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UV obtuvo su novena patente; esta vez, en el campo farmacéutico 

  • Académicos, estudiante y egresados de la Facultad de Bioanálisis, región Veracruz, desarrollaron el proyecto Nuevas fases sólidas de sulfasalazina 
  • Compartieron que la Oficina de Transferencia de Tecnología de la región Veracruz fue una parte fundamental para llevar a cabo con éxito todo el proceso 

 

Jorge Guillermo Domínguez Chávez, investigador y académico de la Facultad de Bioanálisis

 

Aracely Hernández y Blanca González 

29/10/2020, Veracruz, Ver. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó la novena patente a la Universidad Veracruzana (UV), en el área farmacéutica, por el desarrollo del proyecto Nuevas fases sólidas de sulfasalazina. 

Karina Mondragón Vásquez y Jorge Guillermo Domínguez Chávez, académicos e investigadores adscritos a la Facultad de Bioanálisis en la región Veracruz, son los responsables del desarrollo de esta nueva patente. Coadyuvan Javier Hernández Illescas, estudiante del Doctorado en Ciencias Químico-Biológicas, y Jaime Eduardo Troncoso Zurita y María Valeria Morales Arjona, egresados de la Facultad. 

Los investigadores explicaron que la sulfasalazina es un fármaco utilizado para el tratamiento de la artritis reumatoide; no obstante, tiene la desventaja de ser insoluble en medios fisiológicos, esto significa que poca cantidad del medicamento llega a la sangre para ejercer el efecto terapéutico deseado. 

Para subsanar este problema, la industria farmacéutica suministra una gran cantidad del fármaco, por lo que gran parte de éste se desperdicia al no solubilizarse en el estómago. 

En este contexto, los investigadores detallaron que el objetivo principal de su proyecto es solucionar esta desventaja. Para ello, mejoraron las propiedades físicoquímicas de los ingredientes activos como por ejemplo la solubilidad, a través de la modificación de la estructura sólida del fármaco, con la obtención de co-cristales, co-amorfos o nuevas sales cristalinas o amorfas. 

De esta manera, la sulfasalazina podría mejorar su solubilidad y con ello habría mayor cantidad de fármaco para que el organismo lo absorba, evitando así el desperdicio. 

Los académicos mencionaron que esto conllevaría a una disminución de la dosis administrada y, al utilizar menor cantidad de fármaco, una disminución en el costo del medicamento. 

Detallaron que las líneas de investigación que manejaron para lograr la modificación de las propiedades físico-químicas del fármaco fueron la química supramolecular, ingeniería de cristales y síntesis de materiales para aplicaciones en optoelectrónica e ingeniería de cristales. 

Estas áreas son relativamente nuevas y han despertado el interés de la comunidad científica a nivel mundial ya que permiten mejorar las propiedades físico-químicasprincipalmente su solubilidad, pero sin alterar la estructura química del mismo, lo que permite la obtención de fármacos con eficacias terapéuticas mejoradas y mucho más seguras en su uso. 

Karina Mondragón y Guillermo Domínguez destacaron que entre los beneficios de esta invención está la obtención de co-cristales y co-amorfos, que ofrecen la oportunidad de modificar la solubilidad de un fármaco sin alterar su estructura química. 

 

Karina Mondragón Vásquez, académica e investigadora de la Facultad de Bioanálisis

 

Además, tener fármacos más solubles redunda en una disminución en la dosis suministrada, lo que daría lugar a una reducción en los efectos secundarios. 

Respecto a la participación de los estudiantes en este trabajo, los investigadores comentaron que ellos se encargaron de desarrollar la parte experimental. 

Valeria Morales y Jaime Troncoso desarrollaron el muestreo de posibles coformadores para la obtención de las fases co-cristalinas y co-amorfas; Javier Hernández realizó la caracterización espectroscópica y biofarmacéutica de los co-amorfos obtenidos. 

Haber participado en el desarrollo del proyecto es una de las experiencias más satisfactorias en mi etapa como estudiante de doctorado; contribuí a la generación de conocimiento científico nuevo y a la resolución de uno de los problemas de gran relevancia para la industria farmacéutica: la mejora de la solubilidad en los fármacos, comentó Javier Hernández. 

Por otra parte, María Valeria y Jaime Eduardo exhortaron a sus compañeros a colaborar en proyectos de investigación aplicada, pues trae muchas satisfacciones profesionales como la obtención de una patente o la publicación de artículos en revistas internacionales. 

En cuanto al registro de la patente, los investigadores apuntaron que sirve como un instrumento para medir el impacto, el avance y desarrollo tecnológico que tienen las investigaciones que se realizan en la UV; además, aportan prestigio y reconocimiento académico y son un reflejo de la calidad en la investigación a nivel nacional e internacional. 

Destacaron que en la cuestión económica, el registro de patentes otorga un valor a esa invención que se está protegiendo, lo cual hace que se puedan generar empresas spin off en la Universidad o realizar la cesión de derechos a empresas que estén dispuestas a invertir en su escalamiento y comercialización, para que en el futuro tanto los inventores involucrados y la institución puedan recibir regalías por su creación. 

Del proceso, detallaron que éste inició al finalizar la parte experimental del proyecto y se realizó el análisis de todos los datos para su protección. La solicitud de patente se ingresó el 13 de diciembre de 2016 y, no habiendo ninguna objeción u observación, se dio a conocer en agosto de 2017. 

Explicaron que pasaron por el primero y segundo examen de fondo, así lo dio a conocer el IMPI en julio de 2019 y en febrero de 2020, respectivamente; el otorgamiento de la patente se realizó en agosto de 2020. En concreto, desde la fecha de solicitud hasta la fecha del otorgamiento, fueron tres años y ocho meses. 

Mondragón Vásquez y Domínguez Chávez invitaron a más compañeros académicos a proteger sus ideas e invenciones, ya que es un camino seguro para que en un futuro puedan explotarlos y evitar que terceros se beneficien de sus ideas. 

Los académicos compartieron que la Oficina de Transferencia de Tecnología de la región Veracruz fue una parte fundamental para llevar a cabo con éxito todo el proceso, al brindarles acompañamiento legal y técnico en el registro de la patente; de igual forma, el Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Coveicydet) recientemente publicó la Convocatoria de Apoyo a la Invención Veracruzana 2020, en donde ofrece financiamiento y acompañamiento técnico para la solicitud de patentes. 

El paso siguiente es la promoción de la patente en el sector farmacéutico para lograr la comercialización. Entre los planes a un futuro inmediato también es la continuación de los estudios de otros fármacos con problemas de solubilidad y la búsqueda de proyectos de innovación, enfocados en el desarrollo de fármacos inteligentes y nuevas formas de dosificación de los mismos. 

Además, mantener la colaboración con los Laboratorios Senosiain, con los cuales ya se tiene ocho desarrollos tecnológicos que han generado cerca de 20 solicitudes de patente tanto en México como en el extranjero. 

Abundaron en que dos se encuentran en proceso de escalamiento por parte de esta empresa, con la esperanza de que se comercialicen. 

 

Javier Hernández Illescas, estudiante del Doctorado en Ciencias Químico-Biológicas

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