Ruy Pérez Tamayo

Fue un 8 de noviembre de 1924 cuando nació Ruy Pérez Tamayo en la ciudad de Tamaulipas. Como muchos de los jóvenes de su época, llegado el momento se trasladó a la ciudad de México para estudiar medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), casa de estudios donde continuó, entre 1945 y 1950,  su formación en patología bajo la tutela del doctor Isaac Costero, científico español exiliado quien no sólo coadyuvó al desarrollo de su interés y amor por la investigación científica, sino también le brindó una amistad que le permitió, en palabras de Pérez Tamayo, ser “testigo de ese importante episodio en la historia de nuestra ciencia”, pues la academia en México se enriqueció enormemente con la llegada de científicos y humanistas españoles entre 1939 y 1942, años del conocido  “exilio republicano español”.

Posteriormente, continuó sus estudios de patología en Estados Unidos con los doctores Gustave Dammin, toda una autoridad en el trasplante de órganos, y Lauren V. Ackerman impulsor de la patología quirúrgica.

El espíritu inquisitivo de Pérez Tamayo se vio estimulado durante sus estudios de doctorado en inmunología, campo del conocimiento que se ofrecía en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN). En 1953 se incorporó como profesor titular a la Facultad de Medicina de la UNAM, institución que le otorgó la categoría de profesor emérito en 1995. En ella fundó la Unidad de Patología vinculada al Hospital General de México, lugar desde el cual entretejió la investigación científica con el proceso formativo de los futuros médicos, interés que cultivará durante su vida como científico, profesor, humanista y divulgador de la ciencia.

Su incansable búsqueda del saber científico, pero, sobre todo, su compromiso con la educación científica, le condujo a vincular, en un asombroso bucle, su hacer investigativo con la conducción de instituciones de investigación y formación profesional, pues fue jefe del Departamento de Biología Celular en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, dirigió el Departamento de Patología del Instituto Nacional de la Nutrición Dr. Salvador Zubirán y, entre 1984 y 2019, fue jefe del Departamento de Medicina Experimental de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Desde este baluarte del saber médico, Ruy Pérez Tamayo se vinculó, como científico y profesor, con las universidades de Harvard, Yale, Johns Hopkins, Minnesota y Galveston en E.U.A. Tarea que también le condujo a las universidades latinoamericanas de Costa Rica, San Salvador, Panamá, Venezuela, Colombia, Chile y Argentina, así como a las del viejo mundo en Madrid y Lisboa, sin dejar de pasar por la Universidad de Tel Aviv. En su andar fue becario de dos importantes fundaciones norteamericanas: Kellogg y Guggenheim.

A lo largo de su dinámico hacer como profesor, investigador y directivo, se observa su sólida vocación científica, su convencimiento formador de médicos en el campo de la medicina experimental, esfuerzo que ha realizado para contribuir al desarrollo de la ciencia en México y la convicción de que es necesario fomentar la filosofía de la ciencia como fundamento esencial para lograr una cultura científica en el ámbito educativo y social. Aportación científica y de divulgación de la ciencia que se constata en su múltiple producción científica que comprende más de ciento cincuenta artículos en revistas especializadas, nacionales y extranjeras, así como dieciséis libros científicos y treinta cuatro de divulgación científica.

Como participante en obras colectivas, tiene contribuciones en cincuenta y siete libros científicos y setenta de divulgación. Incansable es su vocación por el fomento de la cultura científica, pues ha publicado más de mil artículos en revistas y diarios, mexicanos y extranjeros, comentando libros o tratando temas de relevancia científica, filosófica, histórica y literaria, actividad acompañada mediante multiplicidad de conferencias que van más allá de las ochocientas. Por su aportación al campo de la ciencia médica, en 2003, el Sistema Nacional de Investigadores le otorgó la distinción de investigador Nacional de Excelencia. Dinámica, que por otra parte, ha sido reconocida mediante premios y preseas.

En 2003 recibió el Premio Nacional de Ciencias (1974), al que le siguieron el Premio “Rohrer” (1977), Premio “Luis Elizondo” del Tecnológico de Monterey y el Premio “Miguel Otero” que se otorga a profesionales que laboral en salud e investigación clínica, ambos en 1979. De igual forma, fue galardonado con el Premio Nacional de Historia y Filosofía de la Medicina (1995), el Premio a la Excelencia Médica de la SSA (2000) y el Premio “Carlos Beyer” en investigación (2007).

Por cuanto hace a preseas en reconocimiento a su labor científica y académica, recibió la Presea “José María Luis Mora” (2003), Medalla al Mérito Universitario por la Universidad Veracruzana (2004) y la Condecoración “Eduardo Liceaga” del Consejo de Salubridad General (2005). En ese entretejido, las universidades Autónoma de Yucatán (1980), Benemérita de Puebla (1993) y de Colima (1994), le otorgaron el grado de Doctor Honoris Causa.

Incansable y multifacético en su recorrer, Ruy Pérez Tamayo también ha formado parte de relevantes instituciones en las que ha desempeñado una importante labor. Fue miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM (1983-1993) y Consejero de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (2000-2004). En 1980 ingresó al Colegio Nacional y en 1987 a la Academia Mexicana de la Lengua. Formó parte del Consejo Académico de la Universidad de las Américas, del Consejo de Salud de la Universidad Panamericana y del Consejo Consultivo de Ciencias de Presidencia de la República, así como Director del Seminario de Problemas Científicos y Filosóficos de la UNAM y Fundador Presidente del Colegio de Bioética, A. C. En 2005, la Universidad Veracruzana creó la “Cátedra Ruy Pérez Tamayo” que fue institucionalizada el 28 de febrero de 2014, la cual se ha desarrollado en conjunción con El Colegio Nacional.