os, registrando todo lo que pasaba y (muy importante) manteniendo una vigilancia firme sobre su propio comportamiento en esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A menos que usted est\u00e9 ahora en una clase muy inusual de hecho, es seguro adivinar que nada de esto se aplica a su experiencia presente.<\/p>\n<p>Ya ha estado en otras clases universitarias antes y, aunque no sepa los detalles de lo que va a pasar en esta, tiene una certeza razonable de que nada de esto le sorprender\u00e1.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo tiene una expectativa general sobre lo que har\u00e1n los dem\u00e1s en la situaci\u00f3n, sino que est\u00e1 bastante relajado acerca de sus propias respuestas. De hecho, por ahora es \u00absofisticado\u00bb acerca del asunto del proceso educativo &#8211; y \u00absofisticaci\u00f3n\u00bb significa precisamente que las experiencias que antes eran grandes sorpresas ahora pueden ser manejadas como eventos rutinarios.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPueden los adultos ser sorprendidos?<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda, puede que le sorprenda como adulto -quien sabe, tal vez incluso en una clase de sociolog\u00eda. Podr\u00eda enamorarse. Alguien podr\u00eda lanzar una piedra por la ventana. O el profesor, en un esfuerzo desesperado por captar su atenci\u00f3n, podr\u00eda quitarse los pantalones. Aunque tales sorpresas son siempre posibles, son m\u00e1s bien improbables; lo que es m\u00e1s importante, no son parte de las expectativas de uno mismo o de los dem\u00e1s, y por lo tanto no gobernar\u00e1n su comportamiento en la situaci\u00f3n. Por el contrario, el comportamiento de todos se regir\u00e1 por la noci\u00f3n de que lo que est\u00e1 sucediendo es un ejemplo rutinario del proceso llamado educaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p>Y, por cierto, ser\u00eda muy dif\u00edcil para el profesor ense\u00f1ar cualquier cosa durante un per\u00edodo de tiempo si esta noci\u00f3n no prevaleciera, por la sencilla raz\u00f3n de que la atenci\u00f3n de los estudiantes estar\u00eda tan centrada en los asombrosos sucesos en el aula que poco quedar\u00eda para el material que se ense\u00f1aba.<\/p>\n<p>Incluso el profesor que se quita los pantalones para romper la rutina encontrar\u00e1, al hacerlo por tercera vez (suponiendo que el decano de las mujeres no haya intervenido mientras tanto), que sus estudiantes tambi\u00e9n se habr\u00e1n relajado bastante con eso. Las exclamaciones asustadas (\u00ab\u00a1mira lo que est\u00e1 haciendo!\u00bb) habr\u00e1n dado paso a un reconocimiento sobrio (\u00abah\u00ed va otra vez\u00bb).<\/p>\n<p>En otras palabras, la gran sorpresa en s\u00ed misma habr\u00e1 sido rutinizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Eventos rutinarios y estructuras<\/strong><\/p>\n<p>Para bien o para mal, nuestra experiencia de la sociedad es en gran medida una experiencia de rutinas<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Podemos lamentarlo, porque rapta a la vida de la emoci\u00f3n. Tambi\u00e9n podemos consolarnos a nosotros mismos reflejando que s\u00f3lo porque la mayor parte de nuestra experiencia es ordinaria, tenemos energ\u00eda que nos sobra para las cosas extraordinarias que suceden de vez en cuando.<\/p>\n<p>En cualquier caso, lamentable o tranquilizadoramente, el car\u00e1cter rutinario de la mayor parte de nuestra experiencia con los dem\u00e1s es una condici\u00f3n necesaria para la sociedad como una empresa continua.<\/p>\n<p>Ning\u00fan cuerpo de conocimiento pod\u00eda ser ense\u00f1ado en un aula en la que en cada momento fuera tan emocionante como el primer encuentro de Ad\u00e1n con Eva.<\/p>\n<p>De la misma manera, ninguna transacci\u00f3n continua de ning\u00fan tipo podr\u00eda continuar entre personas que, cada vez que se encuentran, tendr\u00edan que redefinir todos los t\u00e9rminos de sus relaciones y todas las reglas de sus relaciones entre s\u00ed. Si tal sociedad fuera posible (lo cual no es posible), la vida ser\u00eda quiz\u00e1s muy emocionante, pero tambi\u00e9n ser\u00eda muy dif\u00edcil. En el mejor de los casos, todo el mundo estar\u00eda exhausto todo el tiempo; en el peor de los casos, todo el mundo se volver\u00eda loco.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n del car\u00e1cter rutinario y necesariamente rutinario de la sociedad tiene una implicaci\u00f3n muy importante: porque la mayor parte de nuestra experiencia con otras personas consiste en rutinas, esta experiencia se hace perceptible como un tejido que perdura a lo largo del tiempo -o, como dicen los soci\u00f3logos, la sociedad consiste en estructuras<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> .<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino ha adquirido una serie de significados muy t\u00e9cnicos en la sociolog\u00eda, pero para nuestro prop\u00f3sito inmediato podemos tomarlo como una referencia a algo muy simple, a saber, las redes de patrones recurrentes en los que las personas se comportan en situaciones rutinarias.<\/p>\n<p>Algunas de estas redes se imponen a las transacciones inmediatas entre individuos; otras cubren un gran n\u00famero de personas, algunas de las cuales nunca se han encontrado cara a cara, pero se relacionan entre s\u00ed de manera compleja, a menudo invisible, pero sin embargo muy real.<\/p>\n<p>Por ejemplo, un aula tiene una estructura, en el sentido de que hay un patr\u00f3n continuo en la forma en que los individuos se tratan entre s\u00ed cada vez que se encuentran en esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que sucede en esta aula particular forma parte de estructuras mucho m\u00e1s amplias -no s\u00f3lo la del colegio en cuesti\u00f3n, sino, por \u00faltimo, la del establecimiento educativo como un vasto sistema de relaciones indirectas entre numerosos individuos, la mayor\u00eda de los cuales se desconocen personalmente.<\/p>\n<p><strong>Encuentro con individuos y representantes: \u00bfes el profesor un individuo?<\/strong><\/p>\n<p>Esto nos lleva a la segunda diferenciaci\u00f3n fundamental en nuestra experiencia de la sociedad -la de los encuentros cara a cara y las relaciones con los dem\u00e1s en ausencia de tales encuentros<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. La situaci\u00f3n cara a cara es, por supuesto, el caso original y m\u00e1s importante de nuestra experiencia con otras personas.<\/p>\n<p>Es en tales situaciones, en la primera infancia, en las que aprendemos primero a relacionarnos con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>A lo largo de la vida, es en los encuentros cara a cara con otros que llevamos a cabo la mayor parte de nuestros asuntos con el resto de la humanidad -incluyendo, crucialmente, el asunto de ser reconocido como una persona distinta y (si tenemos suerte) apreciada.<\/p>\n<p>Cualquier significado que la vida tenga para nosotros es, en general, descubierto, mantenido, amenazado o recreado en las relaciones cara a cara con otras personas.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, el mundo en el que vivimos est\u00e1 constituido, sobre todo, por significados que est\u00e1n ligados a otros con los que nos encontramos cara a cara.<\/p>\n<p>Sin embargo, muy temprano en la vida descubrimos que este peque\u00f1o mundo de nuestra experiencia inmediata est\u00e1 rodeado por todas partes por patrones de relaciones mucho m\u00e1s grandes, a menudo bastante complicado o incluso incomprensibles entre las personas. El proceso de crecimiento consiste, en parte, en el descubrimiento progresivo de estos mundos m\u00e1s amplios que bordean y (como veremos m\u00e1s adelante) son los cimientos del peque\u00f1o mundo que experimentamos directamente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, descubrimos que muchos de los individuos con los que nos encontramos cara a cara son, aparte de sus cualidades \u00fanicas como individuos, agentes o representantes de las estructuras de este mundo m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>De este modo, el profesor en la escuela se experimentar\u00e1 indudablemente como un individuo \u00fanico (con cualidades buenas, malas o indiferentes, desde el punto de vista del ni\u00f1o); al mismo tiempo, sin embargo, ser\u00e1 experimentado como profesor, como un esp\u00e9cimen de la gran categor\u00eda de personas llamadas maestros, y por lo tanto como un agente de vastas estructuras entre bastidores llamadas sistema escolar, o educaci\u00f3n, o incluso \u00absociedad\u00bb como una entidad abstracta.<\/p>\n<p>Tan pronto como esto sucede, el ni\u00f1o aprende dos cosas -primero a relacionarse an\u00f3nimamente con las personas, es decir, como figuras t\u00edpicas adem\u00e1s de su individualidad concreta; y segundo, a ubicarse a s\u00ed mismo y a su limitada experiencia en amplios contextos compartidos con innumerables otros que son y permanecen invisibles.<\/p>\n<p><strong>Micro-mundo y macro-mundo<\/strong><\/p>\n<p>Podemos decir que, en nuestra experiencia de la sociedad, habitamos simult\u00e1neamente mundos diferentes.<\/p>\n<p>En primer lugar, crucial y continuamente, habitamos el micro-mundo de nuestra experiencia inmediata con otros en las relaciones cara a cara.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de eso, con diversos grados de significaci\u00f3n y continuidad, habitamos un macro-mundo que consiste en estructuras mucho m\u00e1s grandes y nos involucra en relaciones con otros que son mayormente abstractos, an\u00f3nimos y remotos.<\/p>\n<p>Ambos mundos son esenciales para nuestra experiencia de la sociedad, y (con la excepci\u00f3n de la primera infancia, cuando el micro-mundo es todo lo que conocemos) cada mundo depende del otro en su significado para nosotros.<\/p>\n<p>El micro-mundo y lo que sucede en \u00e9l s\u00f3lo tiene sentido si se entiende con el trasfondo del macro-mundo que lo envuelve; a la inversa, el macro-mundo tiene poca realidad para nosotros a menos que se represente repetidamente en los encuentros cara a cara del micro-mundo.<\/p>\n<p>Por lo tanto, las acciones en el aula universitaria derivan la mayor parte su sentido de su experiencia como parte del proceso envolvente de la educaci\u00f3n; a la inversa, la educaci\u00f3n seguir\u00eda siendo una idea vaga con poca realidad en nuestras propias mentes, a menos que se convirtiera en parte de nuestra experiencia inmediata con otros en situaciones cara a cara.<\/p>\n<p>En nuestra experiencia, entonces, el micro-mundo y el macro-mundo se interpenetran continuamente.<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo, para comprender esta experiencia, debe estar constantemente atento a la doble manifestaci\u00f3n del fen\u00f3meno conocido como sociedad, tanto el microsc\u00f3pico como el macrosc\u00f3pico.<\/p>\n<p><strong>Vida cotidiana e instituciones<\/strong><\/p>\n<p>El mismo punto de vista puede ser puesto en t\u00e9rminos ligeramente diferentes: Nuestra experiencia de sociedad es, ante todo, una experiencia de otras personas en la vida cotidiana<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Con esto \u00faltimo se quiere decir, simplemente, el tejido de las rutinas familiares dentro de las cuales actuamos y sobre las cuales pensamos la mayor\u00eda de nuestras horas de vigilia.<\/p>\n<p>Este sector de nuestra experiencia es el m\u00e1s real para nosotros, es nuestro h\u00e1bitat habitual y ordinario.<\/p>\n<p>Los otros, que son nuestros cohabitantes, son individuos distintos con los que tratamos cara a cara, al menos a intervalos recurrentes.<\/p>\n<p>A riesgo de evocar asociaciones irrelevantes de ciencia ficci\u00f3n, podemos llamar a este mundo de la vida cotidiana nuestro \u00abmundo natal\u00bb.<\/p>\n<p>Ocasionalmente lo abandonamos -por aventurarnos o por ser arrojados a alg\u00fan sector hasta ahora desconocido de la sociedad, por ser sus rutinas interrumpidas por acontecimientos extraordinarios, o por escapar de la esfera de la experiencia social en su totalidad (como en sue\u00f1os o alucinaciones).<\/p>\n<p>Normalmente, volvemos de estas excursiones a lo no cotidiano con un poco de alivio; de hecho, normalmente experimentamos estos regresos al mundo de nuestra vida cotidiana como \u00abvolver a la casa de la realidad\u00bb. No hace falta decirlo, esto no significa necesariamente que nos guste el mundo de nuestra vida cotidiana; de todos modos, sea lo que sea que valga la pena, es el \u00abhogar\u00bb.<\/p>\n<p>Este mundo de lo familiar no s\u00f3lo est\u00e1 envuelto por otro mundo m\u00e1s grande que, al menos en parte, no es familiar; el mundo familiar de la vida cotidiana est\u00e1 constantemente invadido por procesos que se originan m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. Lo que es m\u00e1s, en gran medida est\u00e1 organizado por estos procesos.<\/p>\n<p>Tome una situaci\u00f3n cotidiana como la que prevalece en un aula universitaria. Muy posiblemente, tarde o temprano, algo sucede que desencadenar\u00e1 emociones de rabia en uno de los individuos presentes contra otro.<\/p>\n<p>Es posible que esta rabia libere inclinaciones homicidas. Sin embargo, es muy poco probable (es de esperar) que estas inclinaciones sean seguidas. En vez de homicidio, lo que es probable que ocurra es un simple acto verbal de agresi\u00f3n, tal vez una sana pelea a pu\u00f1etazos, en muchos casos nada en absoluto, ya que los impulsos violentos son silenciosamente suprimidos. Huelga decir que tal gesti\u00f3n de la agresividad forma parte del tejido familiar de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>De todos modos, tiene sus or\u00edgenes m\u00e1s all\u00e1 del mundo de la experiencia inmediata del individuo y se refiere a las estructuras de este mundo m\u00e1s grande, mientras que al mismo tiempo sirve para organizar lo que sucede en el peque\u00f1o mundo de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>En otras palabras, la vida cotidiana est\u00e1 entrecruzada por patrones que regulan el comportamiento de sus habitantes entre s\u00ed y que, al mismo tiempo, relacionan este comportamiento con contextos de significado mucho m\u00e1s amplios (como, en nuestro caso, c\u00e1nones de etiqueta aceptable, el orden moral y las sanciones de la ley).<\/p>\n<p>Estos patrones regulatorios son lo que com\u00fanmente se conoce como instituciones<a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. La vida cotidiana se desarrolla en el contexto envolvente de un orden institucional; es interceptado en diferentes puntos por instituciones espec\u00edficas que, por as\u00ed decirlo, llegan a \u00e9l, y sus rutinas consisten en comportamientos institucionalizados, es decir, de comportamientos modelados y regulados en formas establecidas. Una vez m\u00e1s, es importante comprender la relaci\u00f3n rec\u00edproca de estos dos aspectos de nuestra experiencia de la sociedad: la vida cotidiana s\u00f3lo puede entenderse en el contexto de las instituciones espec\u00edficas que la penetran y del orden institucional general en el que se sit\u00faa. Por el contrario, las instituciones espec\u00edficas y el orden institucional en su conjunto s\u00f3lo son reales en la medida en que est\u00e1n representadas por personas y por acontecimientos que se viven inmediatamente en la vida cotidiana.<\/p>\n<p><strong>Conoci\u00e9ndome a m\u00ed mismo y conociendo la sociolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra biograf\u00eda es en gran parte la historia de nuestra experiencia con la sociedad. Ciertamente, hay momentos biogr\u00e1ficos que nos alejan de la sociedad, desde el \u00e9xtasis solitario de los sue\u00f1os secretos de gloria, o la angustia muy privada de un dolor de muelas nocturno, hasta la soledad final de la muerte. Pero cuando nos detenemos a reflexionar sobre nuestra biograf\u00eda hasta la fecha, la mayor\u00eda de nuestros recuerdos se refieren a otras personas -como individuos, en grupos y como se encuentran en las instituciones.<\/p>\n<p>Tenemos biograf\u00edas sociales. De hecho, el lapso de tiempo de nuestra biograf\u00eda es s\u00f3lo un segmento de la mayor extensi\u00f3n temporal de la sociedad en la que ocurre -en otras palabras, nuestra biograf\u00eda se encuentra dentro de la historia.<\/p>\n<p>Por el contrario, nuestro conocimiento de la sociedad se adquiere biogr\u00e1ficamente; crecemos en un c\u00edrculo de relaciones sociales e institucionales en constante expansi\u00f3n. Si pensamos en el orden institucional como un mapa, podemos concebir nuestra biograf\u00eda como una trayectoria a trav\u00e9s de ella.<\/p>\n<p>La misma biograf\u00eda se puede subdividir en una serie de carreras espec\u00edficas dentro de uno u otro sector institucional. Cada una de estas carreras tiene una secuencia de posiciones establecida y generalmente entendida, que normalmente se desarrolla m\u00e1s o menos de acuerdo a lo previsto.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, nuestra carrera en el sector educativo puede ir desde un ni\u00f1o en edad preescolar hasta un doctorando, en el sector sexual, desde un \u00e1vido experimentador hasta un observador frustrado, en el sector ocupacional desde un joven prometedor hasta un fracaso certificado, etc.<\/p>\n<p>As\u00ed vivimos no s\u00f3lo en un orden social del espacio, sino tambi\u00e9n en el tiempo.<\/p>\n<p>A medida que vivimos nuestras vidas, realizamos un viaje a trav\u00e9s de la sociedad (extensivo o restringido, seg\u00fan lo determinen las circunstancias).<\/p>\n<p>Y si nos detenemos a mirar hacia atr\u00e1s en nuestras vidas, probablemente llegaremos a la conclusi\u00f3n de que las etapas de este viaje constituyen la mayor parte de lo que ha sido.<\/p>\n<p>Abordar la indagaci\u00f3n intelectual de nuestra experiencia de la sociedad a trav\u00e9s de secuencias biogr\u00e1ficas no es, por tanto, un medio conveniente para ordenar lo que los soci\u00f3logos tienen que ofrecer a trav\u00e9s de interpretaciones y materiales, sino que sigue l\u00f3gicamente la estructura interna de esta experiencia.<\/p>\n<p><strong>Lecturas<\/strong><\/p>\n<p>Las ideas clave de este cap\u00edtulo se derivan de Alfred Sch\u00fctz (1899-1959), fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo austriaco que pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Sch\u00fctz no es una lectura f\u00e1cil para el principiante, pero aquellos que quieran intentarlo pueden empezar con uno de los ensayos te\u00f3ricos de Sch\u00fctz o con uno de sus estudios de caso m\u00e1s v\u00edvidos.<\/p>\n<p>Para un caso del primero, importante para las consideraciones de este cap\u00edtulo, lea Alfred Sch\u00fctz. \u201cEn m\u00faltiples realidades\u00bb, Documentos Coleccionados, Vol. I (La Haya, Nijhoff, 1962), p\u00e1gs. 207-259.<\/p>\n<p>Para uno de estos \u00faltimos, v\u00e9ase Alfred Sch\u00fctz, \u00abDon Quijote y el problema de la realidad\u00bb, Documentos Coleccionados, Vol. II (La Haya, Nijhoff, 1964), p\u00e1gs. 135-158.<\/p>\n<p>Para una declaraci\u00f3n general de la perspectiva de la sociolog\u00eda en relaci\u00f3n con la experiencia concreta de la vida del individuo, v\u00e9ase Peter L. Berger, Invitaci\u00f3n a la sociolog\u00eda &#8211; Una perspectiva human\u00edstica (Garden City, N. Y., Doubleday-Anchor, 1963).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Berger., L., P. &amp; Berger., B. (1972). <em>Sociology: a biographical approach. U.S:<\/em> Basic Book INC.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Los t\u00e9rminos \u00abrutina\u00bb y \u00abrutinizaci\u00f3n\u00bb se derivan del soci\u00f3logo alem\u00e1n cl\u00e1sico Max Weber (1864-1920). En alem\u00e1n, los t\u00e9rminos originales son Alltag y Verallt\u00e4glichung &#8211; literalmente,\u00bblo cotidiano\u00bb y el proceso por el cual algo se hace para que sea cotidiano.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0\u00a0 El t\u00e9rmino \u00abestructura\u00bb ha sido ampliamente utilizado por los soci\u00f3logos. Se ha vuelto muy t\u00e9cnico en el uso de la llamada escuela estructural-funcionalista en la sociolog\u00eda americana, de la cual Talcott Parsons y Robert Merton han sido los m\u00e1s distinguidos representantes. El t\u00e9rmino se usa aqu\u00ed de manera mucho m\u00e1s general.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> El an\u00e1lisis de la progresi\u00f3n de los encuentros cara a cara con individuos concretos a las relaciones an\u00f3nimas con otros m\u00e1s all\u00e1 de tales encuentros se deriva de Alfred Sch\u00fctz (ver las lecturas sugeridas para este cap\u00edtulo).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> El concepto de vida cotidiana es un elemento central en la sociolog\u00eda de Sch\u00fctz<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/wp-admin\/post.php?post=388&amp;action=edit#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> El t\u00e9rmino \u00abinstituci\u00f3n\u00bb se utiliza aqu\u00ed mucho, como lo utilizan la mayor\u00eda de los soci\u00f3logos contempor\u00e1neos. Compare la siguiente definici\u00f3n, m\u00e1s bien autorizada por Shmuel Eisenstadt: \u00abLas instituciones sociales son generalmente concebidas como los focos b\u00e1sicos de la organizaci\u00f3n social, comunes a todas las sociedades y que tratan con algunos de los problemas universales b\u00e1sicos de la vida social ordenada. Se hace hincapi\u00e9 en tres aspectos b\u00e1sicos de las instituciones. En primer lugar, los patrones de comportamiento que son regulados por las instituciones (\u00abinstitucionalizados\u00bb) se ocupan de algunos problemas perennes y b\u00e1sicos de cualquier sociedad. En segundo lugar, las instituciones implican la regulaci\u00f3n del comportamiento de los individuos en la sociedad de acuerdo con algunos patrones definidos, continuos y organizados. Finalmente, estos patrones implican un ordenamiento normativo y una regulaci\u00f3n definida, es decir, la regulaci\u00f3n se sustenta en normas y sanciones legitimadas por estas normas \u00ab(Art\u00edculo sobre\u00bb Instituciones Sociales \u00ab, Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, Vol. 14 [Nueva York, Macmillan, 1968], p\u00e1g. 409].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-1066 pps-series-meta-excerpt\" data-series-id=\"11\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 6 de 6 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/numero\/2\/\">2<\/a><\/div><\/div><\/div><p>Cap\u00edtulo 1 La Experiencia de la Sociedad[1] &nbsp; Traducci\u00f3n de Miguel \u00c1ngel V\u00e1squez Montano &nbsp; EXISTE LA HISTORIA del borracho y el bote de basura. Parece que este borracho estaba sentado en la acera frente a un cubo de basura. Con gran empe\u00f1o y esfuerzo intent\u00f3 abrazarla. 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