“Pájaro de cuenta”, representación del machismo en el folclor mexicano: Donají Cuéllar Escamilla

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Por PAOLA CORTÉS PEREZ – Revista Universo – Num. 517, 15 de abril de 2013.

Donají Cuéllar Escamilla, integrante del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la Universidad Veracruzana, presentó un análisis de las actitudes y trasfondo psicológico del “pájaro de cuenta”, término que alude a una persona en la que no se debe confiar, durante el III Encuentro Regional de la Academia Mexicana de la Lengua.

 

Cuéllar Escamilla examinó las coplas del Cancionero Folklórico de México y planteó que los versos, cuartetos y décimas analizados configuran un personaje ambivalente: delineado por la misoginia pero también por la dependencia hacia el género femenino, vulnerable a la burla, al desprecio y al abandono, proclive a la súplica y a padecer penas de amor.

 

“La ambivalencia radica en los escenarios que crea para el montaje de la farsa: uno destructivo y otro patético, que son las realidades que ponen en evidencia el tema del machismo, que consiste en el inmaduro alarde y el ejercicio indiscriminado de las potencias biológicas, el orgullo del sexo que impulsa al varón a demostrar su hombría, la misoginia como actitud de supremacía del hombre sobre la mujer y la dependencia hacia ella como manifestación de su patología”, abundó.

 

Respecto de qué se entiende por “pájaro de cuenta”, la investigadora mencionó algunas definiciones dadas por Luis Fernando Lara, María Moliner y Francisco J. Santamaría, quienes concordaron al decir que es una persona en la que no puede confiarse, que ha cometido algún delito o es capaz de cometerlos, principalmente robo o estafa; un granuja, un individuo de malos antecedentes, de quien hay que cuidarse.

 

Los “pájaros de cuenta” examinados por Cuéllar Escamilla tampoco son de fiar y son muy hábiles para seducir a las mujeres y “depredarlas”. Entre las aves que se usan metafóricamente para hablar de ellos están las rapaces (zopilote, águila y gavilán); los ladrones (palomón); las voraces (gorrión); las de vistoso y colorido plumaje (guacamaya); de bello penacho rojo (cardenal) y otras que son más comunes y corrientes (gallo, pollo y pájaro en general).

Estos pájaros, indicó, dan voz a las emociones del mujeriego, del enamorado y, desde luego, del depredador de mujeres, entendido como aquel macho que alimenta su ego al seducir, cazar, poseer y destruir a las hembras.

 

Asimismo, indicó que la acción que los distingue es el acoso sexual, el cual se lleva a cabo en forma de cacería, rapto y depredación, acto que implica la posesión sexual, el desecho de la hembra y su posterior humillación; pero antes de que esto suceda –añadió– se da la seducción que consiste en “endulzar el oído” para atraer a la presa.

 

Pero está su contraparte o el otro lado de moneda, el “pájaro nalgón”, expresión –indicó–usada para denominar a personas y personajes que presumen o prometen ser buenos para algo y, al final, no lo son.

 

Para cerrar su participación, la especialista en literatura de tradición oral concluyó su participación al señalar que todo hombre tiene potencial para ser un “pájaro de cuenta”, lo que desató risas entre los asistentes.