{"id":230,"date":"2018-10-03T09:32:56","date_gmt":"2018-10-03T14:32:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/?p=230"},"modified":"2018-11-04T12:49:52","modified_gmt":"2018-11-04T18:49:52","slug":"intersubjetividad-y-dialogo-reflexiones-en-torno-a-la-practica-de-la-investigacion-en-ciencias-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/1\/intersubjetividad-y-dialogo-reflexiones-en-torno-a-la-practica-de-la-investigacion-en-ciencias-sociales\/","title":{"rendered":"Intersubjetividad y di\u00e1logo: reflexiones en torno a la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n en ciencias sociales"},"content":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-1066\" data-series-id=\"4\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 4 de 8 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/numero\/1\/\">1<\/a><\/div><\/div><\/div><p style=\"text-align: center\"><strong><span style=\"font-size: 14pt\">Intersubjetividad y di\u00e1logo: reflexiones en torno a la pr\u00e1ctica de<br \/>\nla investigaci\u00f3n en ciencias sociales<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Leopoldo Santos B\u00e1ez*<\/p>\n<p>RESUMEN<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> Bajo el marco de la epistemolog\u00eda de las ciencias sociales el autor reflexiona en torno al papel que la intersubjetividad y la dial\u00f3gica tienen en la pr\u00e1ctica de investigaci\u00f3n de estas disciplinas. La reflexi\u00f3n se lleva hacia la cuesti\u00f3n de la dicotom\u00eda sujeto-objeto legada por el pensamiento moderno. La pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n de las anta\u00f1o denominadas ciencias del esp\u00edritu o ciencias humanas, se ha mantenido en estricto apego al paradigma de la disociaci\u00f3n sujeto-objeto. Este apego ha generado el descuido de dos de los asuntos por antonomasia humanos, la intersubjetividad y el di\u00e1logo. En la b\u00fasqueda de ambos, el autor rescata las aportaciones que ante estas cuestiones ofrece la corriente fenomenol\u00f3gica representada por Husserl, Schutz, y Ortega y Gasset, as\u00ed como las de algunos autores que, bajo el marco de la metodolog\u00eda de las ciencias sociales cuestionan la noci\u00f3n de objetividad reivindicando el papel del sujeto.<br \/>\nPALABRAS CLAVE: investigaci\u00f3n, sujeto-objeto, fenomenolog\u00eda, intersubjetividad, di\u00e1logo.<\/strong><\/p>\n<p>ABSTRACT<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> Under the frame of social sciences epistemology, the author meditates in regard to the role that inter-subjectivity and dialogic have inner the research practice of those disciplines. This meditation is taken toward the topic of dichotomy Subject-Object, affair inherited by modern thought. The research practice of the former named, spirit sciences or human sciences, has strictly followed the framing of subject and object dissociation. This adhesion has generated a carelessness of those affairs mainly considered as human affairs: inter-subjectivity and dialog. Seeking for both, the author rescues the contributions given to these topics from the branch of phenomenology represented by Husserl, Schutz and Ortega y Gasset, so as well as those authors who, under the frame of Social Sciences methodology, criticize the objectivity and value the roll of subject.<br \/>\nKEY WORDS: research, subject-object, phenomenology, inter-subjectivity, dialog.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> Las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica en nuestro pa\u00eds se enfocan m\u00e1s en criterios cuantitativos que cualitativos al medir la calidad de la investigaci\u00f3n, tales como el n\u00famero de publicaciones, el porcentaje de titulaci\u00f3n de los egresados, los grados y certificaciones de los investigadores, entre otros. De una o de otra manera, y en mayor o menor grado, esos criterios tienen su incidencia en la pr\u00e1ctica de investigaci\u00f3n de las ciencias sociales, la cual se traduce, principalmente, en la exigencia de una econom\u00eda del tiempo. De tal manera que, a menudo atareados en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n y en la publicaci\u00f3n de resultados, los denominados cient\u00edficos sociales, respondiendo ante tales exigencias, parece que hemos olvidado el rasgo que Dilthey intent\u00f3 resaltar al llamar ciencias del esp\u00edritu, con el prop\u00f3sito de distinguir de las ciencias de la naturaleza a ese complejo pensamiento que hoy en d\u00eda englobamos bajo el denominativo de Ciencias Sociales. Cometido este \u00faltimo que, asimismo, parece haberse olvidado y que en buena parte responde a la prevaleciente influencia del positivismo en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n social.<br \/>\nLas tan buscadas objetividad, certeza y evidencia, legados de la modernidad, que se expresan bajo el imperativo de la gobernabilidad del dato, frecuentemente en sacrificio de la teor\u00eda, no dejan de cargar a cuestas gran parte de la responsabilidad de ese olvido. El olvido se manifiesta como una paradoja en tanto que en su mismo nombre evoca un rasgo tan s\u00f3lo nombrado pero inexistente. Las ciencias humanas, ciencias del hombre o ciencias del esp\u00edritu humano, en aras del rigor cient\u00edfico, parecen haber dejado de lado los asuntos del esp\u00edritu y haber devenido en un cientificismo que ha trasladado de manera secular el paradigma de las ciencias naturales a las ciencias sociales; en un empirismo que divorcia al sujeto del objeto y otorga prioridad a este \u00faltimo; o, en el mejor de los casos, en un presentismo que descuida la vocaci\u00f3n universal del humanismo.<br \/>\nSch\u00fctz (2008), el disc\u00edpulo de Husserl que destac\u00f3 la importancia del m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico para las ciencias sociales, cuestion\u00f3 a las ciencias naturales en general \u2013y a las llamadas ciencias exactas en particular\u2013, se\u00f1alando que \u00e9stas \u201chan perdido su relaci\u00f3n con su base de sentido, es decir, con el mundo de la vida\u201d (p. 133). Para el objeto de las ciencias sociales, es decir, los actos de los hombres provistos de sentido, Sch\u00fctz se pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo yo, en mi actitud como hombre entre otros hombres o como cient\u00edfico social, acceder a todo esto si no es recurriendo a un acervo de experiencias preinterpretadas y construidas por sedimentaci\u00f3n dentro de mi propia vida consciente?\u201d (p. 125).<br \/>\nEl prop\u00f3sito de este autor es destacar, al igual |que lo hizo su maestro, c\u00f3mo la naturaleza conforma no m\u00e1s que un concepto trascendental o constituido en la conciencia. De ah\u00ed la importancia del m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico de la reducci\u00f3n trascendental o epoj\u00e9 que por principio pone entre par\u00e9ntesis tanto al mundo natural como al juicio para superar al naturalismo. De esta manera, la reducci\u00f3n fenomenol\u00f3gica se vuelve hacia el llamado sujeto trascendental o hacia el individuo para considerar sus vivencias o aquellas experiencias preinterpretadas y construidas por sedimentaci\u00f3n a las que Sch\u00fctz se refiere.<br \/>\nRespecto del traslado de los m\u00e9todos de las ciencias de la naturaleza a las ciencias sociales, el cercano colaborador de Husserl concluye: \u201cestas cuestiones no pueden ser dilucidadas mediante los m\u00e9todos de las ciencias sociales; exigen un an\u00e1lisis filos\u00f3fico. Y la fenomenolog\u00eda (\u2026) no s\u00f3lo ha permitido una nueva aproximaci\u00f3n a dicho an\u00e1lisis, sino que adem\u00e1s ha iniciado el an\u00e1lisis mismo\u201d (p. 125).<br \/>\nY es precisamente Husserl (1991) quien, al referirse a las ciencias del esp\u00edritu, establece el prop\u00f3sito de \u00e9stas en relaci\u00f3n con lo humano: \u201cen ellas el inter\u00e9s te\u00f3rico se centra exclusivamente en los seres humanos en cuanto personas y en su vida y en sus prestaciones y rendimientos personales, as\u00ed como, correlativamente, en las objetivaciones y formaciones fruto de estos rendimientos\u201d (p. 323-324). Es gracias a esos frutos, rendimientos u objetivaciones de la \u00abvida personal\u00bb que esta noci\u00f3n en Husserl trasciende hacia la noci\u00f3n de \u00abcomunidad\u00bb: \u201cvida personal es vivir comunitariamente como yo y nosotros en un horizonte de comunidad\u201d (p. 324) As\u00ed, \u201cla palabra vida no tiene aqu\u00ed un sentido fisiol\u00f3gico; significa vida activa de cara a fines, vida que rinde formaciones espirituales: en el sentido m\u00e1s amplio, vida que crea cultura en la unidad de una historicidad. Todo esto constituye el tema de diversas ciencias del esp\u00edritu\u201d (p. 324).<br \/>\nSin entrar en la est\u00e9ril discusi\u00f3n en torno de la dicotom\u00eda micro-macro sociolog\u00eda, debiera destacarse aqu\u00ed el hecho de que, al interior de las aulas universitarias, se ha vuelto una pr\u00e1ctica com\u00fan exigir al estudiante que trabaja en un proyecto de investigaci\u00f3n, o al tesista, acotar al m\u00e1ximo su tema. El argumento que el asesor de tesis o el docente suele dar para justificar esa exigencia, la mayor\u00eda de las veces tiene que ver con la econom\u00eda del tiempo. El resultado es frecuentemente un exceso de micro-investigaciones con una d\u00e9bil profundizaci\u00f3n te\u00f3rica, as\u00ed como con una tambi\u00e9n frecuente desubicaci\u00f3n de su contexto universal. Lo cual resulta parad\u00f3jico si tomamos en cuenta que vivimos en una evidente sociedad globalizada en la que el uso masivo de las tecnolog\u00edas digitales y de las llamadas redes sociales (social media) dan cuenta de ese fen\u00f3meno.<br \/>\nAhora bien, la deficiente profundizaci\u00f3n en la teor\u00eda revela no s\u00f3lo un menosprecio de esta \u00faltima, sino tambi\u00e9n cierra las puertas al di\u00e1logo. Es raro ver ahora tesis o proyectos que establezcan un di\u00e1logo con una o varias teor\u00edas; tal parece que muy pocos estudiantes quieren escribir una tesis te\u00f3rica. La moda est\u00e1 en estudiar un tema \u201cactual\u201d o \u201cpr\u00e1ctico\u201d, o que tenga alguna \u201cutilidad\u201d. Ser\u00eda pertinente cuestionarnos si a esta tendencia tambi\u00e9n contribuimos los docentes cuando pedimos a los estudiantes que, al delimitar su tema de investigaci\u00f3n, tomen en cuenta ante todo la practicidad del mismo, es decir, la viabilidad para la obtenci\u00f3n de datos (pensada generalmente en t\u00e9rminos de tiempo) a trav\u00e9s de los sujetos que entrevistar\u00e1n o a los que les aplicar\u00e1n encuestas.<br \/>\nDurante la fase de selecci\u00f3n del tema, lo que los docentes solemos, a veces, hacer es cortarle alas a la imaginaci\u00f3n de los estudiantes. El resultado arroja con frecuencia un tema de investigaci\u00f3n que responde m\u00e1s a los intereses del docente que a los del investigador, que, en este caso, se trata del estudiante o tesista. As\u00ed, m\u00e1s que abrir un di\u00e1logo, lo que hacemos es cerrarlo, mientras que abrimos la puerta a la imposici\u00f3n de nuestro punto de vista haciendo a un lado el del estudiante.<\/strong><\/p>\n<p>Sobre la teor\u00eda y la universalidad de la teor\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> A prop\u00f3sito del menosprecio de la teor\u00eda, arriba mencionado, Bourdieu (2004) apunta que \u201ccuanto m\u00e1s profundiza el an\u00e1lisis te\u00f3rico, m\u00e1s cerca est\u00e1 de los datos de la observaci\u00f3n\u201d (p.11). Y respecto al problema de la desubicaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n de su contexto universal, fue tambi\u00e9n Husserl (1991) quien reclam\u00f3 a los cient\u00edficos sociales no haberse propuesto la construcci\u00f3n de una ciencia lo suficientemente te\u00f3rica y universal, al estilo de la que \u00e9l denomina \u00abciencia del esp\u00edritu universal\u00bb:<br \/>\nCegados por el naturalismo (por mucho que den, a la vez, verbalmente en combatirlo) los cient\u00edficos del esp\u00edritu han olvidado por completo formular siquiera el problema de una ciencia del esp\u00edritu universal y pura y plantear la cuesti\u00f3n de una doctrina esencial del esp\u00edritu puramente como esp\u00edritu llamada a investigar lo incondicionadamente general de lo espiritual en sus elementos y leyes. Y todo ello con el objetivo de obtener, a partir de ah\u00ed, explicaciones cient\u00edficas en un sentido absolutamente concluyente. (p. 327).<br \/>\nCuando Husserl habla de naturalismo se refiere al traslado del m\u00e9todo de las ciencias naturales a las ciencias sociales. Y dado que se trata de un ismo, el naturalismo implica un reduccionismo de las primeras a las segundas, a lo cual el fundador de la fenomenolog\u00eda se opone. Esto no pod\u00eda ser de otro modo, dado que la fenomenolog\u00eda propone superar la \u00abactitud natural\u00bb justamente para trascender hacia la actitud fenomenol\u00f3gica y llegar as\u00ed a la esencia de las cosas: \u201cen la actitud natural no puede verse precisamente nada m\u00e1s que el mundo natural. Mientras no se reconoci\u00f3 la posibilidad de la actitud fenomenol\u00f3gica y no se desarroll\u00f3 el m\u00e9todo para traer a captaci\u00f3n originaria las objetividades que surgen con ella, el mundo fenomenol\u00f3gico\u201d (Husserl, 2013, p. 149).<br \/>\nA la luz de este umbral resulta pertinente mencionar la conclusi\u00f3n a la que Husserl (1991) llega en torno a la funci\u00f3n de la teor\u00eda, su universalidad y su relaci\u00f3n con el quehacer cient\u00edfico:<br \/>\nEn una palabra: lo que el quehacer cient\u00edfico produce no es algo real sino ideal. Y no s\u00f3lo eso, sino que lo as\u00ed adquirido como v\u00e1lido, como verdad, sirve como material para la producci\u00f3n posible de idealidades de nivel superior y as\u00ed sucesivamente. Una vez desarrollado el inter\u00e9s te\u00f3rico, cada resultado pone de antemano el sentido de un objetivo final meramente relativo, esto es, mero pasaje y tr\u00e1nsito hacia objetivos siempre nuevos, hacia objetivos de grado y nivel siempre superiores en una infinitud prefigurada como campo universal de trabajo, como \u00ab\u00e1mbito\u00bb de la ciencia. (p.333).<br \/>\nPor su parte, el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Ortega y Gasset (1994), quien consideraba a la claridad como la cortes\u00eda del fil\u00f3sofo, haciendo gala de \u00e9sta, se refiere tambi\u00e9n a la actitud natural de Husserl. Para ello distingue varios campos, asuntos o importancias en la estructura de lo que llama \u00abnuestro mundo\u00bb. Uno de ellos es el campo pragm\u00e1tico, el que equivaldr\u00eda al del naturalismo. En este campo no nos interesa saber lo que las cosas son, \u201cnos limitamos rigurosa y met\u00f3dicamente a describir lo que las cosas son patentemente (\u2026) y hallamos que, en \u00e9l, el ser de las cosas no es un presunto ser en s\u00ed, sino su evidente ser para, su servirnos (\u2026) y entonces decimos que el ser de las cosas como pr\u00e1gmata, asuntos o importancias, no es la sustancialidad sino la servicialidad\u201d (p. 147).<br \/>\nVolviendo al asunto de la distinci\u00f3n sujeto-objeto bajo el paradigma del pensamiento moderno, el cual, al umbral de la relaci\u00f3n sujeto social-realidad social, trae a colaci\u00f3n el enfrentamiento del Yo con el mundo a \u00e9l circundante, resulta que, tanto Husserl como Ortega y Gasset, realizan una gran aportaci\u00f3n en la resoluci\u00f3n de esta distinci\u00f3n. Para Husserl (1991):<br \/>\nEl concepto de mundo circundante es un concepto que tiene su validez exclusivamente en la esfera espiritual. Que vivimos en cada caso en nuestro mundo circundante, que vale para todos nuestros esfuerzos y preocupaciones, es algo que designa un hecho que discurre puramente en lo espiritual. Nuestro mundo circundante es una configuraci\u00f3n espiritual en nosotros y en nuestra vida hist\u00f3rica. (p. 327).<br \/>\nCon base en esta acepci\u00f3n del mundo circundante como configuraci\u00f3n espiritual, Husserl (1991) trasciende hacia una idea de exactitud distinta para las ciencias del esp\u00edritu. \u201cDe ah\u00ed la validez general de lo siguiente: considerar la naturaleza del mundo circundante como algo extra\u00f1o en s\u00ed al esp\u00edritu y pretender, en consecuencia, fundamentar la ciencia del esp\u00edritu en la ciencia de la naturaleza, con el fin de hacerla presuntamente exacta es un contrasentido\u201d (p. 327).<br \/>\nOrtega y Gasset (1976) llama al mundo circundante simplemente la circunstancia, o la vida, y al igual que Husserl destaca en este concepto el rasgo de universalidad. \u201cEl hombre rinde el m\u00e1ximo de su capacidad cuando adquiere la plena conciencia de sus circunstancias. Por ellas comunica con el universo\u201d (p. 25). La aportaci\u00f3n del fil\u00f3sofo de la claridad al problema de la distinci\u00f3n sujeto-objeto descansa en su conocida frase: \u201cYo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo\u201d (p. 30). El yo, o el sujeto, es con la vida. Aqu\u00ed no hay disociaci\u00f3n del sujeto y el objeto, del yo y la vida. \u201cLa vida es siempre ecum\u00e9nica, universal. Cada gesto que hacemos, cada movimiento de nuestra persona, va hacia el universo, y nace ya conformado por la idea que de \u00e9l tengamos\u201d (Ortega y Gasset, 1966, p. 290).<br \/>\nEn este sentido, para Ortega y Gasset salvar la circunstancia significa trascender del naturalismo \u2013o de ese mundo al que en l\u00edneas arriba ha llamado mundo del pr\u00e1gmata\u2013, hacia el esp\u00edritu humano. Y esto se logra justamente con la salvaci\u00f3n de la circunstancia. El concepto de salvaci\u00f3n del fil\u00f3sofo espa\u00f1ol muestra una gran similitud con la idea de mundo circundante de Husserl, seg\u00fan la cual nuestro vivir en el mundo circundante vale para todos nuestros esfuerzos y preocupaciones. En este sentido, la salvaci\u00f3n de la circunstancia para Ortega y Gasset (1976) no significa otro acto m\u00e1s que el de transformar los campos pragm\u00e1ticos del mundo natural en asuntos de preocupaci\u00f3n humana, es decir, del esp\u00edritu humano.<br \/>\nLa \u00absalvaci\u00f3n\u00bb no equivale a loa ni ditirambo; puede haber en ella fuertes censuras. Lo importante es que el tema sea puesto en relaci\u00f3n inmediata con las corrientes elementales del esp\u00edritu, con los motivos cl\u00e1sicos de la humana preocupaci\u00f3n. Una vez entretejido con ellos queda transfigurado, transubstanciado, salvado. (p.13).<br \/>\nCabr\u00eda ahora preguntarnos, tanto los docentes como los investigadores de las ciencias sociales, \u00bfqu\u00e9 papel y cu\u00e1nto espacio le asignamos a la teor\u00eda?; \u00bfqu\u00e9 cabida le damos a la universalidad del pensamiento? Y, \u00bfhasta qu\u00e9 grado animamos al estudiante y al tesista a ocuparse de los asuntos del esp\u00edritu humano, es decir de la preocupaci\u00f3n humana?<\/strong><\/p>\n<p><strong>En busca del di\u00e1logo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> Otra expresi\u00f3n del olvido del humanismo en ciencias sociales es la falta de di\u00e1logo con otros campos del saber, lo cual, al mismo tiempo, evoca la incomprensi\u00f3n de \u00e9stos. As\u00ed, ambos resultan en una exclusi\u00f3n del otro. Esta exclusi\u00f3n responde tambi\u00e9n al af\u00e1n por la objetividad y la certeza, siempre que \u00e9ste conlleve un menosprecio de la subjetividad. La disociaci\u00f3n sujeto-objeto, en gran medida resultado de la mala interpretaci\u00f3n de la distinci\u00f3n res cogitans-res extensa \u2013alumbramiento del padre de la filosof\u00eda moderna\u2013, prevalece en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n a\u00fan a pesar de la reacci\u00f3n que ante ella han tenido la sociolog\u00eda de la vida cotidiana, la investigaci\u00f3n participativa, la investigaci\u00f3n acci\u00f3n, y la misma fenomenolog\u00eda, as\u00ed como el auge que en los \u00faltimos a\u00f1os han cobrado las metodolog\u00edas cualitativas en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n social.<br \/>\nUna muestra de tal menosprecio la hallamos en la manera en la que un autor como Bunge (2001), cuyo esquema del proceso de investigaci\u00f3n sigue siendo punto de partida en la ense\u00f1anza de la metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n , se refiere a la corriente fenomenol\u00f3gica cuando cita algunos pasajes de Meditaciones Cartesianas:<br \/>\nLa fenomenolog\u00eda tambi\u00e9n es un moderno dechado de subjetivismo. De hecho, seg\u00fan su fundador, la esencia de la fenomenolog\u00eda es que es una \u00abpura egolog\u00eda\u00bb, una \u00abciencia de la subjetividad trascendental concreta\u00bb (\u2026). En cuanto tal est\u00e1 \u00aben extrema oposici\u00f3n a las ciencias tal como han sido concebidas hasta ahora, es decir, como ciencias objetivas\u00bb. (p. 314).<br \/>\nNo es el prop\u00f3sito de este ensayo salir en defensa de Husserl ante las acusaciones de subjetivismo por parte de Bunge. No despu\u00e9s de las incontables acusaciones de solipsismo que ha tenido el fundador de la fenomenolog\u00eda. Tales acusaciones no revelan m\u00e1s que una incomprensi\u00f3n de esta ciencia. Sin embargo, es justo aclarar dos cuestiones al respecto. La primera es que el movimiento fenomenol\u00f3gico no se queda atrapado en la subjetividad. Al contrario, su gran acierto yace en la inclusi\u00f3n del asunto de la intersubjetividad. Aunque claro, Bunge insiste en sus objeciones negando cualquier cr\u00e9dito a este asunto: \u201cde ah\u00ed que todo lo social sea espiritual y subjetivo, o a lo sumo intersubjetivo, en vez de material e independiente del observador\u201d (p. 315).<br \/>\nDebe a\u00f1adirse a esto que la \u00abintencionalidad de la conciencia\u00bb, otra de las aportaciones de Husserl al problema del conocimiento de la realidad y cuyo significado no radica m\u00e1s que en la orientaci\u00f3n de la conciencia hacia las cosas, por principio, anula el subjetivismo que Bunge acusa en la fenomenolog\u00eda. La trascendencia de la vida personal a la vida en comunidad, que antes hemos rese\u00f1ado brevemente, es tan s\u00f3lo una muestra de c\u00f3mo la subjetividad se objetiva justamente al trav\u00e9s de la intersubjetividad.<br \/>\nLa segunda cuesti\u00f3n se refiere a la extrema oposici\u00f3n a las ciencias a causa de su objetividad que Bunge cita de Husserl. Ante esto hay que destacar el rasgo cr\u00edtico de la fenomenolog\u00eda que cuestiona la objetividad de las ciencias justamente mediante la reducci\u00f3n fenomenol\u00f3gica y persiguiendo el fin de fundar una ciencia estricta, una ciencia con mayor rigor y con una certeza incuestionable. Esa ciencia es exactamente la ciencia de esencias o ciencia eid\u00e9tica que Husserl denomina fenomenolog\u00eda, y la cual lleva como imperativo el volverse hacia las cosas mismas. Imperativo que asimismo salva a este movimiento del subjetivismo. Al referirse a la etnometodolog\u00eda, Bourdieu (2011) destaca los rasgos de este movimiento que arriba hemos se\u00f1alado:<br \/>\nUn disc\u00edpulo de Husserl, Sch\u00fctz, hizo una fenomenolog\u00eda de la experiencia cotidiana del mundo social; intent\u00f3 describir la forma en que los agentes sociales viven espont\u00e1neamente el mundo social, y esta tradici\u00f3n se prolong\u00f3 en Estados Unidos en la corriente denominada \u00abetnometodolog\u00eda\u00bb, que es una especie de fenomenolog\u00eda rigurosa de la experiencia subjetiva del mundo. Es la ant\u00edtesis absoluta de la descripci\u00f3n objetivista. (pp. 89-90).<br \/>\nSi contrastamos el pasaje de Bourdieu con el de Bunge, estar\u00eda de sobra destacar que la postura de Bourdieu ante la fenomenolog\u00eda es de apertura, mientras que la de Bunge es una postura cerrada. Para concluir esta discusi\u00f3n solamente agregar\u00e9 que la cita arriba se\u00f1alada, en la que Bourdieu destaca la importancia de la profundizaci\u00f3n en la teor\u00eda como forma de acercamiento a los datos, la hace en el pr\u00f3logo a El baile de los solteros, trabajo de car\u00e1cter etnogr\u00e1fico en el que puede notarse la expresi\u00f3n de la subjetividad del autor, sin que esto le quite a la obra el rasgo de rigurosidad que requerir\u00eda una investigaci\u00f3n de car\u00e1cter social.<br \/>\nAhora bien, la incomprensi\u00f3n de los otros campos de saber nos revela tambi\u00e9n una exclusi\u00f3n del otro en raz\u00f3n de que esos campos son pensados como los otros campos, es decir, como aquellos que no tienen ninguna relaci\u00f3n \u2013pensada frecuentemente en t\u00e9rminos de utilidad\u2013 con la sociolog\u00eda en general, y con la investigaci\u00f3n social en particular. Un ejemplo de otro campo de saber es el de la filosof\u00eda.<br \/>\nEs el mismo Bunge (2001) quien se ha ocupado de analizar la relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con la sociolog\u00eda. Este fisicomatem\u00e1tico y fil\u00f3sofo de la ciencia se\u00f1ala como problema central de la que \u00e9l llama la interfaz sociolog\u00eda\/filosof\u00eda el que, por un lado, los fil\u00f3sofos se apartan de la investigaci\u00f3n social a\u00fan cuando aparentan escribir sobre ella. Y por el otro, que los cient\u00edficos sociales, a consecuencia del problema anterior, manifiestan indiferencia o apat\u00eda por la filosof\u00eda y ante los problemas filos\u00f3ficos a los que en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n se encuentran, los afrontan \u201csin el beneficio ni de una concepci\u00f3n filos\u00f3fica general ni de herramientas filos\u00f3ficas tales como la l\u00f3gica formal y la sem\u00e1ntica\u201d (p. 46). Ante tal problem\u00e1tica, el mismo autor propone: \u201cque los fil\u00f3sofos se familiaricen con la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica; que los soci\u00f3logos intenten contribuir a la filosof\u00eda de su propia disciplina, y que las personas de ambos grupos se pongan de acuerdo e intercambien problemas, m\u00e9todos, conjeturas y descubrimientos\u201d (p. 47).<br \/>\nLo anterior reclama un di\u00e1logo entre las disciplinas. Mas para infortunio de las ciencias sociales, tal parece que los cient\u00edficos sociales, ante el embate de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n, hemos abordado el tren de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n sin preguntar siquiera cu\u00e1l es su destino. No hay cuestionamiento hacia d\u00f3nde vamos, ni reflexiones sobre los asuntos del m\u00e9todo, objeto y sujetos de las ciencias sociales. Ya no hablemos de un di\u00e1logo entre las distintas disciplinas.<br \/>\nEn este sentido, Bourdieu tiene mucha raz\u00f3n al afirmar que la fenomenolog\u00eda es la ant\u00edtesis del objetivismo, pues tanto en el l\u00f3gos como en el ethos de las ciencias sociales presenciamos dos tesis contrapuestas (tesis y ant\u00edtesis) mientras echamos de menos la s\u00edntesis. Nos falta el di\u00e1logo tanto en el discurso como en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n. Hemos perdido de vista que, como apunta Ortega y Gasset (1987), todo decir dice algo a alguien. De tal manera que, \u201cel decir, el l\u00f3gos, es, en su estricta realidad, human\u00edsima conversaci\u00f3n, di\u00e1logos [\u2026] El di\u00e1logo es el l\u00f3gos desde el punto de vista del otro, del pr\u00f3jimo\u201d (p. 16).<br \/>\nPero una grata excepci\u00f3n en la ausencia de di\u00e1logo la encontramos en Julio Aibar, Fernando Cort\u00e9s, Liliana Mart\u00ednez y Gisela Zaremberg (2013). Este grupo de autores cuestiona la manera lineal bajo la cual podr\u00eda interpretarse el esquema de investigaci\u00f3n cient\u00edfica de Bunge. Ante aqu\u00e9l, y atendiendo a la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n, plantean una nueva figura a la cual llaman \u00abel helicoide de la investigaci\u00f3n\u00bb. Esta figura mantiene el esquema de Bunge en el eje del helicoide, pero lo complementa, asimismo, con las figuras alabeadas que representan los avatares de la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n social.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> A partir de la definici\u00f3n de investigaci\u00f3n de Prigogine y Stengers, seg\u00fan la cual la investigaci\u00f3n cient\u00edfica constituye un di\u00e1logo p\u00fablico con la naturaleza, basado en la observaci\u00f3n y la contrastaci\u00f3n, los autores descubren el di\u00e1logo en una de las fases decisivas del proceso de investigaci\u00f3n, a saber, el Planteamiento del Problema. \u201cDe esta forma, la construcci\u00f3n de un problema no ocurre en un soliloquio, ni en di\u00e1logos m\u00edsticos, sino que incluye la producci\u00f3n de una voz propia en di\u00e1logo con las voces de aquellos que han estado investigando sobre el mismo campo problem\u00e1tico\u201d (Aibar et al., 2013, p. 20).<br \/>\nFinalmente, a partir del di\u00e1logo, revelan estos autores la manera en la que se construye un problema de investigaci\u00f3n: \u201cconsiderando este di\u00e1logo, una de las formas m\u00e1s citadas en torno a c\u00f3mo construir un problema supone que podemos encontrar un \u201cvac\u00edo\u201d o una \u201cbrecha\u201d dentro de un fen\u00f3meno que puede considerarse pol\u00edtica o socialmente relevante pero que la bibliograf\u00eda existente no ha abordado de manera suficiente\u201d (Aibar et al., 2013, p.20).<\/strong><\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong> Al umbral de las consideraciones aqu\u00ed vertidas, se torna urgente la reflexi\u00f3n en torno al proceder, tanto de la pr\u00e1ctica como de la ense\u00f1anza, de la investigaci\u00f3n en ciencias sociales. Estas mismas reclaman detener por un momento el motor que mueve al tren de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n para pensar en lo que en la pr\u00e1ctica se est\u00e1 haciendo, lo que se ha logrado, y sobre todo hacia d\u00f3nde vamos. Todo ello con el prop\u00f3sito, quiz\u00e1s, de dibujar nuevos derroteros en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n de las ciencias del hombre.<br \/>\nVolver al cuestionamiento del objeto y m\u00e9todo de las ciencias sociales no es cuesti\u00f3n de ocio ni de meras subjetividades. Por el contrario, de lo que con ello se trata es de poner \u00e9nfasis en el aspecto humano de la investigaci\u00f3n que se practica al interior de esas ciencias. No perdamos de vista que los pensadores sociales somos sujetos y trabajamos con sujetos, \u00bfpor qu\u00e9 entonces el rechazo de la subjetividad cuando no es posible trascender a la intersubjetividad sin atender antes a aquella?, \u00bfc\u00f3mo llegar a la buscada objetividad separando al sujeto del objeto? \u201cAs\u00ed pues, la objetividad de la comprensi\u00f3n por la que se afanan las ciencias sociales no supone en modo alguno que el investigador deba abstraerse de su precomprensi\u00f3n de los problemas que analiza\u201d (De la Garza y Leyva, 2016, p. 29).<br \/>\nDir\u00edamos, parafraseando a Ortega y Gasset, que de lo que aqu\u00ed se trata es de salvar la circunstancia de la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n social volvi\u00e9ndola un asunto del esp\u00edritu, una cuesti\u00f3n de preocupaci\u00f3n humana. Tanto la cuesti\u00f3n del di\u00e1logo como la de la manera en la que percibimos y nos relacionamos con el otro van inmersas en los asuntos de la preocupaci\u00f3n humana. \u201cComo en la percepci\u00f3n externa, esto es, en el ver, o\u00edr, tocar, se constituye ante nosotros el mundo de las cosas f\u00edsicas, el cosmos material, en esta problem\u00e1tica percepci\u00f3n del pr\u00f3jimo se instaura el mundo social, el orbe de la convivencia\u201d (Ortega y Gasset, 1997, p. 127-128).<br \/>\nEn el logos y en el ethos de la pr\u00e1ctica y ense\u00f1anza de la investigaci\u00f3n debiera volverse un imperativo el fomento al di\u00e1logo con ese Otro que son los estudiantes y los tesistas, pues como ha escrito Levinas (2011): \u201cel Otro est\u00e1 presente en un conjunto cultural y se ilumina por este conjunto, como un texto por su contexto. La manifestaci\u00f3n del conjunto asegura su presencia. Se ilumina por la luz del mundo\u201d (p. 58).<br \/>\nSe hace as\u00ed necesaria ahora la inclusi\u00f3n de la flexibilidad ante la rigidez del paradigma de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Los docentes-investigadores pregonamos la flexibilidad s\u00f3lo en el discurso, mientras que en la pr\u00e1ctica nos amparamos bajo la doctrina de la ciencia, l\u00e9ase ciencia natural. Quiz\u00e1s ello no refleje m\u00e1s que el miedo de descubrir que las ciencias del esp\u00edritu no alcanzan el car\u00e1cter de ciencias en el mismo sentido de las ciencias f\u00edsicas \u00bfQu\u00e9 problema habr\u00eda con tal descubrimiento? Necesitamos una verdadera reflexi\u00f3n ante los planteamientos del positivismo \u2013al que muchas veces asumimos como dogma\u2013 y la propuesta de la fenomenolog\u00eda \u2013a la que, tambi\u00e9n, muchas veces rechazamos, principalmente porque la desconocemos o nos cuesta trabajo comprenderla\u2013.<br \/>\nNecesitamos reivindicar nuestro papel como sujetos dentro del proceso de investigaci\u00f3n social, necesitamos repensar ese enfrentamiento del sujeto ante el objeto recordando que el objeto de investigaci\u00f3n del cient\u00edfico social es siempre la realidad social, y \u00e9sta se constituye por el entorno del cual forma parte el mismo investigador. \u201cLa vida es, esencialmente, un di\u00e1logo con el contorno; lo es en sus funciones fisiol\u00f3gicas m\u00e1s sencillas como en sus funciones ps\u00edquicas m\u00e1s sublimes\u201d (Ortega y Gasset, 1966, p.291).<br \/>\nNecesitamos, asimismo, dejar de pensar al otro como enfrentado a nosotros ya que uno mismo, en diversas circunstancias, tomamos alternadamente el papel del uno o del otro. \u201cSujeto-objeto no est\u00e1n solamente uno frente al otro: se implican y se exigen mutuamente. Constituyen momentos dial\u00e9cticos de un mismo proceso\u201d (Ander-Egg, 2001, p. 39). Tal y como lo advierten De la Garza y Leyva (2016), \u201ces preciso por ello someter a una cr\u00edtica la autocomprensi\u00f3n objetivista que caracteriza a la reflexi\u00f3n sobre las ciencias sociales\u201d (p. 29).<\/strong><\/p>\n<p>Referencias<br \/>\n\u2192 Aibar, J., Cort\u00e9s, F., Mart\u00ednez, L., y Zaremberg, G. (2013). El Helicoide de la investigaci\u00f3n: metodolog\u00eda en tesis de ciencias sociales. M\u00e9xico: FLACSO.<br \/>\n\u2192 Ander-Egg, E. (2004). M\u00e9todos y t\u00e9cnicas de investigaci\u00f3n social I. Buenos Aires-M\u00e9xico: Lumen.<br \/>\n\u2192 Bourdieu, P. (2011). Cuestiones de Sociolog\u00eda. Madrid: Akal.<br \/>\n(2002). El baile de los solteros. Barcelona: Anagrama.<br \/>\n\u2192 Bunge, M. (2001). La relaci\u00f3n entre la filosof\u00eda y la sociolog\u00eda. Madrid: EDAF.<br \/>\n2004. La investigaci\u00f3n cient\u00edfica, M\u00e9xico: Siglo Veintiuno.<br \/>\n\u2192\u00a0De la Garza Toledo, E. y Leyva G. (2016). Tratado de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales: perspectivas actuales. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n\u2192 Husserl, E. (2013). Ideas relativas a una fenomenolog\u00eda pura y una filosof\u00eda fenomenol\u00f3gica. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n\u2192 (1991). La crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog\u00eda trascendental. Barcelona: Cr\u00edtica.<br \/>\n\u2192 Levinas, E. (2011). Humanismo del otro hombre. M\u00e9xico: Siglo Veintiuno Editores.<br \/>\n\u2192 Ortega y Gasset, J. (1994). El hombre y la gente. M\u00e9xico: Porr\u00faa.<br \/>\n\u2192 (1997). La percepci\u00f3n del pr\u00f3jimo. Ideas y creencias y otros ensayos de filosof\u00eda. Madrid: Alianza Editorial.<br \/>\n\u2192 (1966). Las Atl\u00e1ntidas. Obras Completas. Vol. 3, Madrid: Alianza Editorial.<br \/>\n\u2192 (1987). Pr\u00f3logo para alemanes. El tema de nuestro tiempo. Madrid: Alianza Editorial.<br \/>\n\u2192 (1976). Meditaciones del quijote. Madrid: ESPASA-CALPE.<br \/>\n\u2192 Sch\u00fctz, A. (2008). El problema de la realidad social. Buenos Aires: Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>*Leopoldo Santos B\u00e1ez<br \/>\nlsantosbaez@gmail.com<br \/>\nLicenciado en Sociolog\u00eda, Maestro y Doctor en Filosof\u00eda por la Universidad Veracruzana.<br \/>\nActualmente, Profesor por Asignatura en las Materias Metodolog\u00eda de la Investigaci\u00f3n I y<br \/>\nTeor\u00eda Sociol\u00f3gica de los Movimientos Sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"pps-series-post-details pps-series-post-details-variant-classic pps-series-post-details-1066 pps-series-meta-excerpt\" data-series-id=\"4\"><div class=\"pps-series-meta-content\"><div class=\"pps-series-meta-text\">Esta entrada es parte 4 de 8 en la serie <a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/sociogenesis\/numero\/1\/\">1<\/a><\/div><\/div><\/div><p>Intersubjetividad y di\u00e1logo: reflexiones en torno a la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n en ciencias sociales Leopoldo Santos B\u00e1ez* RESUMEN Bajo el marco de la epistemolog\u00eda de las ciencias sociales el autor reflexiona en torno al papel que la intersubjetividad y la dial\u00f3gica tienen en la pr\u00e1ctica de investigaci\u00f3n de estas disciplinas. 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