Plata coloidal, desinfectante que debe usarse con mucha precaución: Elda María del Rocío Coutiño

 

 

 

  • En la UV investigan su relación con el incremento de enfermedades crónico-degenerativas

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Elda María del Rocío Coutiño Rodríguez.

Jorge Vázquez Pacheco

El exceso en el empleo de la plata coloidal puede generar efectos preocupantes en la salud, advirtió Elda María del Rocío Coutiño Rodríguez, del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana (UV), quien dedica una gran parte de su actividad profesional a investigar  las posibles consecuencias de la exposición a este metal en tres niveles: celular, bioquímico y molecular.

La plata coloidal la encontramos comúnmente en los desinfectantes para verduras, que se expenden al público en prácticamente todas partes. Como bactericida, su empleo se generalizó desde 1993, cuando se dieron diversos brotes de cólera, y mucho se ha disertado en torno de sus supuestas propiedades benéficas. Se ha dicho que es capaz de inhibir los efectos del VIH, que estimula el sistema inmunológico del organismo humano y que es capaz de inhibir la proliferación de diversas bacterias.

“Pero también hemos detectado que, aun en dosis reducidas, provoca incremento en la proliferación celular de los linfocitos, mientras que en dosis altas tiene un efecto citotóxico, es decir, dañino para las células”, indicó Coutiño Rodríguez.

“Hemos detectado que la plata coloidal produce alteraciones nucleares de tipo necrótico (muerte de células) y que afecta las funciones apoptóticas. Esto último se relaciona con la muerte celular programada como mecanismo de control fisiológico en la población celular sobre los tejidos. En determinadas dosis afecta la actividad mitocondrial (suministro de la energía necesaria para la actividad celular) o produce especies reactivas de oxígeno, que son radicales libres altamente tóxicos y mutagénicos. También hemos visto que provoca lipoperoxidación, lo cual se relaciona directamente con enfermedades crónico-degenerativas.”

La investigadora considera que se ha abusado en el uso de la plata coloidal; hay quienes no han dudado en emplearla para desinfectar el agua y no son pocos los restaurantes en que se lava la loza con soluciones de agua y este elemento.

La Organización Mundial de la Salud recomienda su uso en apenas 3.5 microgramos al día, pero realmente no sabemos en qué dosis la absorbemos en los refrescos embotellados, en paquetes de frutas y verduras. Incluso, tenemos la tendencia a utilizar más de lo que el fabricante recomienda al desinfectar los alimentos. Las diversas marcas y presentaciones no coinciden en la dosis de concentración ni en los tiempos de exposición recomendados.

¿Cómo puede una persona común advertir que se expone demasiado? “Nuestro siguiente paso en la investigación es tratar de averiguar qué síntomas se relacionan con el abuso, uno de los más evidentes es la argiria, que es una coloración grisácea en las manos o en los ojos debida a la acumulación de plata coloidal; también provoca hígado graso y sus efectos en inflamaciones son distintos; puede estimular las defensas antiinflamatorias o inhibirlas”.

La investigadora agregó: “De momento no sabemos si hay enfermedades provocadas por su uso indiscriminado, porque no es un tóxico de efectos contundentes e inmediatos, pero sospechamos que puede incidir en cáncer hepático, leucemia, problemas de tiroides, Alzheimer y diversos males más. Nuestros estudios indican también que puede funcionar como un disruptor hormonal y eso afectaría muchas funciones biológicas.”

¿Qué podemos hacer para desinfectar los alimentos sin riesgo? ¿Cuáles son las alternativas? “Al lavar cuidadosamente las frutas y verduras, con un poco de jabón y abundante agua, se reduce considerablemente la carga bacteriana. Asimismo podemos emplear vinagre, sal o cal, esta última puede usarse en concentraciones de un miligramo por litro de agua. El cloro también es bueno, aunque fue sustituido precisamente por la plata coloidal porque algunas bacterias, como la del cólera, se hicieron resistentes”.

Para Elda María del Rocío Coutiño, el problema es grave y la solución debe ser asunto familiar o personal. A raíz de la difusión de esta problemática, mucha gente ha dejado de emplear la plata coloidal, pero el punto aquí es ejercer equilibrio y no emplearla de manera desmedida.