La generación, el transporte y el consumo de las energías convencionales tienen, como toda actividad antrópica, un impacto sobre el medio, y puede comprobarse fácilmente e que están en el origen de algunos de los mayores problemas ambientales que sufre el planeta como el cambio climático y la lluvia ácida.
Sin llegar a decir que esos efectos no existen en las renovables, sí es cierto, en cambio, que son infinitamente menores y siempre reversibles.
Pero, sin duda, el cambio climático es el mayor desafío ambiental al que se enfrentará la humanidad en las próximas décadas. En los últimos 100 años la temperatura media mundial aumentó 0,6°C (1,2°C en Europa) y los científicos han certificado que la década de los noventa fue la más calurosa de los últimos 150 años. Las previsiones hablan de un aumento de la temperatura media que puede ir de 1,4 a 5,8°C entre 1990 y 2100, lo que trastocaría los ciclos del agua y provocaría un aumento del nivel del mar, por el deshielo que sufrirían, en parte, los casquetes polares.
El consumo de energía, incluyendo el transporte, es en la actualidad la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes de tipo acidificante.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la emisión de estos últimos contaminantes se ha reducido de un modo significativo gracias a la adopción de combustibles más limpios y al tratamiento de los gases de combustión. Pero mientras no disminuya la dependencia de los combustibles fósiles en la generación energética, los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático parecen estar abocados a aumentar. Mayor eficiencia energética y un incremento del uso de las energías renovables son vistos como parte de la solución.
Es por esto que, uno de los retos más grandes que enfrenta la ciencia y la tecnología en los inicios del siglo XXI es diseñar sistemas energéticos más eficientes, tomando en cuenta consideraciones técnicas, económicas, normativas y medioambientales, que garanticen el suministro de bienes y servicios a la sociedad actual con base a los recursos limitados con los que cuenta el planeta, pero sin comprometer el consumo de las futuras generaciones.
Ante tales circunstancias, la generación con energías renovables así como el buen aprovechamiento de la energía se presenta como una necesidad estratégica de desarrollo y permanencia dentro de un mercado cada día más competitivo
De acuerdo a los lineamientos actuales de los institutos de educación superior en México, es urgente realizar propuestas de especializaciones, maestrías y doctorados de alta calidad que puedan ser reconocidos dentro del Padrón Nacional de Posgrado y Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2006-2012 propuesto por el gobierno federal.
La Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica, Región Xalapa de la Universidad Veracruzana, actualmente ofrece la Especialidad en Ahorro y Uso eficiente de la Energía, y para continuar con esta Línea de Generación del Conocimiento estableció un programa de Maestría en Ingeniería Energética, la cual ayuda en la formación y consolidación de profesionales que la ciencia, la tecnología y la sociedad demanda.