Reportaje

Biblioteca del Universitario llega a 60 títulos

 

  • Resurrección; El mar, el amor y la muerte; Doña Perfecta y Misericordia; y Las aventuras de Huckleberry Finn, se pueden adquirir a partir del 20 de febrero en la Editorial UV

 

 

Irma Villa

 

Xalapa, Ver., 21/02/2017.- La colección Biblioteca del Universitario (BU) de la Editorial de la Universidad Veracruzana (UV), que dirige el escritor Sergio Pitol, incorpora cuatro títulos más: Resurrección, de Joaquim Maria Machado Assis; El mar, el amor y la muerte, de Camillo Boito, Alvaro Corrado, Silvio D’Arzo y Giussepe Tomasi di Lampedusa; Doña Perfecta y Misericordia, de Benito Pérez Galdós; y Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain.

Los nuevos libros y los que se preparan para este año, así como los 56 ya publicados, fueron seleccionados por Sergio Pitol, comentó el novelista y editor responsable de la colección, Agustín del Moral Tejeda.

La BU, creada en 2006, “abre al estudiante las puertas del conocimiento del mundo y también a sí mismo”, como se puede leer en el prolegómeno de cada uno de los ejemplares escrito por el Premio Cervantes 2005.

En este sentido es que Del Moral Tejeda anunció que para 2017 se están preparando los títulos: El arte de la tentación. Ensayistas ingleses, selección, prólogo y notas de Rafael Antúnez; La línea de sombra de Joseph Conrad; Fuenteovejuna y El perro del hortelano de Lope de Vega; Germinal de Émile Zola, y Grandes esperanzas de Charles Dickens.

El ex director de la casa editorial de la UV comentó que la BU ha tenido buena acogida y que por ello se han reimpreso títulos como El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, Papá Goriot, Hamlet y Macbeth, Cuatro novelas ejemplares, El retorno de Casanova, Tirano Banderas, Lord Jim, y La suave Patria y otros textos.

De la colección, además de los mencionados, también tienen alta demanda: Los parientes ricos, de Rafael Delgado; El origen de las especies, de Charles Darwin; Frankenstein, de Mary Shelley; La Ilíada, de Homero; Dublineses, de James Joyce; Tartufo o el impostor y El avaro, de Moliére.

Agotados están Visión de Anáhuac y otros textos, y La muerte en Venecia, pero el resto de la colección se pueden adquirir en la Editorial UV (Hidalgo número 9, en el centro de Xalapa). Hasta el número 52 el precio es de 35 pesos y a partir del 53, cuestan 50.

A continuación se presentan las reseñas de cada uno de ellos. 

  1. Resurrección (1878)

En la historia de la literatura, Joaquim Maria Machado de Assis (1839-1908) es un caso singular. Proveniente de una familia humilde de Río de Janeiro, nieto de esclavos, mulato, epiléptico y tartamudo, Machado fue un completo autodidáctico, lo que no le impidió convertirse en el más grande autor brasileño del siglo XIX, ni fundar o presidir la Academia Brasileira de las Letras. Autor de libros notables, gozosos y excéntricos como las Memorias póstumas de Brás Cubas, Quincas Borba, Don Casmurro o Essaú y Jacob, fue también un cuentista del nivel de Maupassant y Chéjov, sus contemporáneos.

Resurrección es su primera novela, hasta hoy inédita en español. En ella narra la biografía del doctor Félix, un diletante enormemente orgulloso, mujeriego, narcisista, cuya obsesión por encelar y probar a Livia, su enamorada, parece ser el único motor de su existencia. Desapegado de todos y de todo, aunque suele estar rodeado de gente, Félix no siente especial aprecio por sus amigos ni especial cariño por las mujeres. A menos, por supuesto, que hacerles la vida imposible sea lo mismo que quererlas.

Para el escritor mexicano Eduardo Langagne, autor de esta traducción, “el argumento de Resurrección daría material suficiente para cualquier filme contemporáneo. En su esencia, Machado de Assis captó el drama que rodea a las relaciones amorosas, sus dudas y sospechas, y la catástrofe a la que conduce la incapacidad de anteponer el orgullo individual a la tranquilidad del ser amado”.

Machado consiguió crear aquí una convergencia dichosísima entre la indagación psicológica y el análisis social, y construyó un primer lugar estratégico a partir del cual la literatura brasileña pudo empezar a pensar en el presente del mundo.

  1. El mar, el amor y la muerte. Cuatro novelas cortas italianas

En su origen griego, la palabra antología significa “ramo de flores”. Con ello en mente podemos afirmar que el escritor y traductor Rafael Antúnez ha arrancado del pródigo y colorido jardín de la lengua italiana un cuarteto de magníficos, frescos y sobrecogedoramente hermosos ejemplares.

Las novelas seleccionadas son: Senso de Camilo Boito (1883), El mar (1934) de Corrado Alvaro, Casa de otros (1952) de Silvio D’ Arzo, y La sirena (1957) de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. En el prólogo que acompaña a esta edición, Antúnez asegura: “Esta antología es arbitraria, y más que una antología de tal o cual movimiento, de tal o cual época, es una muestra mínima del gran tesoro que la literatura italiana tiene reservado al lector que se decida a navegar en sus ricas e infinitas aguas”.

Cabe decir que este libro no se lee: se devora. Se la pasa uno tan endiabladamente bien con él que, incluso sin ser creyente, reza para que no termine nunca. Hay aquí fatalidad, guerras, furor extremo, malentendidos, Sicilia, criaturas acuáticas; parejas condenadas a beberse la vida a tragos y hacerse daño y sacarse mutuamente pústulas, gusanos y peste; bañistas obligados a convivir y a hablar necedades para disimular la parálisis de su estancada existencia; soledad, tejido y desesperación pueblerinos; uno de los personajes más entrañables de la literatura italiana: el gruñón, hilarante, culto y malhablado senador La Ciura, desencajado por el deseo y el ansia de revivir un amor fabuloso; hay también pathos, emoción y pena.

  1. Doña Perfecta (1876) y Misericordia (1896)

De lo único que puede acusarse al novelista español Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-Madrid, 1920) es de haber hecho muchas cosas y de haberlas hecho todas bien: trabajó bajo un máximo de tensión creadora, inventando y escribiendo, año tras año, una tras otra, novelas de una riqueza y una ambición narrativa que no existían en español desde El Quijote.

Se granjeó, merecidamente, el prestigio de ser una de las mejores firmas de la escritura de ficción del siglo XIX. Escribió con gracia, elegancia, furia y contundencia sobre conflictos sociales sin caer en la obviedad y el panfleto y, superada una temprana etapa reformista, edificante y llena de soluciones unívocas (en novelas juveniles como La fontana de oro o Marianela), supo buscar y encontrar otros rumbos. Combinó con éxito y originalidad una prosa limpia y lúdica con maniobras experimentales donde, por una vez, el experimento salió bien. Consiguió –con los Episodios nacionales– explicar la historia española sin la aridez y la solemnidad de los historiadores de la época. ¿Qué más?

Puestos a buscarle algún defecto, se le podría reprochar a Pérez Galdós su vocación confrontacional, su soltura técnica, su realismo crónico, y el férreo control de su programa creativo. Para quienes consideren esto una falta imperdonable, ofrecemos Doña Perfecta (1876) y Misericordia (1896): dos libros de una sensibilidad bien distinta, pero inequívocamente marca Benito Pérez Galdós.

Estricta linealidad temporal. Trampas complejas y trenzadas con tino. Personajes con pasiones para dar y regalar. Una mirada simpatética hacia los menos afortunados. Pequeñas redenciones, gestos nobles y generosidad. En suma: la regocijante y cada vez poco frecuente ocasión de contemplar a un maestro en plena forma. Esa quizá sea la razón de que la escritura de Galdós sea tan cercana, tan adictiva, tan ahora.

  1. Las aventuras de Huckleberry Finn (1884)

Ya en Las aventuras de Tom Sawyer (1876) lo vemos escapándose de la escuela para irse a dar un chapuzón en el río soleado de Missouri, disfrazado de pirata, combatiendo a algún malo, extrayendo tesoros y siendo el patiño mugroso del itinerante, rebelde y bombástico Tom. Argumentalmente, Las aventuras de Huckleberry Finn (1884) está indiscutiblemente emparentada con su precuela, pero emocional y estilísticamente, se trata de una emancipación.

Mark Twain se destraba aquí de todas las restricciones autoimpuestas –los principios narrativos de la armonía y el orden, la omnipresencia que organiza la acción de los personajes, el vínculo que une al joven con el adulto en un mundo moral– y emerge en forma de prosa desenfrenada, ardiente y exhibicionista ese gran momento en la historia literaria de Estados Unidos en el que Huck Finn lleno de recursos toma la palabra y nos narra sus peripecias de outsider.

Para dejar atrás los abusos de su padre alcohólico, que ha amenazado con matarlo, Huck huye en balsa y se asocia con Jim, fugitivo esclavo de la señora Watson, y sus aventuras por el Misisipi componen este libro de las mil maravillas. Hay asesinos, ladrones y tahúres. Hay vendettas, racismo, tentativas de linchamientos, beodez extrema, travestismo, humanos extravagantes (pero creíbles), códigos de amistad, pueblos en medio de la nada, fanatismo, mitomanía y una elevada dosis de testarudez sureña.

Oh, y las posibilidades infinitas de la metáfora traviesa, comparaciones vírgenes e inesperadas, carentes de clichés; frases cortas y capítulos breves; un ritmo casi musical de la prosa; elasticidad y valentía de la voz narrativa, de tono infantil e inocente; excentricidad y el todo-vale de la trama; humor desternillante y un oído agudo para el dialecto. Este libro es, cómo decirlo, como la voz de un niño cuando empieza a hablar. Palabras que suenan siempre a nuevo.

 

 

 

 

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