﻿{"id":35,"date":"2023-09-13T12:58:29","date_gmt":"2023-09-13T17:58:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/?p=35"},"modified":"2023-09-13T12:58:29","modified_gmt":"2023-09-13T17:58:29","slug":"fundamentos-del-programa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/plan-de-estudios\/fundamentos-del-programa\/","title":{"rendered":"Fundamentos del programa"},"content":{"rendered":"<p><strong>Orientaci\u00f3n\u00a0 <\/strong>Investigaci\u00f3n<\/p>\n<p><strong>Justificaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La acelerada expansi\u00f3n de \u00e1reas caracterizadas por procesos de marginaci\u00f3n, segregaci\u00f3n espacial, deterioro ecol\u00f3gico y conflictos territoriales requiere comprender la concatenaci\u00f3n e interacci\u00f3n &#8211;a lo largo del tiempo&#8211; de factores, agentes y actores de diversa naturaleza. En este sentido, la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica debe partir de una revisi\u00f3n de los fundamentos epistemol\u00f3gicos y axiol\u00f3gicos implicados en la reproducci\u00f3n de narrativas que apuntan hacia la apresurada generaci\u00f3n de soluciones, muchas de las cuales resultan en estrategias ineficaces. Es por esto que la principal apuesta de la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje (METP) radica en el valor del conocimiento cient\u00edfico en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan. Como consecuencia, el dise\u00f1o del programa otorga un gran peso a la comprensi\u00f3n de distintas tradiciones, modelos de investigaci\u00f3n (multi, inter y transdisciplinares) y enfoques anal\u00edticos (espacio, territorio y paisaje) utilizados en estudios socioespaciales. Sobre esta base, y un s\u00f3lido aprendizaje metodol\u00f3gico, el plan curricular avanza hacia cursos que reflejan los intereses espec\u00edficos y las capacidades que el grupo de profesoras y profesores ofrece para la formaci\u00f3n de las y los estudiantes.<\/p>\n<p>As\u00ed, los prop\u00f3sitos de la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje coinciden con los ejes rectores del actual plan de trabajo de la Universidad Veracruzana &#8211;la sustentabilidad y los derechos humanos&#8211;, as\u00ed como de las \u00e1reas prioritarias de investigaci\u00f3n establecidas por el CONAHCYT, de modo que se constituye en un programa orientado claramente a la investigaci\u00f3n de alto nivel, que sin embargo puede generar conocimiento base para el dise\u00f1o de\u00a0 pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>La METP surge en el seno del Instituto de Investigaciones Hist\u00f3rico- Sociales de la Universidad Veracruzana, producto de la interacci\u00f3n entre cuerpos acad\u00e9micos, investigadoras e investigadores &#8211;tanto del propio instituto como de otras entidades Universitarias y particularmente con colegas del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia&#8211; abocados a estudiar procesos ocurridos en \u00e1reas geogr\u00e1ficas espec\u00edficas. Este intercambio de ideas, planteamientos y hallazgos, dio lugar a seminarios, coloquios, direcciones de tesis y proyectos de investigaci\u00f3n compartidos. Sobre esta base, se trabaj\u00f3 en construir un programa de maestr\u00eda que, sin perder el di\u00e1logo con los posgrados ya existentes en el IIHS[1], se enfocara en estudios desde tres distintos enfoques anal\u00edticos: espacio, territorio y paisaje.<\/p>\n<p><strong>Contexto social<\/strong><\/p>\n<p>Al orientarse la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje al an\u00e1lisis de los procesos que ocurren en los espacios, paisajes y territorios, resulta obligado comprender problem\u00e1ticas contempor\u00e1neas, cuyo origen se remite largo tiempo atr\u00e1s. Estas problem\u00e1ticas comprenden el incremento en las desigualdades sociales que se reflejan como segregaci\u00f3n y marginalizaci\u00f3n espacial, y que se concatenan con procesos de deterioro ecol\u00f3gico. En este sentido, los egresados de la METP tendr\u00e1n una s\u00f3lida formaci\u00f3n para analizar situaciones concretas en las que ocurren estos problemas, pero siempre en relaci\u00f3n con procesos globales y desde una perspectiva de historicidad e interdisciplinaria.<\/p>\n<p>Para poder estimar el grado de severidad de estos problemas, bastan algunos datos. En 2018, CONEVAL estimaba que la pobreza en \u00e1reas rurales de M\u00e9xico afectaba al 55.3% de la poblaci\u00f3n (alrededor de 17 millones de personas); mientras que en las zonas urbanas el porcentaje de pobres era menor (37.6%), pero en n\u00fameros netos era pr\u00e1cticamente el doble (35.5 millones de personas).\u00a0 En este mismo sentido, la marginaci\u00f3n en el pa\u00eds se concentra en siete entidades (Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, San Luis Potos\u00ed, Veracruz y Yucat\u00e1n), las cuales albergan al 86.5% de los municipios de alta y muy alta marginaci\u00f3n (CONAPO, 2020).<\/p>\n<p>Por otro lado, un estudio reciente (Zaremberg y Guarneros-Meza, 2019) estim\u00f3, con base en un an\u00e1lisis hemerogr\u00e1fico, que los conflictos socioterritoriales asociados con la extracci\u00f3n minera, de hidrocarburos, e\u00f3licos e hidroel\u00e9ctricos en M\u00e9xico, representaban 879 casos conflictivos asociados con 304 proyectos.<\/p>\n<p><strong>El campo profesional y el mercado laboral<\/strong><\/p>\n<p>Las y los egresados de la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje METP tendr\u00e1n una formaci\u00f3n te\u00f3rica, metodol\u00f3gica y \u00e9tica que les permitir\u00e1 realizar tareas de docencia e investigaci\u00f3n en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, o bien integrarse en equipos de trabajo a cargo de la concepci\u00f3n, dise\u00f1o o evaluaci\u00f3n pol\u00edticas p\u00fablicas de car\u00e1cter espacial o territorial.<\/p>\n<p><strong>Marco legal del programa de posgrado<\/strong><\/p>\n<p>Los posgrados en la Universidad Veracruzana se rigen por el Reglamento General de Estudios de Posgrado vigente, as\u00ed como por el Reglamento de Planes y Programas de Estudio vigentes. Este reglamento marca que el objetivo de las maestr\u00edas de la Universidad Veracruzana es ampliar los conocimientos, competencias y reflexi\u00f3n, brindando herramientas avanzadas de formaci\u00f3n te\u00f3rica y metodol\u00f3gica orientadas a la investigaci\u00f3n, la docencia o las actividades profesionales.<\/p>\n<p><strong>Fundamentaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Antecedentes del programa educativo<\/strong><\/p>\n<p>La Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje se orienta al estudio de los espacios, los territorios y los paisajes, asent\u00e1ndose sobre tres pilares anal\u00edticos: la interdisciplinariedad, la historicidad de los fen\u00f3menos y la perspectiva de los sujetos sociales. Desde inicios de la d\u00e9cada de 1980, la generaci\u00f3n de conocimientos especializados, segregados en disciplinas, ha sido fuertemente cuestionada; lo que ha se\u00f1alado la necesidad de quebrar las fronteras paradigm\u00e1ticas (Wallerstein, 1996). La Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje reconoce que un objetivo de este tipo implica algo m\u00e1s que la sumatoria de disciplinas (enfoque multidisciplinar) o de propiciar investigaciones ubicadas en la frontera entre dos disciplinas, pues lo que se requiere es la construcci\u00f3n de conocimiento mediante la articulaci\u00f3n dial\u00f3gica entre distintas perspectivas disciplinares, focalizada en el entendimiento de procesos y problemas de investigaci\u00f3n; en este caso, de aquellos que se relacionan con el espacio, los territorios y el paisaje. De esta forma, la propuesta de un posgrado con car\u00e1cter interdisciplinario apunta a \u201cpensar de otra manera\u201d (Garc\u00eda, 2006). En este sentido, Immanuel Wallerstein (1996) considera que las disciplinas aisladas surgieron como parte de los procesos que caracterizan a la Modernidad como sistema hist\u00f3rico y por lo tanto obedecen a su l\u00f3gica. En esta maestr\u00eda buscamos entender sus contradicciones y permanencias desde el estudio de la subalternidad, la resistencia, el conflicto y la diversidad.<\/p>\n<p>El posgrado asume que la historicidad implica reflexionar sobre c\u00f3mo todo acto de comprensi\u00f3n est\u00e1 indisolublemente vinculado con las condiciones hist\u00f3ricas (lugar social) de quien pretende estudiarlo (Gadamer, 2017) y que el conocimiento resultante es, a su vez, un constructo social situado en el espacio y el tiempo. En este sentido, resulta tambi\u00e9n imperativo reconocer la concatenaci\u00f3n de procesos y factores que se enlazan a lo largo del tiempo, para expresarse en cambios y continuidades en la realidad bajo estudio. Por tanto, recurrir a la perspectiva de la larga duraci\u00f3n, tal y como la defini\u00f3 Fernand Braudel (1958), permite integrar la dimensi\u00f3n diacr\u00f3nica y sincr\u00f3nica al an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Finalmente, dar relevancia a la perspectiva de los sujetos sociales implica reconocer el papel que las personas tienen en la creaci\u00f3n de la realidad, al mismo tiempo que, de manera dial\u00e9ctica, \u00e9sta condiciona su materialidad y sus percepciones. En este sentido, de manera individual y como grupos sociales, producen y son producto de los espacios que habitan, construyen, transitan y se apropian. De este modo, las discusiones, investigaciones y formaci\u00f3n en la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje se inspiran en ideas de autores que se pueden adscribir a una diversidad de disciplinas y campos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Como punto de partida, se debe reconocer que el espacio es un concepto amplio, complejo y polis\u00e9mico, que se enmarca en una tradici\u00f3n acad\u00e9mica m\u00e1s anglosajona y que se ha utilizado preferentemente en los estudios urbanos, en muchas ocasiones asociado a conceptos tales como: lugares y no lugares, centro y periferias, enclaves, nodos econ\u00f3micos, n\u00facleos, entre otros. En la historia urbana, una cuesti\u00f3n que interesa es el cambio de las estructuras en el tiempo y la comprensi\u00f3n de la centralidad urbana en la articulaci\u00f3n de sistemas econ\u00f3micos que ordenan el territorio. La aproximaci\u00f3n a las ciudades, delineada por preguntas sobre su centralidad en los procesos de globalizaci\u00f3n, responde a la b\u00fasqueda de modelos explicativos de procesos de modernizaci\u00f3n. Se estudian las instituciones que centralizan el poder del Estado en las ciudades, desde donde se generan din\u00e1micas de poder y control de la ciudad sobre el espacio. Aqu\u00ed se identifican estructuras pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la vida social en el mundo de lo urbano que permanece, al grado de que la ciudad parece no cambiar, sino expandirse, borrando la frontera con la naturaleza como lo opuesto a lo urbano.<\/p>\n<p>Los estudios urbanos de corte sociol\u00f3gico se aproximan a los fen\u00f3menos urbanos con base en un an\u00e1lisis sincr\u00f3nico, mientras que la historicidad se entiende como lo que construye el objeto de estudio. La escuela racionalista positivista observa a la ciudad como a un organismo y retoma categor\u00edas del urbanismo y de la historia de la arquitectura, para estudiar c\u00f3mo el espacio f\u00edsico y los cambios tecnol\u00f3gicos regulan a las sociedades urbanas. Analiza la gobernabilidad bajo una mirada instrumental e institucional, desde: el gobierno municipal, los actores econ\u00f3micos, los agentes, los grupos sociales y las pol\u00edticas fiscales y econ\u00f3micas para regular los mercados urbanos. Con este marco anal\u00edtico, se explica al Estado que garantiza la permanencia, a trav\u00e9s de las estructuras que anulan distintas tendencias y trayectorias, porque logran acuerdos, mientras los l\u00edmites de la ciudad se expanden. El centro del an\u00e1lisis son los reajustes estructurales que resultan de per\u00edodos de crisis (econ\u00f3micas, naturales, agr\u00edcolas o levantamientos sociales) externas al sistema urbano, que explican la permanencia de la ciudad, como artificio de lo moderno.<\/p>\n<p>Si bien el estudio de las ciudades se aboca a explicar a la sociedad moderna, el quehacer investigativo sobre los sistemas urbanos debe evitar caer en discursos sobre la modernidad como un proceso hist\u00f3rico evolucionista y determinista; donde se asume a lo urbano como el espacio que se impone sobre lo rural, a la tecnolog\u00eda como el dominio de la naturaleza (entendida \u00e9sta al servicio del hombre y el progreso) y a la epistemolog\u00eda occidental como superior a distintos saberes y otras formas de conocimiento. Esto implica que en el an\u00e1lisis de la sociedad moderna se visualice a las ciudades como parte de las luchas que ocurren en \u00e1reas rurales y territorios habitados por pueblos originarios. Desde este punto de inflexi\u00f3n, en la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje se revisar\u00e1n los conceptos de rural y urbano, as\u00ed como los diversos enfoques que se han utilizado para analizar los procesos de urbanizaci\u00f3n y las m\u00faltiples experiencias y movilizaciones que han ido conformando a las ciudades; es decir, se buscar\u00e1 entenderlas como resultado de la acci\u00f3n humana y, al mismo tiempo, como agentes en la conformaci\u00f3n del ser social que las habita y cuestiona. As\u00ed, en la METP los estudios sobre el espacio social se retoman para explicar aquello que genera cambios y el grado en que la penetraci\u00f3n estructural transforma las din\u00e1micas desde donde se articulan esas estructuras del sistema urbano, en la naturaleza de la ciudad. Volver a traer la dimensi\u00f3n espacial para un an\u00e1lisis diacr\u00f3nico permite visualizar las tendencias generadas en las pr\u00e1cticas que norman la vida cotidiana, as\u00ed como la construcci\u00f3n del espacio donde se representa el ser social.<\/p>\n<p>La geograf\u00eda urbana tambi\u00e9n dialoga con la historia y la antropolog\u00eda con relaci\u00f3n al concepto de espacio social, para cuestionar que el espacio urbano sea un objeto que se estudia como algo dado, ya como lo que determina la acci\u00f3n humana, o como una ciudad-escenario (Soja, 2000). La discusi\u00f3n vuelve a centrar el debate en el espacio social desde su historicidad, pues es ah\u00ed donde \u201cla historia invade y altera la vida; es donde se tiene la completud de la experiencia y de lo que no se ve y es incomprensibe, as\u00ed como de lo m\u00e1s tangible de la vida cotidiana\u201d (Blake, 2002). De manera que la trascendencia de estudiar el espacio social deviene del reconocimiento de c\u00f3mo las logicas de producci\u00f3n, de poder y control se inscriben en las ciudades para reproducirse (Henri Lefebvre, 1974; David Harvey, 2001; Soja, 2010). Por su parte la geograf\u00eda cr\u00edtica cuestiona las explicaciones marxistas que reducen a los cambios estructurales a la lucha de clases; por ejemplo, autoras como Massey (1994, 2005) se\u00f1alan la necesidad de explicar las correlaciones entre clase, g\u00e9nero, racismo, etnia y ciudad para entender la complejidad de la marginaci\u00f3n en las ciudades capitalistas y comprender los debates socioespaciales que cambian ante la nuevas realidades y luchas territoriales.<\/p>\n<p>Ahora bien, en un mundo que se torna cada vez m\u00e1s urbano, la importancia de los estudios relacionados con la tem\u00e1tica del espacio y la ciudad plantean la necesidad de una aproximaci\u00f3n interdisciplinaria, que permita la construcci\u00f3n coherente de un fen\u00f3meno. As\u00ed, desde el espacio urbano y la escala territorial de la que se trate y delimite, la investigaci\u00f3n puede desarrollarse como una indagaci\u00f3n, que relacione tem\u00e1ticas historiogr\u00e1ficas, ambientales, sociol\u00f3gicas, del medio ambiente construido o del dise\u00f1o del paisaje, como posibles elementos integradores de \u00e1reas con relativa amplitud y heterogeneidad, o la singularidad de los lugares. Es en este sentido que los estudios sociales y en general las humanidades, se enriquecen con an\u00e1lisis del espacio, desde los aspectos f\u00edsicos y simb\u00f3licos, al mostrar las contribuciones de las disciplinas del dise\u00f1o arquitect\u00f3nico y urban\u00edstico, para ampliar el campo que nos permita entender y explorar procesos sobre la manera en que emergen los entornos urbanos. Al tiempo que hagan reconocibles y satisfagan conceptos trascendentes como la sustentabilidad, la adaptabilidad, la democracia o la resiliencia; los cuales han resultado polis\u00e9micos, controversiales e incluso se han reducido a meras frases publicitarias. Asimismo, el an\u00e1lisis del espacio ayuda a explicar las formas de producci\u00f3n de las ciudades, las desigualdades que en ella se generan (Nates, 1999; Auyero y Berti, 2013) y la tensi\u00f3n entre lo rural y lo urbano. Desde este enfoque espacial las tem\u00e1ticas ligadas a la bioseguridad y al efecto de las pandemias ocupan un lugar sumamente relevante en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, social y antropol\u00f3gica (Cavalleti, 2010; Boates et al., 2020). Con el prop\u00f3sito de comprender la complejidad de fen\u00f3menos que ocurren en el \u00a0\u00e1mbito urbano, trabajos recientes en M\u00e9xico se han abocado al estudio de los procesos contingentes de ocupaci\u00f3n en zonas econ\u00f3micas estrat\u00e9gicas (Hiernaux, 2020), la relaci\u00f3n entre desigualdad social y segregaci\u00f3n espacial (Ziccardi, 2019), la sociabilidad y la vida cotidiana en su dimensi\u00f3n espacio- temporal (Lind\u00f3n, 2020), discusiones sobre el significado y las implicaciones de la gentrificaci\u00f3n (Mondrag\u00f3n y colaboradores, 2020) y las experiencias de habitar desde la perspectiva de g\u00e9nero (Soto, 2018).<\/p>\n<p>Por otro lado, el concepto de territorio comenz\u00f3 como un objeto de estudio particular para la geograf\u00eda humana, entendido como la organizaci\u00f3n y ejercicio del poder en grupos de habitantes organizados espacialmente o como una porci\u00f3n de la superficie terrestre, delimitada y apropiada. Cuando el espacio es delimitado y controlado por actores sociales se convierte en territorio, generando formas varias de territorializaci\u00f3n de procesos sociales diferenciados (Ram\u00edrez y L\u00f3pez, 2015). Sea como sea, el concepto est\u00e1 \u00edntimamente ligado al control y al poder.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n antropol\u00f3gica m\u00e1s reciente sobre el espacio, en correspondencia con el giro espacial al interior de las ciencias sociales, ha reconocido que tanto los grupos culturales como los espacios &#8211;hasta hace poco descritos como \u00e1mbitos discretos&#8211; deben abordarse en su devenir hist\u00f3rico y en su car\u00e1cter continuo, interconectado y jerarquizado. As\u00ed, la labor antropol\u00f3gica en los \u00faltimos tiempos parte de la desnaturalizaci\u00f3n de las divisiones culturales y espaciales (Gupta y Ferguson, 2008; Descola, 2012). Esta tendencia ha permeado no s\u00f3lo en los estudios rurales y con pueblos originarios (Denicourt, 2014; Gac Jim\u00e9nez y Miranda P\u00e9rez 2019; Guerrero Garc\u00eda, 2020; Pinedo, 2019), sino tambi\u00e9n en los estudios urbanos, poniendo en cuesti\u00f3n las etnograf\u00edas que en su momento hiciera la Escuela de Chicago en los barrios y guetos urbanos y moviendo el lente de la ciudad como contenedor o expresi\u00f3n de relaciones sociales, hacia la exploraci\u00f3n del sentido de lo urbano, las pr\u00e1cticas, representaciones y procesos de subjetivaci\u00f3n implicados en la experiencia de habitar (Giglia, 2012;\u00a0 Signorelli, 1999).<\/p>\n<p>A otra escala, los trabajos sobre el capitalismo y sus efectos en distintas regiones son sumamente relevantes en las discusiones que interesan en la METP. En esta l\u00ednea de an\u00e1lisis, el desarrollo te\u00f3rico sobre el sistema mundo capitalista ha colocado en el centro de las conceptualizaciones actuales de las ciencias sociales al concepto de globalizaci\u00f3n, ya que no se puede abordar casi ning\u00fan fen\u00f3meno social, pol\u00edtico o cultural sin ubicarlo en un espacio globalizado, que implica flujos transnacionales y no permite delimitarlos a un territorio espec\u00edfico. Ahora bien, es necesario no perder de vista que, si bien este concepto emerge en la segunda parte del siglo XX, la globalizaci\u00f3n es un proceso hist\u00f3rico que viene de muy atr\u00e1s, por lo menos desde los inicios de la \u00e9poca moderna, la expansi\u00f3n europea y el desarrollo capitalista. Este proceso nunca fue unilateral, ya que estuvo atravesado por conflictos e intercambios m\u00faltiples. En realidad, se deber\u00eda hablar de una nueva fase dentro de un proceso de larga duraci\u00f3n, que justifica una mirada retrospectiva sobre las propias condiciones de conformaci\u00f3n de las agencias involucradas y en sus din\u00e1micas.<\/p>\n<p>Por otro lado, la fase actual de la globalizaci\u00f3n no elimina de ninguna manera la dimensi\u00f3n del territorio: configura y reconfigura los espacios geogr\u00e1ficos y sociales, donde los territorios emergen y se transforman, junto a los agentes involucrados en las din\u00e1micas globales, regionales, nacionales y locales dentro de la trayectoria de ese mismo proceso hist\u00f3rico. Lo hace, primero, bajo el impacto de una globalizaci\u00f3n asim\u00e9trica que, lejos de eliminar las fronteras, las reconfigura, desplaza, agudiza y multiplica. Y, segundo, como consecuencia de resistencias que, a su vez, participan de ella. As\u00ed, un mismo fen\u00f3meno social puede relacionarse con din\u00e1micas transnacionales y estar arraigado en un territorio espec\u00edfico, donde las distintas temporalidades se condicionan mutuamente.<\/p>\n<p>Sin duda, el entendimiento del desarrollo del capitalismo requiere de un an\u00e1lisis que identifique las formas de sobreexplotaci\u00f3n de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo, en lo que se ha considerado como neoextractivismo (Svampa, 2019; Veltmeyer y Petras, 2015), mismo que se manifiesta en la implantaci\u00f3n de megaproyectos en distintos sectores. En ese contexto los movimientos socioambientales se multiplican y se expresan en diferentes tipos de luchas sociales: resistencias locales y transnacionales, defensa de los recursos naturales, defensa y reapropiaci\u00f3n del territorio, movimientos sociales por el respeto y reconocimiento de las identidades, as\u00ed como por horizontes simb\u00f3licos que trascienden el desarrollo econ\u00f3mico como fin social. El estudio de las luchas socioambientales y de defensa de los territorios ha adquirido nuevas dimensiones dados los impactos de la pandemia COVID19, mismos que han puesto de relieve las enormes desigualdades entre \u00e1reas y regiones, y que no pueden disociarse de los efectos de la destrucci\u00f3n del medio ambiente.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con ello, pero con particular inter\u00e9s por la deconstrucci\u00f3n de miradas occidentales, se encuentran las discusiones de autores decoloniales como Boaventura de Sousa (2011), Walter Mignolo (2010) o An\u00edbal Quijano (2014). Particularmente, autoras feministas decoloniales (Rivera Cusicanqui, 2018; Cabnal, 2010) han fundamentado sus elaboraciones te\u00f3ricas y de militancia pol\u00edtica en el entendimiento del cuerpo de las mujeres, como el primer territorio de conquista en las sociedades humanas; irrupci\u00f3n violenta que escal\u00f3 y se diversific\u00f3 en el contexto de la modernidad y el capitalismo, para concatenarse con la dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de otros espacios. Resulta entonces obligado revisar los planteamientos que se han hecho sobre la relaci\u00f3n entre g\u00e9nero, espacio y medio ambiente. En este sentido encontramos posiciones tan diversas como las geograf\u00edas feministas (McDowell, 1999), los ecofeminismos (Mies y Shiva, 1993); la ecolog\u00eda pol\u00edtica feminista y el feminismo ambientalista (Rocheleau y Nirmal, 2015).<\/p>\n<p>En este mismo sentido, desde la sociolog\u00eda del desarrollo y la sociolog\u00eda del conocimiento, las aproximaciones te\u00f3rico-metodol\u00f3gicas, como aquellas que recuperan las argumentaciones y lineamientos desarrollados por Norman Long (2007), permiten comprender situaciones de interfase entre distintos actores sociales &#8211;en las que se ponen en juego tanto la dimensi\u00f3n material como la simb\u00f3lica&#8211; que definen el destino de los territorios. Para este autor, las pr\u00e1cticas, representaciones sociales e imaginarios de los involucrados resultan objetos primordiales de estudio, lo que se conecta con los postulados de Michel Foucault (2006) sobre la gobernamentalidad.<\/p>\n<p>Por su parte, el paisaje \u2013en tanto concepto y objeto de estudio\u2014 surgi\u00f3 en el seno de la geograf\u00eda, la disciplina a cargo de estudiar distintas \u00e1reas de la superficie terrestre desde sus elementos f\u00edsicos hasta su integraci\u00f3n con los sistemas sociales. Sin embargo, al interior de las ciencias sociales ocurri\u00f3 lo que se consider\u00f3 como el \u201cgiro espacial\u201d, haciendo evidente el inter\u00e9s por objetos de estudio y enfoques anal\u00edticos donde el espacio ocupaba el centro de las discusiones. Por su parte, las ciencias naturales comenzaron tambi\u00e9n a abordar aspectos sociales que era necesario integrar para comprender los cambios en el mundo f\u00edsico. El paisaje se volvi\u00f3 entonces un concepto central en varias disciplinas. Su definici\u00f3n misma y la manera de analizarlo han evolucionado en el transcurso de los siglos. Si al final del siglo XIX e inicios del XX, entender un paisaje significaba para el ge\u00f3grafo explicar sus formas \u2013tanto naturales como antr\u00f3picas\u2013 (Vidal de la Blache, 1908; Sauer, [1925] (1963)), la mirada se desplaz\u00f3 progresivamente de las realidades a las representaciones. Se empezaron a analizar los paisajes vividos y percibidos, combinando el estudio objetivo con un estudio subjetivo, en el cual el observador, su cultura, su psicolog\u00eda y su modo de apropiaci\u00f3n adquirieron cada vez m\u00e1s importancia (Nogu\u00e9: 2006; Fern\u00e1ndez: 2006). En paralelo, el valor est\u00e9tico del paisaje y el paisaje como construcci\u00f3n cultural se impusieron como enfoques centrales en estos estudios (Roger, 2007; Maderuelo, 2005). Otra tendencia, m\u00e1s vinculada con la intervenci\u00f3n, se enfoc\u00f3 en examinar los paisajes con un objetivo aplicado; es decir, proteger, pero tambi\u00e9n a gestionar y ordenar los paisajes actuales (Sabat\u00e9, 2006; Zoido 2006). De estos variados conceptos, resultaron estudios complejos, antag\u00f3nicos o a veces complementarios, llevados a cabo por ge\u00f3grafos, pero tambi\u00e9n por historiadores, arquitectos, soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, fil\u00f3sofos, entre otros.<\/p>\n<p>La tendencia de integrar la perspectiva del observador para entender los espacios producidos y representados, vividos y percibidos, o sea los paisajes, cobr\u00f3 especial importancia. De acuerdo con Roger Chartier (2005), la forma en que son percibidos los objetos materiales en el espacio implica reconocer que el mundo cambia seg\u00fan las distinciones que utiliza una sociedad para representarlos. En este sentido, la perspectiva posmoderna, que entr\u00f3 en acci\u00f3n en la d\u00e9cada de los setenta, rompi\u00f3 con los esquemas interpretativos elaborados en la modernidad, denunciando c\u00f3mo se hab\u00eda partido de an\u00e1lisis euroc\u00e9ntricos para explicar las ciencias sociales. El enfoque posmoderno propuso construir m\u00e9todos y teor\u00edas sociales para estudiar y reconocer la pluralidad cultural, que remitieran al historicismo y al revisionismo cr\u00edtico de la escritura acad\u00e9mica, para refutar el \u201cm\u00e9todo cient\u00edfico\u201d, las \u201cverdades absolutas\u201d, as\u00ed como la objetividad tan proclamada por el positivismo en la \u201cera del progreso\u201d. De este modo, la posmodernidad, la poscolonialidad y la subalternidad dirigen sus investigaciones hacia la subjetividad y el relativismo cultural. As\u00ed, en las d\u00e9cadas de los 80 y los 90 abundaron en Europa, Am\u00e9rica Latina y Estados Unidos estudios abordados desde estas propuestas.<\/p>\n<p>En la historia, por ejemplo, el cruce del espacio con el tiempo se hizo claramente evidente en las conceptualizaciones de Fernand Braudel cuando habla de la geohistoria y de la importancia de considerar los cambios espaciales desde la perspectiva de la larga duraci\u00f3n; ideas que desarroll\u00f3 fundamentalmente en sus libros El Mediterr\u00e1neo y el mundo mediterr\u00e1neo en el reino de Felipe II (1976) y Civilizaci\u00f3n material, econom\u00eda y capitalismo. Siglos XV y XVIII (1984). La perspectiva cultural en los estudios sobre los paisajes y los espacios se aliment\u00f3 tambi\u00e9n de las importantes aportaciones que, en este sentido, aparecen en los trabajos de la llamada escuela de los Annales y de los autores que se ubican en el campo de la historia social y de la historia de las mentalidades, como Georges Duby, Jacques Le Goff, Peter Burke, Arlette Farge y Natalie Zemon Davis. Varios historiadores recuperaron la constituci\u00f3n hist\u00f3rica de la representaci\u00f3n de la subjetividad, la cual no es abstracta, sino situada (Mendiola, 2000), en un tiempo y en un espacio. Para otros autores, como Emmanuel Le Roy Ladurie, Antonio Garc\u00eda de Le\u00f3n y Eric Van Young, es el horizonte de enunciaci\u00f3n lo que marca la distinci\u00f3n y da significaci\u00f3n a los paisajes, los espacios y los territorios, entendidos no como objetos, sino como formas representadas tras la mirada de los otros. Finalmente, si bien la perspectiva de historicidad en los estudios espaciales no se restringe a investigaciones enmarcada en la Historia como disciplina, en el contexto de la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje resultan imprescindibles trabajos relacionados con los cambios en la conformaci\u00f3n pol\u00edtico-territorial (Ortiz y Serrano, 2007) y las historias regionales (Mart\u00ednez, 2001; Aguilar y Ortiz, 2011).<\/p>\n<p>En la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje nos interesa tambi\u00e9n contribuir a los debates que se han dado en el campo de la historia ambiental, relacionados con la influencia que los acontecimientos naturales han tenido en la historia humana y la forma en que las transformaciones ecol\u00f3gicas de origen antropog\u00e9nico han definido el propio curso de la historia, pero tambi\u00e9n c\u00f3mo estos procesos han estado mediados por cambios ocurridos en las mentalidades y en la construcci\u00f3n de la memoria (Arnold, 2001; Hughes, 2015). As\u00ed mismo, buscamos aportar al an\u00e1lisis de los procesos de dominaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los beneficios derivados de la manipulaci\u00f3n de la naturaleza, que se plantean desde distintas corrientes y posicionamientos de ecolog\u00eda pol\u00edtica y sociolog\u00eda de la ciencia. En este sentido, consideramos necesario atender los planteamientos de autores que han examinado territorios colonizados en distintas latitudes (Leach y Mears, 1996; Agarwal, 2005). Del mismo modo, resulta indispensable recuperar el pensamiento cr\u00edtico que, en este sentido, ha surgido para el contexto latinoamericano (Toledo, 2015; Escobar, 2018: Leff, 2019). En esta misma l\u00ednea de an\u00e1lisis, es ineludible considerar los trabajos que desde la antropolog\u00eda han analizado la relaci\u00f3n de distintos grupos humanos con su entorno natural y c\u00f3mo en este proceso hist\u00f3rico se han generado pr\u00e1cticas, din\u00e1micas, rituales, itinerarios, signos, significantes &#8211;materiales y simb\u00f3licos&#8211; que marcan y se expresan en territorios y paisajes. En este contexto, se asume que la construcci\u00f3n de identidades territoriales requiere comprender un conjunto de relaciones dial\u00e9cticas entre espacio y cultura (Gim\u00e9nez, 2000).<\/p>\n<p>De manera transversal, la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje busca participar en las discusiones en torno a lo que algunos autores (Carton de Grammont, 2009a; Appendini y Torres, 2008) han denominado como \u201cnueva ruralidad\u201d, a la que caracterizan por la disoluci\u00f3n de las fronteras, entre lo que se considera urbano y rural, en raz\u00f3n del incremento de las actividades e ingresos no agr\u00edcolas en los hogares del campo y la migraci\u00f3n masiva de sus integrantes hacia las urbes nacionales y m\u00e1s all\u00e1 de la frontera; mientras las agroindustrias transnacionales se expanden y comandan la producci\u00f3n de bienes primarios. La otra cara de la moneda son los procesos de \u201cruralizaci\u00f3n\u201d de las ciudades, los que se asocian con la migraci\u00f3n de contingentes campesinos e ind\u00edgenas hacia los centros urbanos, as\u00ed como con la progresiva insuficiencia de servicios p\u00fablicos y la degradaci\u00f3n de la infraestructura. La pluriactividad se ha vuelto uno de los principales rasgos de la nueva ruralidad, la cual se traduce tambi\u00e9n en la refuncionalizaci\u00f3n de la propiedad social, la expansi\u00f3n de los cultivos comerciales y de exportaci\u00f3n a expensas de los cultivos de subsistencia, y la deforestaci\u00f3n y deterioraci\u00f3n ambiental, todos fen\u00f3menos que se pueden apreciar en paisajes diversos en los cuales la frontera entre lo rural y lo urbano ya no aparece claramente.<\/p>\n<p>Ahora bien, en t\u00e9rminos metodol\u00f3gicos, la METP reconoce a la etnograf\u00eda, la investigaci\u00f3n documental, la utilizaci\u00f3n de TICs, as\u00ed como aproximaciones de investigaci\u00f3n colaborativa y de investigaci\u00f3n- intervenci\u00f3n social deben ocupar un lugar importante en la formaci\u00f3n de las y los estudiantes, tal como ha sido se\u00f1alado por algunos autores. As\u00ed, en un mundo globalizado, neoliberal y de cambios de paradigmas, la labor de la investigaci\u00f3n se complejiza cada vez m\u00e1s, al surgir nuevas exigencias y campos de abordaje, lo que plantea retos epistemol\u00f3gicos, anal\u00edticos y metodol\u00f3gicos. En tiempos en los que las discusiones acad\u00e9micas apuntan hacia la necesidad de construir y reconocer una \u201cepistemolog\u00eda del Sur\u201d, resulta imperativo que las y los estudiantes revisen los diversos abordajes y perspectivas de an\u00e1lisis que han ido surgiendo para abordar la complejidad que implica el entrecruce de m\u00faltiples factores en distintas escalas, as\u00ed como para la comprensi\u00f3n de procesos diacr\u00f3nicos y sincr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>En esta l\u00f3gica, resulta imprescindible facilitar a las y los estudiantes un acercamiento cr\u00edtico a la lectura de cartograf\u00edas, as\u00ed como generar en ellos las competencias que les permitan elaborar los materiales gr\u00e1ficos y mapas que su proyecto de investigaci\u00f3n requiera. Finalmente, al ser la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje una maestr\u00eda que busca formar investigadores con una visi\u00f3n cr\u00edtica sobre la complejidad de los procesos hist\u00f3ricos en el presente, y desde el pasado, la metodolog\u00eda propuesta para el trabajo investigativo en los archivos y en la construcci\u00f3n de la evidencia hist\u00f3rica se caracteriza por una lectura rigurosa de las fuentes que permita ubicarlas en su contexto hist\u00f3rico, en los debates y conflictos pol\u00edticos y sociales de su propio tiempo, as\u00ed como en la historiograf\u00eda. Los alumnos aprender\u00e1n a leer desde una perspectiva dial\u00f3gica diversas fuentes (escritas, orales, materiales, visuales y fotogr\u00e1ficas) producidas por distintos actores y agentes, para entender los referentes de realidad hist\u00f3ricos que les permitan desarrollar sus propias preguntas de investigaci\u00f3n desde la creatividad. A la par se pondr\u00e1 \u00e9nfasis en las herramientas cuantitativas pertinentes a la particularidad de cada proyecto.<\/p>\n<p><strong>Fundamentos de la ense\u00f1anza<\/strong><\/p>\n<p>Al ser la Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje un posgrado orientado a la investigaci\u00f3n interdisciplinaria encuentra su fundamento epistemol\u00f3gico en los planteamientos de Immanuel Wallerstein (1996), Edgar Morin (1992) y Rolando Garc\u00eda (2017), quienes postulan que comprender la realidad requiere trascender las delimitaciones disciplinarias para construir y comprender problemas de investigaci\u00f3n espec\u00edficos que resultan al identificarse un conjunto de relaciones y procesos. Este prop\u00f3sito no se reduce por lo tanto a sumar conocimientos de distintas \u00e1reas acad\u00e9micas, ni se trata tampoco de generar un conocimiento ubicado entre dos o m\u00e1s disciplinas, sino de \u201cpensar de otra manera\u201d. Se parte as\u00ed del reconocimiento de la confluencia de m\u00faltiples factores que interact\u00faan de manera que no son aislables y que por consiguiente no pueden ser descritos simplemente sumando estudios disciplinarios.<\/p>\n<p>En este contexto, el marco epistemol\u00f3gico que fundamenta esta concepci\u00f3n particular de interdisciplinariedad est\u00e1 asociado con los postulados constructivistas de Jean Piaget y de I. Prigogine (Escuela de Bruselas). Sobre esta base, Rolando Garc\u00eda (2017) plantea que observar la realidad como un conjunto de totalidades organizadas conlleva asumir principios fundamentales. El primero apela a que los conocimientos parcializados por disciplinas identifican una serie de rasgos de la realidad que no son los mismos que cuando el foco se coloca en las relaciones entre elementos y entre procesos, lo que develar\u00e1 \u201crasgos emergentes\u201d. El segundo principio apunta a asumir que los cambios que ocurren en la realidad requieren una mirada desde la historicidad; lo que Braudel denomin\u00f3 como de larga duraci\u00f3n, distinguiendo procesos que ocurren a distintas velocidades y escalas temporales particulares. No obstante, reconociendo esta integraci\u00f3n espacio- temporal en la construcci\u00f3n del problema de investigaci\u00f3n, poder concretar un estudio de esta naturaleza requiere definir sus alcances en estas dos dimensiones.<\/p>\n<p>En este proceso, la METP adopta una aproximaci\u00f3n de interdisciplinariedad y de constructivismo en el proceso educativo, as\u00ed como un enfoque de aprendizaje basado en el desarrollo de competencias (Tardif, 2008).<br \/>\nEste enfoque plantea que el proceso de aprendizaje ocurre a varios niveles: afectivo, cognitivo y meta cognitivo. Para Tardif una competencia puede ser definida como un \u201csaber actuar complejo en situaci\u00f3n\u201d y su desarrollo paulatino demanda la movilizaci\u00f3n de recursos de distinta naturaleza: sensoriales, cognitivos, emocionales y sociales. En este enfoque se fomenta en las y los estudiantes: la capacidad anal\u00edtica, la reflexi\u00f3n, la autocr\u00edtica y el posicionamiento axiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En la estrategia educativa que hemos elaborado en la Maestr\u00eda en estudios de Espacio, Territorio y Paisaje se desarrolla conjuntamente una actividad docente, que se inspira en enfoques de interdisciplinariedad[2], tanto dentro del aula como en las experiencias directas de aprendizaje en campo. Para alcanzar este fin, el Plan de estudios de la METP abarca, de manera equilibrada, una serie de cursos b\u00e1sicos, que proporcionan los conocimientos y habilidades te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas necesarias para la construcci\u00f3n de investigaciones focalizadas en el estudio del espacio, el territorio y el paisaje, junto a un conjunto de seminarios y actividades acad\u00e9micas, en la que las y los profesores- investigadores de la METP dan seguimiento puntual a los proyectos que los estudiantes van desarrollando a lo largo del programa. La estrategia de aprendizaje se centra en el Reglamento de Posgrados de la Universidad Veracruzana, dirigido a: \u201cguiar a los alumnos en la realizaci\u00f3n del trabajo recepcional\u201d, mediante sesiones de trabajo impartidas a lo largo del periodo escolar. [3] Esta actividad se complementa y se refuerza, adem\u00e1s, con un conjunto de espacios y actividades acad\u00e9micas (coloquios, comisiones de seguimiento a proyectos de investigaci\u00f3n, etc\u00e9tera), en la que participan las y los profesores- investigadores pertenecientes a las tres LGAC que integran el grupo de profesoras y profesores de la METP.<\/p>\n<p><strong>Misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">Ofrecer un programa s\u00f3lido de formaci\u00f3n acad\u00e9mica enfocado en la investigaci\u00f3n sobre los espacios, territorios y paisajes, que busca trabajar desde la interdisciplinariedad, la historicidad y la perspectiva de los sujetos sociales, dentro de un marco axiol\u00f3gico orientado hacia la sustentabilidad, la justicia, la igualdad y los derechos humanos.<\/p>\n<p><strong>Visi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px\">Constituirse en un programa de maestr\u00eda que en el corto plazo logre reconocimiento a nivel nacional y a mediano plazo se posicione a nivel internacional, por su calidad en la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de especialistas en el estudio de espacios, territorios y paisajes; desarrollando en sus egresadas y egresados las competencias necesarias para hacer valiosas contribuciones en este campo acad\u00e9mico, mismas que pueden fundamentar la toma de decisiones en relaci\u00f3n con problem\u00e1ticas estrat\u00e9gicas locales, nacionales y de car\u00e1cter global.<\/p>\n<p><strong>Objetivos Curriculares: Humanos, Sociales, Profesional e Intelectual<\/strong><\/p>\n<p>La Maestr\u00eda en Estudios de Espacio, Territorio y Paisaje tiene como objetivo la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de profesionales interesados en la investigaci\u00f3n de procesos espaciales, territoriales y del paisaje, desde una visi\u00f3n interdisciplinaria, de larga duraci\u00f3n y que recupera la perspectiva de los sujetos que los habitan y transforman. Se pretende que esta formaci\u00f3n les permita integrarse a organizaciones, universidades y centros de investigaci\u00f3n, a nivel nacional e internacional, tanto en el sector p\u00fablico como en el sector privado.<\/p>\n<p>Las y los estudiantes al cursar el programa ser\u00e1n capaces de:<\/p>\n<ul>\n<li>Distinguir y comprender la aplicaci\u00f3n de los enfoques de espacio, territorio y paisaje en proyectos concretos de investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Posicionarse respecto a las distintas formas de entender la interdisciplinariedad y adoptar la que mejor convenga para la construcci\u00f3n de su problema de investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Dise\u00f1ar y desarrollar un trabajo de investigaci\u00f3n en el campo de los estudios de espacio, territorio y paisaje.<\/li>\n<li>Comprender y manejar un conjunto de contenidos te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos relacionados con su problema de investigaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>METAS<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Alcanzar el 70% de titulaci\u00f3n, en tiempo y forma, en la primera cohorte generacional, y que este porcentaje se incremente en cada nueva generaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Lograr que el 60% de las y los estudiantes de la primera generaci\u00f3n de la maestr\u00eda realice una estancia nacional o internacional en instituciones de educaci\u00f3n superior o centros de investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Lograr que el 100% de los estudiantes realicen una <strong>actividad acad\u00e9mica complementaria<\/strong> durante los dos a\u00f1os de duraci\u00f3n del programa, la cual puede consistir en la presentaci\u00f3n de una ponencia en un evento acad\u00e9mico, o bien la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo acad\u00e9mico o la elaboraci\u00f3n de un documental.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[1] Maestr\u00eda y Doctorado en Ciencias Sociales, as\u00ed como el Doctorado en Historia y Estudios Regionales.<br \/>\n[2] Cabe en este punto reconocer que la interdisciplinariedad se dar\u00e1 de manera particular en cada trabajo de investigaci\u00f3n de las y los estudiantes, quienes tendr\u00e1n la libertad de elegir \u2013en acuerdo y con la orientaci\u00f3n de su director o directora de tesis&#8211; el proceso que mejor se adec\u00fae a su proyecto; pudiendo en algunos casos incluso plantearse desde una perspectiva de transdisciplinariedad, en la que la participaci\u00f3n de los actores involucrados y el reconocimiento de la propia experiencia se consideran medulares en la construcci\u00f3n de conocimiento (Nicolescu, 1996).<br \/>\n[3] Reglamento General de Estudios de Posgrados, Universidad Veracruzana, 2010, art.32.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/files\/2023\/09\/ReferenciasBibliograficas.pdf\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orientaci\u00f3n\u00a0 Investigaci\u00f3n Justificaci\u00f3n La acelerada expansi\u00f3n de \u00e1reas caracterizadas por procesos de marginaci\u00f3n, segregaci\u00f3n espacial, deterioro ecol\u00f3gico y conflictos territoriales requiere comprender la concatenaci\u00f3n e interacci\u00f3n &#8211;a lo largo del tiempo&#8211; de factores, agentes y actores de diversa naturaleza. En este sentido, la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica debe partir de una revisi\u00f3n de los fundamentos epistemol\u00f3gicos y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1446,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ventana_nueva":"","tipo_url":"","url":"","extracto":"","imagen_halign":"","imagen_valign":"","bg_size":"","text_hide":"","media_url":"","tipo_media":"","video_url":"","video_pos":"","video_youtube":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-35","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-plan-de-estudios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":72,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35\/revisions\/72"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/metp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}