Reportaje

Antropología, Letras Españolas e Historia celebran 60 años de fundación

 

  • Las entidades fueron creadas durante el rectorado de Gonzalo Aguirre Beltrán, en el seno de la entonces Facultad de Filosofía y Letras
  • Fueron pioneras en la provincia mexicana y sus fundadores son considerados íconos de tales disciplinas, como es el caso de José Luis Melgarejo Vivanco, Roberto Williams, José Pascual Buxó y Xavier Tavera Alfaro, por mencionar algunos

 

Las entonces escuelas de Antropología, Letras Españolas e Historia se crearon en el rectorado de Gonzalo Aguirre Beltrán

 

Karina de la Paz Reyes Díaz

 

Xalapa, Ver., 24/04/2017.- Las facultades de Antropología, Letras Españolas e Historia de la Universidad Veracruzana (UV) fueron creadas hace 60 años, siendo rector de la institución Gonzalo Aguirre Beltrán. El contexto de la época en que se crearon y el actual dista sustantivamente, pero la importancia de su presencia en la sociedad veracruzana continúa siendo fundamental, pues en el presente el quehacer de las humanidades es más pertinente que nunca, coincidieron sus respectivos directivos.

En la Sección número 1 del Expediente número 44 del año 1957, la Oficialía Mayor de la UV da cuenta de las actividades de la institución al entonces gobernador de Veracruz, Antonio Modesto Quirasco, precisamente en el apartado intitulado “Administración y Servicios Escolares” detalla:

“Dentro de la Facultad de Filosofía y Letras se crearon tres nuevas escuelas que vienen a resolver urgentes necesidades en la formación del profesorado de la Universidad y de los investigadores. Las escuelas que comenzaron a trabajar el día 1º de febrero del presente año son las siguientes: Escuela de Antropología, que ofrece las carreras de Arqueología, Lingüística y Antropología Social; la Escuela de Historia, que ofrece la carrera de Maestro en Historia; y la Escuela de Letras que ofrece la carrera de Maestro en Letras Españolas.”

Las tres tuvieron como primera sede el edificio ubicado en Juárez número 55, en el centro de Xalapa, y fue en 1976 que se trasladaron a la Unidad de Humanidades, donde hasta la fecha continúan.

Estas entidades se crearon en una época favorable para las llamadas humanidades, situación que contrasta notoriamente con la actualidad, coincidieron Gerardo Galindo Peláez, Sergio Rafael Vásquez Zárate y Guadalupe Flores Grajales, directores de las facultades de Historia, Antropología y Letras Españolas, respectivamente.

Como lo indica el documento, quienes egresaban de estas escuelas obtenían el grado de maestros, no licenciados. Fue en 1973 que hubo un acuerdo nacional para normar el funcionamiento de las licenciaturas en todo el país denominado “Los acuerdo de Tepic”, explicó el Director de la Facultad de Historia.

La presencia de las humanidades ha fluctuado ante la sociedad; precisamente al final de la década de los cincuenta y principio de los sesenta en Veracruz se crearon las grandes instituciones de corte humanista, bajo el cobijo y auspicio del Estado, explicó Galindo Peláez. Se trató de una época “muy floreciente” de las humanidades en el país, y la entidad no fue la excepción.

 

Sergio Rafael Vásquez Zárate, director de Antropología

 

Hay que recordar que México vivía un momento especial y de contradicciones, pues aunque persistían carencias en determinados sectores sociales, registraba un crecimiento económico que oscilaba en el seis por ciento anual, precisó. Ello de alguna manera favoreció la creación de escuelas humanísticas.

Pero en la década de los ochenta se registró una fuerte crisis, porque el Estado empezó a “hacerse chiquito”, a conformarse de otra manera; aunado a ello están los procesos neoliberales, en los cuales la economía y el mercado tienen una preponderancia por sobre todos los demás aspectos, y las humanidades “pareciera que se ven eclipsadas, que ya no son auspiciadas”, añadió el historiador.

Por su parte, Sergio Vásquez coincidió en la importancia de las humanidades actualmente, tanto o más que en aquella época de florecimiento: “La Antropología es más pertinente que nunca, pero me refiero por extensión a todo el quehacer humanístico, porque vivimos en la expectativa global de los vaivenes de la economía; todos estos impactos de orden mercantil y económico tienen un origen y efecto sobre las distintas poblaciones mundiales”.

Para él, “donde haya población humana, donde existan necesidades de comprender la diferencia, donde se expresen situaciones de intolerancia, inequidad, desigualdad, necesariamente tiene que haber un experto para tratar de identificar este contexto problemático. Si vivimos en un país y en un mundo convulso, evidentemente las humanidades son más pertinentes que nunca”.

 

Guadalupe Flores Grajales, directora de Letras Españolas

 

Guadalupe Flores opinó que el papel de las humanidades es no perder de vista el bien común, así como el compromiso que hay con la sociedad en sí. “Eso poco a poco se ha perdido”, lamentó.

En su campo, consideró necesario modificar el pensamiento, pues ser un profesional en la lengua y la literatura no implica dejar de lado la conciencia civil, al contrario. Por otra parte, en estos tiempos “es necesario ser más realista, ya no se puede ser tan idealista como en el siglo XIX o en otras épocas, porque eso genera mucha frustración”.

 

Tradición antropológica

La Facultad de Antropología se distingue por ser la primera en su género en la provincia mexicana, pues antes de ella sólo existía la Escuela Nacional de Antropología e Historia. “Es el segundo plantel más antiguo en la formación de antropólogos en México y también de las tradiciones antropológicas más vigorosas del país, no sólo por antigüedad sino porque se ha ganado un prestigio”, destacó su director.

“En el caso de Antropología es muy honroso decir que Aguirre Beltrán, que a la postre era el rector de la Universidad Veracruzana, impartió el 17 de febrero de 1957 la primera clase con la que se inauguró la carrera de Maestro en Ciencias Antropológicas.”

En esta empresa a Aguirre Beltrán lo acompañaron “pioneros y baluartes de la antropología veracruzana”, como José Luis Melgarejo Vivanco, Roberto Williams García, Carlo Antonio Castro y Alfonso Medellín Zenil. Éste fue precisamente el primer director de la Facultad.

“Hubo muchas felices circunstancias que contribuyeron: el rector de la Universidad era Gonzalo Aguirre Beltrán, desde ese entonces una figura reconocida en la antropología mexicana; el secretario de gobierno era José Luis Melgarejo Vivanco, profesor, historiador, antropólogo y arqueólogo autodidacta.

“Él fue también profesor de Roberto Williams y Alfonso Medellín en la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, quienes ya habían regresado a Xalapa y se incorporaron al Departamento de Antropología del Gobierno del Estado después de haber estudiado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ellos construyeron el plan de estudios. Muy poco después se sumó un distinguido lingüista: Carlo Antonio Castro Guevara, de origen centroamericano”, relató Vásquez Zárate.

Pero la Escuela de Antropología nació con dos entidades hermanas más: el Instituto de Antropología y el Museo de Antropología de Xalapa. Su intención era la formación de cuadros, la divulgación del conocimiento y la investigación, respectivamente.

“Hay una parte muy interesante de las actas constitutivas de la Facultad de Antropología en donde su primer director, Alfonso Medellín, declara que la Antropología tiene que servir para tratar de resolver problemas sociales, solucionar los problemas que devienen de la discriminación, de la falta de equidad, de la marginalidad, de los rezagos sociales, económicos y geográficos. Va muy acorde con las políticas gubernamentales de la época.”

Por sus aulas han dado cátedra grandes personajes de la antropología nacional. Además de los ya citados está José García Payón, José Corona Núñez, Alfonso Gorbea Soto, Francisco Beverido Pereau, Waltraud Hangert, Juan Hasler y Santiago Genovés, por mencionar algunos.

Además, Vásquez Zárate citó a Félix Báez-Jorge, quien es egresado de la propia Facultad, fue director y a la fecha continúa dando clases. “Una de las figuras más reconocidas en América Latina sobre el estudios de las cosmovisiones y religiosidad popular”.

 

Gerardo Galindo Peláez, director de Historia

 

De acuerdo con el Director de esta Facultad, es difícil medir con cifras todo el impacto positivo que pueda tener la participación de un antropólogo, por ejemplo, en los ámbitos del trabajo social o público. “Pero sí puedo decir que muchos de nuestros egresados han participado en el diseño de políticas culturales, en el apoyo a casas de cultura, museos de sitio o regionales, identificación de centros históricos, identificación, protección o apertura de zonas arqueológicas, programas de rescate de lenguas originarias; en fin, han incursionado en distintos ámbitos del conocimientos”.

Cabe citar que esta entidad académica actualmente ofrece las licenciaturas en Antropología Social, Lingüista e Histórica, Arqueología y la Maestría en Antropología.

 

Riqueza literaria

La Facultad de Letras Españolas, ─cuyo primer director fue el filólogo, escritor y poeta José Pascual Buxó─ es una de las más antiguas del país, pues sólo la aventajan en años sus homólogas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la de Guanajuato.

“El origen de la Facultad de Letras Españolas siempre estuvo vinculado con el proyecto de la Editorial y La Palabra y el Hombre de la Universidad Veracruzana, a cargo de Sergio Galindo; y después con el entonces Centro de Investigaciones Literarias, hoy Instituto de Investigaciones Lingüístico Literarias‑“, rememoró su Directora.

La entidad posee una característica especial: en sus aulas han impartido cátedra destacados personajes de la literatura como Sergio Pitol, y aunado a ello se ha alimentado de una inmensa actividad cultural generada por escritores invitados. “A lo largo de estos 60 años la Facultad ha tenido contacto con los escritores del boom, como Julio Cortázar y Juan Carlos Onetti”, refirió la entrevistada.

También recordó que cuando el escritor y académico Jorge Ruffinelli dirigía el Centro de Investigaciones Literarias trajo a literatos connotados, lo cual también impulsó a la Facultad de Letras Españolas y propició que adquiriera renombre a nivel nacional e internacional. “Era gente muy generosa, con espíritu formador que impulsaba mucho a los estudiantes”.

Sumado a ello, en estas seis décadas han egresado destacadas personalidades de la literatura, la crítica literaria, incluso del periodismo y la traducción. Entre ellas está el escritor Luis Arturo Ramos, el poeta Tomas Uscanga y la periodista Kassia Wyderco. De su historia más reciente citó a Juan Pablo Villalobos, quien obtuvo el 34º Premio Internacional Herralde de Novela, y a Alejandro Higashi, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

“Hay una gran cantidad de egresados que han tenido cierto éxito en las letras. En el caso de la investigación, varios del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias también son egresados de aquí –entre ellos está Esther Hernández Palacios, Alfredo Pérez Pavón, Norma Angélica Cuevas Velasco y Teresa García Díaz–y otros se han dedicado a la gestión.”

Además, el seguimiento a los egresados ha permitido confirmar que muchos de ellos están incorporados en universidades no sólo del país sino del concierto internacional. Esto porque la Facultad también ha formado a estudiantes extranjeros.

“En su origen aquí estaba incorporada la Escuela de Verano, hoy Escuela para Estudiantes Extranjeros, y aquí llegaban los extranjeros, pero se quedó esa perspectiva y a lo largo de estos 60 años hemos recibido muchos estudiantes de países como Japón, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suiza, Polonia, Inglaterra y actualmente llegan muchos de China”, explicó.

Para Guadalupe Flores el impacto social de esta entidad académica es fuerte, al igual que los retos. Uno de ellos es formar personas capaces de generar autoempleo.

 

 

Gonzalo Aguirre Beltrán, Antonio Modesto Quirasco, Alfonso Medellín Zenil y José Luis Melgarejo Vivanco, todos partícipes en la creación de estas entidades

 

Identidad e historia

En el caso de la fundación de la Facultad de Historia –cuyo primer director fue el prestigiado y visionario historiador Xavier Tavera Alfaro– contribuyeron personalidades de la disciplina como David Ramírez Laboinetg y el propio José Luis Melgarejo Vivanco. De ellas también han egresado personalidades destacadas del país, como Enrique Florescano Mayet.

“Hay una gran cantidad de personas que han egresado de estas aulas, muchos de ellos se han dedicado a la docencia en el nivel medio superior y superior; y también gente que ha contribuido a la historia en Veracruz. Tenemos el caso de investigadores como José Velasco Toro, Carmen Blázquez Domínguez, Bernardo García Díaz,  todo un conjunto de investigadores que actualmente trabajan la historia de la entidad”, destacó Gerardo Galindo.

Para él y muchos dedicados a esta disciplina, la mayoría de los historiadores que actualmente investigan y escriben sobre las distintas épocas del pasado de Veracruz han sido formados en esta entidad; asimismo, son los que están frente a grupo en escuelas de todos los niveles educativos.

“Una de las fortalezas que ha tenido la Facultad es la contribución, por un lado, a la enseñanza y difusión de la historia –son los maestros que han forjado muchas generaciones de veracruzanos–, y por otro a la investigación”, remarcó.

Galindo Pelaéz comentó que las sociedades consumen historia y a la fecha tienen diversas fuentes, ya no hay una historia monolítica: “La manera de ver el pasado ha cambiado, ahora tenemos muchas y todas ellas enriquecen a las mismas humanidades. Ahora se retoma el debate de la interdisciplinariedad como condición básica en el estudio de todas las humanidades. La historia poco tiene que decir si no se relaciona con la economía, con la antropología”.

Si bien es vasto el trabajo y la investigación de los egresados de esta entidad académica y naturalmente de su plantilla docente, hay un desafío importante ante sí: mejorar la presencia en la sociedad, admitió el entrevistado.

“Hay que decir que las humanidades y la historia son necesarias. Que tienen un por qué y un para qué. Que nos da mucha identidad. Que frente a los procesos globalizantes o la contra de la globalización, el papel de las humanidades es sensibilizar, dar identidad y respuesta a las preguntas de las problemáticas del presente. Actualmente vivimos otro tipo de violencia, de problemáticas, pero ahí está la historia para darnos respuestas, sentido y cobertura. Para no sentirnos desligados de nuestro entorno.”

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